martes, 17 de marzo de 2015

SILENCIO EN EL CIELO

Vivimos en los días de la preparación final. En el cielo, el infierno y la tierra una tremenda actividad está erupcionando a medida que la creación se anticipa a la culminación de la historia del hombre.

Si el Espíritu Santo quitara las escamas de nuestros ojos, nosotros, los creyentes estaríamos gozosos y horrorizados al mismo tiempo por lo que veríamos. Clamaríamos: "¿Qué está sucediendo? ¿Por qué están todos tan apresurados, tan determinados, tan intensos? ¿Qué está a punto de suceder?"

¡Ahora mismo los cielos están encendidos de anticipación! Sin lugar a dudas, un conflicto final está en camino, un tiempo en el que todos los enemigos serán puestos debajo de los pies de nuestro Señor. ¡Dios está muy ocupado en este preparativo!

Si el velo que está separando lo físico de lo espiritual pudiera ser levantado por un momento, ¡qué escenario tendríamos ante nuestros ojos! Por donde miráramos, veríamos que se están llevando a cabo preparativos. Estos preparativos sólo pueden ser vistos cuando se nos permiten ver destellos en lo eternal. Y, sin especular, podemos ver lo que Dios ha revelado en Su Palabra acerca de esta preparación final que se lleva a cabo en el cielo.

Apocalipsis 6:1 dice que el Cordero abrió un sello y hubo "voz de trueno". Pero, más adelante, aparece una de las declaraciones más alucinantes de toda la Palabra de Dios: "Se hizo silencio en el cielo como por media hora" (Apocalipsis 8:1).

Ningún ser angelical clamaba: "¡Santo, Santo!" Ningún coro cantaba, ¡ningún sonido era oído en todo el reino eterno de Dios! Literalmente, los cielos fueron sacudidos por este trueno santo, pero luego Dios estuvo en silencio. ¿Por qué el silencio? y, ¿por qué media hora?

El profeta Zacarías nos provee una clave: "Y Jehová poseerá a Judá su heredad en la tierra santa, y escogerá aún a Jerusalén. Calle toda carne delante de Jehová; porque él se ha levantado de su santa morada" (Zacarías 2:12-13).

Acá vemos a Dios listo para reclamar Su heredad. Todas las cosas han sido puestas en su lugar. Delante de Él, de pie, se encuentran siete ángeles de juicio, esperando instrucciones para ir y castigar la Tierra. El tiempo señalado desde la fundación del mundo, ya ha llegado.

Las palabras usadas en las Escrituras, acá hablan de un silencio santo, de una gran calma antes de la tormenta. Y este silencio es demasiado santo, demasiado incomprensible para la mente humana. Ni siquiera podemos especular el porqué, en este período, justo antes del juicio final, Dios en Su cielo, está en silencio.