jueves, 26 de marzo de 2015

EL FUEGO DEL REFINADOR

Todos los profetas del Antiguo Testamento predijeron que el pueblo de Dios de entraría en el fuego purificador. “Y meteré en el fuego a la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y los probaré como se prueba el oro.”(Zacarías 13: 9).

“Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores. Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia” (Malaquías 3:2-3).

Dios le dijo a Jeremías: “¿No es mi palabra como fuego?” (Jeremías 23:29). Y Jeremías dijo: “había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos” (Jeremías 20:9). ¡Dios está enviando una vez más palabra de fuego purificador, tan ardiente como las brasas sobre Su altar! Él está aumentando el calor. Verás cómo cada vez más el Señor envía santos profetas que han sido purificados como mensajeros. “Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno” (Malaquías 4:1).

Siempre que la plata o el oro se refinan por fuego, todas las impurezas, aleaciones, metales de inferior calidad, suciedad, pequeñas manchas de residuos y escorias salen a la superficie. Satanás viene cuando Dios te tiene en este proceso de purificación y estás aprendiendo de Su Palabra al rojo vivo. A medida que las impurezas son sacadas a la superficie y la corrupción oculta es separada por el fuego, el diablo dice: “Mira en el crisol y dime qué es lo que ves. Suciedad e impurezas de todo tipo. Cuanto más ardiente es el mensaje, más suciedad aparece. ¡Mírate, un crisol de fundidor lleno de suciedad y corrupción! ¡Nunca lo vas a lograr! ¡Has estado aprendiendo de la Palabra durante años y todo lo que tienes es suciedad!”

Tu le respondes: “Diablo, ¿Ves a Aquel que está sentado a mi lado? Ese es mi Maestro, el Refinador. Él está avivando las llamas y es Él quien me puso en este fuego. Y, diablo, ¡Esa escoria es sólo superficial! ¡Debajo de eso, el crisol completo está lleno de oro! El Señor nos está preparando. ¿Ves lo que tiene en su mano? Es un colador, y cuando esté listo, va a quitar la suciedad de la parte superior del crisol y lo va a seguir limpiando hasta que un día mirará dentro y sonreirá… ¡Porque verá Su propio rostro reflejado, allí mismo, reflejado en mí! "