lunes, 30 de marzo de 2015

CONOCIENDO AL VERDADERO JESÚS by Gary Wilkerson

Creo que nunca fue más importante que la Iglesia y el mundo conozcan al verdadero Jesús que en este preciso instante. Cuando digo "el verdadero Jesús", me refiero a la única fuente capaz de satisfacer todas las necesidades y anhelos humanos; todo deseo de ser amado, conocido y aceptado; toda esperanza de tener una vida de valor, dignidad y propósito.

Estas cosas no pueden ser halladas en el mundo. Nuestra cultura está completamente enfocada en la fama del tipo "ídolo americano", que nos dice que sólo el dinero, las apariencias o la popularidad podrán satisfacernos. Como amadores de Dios, sabemos que nuestros deseos más profundos sólo pueden ser satisfechos por Cristo.

Y aun sabiendo esto, nosotros en la Iglesia, tratamos de reducir a Jesús a nuestra propia imagen. Muchos queremos un Jesús que nos acomode: un Jesús republicano del ala derecha o un Jesús democrático de tendencia liberal. También tenemos al Jesús negro, al Jesús marrón, al Jesús blanco (al cual llamo "el Jesús del Holiday Inn", aquél de cabello rubio secado con secadora, que parece que está flotando en el aire).

Cuando digo "el verdadero Jesús", me refiero a aquel que satisface toda sed y hambre del ser humano. Él no puede ser reducido a algún concepto limitado, porque la Biblia dice que Cristo puede ser conocido sólo en Su plenitud. Se requiere todo el consejo de Dios, la figura bíblica completa para que nosotros recibamos, conozcamos y sirvamos fielmente a Jesús. "De su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia" (Juan 1:16). En resumen, nosotros somos capaces de caminar en la gracia de Cristo solamente a medida que le conocemos plenamente. Cualquier otra cosa es un caminar reducido de fe. Juan también dice: "A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron" (Juan 1:11). Esto habla del rechazo a Cristo por parte de los judíos. Pero, ¿cuánto de nuestro Señor ignoramos hoy en día? ¿Enfatizamos algunas de sus enseñanzas sobre otras porque algunas son incómodas? ¿Hasta qué punto no hemos aceptado a Jesús en Su plenitud?