viernes, 29 de noviembre de 2013

DIOS HABLA EN SERIO

¿Te expones a una fuerte predicación que amorosamente descubre tu pecado? Si es así, ¿permites que esa palabra te convenza de pecado? o ¿regresas a tu pecado sin dolor en absoluto?

Si estás rechazando las advertencias de la restricción del Espíritu Santo, desobedeciendo a Dios una y otra vez, sin ningún tipo de dolor de corazón, entonces estás siendo reclutado para la secta del Anticristo. El diablo está, silenciosamente, iniciándote en su “misterio de iniquidad", y cuando el prometedor y milagroso Anticristo venga, ¡serás barrido por sus mentiras y entregado a un engaño!

Escucha lo que Pablo dice sobre los creyentes transigentes, que ceden su principios y rehúsan amar y obedecer la Santa Palabra de Dios: "A fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia" (2 Tesalonicenses 2:12).

Aquí están los resultados ominosos de no creer ni actuar en la verdad de Dios:
  1. El corazón se endurece por el engaño del pecado. 
  2. Satanás obra en el corazón que se endureció por justificarse a sí mismo, por lo que se le aligera de todo temor a la sanción. 
  3. El creyente llega a ser cegado por la mentira que dice que no hay paga del pecado, ni día del juicio y que puede salirse libre con su placer lujurioso. 
  4. El creyente cae presa de doctrinas de demonios, pensando que lo malo es bueno y lo bueno es malo. 
  5. Eventualmente se aleja tanto de Cristo y de la verdad, que se vuelve ciego a quién es el Anticristo, y acaba por servirle y adorarle como a un dios 
  6. En el Día del Juicio, Dios le dirá a tal persona: "¡Apártate de mí, hacedor de maldad!” 
Amado, no tiene por qué ser así para ninguno de nosotros. Dios ha hecho una promesa de pacto de eliminar todo engaño de nosotros y darnos la victoria sobre el pecado, a través del poder de la cruz de Cristo. Todo lo que pide es que le declaremos la guerra a nuestro pecado, diciendo: "No voy a hacer la paz con este hábito. Me niego a mantenerlo. Líbrame, Padre, por Tu Espíritu". Cuando Él escucha esta oración, enviará tal poder del Espíritu Santo y gloria desde el cielo, ¡que el diablo no va a tener ni una oportunidad!

Ora ahora mismo para que Dios implante en ti una gran reverencia por Su Palabra. Pídele que te ayude a ser disciplinado en tu lectura de las Escrituras y pide al Espíritu que te ayude a tomar en serio lo que lees y ¡cree que Dios habla en serio!