domingo, 31 de julio de 2011

DIOS ESTÁ HACIENDO ALGO NUEVO

¿Cuán a menudo ha oído usted a los cristianos decir, "Dios está haciendo algo nuevo en su iglesia?" La "cosa nueva" a la que se refieren puede llamarse un avivamiento, un nuevo fluir, una visita o un mover de Dios.

Sin embargo, muy a menudo, esta "cosa nueva" desaparece muy rápidamente. Y una vez que se ha desvanecido, no puede ser encontrada de nuevo. En este sentido, ésta no resulta ser del todo, un mover de Dios. De hecho, los sociólogos cristianos han seguido muchas de estas visitas y descubrieron que el promedio de vida de estos eventos es de unos cinco años.

Personalmente, creo que Dios está haciendo algo nuevo en su iglesia de hoy. Sin embargo, esta gran obra del Espíritu no se puede encontrar en un solo lugar. Está sucediendo en todo el mundo.

Dios no va a empezar algo nuevo en su iglesia hasta que quite lo viejo. Este principio bíblico, probado a lo largo de siglos de historia de la iglesia, se encuentra en ambos Testamentos y abarca cualquier movimiento verdadero de Dios. Como Jesús lo dijo, no se echa vino nuevo en odres viejos (ver Marcos 2:22).

El principio de abolir lo viejo y levantar lo nuevo fue presentado por primera vez en el Antiguo Testamento en Silo.

Durante el tiempo de los jueces, Dios estableció una santa obra en esta ciudad (ver Jueces 18:31). Silo, donde el santuario del Señor estaba en pie, fue el centro de toda actividad religiosa en Israel. El nombre de Silo en sí mismo significa "lo que es del Señor". Esto habla de las cosas que representan a Dios y revelan su naturaleza y carácter. Dios le habló a su pueblo en Silo, fue allí donde Samuel escuchó la voz de Dios y donde el Señor le reveló su voluntad (ver 1 Samuel 1).

El Señor dejó de hablar en Silo, porque el sacerdocio se había vuelto perezoso y sensual, y la ciudad se había convertido en corrupta. Dios le dijo a Samuel, en esencia, "Silo se ha vuelto tan contaminado, que ya no representa lo que soy. Esta casa ya no es la mía. He terminado con ella". "Entonces el Señor levantó su presencia en el santuario y escribió "Icabod" en la parte superior de la puerta, lo que significa," La gloria del Señor se ha ido."

El Señor abolió completamente lo viejo, pero una vez más, levantó una cosa nueva. Después de eso, el templo de Jerusalén llegó a ser conocido como "la casa del Señor" y Dios le habló a su gente allí.

"De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas" (2 Corintios 5:17).

jueves, 28 de julio de 2011

HAMBRE DE SER SANTOS by Gary Wilkerson

Hubo un joven pastor escocés, Robert Murray McCheyne, quien murió a los 29 años. Antes de su muerte, él trajo un gran despertar a su iglesia. Esta semana leí la siguiente cita de este hombre de Dios: "La mayor necesidad de mi pueblo es mi propia santidad."

Contamos con una gran cantidad de predicadores elocuentes, con una sobreabundancia de personalidades carismáticas y con suficientes líderes de alto perfil. Sin embargo, lo que nos hace falta son hombres santos de Dios. La gente necesita ver más allá de las habilidades ministeriales de sus líderes, necesita ver un corazón devoto.

Un pastor no puede conducir a su congregación a las profundidades de Cristo que él mismo no ha experimentado primeramente.

¿Cuál es el resultado de una iglesia que tiene sorprendentes programas, brillante liderazgo, donde ante espectaculares presentaciones los congregantes no se mueven de sus sillas, y donde se cuenta con lo último en tecnología e instalaciones pero en su esencia no tienen visión de cómo ser un pueblo santo? ¿Qué buen fruto puede provenir de conferencistas que logran atraer la atención de su audiencia a través de eventos de entretenimiento, si éstos no son hombres que desean quebrantarse, y con reverencia y humildad, reconocer lo alejados que su congregación y ellos mismo están del Dios santo y maravilloso?

Nuestras iglesias están a menudo llenas de frivolidad y lo sabemos, pero esto no cambia porque los líderes lo toleran en lugar de lamentarse por ello. La situación en la iglesia es simplemente un reflejo de la realidad que está en el corazón del pastor. La luz que brota de una vasija rota sobrepasa, eclipsa, la luminosidad producida por miles de programas religiosos de entretenimiento. Pablo dijo, ustedes tienen muchos tutores, pero pocos padres. Hoy podría haber dicho: ustedes tienen muchos expertos en la iglesia, pero pocos hombres santos.

Las palabras de R.M. McCheyne son más necesarias hoy que cuando habló por primera vez ante una iglesia liberal y nominalista en Escocia. Pero no sólo sus palabras sino su ejemplo, el poder de su púlpito y el efecto de su ministerio le dieron poder a sus palabras. Sus palabras contenían poder porque su vida contenía pureza.

¿Tienes hambre de ser un hombre santo o una mujer de Dios? Existe sólo una manera para que esto suceda. Desista de sus esfuerzos humanos por lograr rectitud en sus propias fuerzas y ser completamente revestido de Cristo, y reciba la obra terminada de Jesús en la cruz.

Esta santidad es mucho más que la obstinada negación del pecado, es una absoluta entrega a Cristo la cual libera inmensa y gloriosamente pasión por la santidad. No quiero pasarme la vida tratando de luchar con mi viejo hombre. Quiero a Cristo formando en mí la plenitud del hombre nuevo que Él ha creado.

miércoles, 27 de julio de 2011

CREER O NO CREER

"Todo lo que no proviene de fe es pecado" (Romanos 14:23).

Creer o no creer,
Esa es la pregunta.
¿Realmente Jesús caminó sobre el agua?
¿Curó leprosos?
¿Resucitó a los muertos?
¿Hizo ver a los ciegos?
¿Causó que el viento y las olas le obedecieran?
¿Echó fuera a demonios?
¿Curó a los lunáticos?
¿Y convirtió el agua en vino?
Para creer todo esto,
¡Un hombre tiene que creer en los milagros!
Sin embargo, un hombre no puede creer en Cristo en absoluto,
si no cree en milagros
su resurrección
y ascensión.
Él está muerto o vivo,
y si está vivo…
¡Es un milagro!
Y todo lo que Él alguna vez hizo fue milagroso.
Creo todo esto.
¡Eso es fe!

martes, 26 de julio de 2011

USTED TIENE UN CONSOLADOR

Estoy aprendiendo algo maravilloso del Espíritu Santo. Él tiene una característica única: no le gusta hablar de sí mismo. Él no se hace de sí mismo el principal objeto de nuestra atención.

He tratado de estudiar con seriedad al Espíritu Santo sumergiéndome en volúmenes enteros acerca de Él, y los cuales han sido escritos por autores calificados. Algunos de estos libros son muy profundos y difíciles de entender -libros acerca de su naturaleza y personalidad. Todos ellos muy interesantes, pero no siempre edificantes. El hecho es que no pueden edificar, porque usted sólo puede entender lo que el Espíritu es cuando Él mismo se revela, y Él no va a hablar de sí mismo.

He intentado investigar sobre el significado de los nombres del Espíritu Santo -Consolador, Paracleto, Abogado, Intercesor- en busca de obtener alguna idea de quién es Él. Pero finalmente me dí cuenta que nosotros los cristianos no tenemos que entender la persona del Espíritu Santo porque Él no quiere decirnos cosas ocultas sobre sí mismo. Todo lo que necesitamos saber es que es uno de la Trinidad: es eterno, el Espíritu de Cristo enviado a esta tierra para vivir en nosotros los que creemos ¡Y sus ojos están siempre en Cristo!

El Espíritu Santo no quiere que sepamos tanto de Él mismo como de su misión, la cual es llevarnos a Jesús y mantenernos en pureza y santidad. Él siempre está obrando, haciendo conocer a Cristo en nuestros corazones, y se deleita en nuestra búsqueda del conocimiento acerca de por qué Él ha venido.

Jesús dijo: "cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber." (Juan 16:13-14).

lunes, 25 de julio de 2011

PAN DE FORTALEZA

Una vez pasé una semana llorando ante el Señor, clamando a Él por un mensaje de consuelo y esperanza para todos los creyentes heridos que escriben a nuestro ministerio. Mientras trabajaba en Nueva York con los adictos, alcohólicos y personas sin hogar, oré "Señor, dondequiera que miro veo dolor, angustia, fracaso y problemas. ¿Qué mensaje es posible darles a aquellos con tan extrema necesidad? ¿Cuál es tu palabra para ellos? Seguro que tú cuidas a estas preciadas personas. Sin duda, quieres traerles una palabra que puede dejarlos en libertad."

El Señor me dio certeza de que ha provisto una forma de fortalecer a todos sus hijos para resistir al enemigo. Esta fuerza proviene solamente de comer el pan que descendió del cielo. Nuestra salud espiritual depende de que nosotros tomemos este pan.

Escuche con atención las palabras de Jesús: "El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, vivirá por mí" (Jn. 6:57). Jesús estaba en tan estrecha comunión con el Padre y se encontraba tan comprometido con hacer sólo su voluntad, que las palabras del Padre se convirtieron en su comida y bebida. Jesús fue sostenido diariamente al escuchar y observar lo que el Padre quería. Todo esto fue resultado de pasar tiempo a solas con Él.

Cristo dijo a sus discípulos: "Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis.... Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y que acabe su obra "(Juan 4:32 y 34). También les ordenó: "Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará" (Juan 6:27). No podemos omitir este secreto sobre fortaleza. Así como Cristo vivió por el Padre, también nosotros recibimos la vida al alimentarnos de Cristo.

Cuando los hijos de Israel estaban en el desierto, el maná que los sustentaba se distribuía diariamente. A través de este ejemplo, Dios nos está diciendo que lo que comimos de Cristo ayer, no suple nuestra necesidad de día de hoy. Debemos admitir que pasaríamos hambre espiritual y seríamos débiles y desamparados sin un suministro diario de pan fresco celestial. Debemos venir a la mesa del Señor con frecuencia.

domingo, 24 de julio de 2011

¿DÓNDE ESTÁ LA VICTORIA?

La mayoría de nosotros sabemos que el pecado es la raíz de todos nuestros problemas, nuestros miedos, culpa, ira y depresión. Sabemos que nos priva de valor espiritual y vitalidad, pero lo que no sabemos es cómo superar el "pecado que nos asedia" (Hebreos 12:1).

Sabemos que la victoria sobre nuestros enemigos viene por medio de Jesucristo nuestro Señor. Pero, ¿cómo conseguir el poder de su vid en nuestra rama endeble? ¿Cómo funciona esto? Yo amo a Jesús, siempre lo he amado, y sé que Él tiene todo el poder. También sé que me promete la victoria, pero ¿qué significa esto y cómo llega la victoria?

Estoy empezando a ver un poco de luz ante este misterio. En mi propia búsqueda por victoria total sobre mi pecado acosador, Dios me está pidiendo hacer las siguientes tres cosas:

  1. Tengo que aprender a tener hambre por la santidad y odio a mi pecado. El pecado me contamina y Dios no puede considerar el pecado, no lo puede tolerar. El temor de Dios es la base de toda libertad. No hay que esperar ser dimitido o recibir privilegios especiales. Mi pecado debe ser confesado y abandonado.
  2. Debo estar convencido de que Dios me ama a pesar de mi pecado. Dios odia mi pecado con un odio perfecto, al mismo tiempo que Él me ama con infinita compasión. Su amor no se comprometerá con el pecado, pero Él se aferra a su hijo pecador con un propósito en mente: recuperarlo.
  3. Tengo que aceptar la ayuda amorosa de mi Padre para resistir y vencer. El pecado es como un pulpo con muchos tentáculos tratando de aplastar mi vida. Rara vez todos los tentáculos aflojan su control sobre mí; es un tentáculo a la vez, una pequeña victoria a la vez. Dios me envía al Espíritu Santo con una dirección clara sobre la forma en que debo luchar, correr, dar el próximo golpe. La batalla contra principados y potestades es suya no mía. Yo sólo soy un soldado peleando en su guerra. Dios quiere que yo crea totalmente en Él. ¡Mi parte en esta guerra es creer que Dios me sacará de la batalla victorioso!

jueves, 21 de julio de 2011

TRAYENDO A CRISTO A SU CRISIS

En Daniel 3, el rey Nabucodonosor erigió una estatua grande, de oro, de noventa metros de altura y convocó a todos los líderes de su vasto imperio a una ceremonia de dedicación. Una vez que éstos llegaron, Nabucodonosor ordenó que todos se postraran en adoración ante la imagen y aquel que desafiara la orden debía morir.

Tres de los amigos de Daniel, Sadrac, Mesac y Abed-Nego rehusaron arrodillarse. Estos hombres, junto con Daniel, habían sido llevados cautivos de Jerusalén. No era raro en aquellos días castigar a quienes violaban los decretos del rey arrojándolos en un horno ardiente. (ver Jeremías 29:22).
Cuando los guardias trajeron a los tres hombres hebreos ante el rey, él les gritó "¡Aja! ¿Con que se niegan a arrodillarse ante mi imagen? Voy a darles una oportunidad más. Si no se inclinan en esta ocasión, los lanzaré en el horno de fuego ardiente". (Daniel 3:14-15).

Finalmente, los tres hebreos fueron lanzados al horno. Pero el rey quedó perplejo; no hubo ningún destello repentino de cuerpos asados, ni olor a carne quemada. El observó detenidamente el fuego y se sorprendió de lo que vio.

Los tres hombres hebreos estaban caminando por encima de las brasas. El fuego había quemado sólo las cuerdas que los ataban y ahora sus manos estaban levantadas alabando a Dios. Nabucodonosor se dirigió a uno de sus colaboradores y dijo: "¿Cuántos hombres tiramos ahí dentro?"

"Tres, oh rey," fue la respuesta.

“¡Pero yo veo cuatro! Y ninguno de ellos está en llamas. Ninguno está herido. Y uno de ellos tiene la apariencia del Hijo de Dios "(véase Daniel 3:24-25)

Jesús entró en la crisis de estos hombres por una razón ¡y solamente por una razón! Él vino para consolarlos y rescatarlos porque los amaba. El mismo Señor de la gloria se comprometió con ellos en su momento de crisis ¡porque ellos estaban totalmente comprometidos con Él!

miércoles, 20 de julio de 2011

NUESTRO CONSEJERO DIGNO DE CONFIANZA

Yo no doy consejos financieros pero estoy en contacto con el número uno en el mundo, y sólo él es mi asesor de confianza. Para cada pregunta que tengo sobre cualquier asunto, mi asesor de confianza tiene la respuesta. Él ha estado con nuestro ministerio desde el principio. Cuando trasladamos nuestras oficinas a Nueva York, se mudó con nosotros. Y ha dirigido todas las transacciones de bienes raíces que hemos hecho aquí. Él nos ayudó a comprar el histórico Teatro Mark Hellinger de Broadway, donde la Iglesia Times Square tiene ahora sus servicios.

Sin embargo, no es sólo nuestro asesor financiero e inmobiliario, sino también es nuestro abogado, consejero familiar, orientador y guía de viajes. De hecho, nos guía en, literalmente, todo lo que hacemos y enfrentamos. La última vez que hablé con él, me aseguró que seguiría proporcionando orientación constante para nosotros a lo largo de los tiempos difíciles que vienen. Me dijo que no teníamos nada de qué preocuparnos.

Lo mejor de todo es que a mi asesor no le importa si lo llamo todos los días y en cualquier momento del día. Mi asesor me anima, "No tienes nada de qué preocuparte. He pasado por este tipo de cosas muchas veces antes". Es increíble ver a lo largo de la Biblia que una y otra vez, en todo tipo de crisis, Dios siempre ha estado íntimamente involucrado con su pueblo.

El Señor estaba involucrado con David, el salmista, cuando pasó por tiempos difíciles. David volvió a casa con su ejército en Siclag y encontró su ciudad reducida a cenizas por una banda de asaltantes (ver 1 Samuel 30). La casa de David había sido destruida y su familia cautiva, no quedaba nada. Todo aquello por lo que había trabajado, su ganado, sus muebles, sus pertenencias, se habían ido. David no tenía a nadie a quien recurrir en ese momento, sus propios soldados estaban listos para apedrearlo pues lo culpaban por llevarlos a la batalla dejando a sus seres queridos sin protección.

La Escritura dice que David se dirigió a su consejero (y el mío): "y David consultó al Señor. Le preguntó: «¿Debo perseguir a esa banda de malvados? ¿Podré darles alcance?» Y el Señor le dijo: «Ve tras ellos, porque les darás alcance y podrás liberar a los cautivos." (1 Samuel 30:8). David siguió el consejo de su asesor ¡y recuperó todo!

martes, 19 de julio de 2011

EL RÍO DE VIDA

El profeta Ezequiel recibió una visión increíble. La Escritura dice que la mano de Dios lo llevó a un monte muy alto, cuando un hombre se le apareció "cuyo aspecto era como aspecto de bronce." (Ezequiel 40:3)

Por supuesto, el hombre no era otro que Cristo mismo. Él introdujo a Ezequiel en la puerta de la casa de Dios donde dio al profeta la asombrosa visión del futuro del pueblo de Dios. Puso de manifiesto lo que el cuerpo de Cristo será cuando el fin de los tiempos se acerque. "Él me trajo de nuevo a la puerta de la casa [el templo], y he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa hacia el este..." (Ezequiel 47:1).

Imágenes de agua en la Biblia casi siempre representan al Espíritu de Dios. Esta visión claramente revela un gran derramamiento del Espíritu Santo en los últimos días. La visión fue tan abrumadora que Ezequiel no podía comprenderla. Ni siquiera podía hacer comentarios sobre su significado. Todo lo que podía hacer era informar sobre ella. De hecho, antes de que la visión terminara, el Señor se detuvo y le preguntó a Ezequiel: "¿Has visto esto?" Dios estaba preguntando: "¿Comprendes la magnitud de lo que estás viendo? ¿Ves de lo que estas aguas crecientes hablan? Sé que esta revelación es impresionante y alucinante para ti, pero no quiero que pierdas su verdadero significado. Las aguas indican el camino por el que todas las cosas terminarán".

El profeta Isaías tuvo una visión del mismo río que apareció en la visión de Ezequiel. Sin embargo, Isaías vio aún más. De acuerdo con Isaías, en los últimos días el pueblo de Dios va a disfrutar de una gran protección contra todo ataque satánico: " Ningún barco de remos surcará sus aguas, ni barcos poderosos navegarán por ellas" (Isaías 33:21).

Isaías está hablando aquí de los buques de guerra impulsados por esclavos. Él nos está dando una imagen del enemigo, el diablo, en su intento de lanzar un ataque contra todos los que nadan en el río. Ésta es una imagen muy confusa.

Dios nos aclara en estos pasajes que sus aguas vivas están fuera del alcance de Satanás. Como el salmista testifica: " ¡Haz que queden confundidos y en vergüenza los que quieren matarme! ¡Que retrocedan y queden confundidos los que buscan mi mal! ¡Que sean como el tamo que arrebata el viento! ¡Que el ángel del Señor los acose! ¡Que sea su camino oscuro y peligroso! ¡Que el ángel del Señor los persiga!"(Salmo 35:4-6).

lunes, 18 de julio de 2011

SIGA ADORANDO

Moisés tenía la disposición al igual que muchos de nosotros hoy en día, pero había sólo un camino para que él permaneciese en victoria. Continuamente Moisés estaba en comunión con el Señor: "Y habló Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero" (Éxodo 33:11). Creo que el secreto de la santidad es muy simple: ¡Permanezca cerca de Jesús! Siga mirando su rostro hasta que llegue a ser a la imagen de aquél que usted está contemplando.

Una noche, una mujer histérica me detuvo en la calle y me confesó sin querer y desesperadamente: "Sr. Wilkerson”, exclamó, “Estoy frente a la hora más oscura de mi vida y no sé qué camino tomar. Mi marido me ha dejado y es mi culpa! Le he fallado a Dios y a mi familia. ¿Qué voy a hacer?"
Sentí la necesidad de decirle: "Amiga mía, alce su mano derecha aquí mismo, en la esquina de esta calle, y empiece a adorar al Señor. Dígale que usted sabe que falló pero que aún lo ama. Luego vaya a casa y póngase de rodillas. No le pida a Dios nada, solamente levante sus manos y su corazón, y adórelo."

Dejé aquella dama de pie en la calle con sus manos levantadas al cielo, las lágrimas rodando por sus mejillas, alabando al Señor pero degustando ya la victoria que se empezaba a levantar en su vida. "Pero tú eres santo, Tú que habitas en las alabanzas de Israel" (Salmo 22:3). El Señor hace su morada con su pueblo que le adora y donde el Señor está, allí llega la victoria.

Cristo dice: "Al que a mí viene, no le echo fuera" (Juan 6:37).

“Vengan a mí todos ustedes, los agotados de tanto trabajar, que yo los haré descansar" (Mateo 11:28).

No le tenga miedo al fracaso. Siga adelante a pesar de ello. ¡Adore a Dios hasta que llegue la victoria! Esto puede sonar muy simplificado, pero el camino para dejar atrás el fracaso es sencillo.

domingo, 17 de julio de 2011

EL PODER DE SU RESURRECCIÓN

"A fin de conocer a Cristo y el poder de su resurrección, y de participar de sus padecimientos, para llegar a ser semejante a él en su muerte, si es que de alguna manera llego a la resurrección de entre los muertos." (Filipenses 3:10-11).

Lo que voy a decir puede resultar una sorpresa para usted: la resurrección de Jesucristo se trata tolamente de poder. Pero no me refiero sólo al poder divino que resucitó a Jesús de entre los muertos. Por supuesto, este tipo de poder es absolutamente milagroso y sólo emana de Dios mismo. Además de este evento sobrenatural, la resurrección de Cristo nos habla de otro poder que también proviene solamente de Dios. Estoy hablando del poder que nos lleva a vivir una vida santa... a ser libres del dominio del pecado para vencer todos los hábitos y lujuria conocidos por el hombre ... a caminar por fe en la justicia que proviene solamente de Dios. Para obtener este poder es necesario conocer a Cristo en el poder de su resurrección.

El apóstol Pablo habla de este tipo de poder de resurrección. El tenía un anhelo interno y profundo de conocer a Cristo, y aquella hambre vino de su propio y profundo clamor por santidad. El apóstol tuvo una revelación acerca de la resurrección de Cristo y esta revelación tuvo que ver con el poder.

Él escribió: "Cristo Jesús Señor nuestro... se hizo de la simiente de David según la carne, y declaró ser el Hijo de Dios con poder, según el espíritu de santidad, por la resurrección de los muertos" (Romanos 1: 3-4). Pablo vio algo increíble en la resurrección y del mismo modo que ésta le llenó de alegría, también la resurrección respondió al clamor por santidad que él demandó a lo largo de su vida. En pocas palabras, Pablo vio que Jesús había venido a la tierra como un hombre con el poder del cielo descansando sobre Él. Cristo había demostrado ese poder divino en la tierra: curando a los enfermos, liberando a los cautivos, resucitando a los muertos, dando vida eterna. Jesús mismo había resucitado de entre los muertos y su resurrección fue acompañada por un anuncio divino que Él era "el Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de los muertos" (Romanos 1:4).

jueves, 14 de julio de 2011

AMOR ALINEADO A LA PALABRA

Cuando nuestro amor se alinea a la Palabra de Dios, cuando aceptamos su amor por nosotros y nos amamos unos a otros sin condiciones, entonces vivimos sin temor. Así también seremos capaces de vivir en el aquí y el ahora como Cristo vivió y estaremos de pie delante de Él con denuedo en el día del juicio.

Cuando todo el miedo se ha ido, estamos en perfecto amor. Escuche estas palabras cantadas por David: “Alabanza y magnificencia hay delante de él. Poder y alegría hay en su morada.” (1 Crónicas 16:27, la cursiva es mía). La raíz de la palabra "alegría" en el Antiguo Testamento significa "saltar de alegría" y disfrutar de la plenitud del amor perfecto.

En este momento, el mundo se está ahogando en miedo. La humanidad tiembla a causa del calentamiento global, del terrorismo, de la guerra nuclear, de una economía débil, del SIDA, de los asesinatos masivos, del surgimiento del Islam, del caos político, de la adicción generalizada a las drogas, el alcohol y la pornografía. Yo le pregunto: ¿Cómo podemos hacer un impacto para Cristo si nos sentimos acosados por el mismo espíritu de temor que afecta al mundo? ¿Qué tipo de esperanza podemos ofrecer? En verdad, ¿qué tipo de evangelio estamos predicando si éste no nos cambia y nos libera del miedo?

Dios introdujo el Nuevo Pacto para asegurar a su iglesia en su amor y su completo perdón del pecado... lo que nos lleva al conocimiento del deleite y gozo que siente él hacia nosotros con el objeto que conozcamos su corazón lleno de amor por nosotros y vivamos todos los días sin temor.

Considere lo siguiente: "Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sión con canciones y alegría eterna sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, la tristeza y el gemido huirán" (Isaías 35:10). "El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la fortaleza de mi vida, ¿de quién he de atemorizarme...? Aunque un ejército acampe contra mí, mi corazón no temerá "(Salmo 27:1, 3).

Hace ya mucho atrás que el pueblo de Dios debió entregar todo en Sus manos. Le insto a que deje de tratar de pensar en su propia manera de salir de problemas. En cambio, descanse en el poder de la Palabra de Dios. Deje que el Señor ponga su gozo ahora, hoy. Su corazón alegre hará "sobresaltar e intimidar" a todos aquellos que tienen miedo a su alrededor: "Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo y para bendecir toda la obra de tus manos. Prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado." (Deuteronomio 28:12).

miércoles, 13 de julio de 2011

USTED NO ESTA SOLO EN LA BATALLA

Numerosos cristianos, incluyendo pastores, me han dicho que son continuamente acosados por los pecados cometidos en el pasado. Ellos me expresan: "Hermano David, si supiera lo que yo hice y cómo pequé, entendería por qué me siento tan acongojado. Mi pecado todavía se cierne sobre mi cabeza y constantemente combato contra esta culpa. Creo que el Señor me ha perdonado, que su sangre es suficiente para cubrir mi maldad, pero no tengo la paz que proviene de este conocimiento."

Otros me dicen: "Creo que he sido perdonado, pero mi mente está continuamente bombardeada con pensamientos horribles. Puede ocurrir en cualquier lugar, incluso en la iglesia y eso me hace sentir muy sucio. Se me hace difícil creer que soy puro delante de Dios." Estos creyentes olvidan que también Satanás tentó a Jesús con pensamientos malos, horribles, durante su prueba en el desierto. Hoy en día, el diablo envía zorras pequeñas a su vida para que usted piense que está sin esperanza, que Dios está enojado con usted. Satanás inyecta pensamientos en su mente con la intención de destruir su fe en el poder de la sangre de Cristo sobre su vida.

Querido santo, no debe escuchar tales invasiones a su mente. Usted tiene que cortarlas gritando, "Espíritu Santo, sé que estás a mi lado. ¡Ayúdame!"

Todos los que toman la cruz y pelean la buena batalla de la fe están en una lucha constante. Todos nos enfrentamos a malos pensamientos, pensamientos que vienen debido a nuestro pasado, o por un sentimiento de rechazo, o simplemente porque vivimos en tiempos malos y sensuales. Sin embargo, cuando aplicamos la sangre de Cristo a estas raíces de duda, su sangre llega a cada célula de nuestro ser, incluyendo nuestra mente. De esta manea su sangre nos limpia a fondo y produce en nosotros libertad y alegría verdadera.

Usted no está solo en su contienda. Él le ha enviado al Espíritu Santo que sabe cómo tratar con el enemigo y librarlo de toda esclavitud. Él es la voz apacible y delicada que le guiará y le dará poder a través de todas sus batallas.

Ore conmigo: "Espíritu Santo, quiero crecer en ser espiritualmente fructífero. Anhelo ser librado de toda hipocresía. Deseo poseer amabilidad, paciencia y amor. Sé que a pesar de no poseer estas características todavía me amas. Permanece conmigo y ayúdame, Amén".

martes, 12 de julio de 2011

EL ESPÍRITU SANTO ESTA AQUÍ

En la iglesia de Times Square, cantamos una canción acompañada con aplausos que dice así:

Envíalo, Señor, envíalo

Señor, permite que el Espíritu Santo sea derramado.

Lo necesitamos, Señor, envíalo.

La verdad es que el Espíritu Santo ya está aquí. Bajó del cielo en el día de Pentecostés y nunca se ha marchado.

Jesús prometió: "Y yo rogaré al Padre y os dará otro Consolador, para que esté con ustedes para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce: mas vosotros le conocéis, porque mora con vosotros y estará en vosotros "(Juan 14:16-17).
Considere la frase que Jesús emplea aquí: "Pero vosotros le conocéis." Cuando leí estas palabras, no podía quitármelas de encima. Me di cuenta que realmente no sabemos mucho acerca del Espíritu Santo.

La iglesia habla mucho acerca del Espíritu Santo. Hablamos de ser llenos del Espíritu, de vivir y caminar en el Espíritu, de tener los dones del Espíritu, de recibir el consuelo del Espíritu. Sin embargo, es posible conocer todas las doctrinas del Espíritu Santo y todavía no conocerle a Él. Si yo le preguntara, "¿Ha recibido al Espíritu Santo?" ¿Cómo contestaría usted? Algunos podrían decir: "He recibido al Espíritu cuando Jesús me salvó. Fue el Espíritu Santo quien me llevó al Reino de Cristo." Otros responderían: "Sí, he recibido el Espíritu, porque hablé en lenguas cuando entró en mi vida. Yo oro en el Espíritu y las lenguas son una evidencia de que yo lo he recibido."

Sin embargo, recibir el Espíritu Santo es más que una experiencia que se da una sola vez. La palabra "recibir" significa "echar mano de lo que es dado." En resumen, recibirle es un deseo por expandir la capacidad de obtener un mayor conocimiento de quién es el Espíritu Santo y lo que es su ministerio. De hecho, el Espíritu Santo no es recibido por alguien hasta que esta persona le permite tomar el control total de su templo.

Pablo preguntó a los Gálatas, “¿Cómo recibieron al Espíritu? ¿No lo recibieron por fe?” Luego declara: "Ustedes afirman en fe que aquello que saben del Espíritu lo recibieron por fe. Entonces, ¿han tenido ustedes una continua ‘ministración del Espíritu’ por fe? ¿Están ejerciendo fe para ir más profundo en el Espíritu?"

lunes, 11 de julio de 2011

EL DELEITE DEL PADRE

El relato del hijo pródigo es muy familiar, así que no voy a entrar en los detalles de la historia. Sin embargo, quiero decir que no se trata principalmente del hijo perdido. Por el contrario, se trata del deleite del padre.

Ciertamente, la parábola del hijo pródigo es acerca del retorno (Lucas 15:11-31), pero no es sólo del hijo que por fin vuelve a casa, sino también de lo que le aguarda al hijo en casa. Se trata de la gracia, el perdón y la restauración. Lea la historia de nuevo y se dará cuenta de que ésta no termina cuando el hijo regresa, lo que resulta significativo.

¿Qué es lo que mantiene al hijo en casa? ¡Es el conocimiento de que su padre se deleita en él! "Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido, estaba perdido y lo hemos encontrado. Y comenzaron a regocijarse... [con] la música y el baile "(Lucas 15:24-25).

El padre del hijo pródigo nunca le reprendió, no lo condenó, ni siquiera habló de su fuga. En cambio, derrochó una gran fiesta e invitó a todos los amigos de la familia y vecinos. El padre había estado esperando a que su hijo volviera a casa y ahora esto había acontecido.

El hijo pródigo protestó al principio. Le dijo a su padre: "No, no. Yo soy indigno." Pero su padre no le hizo caso, al contrario, pidió que le pusieran vestido nuevo sobre sus hombros, anillos en sus dedos y zapatos en sus pies. Ahora todo lo que el padre poseía una vez más estaba a disposición del hijo. Y hubo gran alegría, con música, baile y fiesta.

Creo que el amor trajo a este joven a casa. Pero fue el deleite del padre lo que le mantuvo allí. Observe que el hijo pródigo se mantuvo con el padre por el simple hecho de levantarse cada día para ver que su padre estaba contento con él en casa. Su padre estaba encantado de tenerlo presente con él. Además, todo aquello que en la vida de aquel joven había sido comido por el pulgón, estaba siendo restaurado.

He conocido a muchos ex adictos que son como el hijo pródigo. Ellos pueden enfocarse sólo en lo que se perdió años atrás a causa de su hábito: un cónyuge, hijos, ministerio. Ellos sienten que el Señor los amonesta y puede ser doloroso, pero Jesús les dice en esta parábola: "Nada se pierde en mi Reino. Vas a ser más fuerte a través de esto. Estás en casa ahora y mi gracia te restaurará totalmente."

domingo, 10 de julio de 2011

VIVIR SIN MIEDO

Dios nos muestra cómo podemos vivir sin miedo. "No hay temor en el amor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor..." (1 Juan 4:18). En resumen, si estamos viviendo en miedo, somos ignorantes del amor perfecto. Juan no está diciendo: "El amor perfecto de Dios echa fuera el temor"; él tampoco está hablando de amor incondicional o amor maduro de los cristianos, como sugieren algunos intérpretes. No es ahí donde comienza el amor perfecto para los verdaderos creyentes.

Ciertamente amamos a Dios, esto es un hecho que está fuera de toda duda. Pero consideremos lo que Juan dice al principio de este capítulo acerca del perfecto amor: "Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor se ha perfeccionado en nosotros" (4:12, las cursivas son mías). Según Juan, la primera consideración del amor perfecto es el amor incondicional a nuestros hermanos y hermanas en Cristo.

Un cristiano puede decir que ama a Dios, que está haciendo la voluntad del Señor, que está cumpliendo fielmente la obra del Reino. Esta persona puede ser un adorador e incluso un maestro de la Palabra. Pero si este individuo tiene rencor o habla en contra de otra persona, si él aleja de sí mismo a cualquier persona del cuerpo de Cristo, entonces él anda en tinieblas y un espíritu de muerte habita en él. Toda la vida y todas las buenas obras están fuera de orden en esta persona. Tenga en cuenta lo que Juan dice de este tipo de individuo: "El que dice que está en la luz y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas" (1 Juan 2:9).

Si usted está interesado en vivir una vida sin miedo, Juan nos dice que hay una manera de hacerlo. De hecho, hay un amor perfecto que echa fuera todo temor y este es el primer paso que debemos tomar: "Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros" (1 Juan 4:11). Sí, debemos tratar primero con nuestras relaciones en el cuerpo de Cristo.

De acuerdo con Juan, nosotros hemos recibido el mandamiento de amar a otros como Cristo nos amó a nosotros para que el amor sea perfeccionado en nosotros. ¿Qué se entiende por este tipo de amor? Es más que el perdón, mucho más. Significa perdonar todas las transgresiones contra nosotros y ofrecer nuestro compañerismo y comunión. Tenemos que mostrar aprecio a los que han pecado contra nosotros tanto como lo hacemos con los demás miembros del cuerpo. Cuando dejamos que el amor de Dios habite en nosotros y nos perfeccione, todo temor será expulsado.

jueves, 7 de julio de 2011

VIVIR Y AMAR COMO JESÚS LO HIZO

"Nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios, y Dios en él. En esto se ha perfeccionado el amor, para que tengamos confianza en el día del juicio, pues como Él es, así somos nosotros en este mundo "(1 Juan 4:16-17).

Tenga en cuenta la última parte de este pasaje. Juan nos dice que estamos viviendo como el Señor vivió: perdonando y amando a nuestros enemigos. No hay más venganza, rencor o prejuicios raciales - nada que nos condene. Y ahora, tenemos que conocer y creer completamente en el amor de Dios para con nosotros.

"En esto consiste el amor, no que nosotros hayamos amado a Dios, sino que Él nos amó y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados" (1 Juan 4:10). ¿Ve usted lo que Juan está diciendo? Nuestro amor por Dios nos ha sido dado y el perfecto amor también significa saber y creer en el amor de Dios hacia nosotros.

Por otra parte, Juan dice que no debe haber temor en este amor. No debemos dudar de él. ¿Por qué? Porque si dudamos de su amor por nosotros, viviremos en tormento: "El miedo tiene tormento" (4:18). Creer en el amor de Dios significa saber que día tras día Él es paciente ante nuestros fracasos; Él escucha nuestro clamor, conserva todas nuestras lágrimas, siente la angustia de nuestros corazones, y es movido a compasión por nuestro llanto.

Este aspecto del amor de Dios se ilustra claramente en Éxodo, donde el Señor quiso revelar a su pueblo su naturaleza de amor. Dios le dijo a Moisés: "Yo voy a salvar a Israel", y la Escritura dice: "Ellos lloraron, y su clamor subió a Dios por causa de la servidumbre. Y oyó Dios el gemido de ellos "(Éxodo 2:23-24).

"El Señor dijo: He visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto... porque sé de sus sufrimientos y he descendido para librarlos" (3:7-8).

¿Cree usted que Dios ve su necesidad y condición tal como lo hizo con Israel? A menudo decimos con ligereza: "Cristo es todo", sin embargo, cuando nos enfrentamos a una crisis donde una cosa tras otra sale mal, nuestras oraciones parecen no ser contestadas, y esperanza tras esperanza es defraudada, empezamos a caminar en temor. Inclusive sucumbimos ante el miedo. Pero el hecho es que Dios nunca abandona a sus hijos en tiempo de angustia, incluso cuando todas las cosas parecen desesperanzadoras. ¡Siempre podemos confiar en Él!

miércoles, 6 de julio de 2011

EL CONSOLADOR HA VENIDO

Jesús llama al Espíritu Santo, "el Consolador". Una cosa es conocer al Espíritu Santo como nuestro consolador y otra, es saber cómo él nos consuela. Al comprender el cómo podremos distinguir el consuelo que proviene de la carne de aquél que procede del Espíritu.

Considere al hermano que es vencido por la soledad. El ora por el consuelo del Espíritu Santo y espera que el consuelo venga en forma de una sensación. De hecho, se lo imagina como una especie de aliento repentino del cielo, como un sedante espiritual a su alma.Este sentimiento de paz en realidad puede llegar a él, pero a la mañana siguiente ya no está. Como resultado de ello, empieza a creer que el Espíritu Santo rechazó su petición. ¡No, nunca! El Espíritu Santo no nos consuela manipulando nuestros sentimientos. Su forma de consolar es infinitamente diferente y se describe claramente en las Escrituras. No importa cuál sea el problema, prueba o necesidad, su ministerio como El Consolador se logra manifestando la verdad: "Cuando él [el Espíritu Santo] venga, él os guiará a toda verdad" (Juan 16:13).

El hecho es que nuestro consuelo emana con base en lo que sabemos y no en lo que sentimos. ¡Sólo la verdad prevalece sobre los sentimientos! Y el ministerio de consuelo del Espíritu Santo comienza con esta verdad fundamental: Dios no está enojado con usted. Él le ama.

"La esperanza no nos defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado" (Romanos 5:5). Aquí, el significado griego es incluso más fuerte que el sugerido en la traducción, pues señala que el amor de Dios es "derramado a borbotones" en nuestros corazones a través del Espíritu Santo.

Una carga insoportable puede ser causada por miedo, vergüenza, tristeza, aflicciones, tentaciones, o desaliento. Sin embargo, no importa cuál sea la causa, el consuelo es necesario.

De repente, usted escucha una voz que hace eco en cada rincón de su alma, es la voz del Espíritu Santo declarándole, "Nada puede separarnos del amor de Dios."

Esta verdad -una vez que usted ha creído- rápidamente se convierte en un torrente de agua viva que derriba todo obstáculo. "Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he dicho" (Juan 14:26, las cursivas son mías).

martes, 5 de julio de 2011

UNA VIDA DE ORACIÓN

El Espíritu Santo ha venido para conducirnos a una vida de oración. "El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad porque no sabemos lo que hemos de pedir como conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles" (Romanos 8:26).

Considere lo que Pablo dice sobre el papel del Espíritu Santo en nuestra vida de oración. ¡Estamos tan confundidos acerca de la oración y la hacemos parecer tan complicada! Vaya a cualquier librería cristiana y usted encontrará un sin número de libros sobre el tema repletos de fórmulas detalladas sobre cómo debemos orar.

Estas múltiples teorías pueden aumentar todo tipo de preguntas acerca de la oración:

  • ¿Cuándo la oración se convierte en intercesión?
  • ¿Se mide la intercesión por el fervor, la intensidad o la cantidad de tiempo que paso de rodillas?
  • He sido enseñado a orar conforme a la voluntad de Dios, pero ¿cómo puedo saber su voluntad?
  • ¿Y cómo le hago para orar? ¿Cuentan las oraciones mentales?
  • ¿Exactamente, para qué oro?

Tal confusión puede ser tan abrumadora que puede causar que muchos eviten orar.
Nunca ha habido un tiempo en que las oraciones del pueblo de Dios sean más necesarias que ahora. Vivimos en un mundo enloquecido. Los acontecimientos mundiales empeoran: conspiraciones para robar la paz de la gente, las sociedades buscan por todas partes una fuente de consuelo pero no lo encuentran en la psicoterapia, en la religión muerta, en diferentes causas o incluso en la caridad.

La Biblia nos ha dicho: "El mundo no conoce a Cristo y no lo recibe. Pero vosotros le conocéis "(Juan 14:17).

Una de nuestras mayores preocupaciones debiera ser mantener una vida de oración. Cuando descuidamos la oración, entristecemos al Espíritu de Dios. Sí, es posible que nosotros agraviemos al Espíritu Santo. Pablo escribe lo mismo cuando dice: "Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios" (Efesios 4:30).

En efecto, el Espíritu comparte el dolor de Dios a causa de la incredulidad de su pueblo y la falta de oración. Consideremos sólo algunas maneras poderosas en que el Espíritu Santo juega un rol en nuestras oraciones:

  • A través de la oración el Espíritu Santo manifiesta la presencia de Cristo en nosotros.
  • A través de la oración del Espíritu sella las promesas de Dios en nuestros corazones.
  • A través de la oración el Consolador nos habla de esperanza.
  • A través de la oración el Espíritu libera sus ríos de consuelo, paz y descanso en nuestras almas.

lunes, 4 de julio de 2011

UNA IGLESIA TRIUNFANTE

Aun hoy, una iglesia triunfante se levanta y emerge después de grandes pruebas de fe. Esta iglesia de los últimos días está saliendo de un largo periodo de aflicción y de “hornos ardientes”.

El Espíritu Santo está obrando para traer a su pueblo a un lugar de completo quebrantamiento. El Espíritu Santo lo está conduciendo hacia la revelación de la debilidad de su propia carne con el fin de mostrarle Su poder. Su pueblo está llegando a lo último de sí mismo, su voluntad obstinada está siendo aplastada hasta que su actitud se convierta en tan solo: "Hágase tu voluntad." Y a través de todo esto, su pueblo se hace totalmente dependiente del Señor.

¿Describe esto su situación? Tal vez usted ha estado caminando con Jesús durante años y nunca ha encarado una prueba como la que esta enfrente suyo en estos momentos. Las cosas que se avecinan parecen abrumadoras, cosas por las que sólo Dios puede hacer algo al respecto. Usted ha caído en cuenta que solo Él puede sacarlo adelante.

En este momento, los musulmanes se están preparando para un yihad final con el objetivo de "dominar el mundo" para Alá. Campos de entrenamiento islámico se están levantando por todas partes con un mensaje de odio. Sin embargo, el Señor tiene un pueblo en formación, un pueblo que va a usar para enfrentar la ira de este mundo. Él los está entrenando y equipando en su amor, bondad y paz. Nuestro Dios es un Dios de amor. Él no va a usar bombas, ametralladoras o escuadrones suicidas, en cambio, usará a un pueblo vencedor y audaz en la fuerza del Señor y en su tierna misericordia.

En todo el mundo, el pueblo de Dios está experimentando sufrimiento, aflicción y tortura. Estoy seguro de que hay un divino y eterno propósito detrás de la intensidad de estas batallas físicas y espirituales que sufre ahora el verdadero cuerpo de Cristo. "Bueno es Jehová para con todos, y sus misericordias sobre todas sus obras" (Salmo 145:9).

Nuestro Señor ha tenido un plan desde el principio. Dios mismo descendió y tomó la forma y la condición de hombre, viviendo entre los hombres pecadores. Él soportó su odio, sufrió su rechazo, enfrentó impensables reproches y a través de todo nunca se defendió.

Jesús nunca estableció ejércitos vengativos llenos de odio yihadista. No usó armas carnales. En cambio, derribó fortalezas con su poderoso amor y bondad. Nuestro Señor no tenía más que un plan de batalla: tierno amor misericordioso. En efecto, el amor conduce todas sus obras en la tierra. "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación" (2 Corintios 1:3).

domingo, 3 de julio de 2011

EN CAMINO A LA VICTORIA

La tremenda decepción espiritual que acontece después de una experiencia espiritual de suprema bendición, es común entre todos los seguidores de Jesús. Nosotros le llamamos a estas experiencias "períodos de sequía", los cuales se asemejan a sumergirse en una profunda oscuridad espiritual, a una inmersión en grandes pruebas después de haber conocido un toque especial de Dios.

Podemos encontrar en la Biblia tales períodos de sequía esparciéndose como una plaga en la vida de hombres y mujeres de Dios. Dichos períodos “bajos en el espíritu” acontecen principalmente en aquellos a quienes Dios tiene la intención de usar. De hecho, son comunes entre todos los que Él entrena para llevarlos más profundamente y más lejos en Sus caminos.

Al mirar hacia atrás y observar su propia experiencia de sequía, usted se puede preguntar si previo a ese período en su vida precedió una renovación en su Espíritu. Tal vez había experimentado un despertar fresco, una ferviente oración que le pedía al Señor: "Tócame, Jesús. Me siento tibio. Yo sé que mi servicio para ti no está progresando como debiera. Como nunca antes tengo hambre de ti. Anhelo tener un celo especial para hacer tu obra: orar por los enfermos, salvar a los perdidos, llevar esperanza a los desesperanzados. Renuévame, Señor. Yo quiero ser usado para tu Reino en una mayor medida".

Debido a que usted se comprometió en serio con Dios, sus oraciones empezaron a obtener respuesta y usted comenzó a escuchar la voz de Dios con claridad. La intimidad con Él era maravillosa, su celo fue en aumento, y se dio cuenta del fuerte mover de Dios en su vida.

Pero un día, usted se despertó y el cielo parecía ser de bronce. Se sintió derribado sin saber por qué. La oración parecía ser un estado de agonía y no oyó más la voz de Dios como antes. Sus sentimientos parecían estar muertos, su espíritu seco y vacío. Tenía que vivir sólo por fe.

Amado, si esto le ha sucedido no se asuste y no se rinda. Sé de este tipo de caída personal. En un instante pasamos de estar en la cima de la montaña al abismo más profundo. Pedro habló de manera específica al respecto y aconsejó no pensar que alguna cosa extraña estaba pasando: "No penséis ni os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese. Al contrario, gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo"(1 Pedro 4:12-13).

El Señor permite nuestros períodos de sequía porque Él esta obrando en algún área de nuestras vidas. Por lo tanto regocíjese y alábele a pesar de que no sienta hacerlo.