martes, 19 de julio de 2011

EL RÍO DE VIDA

El profeta Ezequiel recibió una visión increíble. La Escritura dice que la mano de Dios lo llevó a un monte muy alto, cuando un hombre se le apareció "cuyo aspecto era como aspecto de bronce." (Ezequiel 40:3)

Por supuesto, el hombre no era otro que Cristo mismo. Él introdujo a Ezequiel en la puerta de la casa de Dios donde dio al profeta la asombrosa visión del futuro del pueblo de Dios. Puso de manifiesto lo que el cuerpo de Cristo será cuando el fin de los tiempos se acerque. "Él me trajo de nuevo a la puerta de la casa [el templo], y he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa hacia el este..." (Ezequiel 47:1).

Imágenes de agua en la Biblia casi siempre representan al Espíritu de Dios. Esta visión claramente revela un gran derramamiento del Espíritu Santo en los últimos días. La visión fue tan abrumadora que Ezequiel no podía comprenderla. Ni siquiera podía hacer comentarios sobre su significado. Todo lo que podía hacer era informar sobre ella. De hecho, antes de que la visión terminara, el Señor se detuvo y le preguntó a Ezequiel: "¿Has visto esto?" Dios estaba preguntando: "¿Comprendes la magnitud de lo que estás viendo? ¿Ves de lo que estas aguas crecientes hablan? Sé que esta revelación es impresionante y alucinante para ti, pero no quiero que pierdas su verdadero significado. Las aguas indican el camino por el que todas las cosas terminarán".

El profeta Isaías tuvo una visión del mismo río que apareció en la visión de Ezequiel. Sin embargo, Isaías vio aún más. De acuerdo con Isaías, en los últimos días el pueblo de Dios va a disfrutar de una gran protección contra todo ataque satánico: " Ningún barco de remos surcará sus aguas, ni barcos poderosos navegarán por ellas" (Isaías 33:21).

Isaías está hablando aquí de los buques de guerra impulsados por esclavos. Él nos está dando una imagen del enemigo, el diablo, en su intento de lanzar un ataque contra todos los que nadan en el río. Ésta es una imagen muy confusa.

Dios nos aclara en estos pasajes que sus aguas vivas están fuera del alcance de Satanás. Como el salmista testifica: " ¡Haz que queden confundidos y en vergüenza los que quieren matarme! ¡Que retrocedan y queden confundidos los que buscan mi mal! ¡Que sean como el tamo que arrebata el viento! ¡Que el ángel del Señor los acose! ¡Que sea su camino oscuro y peligroso! ¡Que el ángel del Señor los persiga!"(Salmo 35:4-6).