lunes, 27 de septiembre de 2010

SUFICIENCIA EN TODO

¿Por qué muchos creyentes experimentan debilidad, sentimientos de desesperación y vacío, como si no pudieran continuar más? Es por que ellos no tienen la revelación que el Espíritu le dio a Pablo – ¡una revelación de todas las provisiones que Dios ha hecho posible para aquellos que se apoderan de ellas por fe!

¿Encaja usted en la descripción que hace Pablo del siervo rico en todo – aquél que tiene todo lo que necesita y aun más, en todo tiempo, en cada crisis? ¿Ha comprobado usted esto haciendo retiros del banco del cielo?

Por varios años yo trabajé con Kathryn Kuhlman. Yo predicaba con todo mi corazón en sus campañas de la mañana y de la noche, y generalmente al final de cada día yo estaba agotado. Una noche Kathryn nos dijo a mi esposa Gwen y a mí, “Vamos a algún lugar a cenar.” Yo le respondí, “Lo siento – estoy muy cansado. Quiero irme al hotel y dormir un poco.”

Ella me miró con curiosidad y me preguntó, “David, ¿predicaste bajo la unción del Espíritu esta noche? Yo respondí, “Tú sabes que yo estaba ungido. ¡Los altares estaban llenos de gente!”

Kathryn dijo suavemente, “Entonces no estas captando algo. Si tú estás ministrando bajo el poder del Espíritu Santo, tú deberías estar más fuerte al final del culto que cuando comenzaste – ¡por que él es un Espíritu que vivifica! Tú puedes sobreponerte a tu carne, por que por el Espíritu tu puedes apropiarte de esa libertad.” Desde entonces, yo he comprobado esa verdad en mi ministerio.

“…a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra” (2 Corintios 9:8). Abundar aquí significa literalmente, “siempre aumentando; tener más al final que al comienzo.” En otras palabras, mientras la batalla se torna más fuerte, ¡la gracia de Dios aumenta! Cuando la debilidad venga sobre usted, la fuerza de Dios viene sobre usted más fuerte – si usted lo cree.