martes, 28 de septiembre de 2010

PONGALE SU CORAZÓN

Dios no acepta de nadie servicio hecho de mala gana. “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres” (Colosenses 3:23). De corazón significa, “con todo tu corazón – todas sus fuerzas, todo lo que hay dentro de ti.”

Pablo escribe, “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad [sin deseo]…” (2 Corintios 9:7). El apóstol hace una aplicación doble sobre este tema de dar: tiene que ver con nuestras ofrendas financieras – ¡y de dar nuestras propias vidas al trabajo del Señor!

Pablo escribió que la iglesia en Macedonia literalmente le rogó que los dejara levantar una ofrenda para los santos de Jerusalén los cuales eran pobres y estaban sufriendo. ¡Los de Macedonia estaban tan entregados al Señor, que dieron de su pobreza!

“…sino que a sí mismos se dieron primeramente al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios” (2 Corintios 8:5). Pablo dice que los de Macedonia dieron mucho más que dinero. Le dijeron a él, “Aquí está nuestra ofrenda. Ahora, ¿qué más podemos hacer? ¡Queremos ofrecer nuestros servicios al trabajo del Señor!” ¡Ellos no escatimaron ninguna cosa para servir al Señor y a sus hermanos en Cristo! “…con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas” (8:3). ¡Ellos dieron más allá de su habilidad humana – con mucha oración!

Si usted solo da por que cree que es un mandato – o si usted siempre está pensando, “¿Es el diezmo un concepto del Nuevo Testamento, o sólo del Antiguo Testamento?” – ¡la actitud de su corazón está toda equivocada! Si usted da diez porciento por que el pastor se lo pide, también eso es equivocado. ¡Nada de esto alcanza llegar al tema – al corazón de lo que significa dar!

¡Si usted se va a entregar completamente al Señor y a su servicio, usted debe de hacerlo alegremente! “…por que Dios ama al dador alegre” (2 Corintios 9:7).

Este verso me toca profundamente – por que muy a menudo yo continúo con mi vida y con mi ministerio sin la alegría del Señor. Yo escucho a muchos Cristianos que dicen, “Estoy tan cansado, no creo que pueda continuar. Oh Dios, ¡tienes que venir a darme fuerzas!” Ese es un clamor humano que es común para todos nosotros. Pero darse a sí mismo para agradar a Dios, debe de nacer de un espíritu alegre – disponible para todos nosotros por una simple fe, como de niño.

La palabra “alegre” en Griego significa “divertidísimo, feliz, alegre” – teniendo un corazón liviano, dispuesto, con regocijo; estar lleno de risa. Dios está diciendo, “¡Todo lo que hagas para mí – ya sea interceder, adorarme en mi casa, o buscarme en tu lugar secreto – hazlo alegremente! ¡Sé alegre y generoso en todo – tu dinero, tu servicio, tu tiempo, y tu vida!”

Yo le pregunto a usted: Su servicio al Señor, ¿se ha vuelto pesado, aburrido para usted? ¿Es tan sólo una carga, que lo deja mayormente triste y cansado?

Dios no quiere que usted se queje de su carga – ¡él quiere que usted arroje esas cosas de su vida, agarrándose de la Palabra de Dios!

¡La fe son los cheques del banco de Dios para recibir sus recursos! El está diciendo, “Ya he hecho provisión para ti. ¿Qué necesidad en tu vida es tan grande que yo no pueda suplir más de lo que se requiera?”