miércoles, 29 de septiembre de 2010

¿AL FINAL DEL LÍMITE?

¿Está usted al final de su límite? ¿Cansado, abatido, con ganas de rendirse? Yo lo desafío a que responda con un simple sí o no las siguientes preguntas:

• ¿Promete la Palabra de Dios suplir todas sus necesidades?
• ¿Dijo Jesús que él nunca lo dejaría, y que estaría con usted hasta el final?
• ¿Dijo él que lo mantendría sin caída y que lo presentaría sin mancha delante del trono del Padre?
• ¿Dijo él que supliría todo lo que usted necesite en todo tiempo? ¿Prometió él darle toda la semilla que necesite para propagar el evangelio?
• ¿Está él más deseoso de dar, que usted de recibir? ¿Es mayor el que está en usted, que aquél que está en el mundo?
• ¿Son buenos los pensamientos que él tiene sobre usted? ¿Es él galardonador de todos los que lo buscan diligentemente?
• ¿Está él preparando un lugar en la gloria para usted? ¿Está viniendo él en las nubes para reunir a sus hijos y llevarlos a casa? ¿Va a irse usted con él cuando venga?

Su respuesta a todo esto debería de ser, “¡Absolutamente, sí!”

Ahora – haga un inventario. Pregúntese, ¿Realmente creo que Dios es fiel a su Palabra, o yo flaqueo en mi confianza?

“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; por que el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor” (Santiago 1:2-7).

Usted puede recibir la sabiduría de Dios, toda la sabiduría necesaria para resolver los problemas de la vida – si usted va a creer sin dudar, y confía su misma vida y futuro a esta promesa.

Dios da a todos… libremente… sabiduría.