jueves, 23 de septiembre de 2010

¡EL SIERVO RICO EN TODO!

Recientemente yo fui al Señor en oración con un corazón muy cargado, agobiado con muchos asuntos. Y empecé a suplicar mi caso delante de él:

“Oh Señor, nunca he estado tan fatigado en toda mi vida. ¡No tengo fuerzas para continuar! Entonces comencé a llorar. Estaba tan cansado que las lágrimas literalmente salieron en chorros. Mientras estaba postrado llorando, yo pensé, “¡Seguro que mis lágrimas moverán el corazón de Dios!”

El Espíritu Santo vino y me ministró – ¡pero no de la manera que yo pensé que lo haría! Yo quería compasión, ánimo, comprensión. Y él me dio todo eso – pero de una manera muy diferente a la que esperaba.

El Señor suavemente me instruyó a que buscase 2 Corintios 9:6-11 and él dijo que todo lo que necesitaba estaba contenido en este pasaje:

“Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza ni por obligación, por que Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo necesario, abundéis para toda buena obra;

“(Como está escrito: Repartió, dio a los pobres, su justicia permanece para siempre. Y el que da semilla al que siembra y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera y aumentará los frutos de vuestra justicia;) para que seáis ricos en todo para toda generosidad, la cual produce, por medio de nosotros, acción de gracias a Dios.”

Yo leí este pasaje y volví a leerlo – pero no recibí nada. Finalmente, cerré mi Biblia y oré, “Señor, estoy confundido. Yo no veo nada aquí que me ayude o me anime.”Finalmente, el Espíritu me habló fuertemente pero con amor a mi hombre interior: “David, esto tiene que ver con todo lo que estás atravesando. ¡Últimamente me has estado sirviendo sin un espíritu abundante y alegre! ¿Dónde está tu alegría y felicidad en tu servicio a mí? Mi Palabra no solo habla de de dar dinero para ayudar a los pobres. ¡Está hablando de ministrarme a mí y a mi cuerpo!

“Te he llamado a la ciudad Nueva York, y no te he enviado sin ayuda ni recursos abundantes. Todo lo que necesitas está a tu disposición – fuerzas, descanso, poder, habilidad, alegría y ánimo. No hay motivo para que trabajes con tristeza, ni que estés sobrecargado. ¡Tú tienes acceso a toda la fuerza y alegría!”