martes, 14 de septiembre de 2010

LA VERDADERA COMUNIÓN

Muchos Cristianos hablan de tener intimidad con el Señor, caminando con él, conociéndolo, teniendo compañía con él. Pero no podemos tener una verdadera comunión con Dios a no ser que recibamos en nuestros corazones la revelación plena de su amor, gracia y misericordia.

La comunión con Dios consiste de dos cosas:

1. Recibir el amor del Padre, y
2. Amarlo en retorno

Usted puede pasar horas cada día en oración diciéndole al Señor cuánto usted lo ama, pero eso no es comunión. Si usted no ha recibido su amor, usted no ha tenido comunión con él. Usted simplemente no puede compartir intimidad con el Señor Jesús a no ser que usted esté seguro del amor que él tiene por usted.

Yo sé que cuando vengo a mi Señor, no vengo a un Padre feroz, duro, exigente. El no me espera con un rostro enojado, ansioso de golpearme en la espalda con una vara. El no me espía para ver cuándo fallo y entonces poder decirme “te descubrí”.

No, yo vengo a un Padre que se me ha revelado como un amor puro, incondicional. El es amable, de corazón tierno, lleno de gracia y misericordia, ansioso de de levantar todas mis cargas y preocupaciones. Y yo sé que él nunca me rechaza cuando lo llamo.

Es por eso que yo entro por sus atrios con alabanza y con acción de gracias, por que estoy agradecido por quién mi Dios es. ¡El tiene cuidado de todo lo que me concierne! (Ver Salmo 100).

El profeta Sofonías dice algo increíble sobre el amor de Dios por nosotros. El escribe, “Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos” (Sofonías 3:17).

Este verso nos dice dos cosas importantes sobre cómo nos ama el Señor:

1. Dios descansa en su amor por sus hijos. En Hebreo, esta frase “callará de amor” significa que “El estará sin palabras por el amor que nos tiene.” Dios está diciendo en esencia, “¡He encontrado a mi amor verdadero, y estoy totalmente satisfecho! No necesito buscar en ningún otro lugar, por que no tengo ninguna queja. Estoy completamente satisfecho en esta relación, y no quitaré mi amor. ¡Mi amor es un hecho ya establecido!”

2. Dios tiene gran placer por sus hijos. Sofonías testifica, “El se regocija sobre ti con cánticos” El dice, “¡El amor de Dios por usted es tan grande, que en sus labios hay una canción!”

Regocijarse significa “tener gozo y deleite”. Es una expresión externa de un deleite interno. Es también la expresión más alta de amor. La palabra Hebrea que Sofonías usa para decir “regocijo” es tripudiare que significa “brincar, lleno de un éxtasis de felicidad”.

¿Puede usted concebir que su Padre celestial está tan enamorado de usted que brinca de felicidad con sólo pensar en usted? ¿Puede usted recibir su palabra que dice que él lo amó a usted antes de que el mundo fuese creado, antes que la humanidad existiese, antes de que usted hubiese nacido? ¿Puede usted aceptar que él lo amó aún antes de que usted cayera en los caminos pecaminosos de Adán y llegara a ser un enemigo de Dios?