martes, 30 de junio de 2009

LLAMADOS A SER COMO CRISTO

Jeremías habló de predisponer el corazón para buscar a Dios (ver Jeremías 30:21). Jeremías también propuso en su corazón buscar al Señor, y la Palabra de Dios vino a él. Una y otra vez leemos del profeta que “La palabra del Señor vino a Jeremías”.

 

Muchos comentadores llaman a Jeremías “el profeta que lloraba” y eso verdaderamente es cierto acerca de él. Pero este hombre también nos trajo el evangelio más feliz y más lleno de alabanza en el Antiguo Testamento. Después de todo, él habló de la gloria venidera (ver Jeremías 32:40).

 

Y esas son buenas noticias. La profecía que nos da Jeremías es llena de misericordia, gracia, gozo, paz y bondad. Pero vea usted, hay una historia personal detrás de cada palabra de Jeremías aquí. Y esa historia incluye un quebrantamiento más allá de la capacidad de un ser humano.

 

Jeremías escribió, “¡Mis entrañas, mis entrañas! Me duelen las fibras de mi corazón; mi corazón se agita dentro de mí, no callaré, porque sonido de trompeta has oído, alma mía: ¡un pregón de guerra! (4:19). “¡Ay, si mi cabeza se hiciera agua y mis ojos fuentes de lágrimas, para llorar día y noche a los muertos de la hija de mi pueblo!” (9:1).

 

Jeremías lloraba lágrimas santas que no eran suyas propias. Verdaderamente, este profeta actualmente escuchó  a Dios hablar acerca de lo sentía en su corazón herido y de su llanto. Primero, el Señor advirtió a Jeremías que él enviaría juicio sobre Israel. Luego le dijo al profeta, “Por los montes levantaré lloro y lamentación, y llanto por los pastizales del desierto” (9:10). La palabra Hebrea que se usa aquí para lamento, significa “llanto”. Dios mismo estaba llorando sobre el juicio que vendría sobre su pueblo.

 

Cuando Jeremías escuchó esto, él compartió la pena que Dios tenía sobre su pueblo. Así que, ¿qué sucede  cuando nosotros compartimos con Dios la carga de su llanto? En retorno, el Señor comparte con nosotros su propia mente y pensamientos. Jeremías testificó sobre esto. Él había recibido un conocimiento discerniente de los tiempos, que le permitía ver lo que venía. “Porque Jehová de los ejércitos, que te plantó, ha decretado el mal contra ti…Jehová me lo hizo saber, y lo supe; entonces me hiciste ver sus obras” (Jeremías 11:17-18). A cualquier santo  quebrantado y saturado de la Palabra, le será dado un sentido de discernimiento acerca de los tiempos.

 

 Yo creo que Dios tiene un corazón humano, y ese corazón es Cristo, el cual es la propia esencia del Padre. Él es el corazón humano de Dios, que es tocado por nuestros sentimientos de dolor. ¡Él lloró! ¡Él cantó!  Él se regocijó.

 

Los preciosos hombres de Dios son privilegiados en compartir los sentimientos, el gozo y los dolores de ese corazón humano y eterno de Dios.

lunes, 29 de junio de 2009

BENDICIONES DE BONDAD Y AMABILIDAD

El Espíritu Santo quita todo temor de nosotros – temor de caer, de ser apartado de Dios, de perder la presencia del Espíritu Santo – al implantar en nosotros su gozo. Debemos seguir hacia adelante regocijándonos, al igual que lo hizo David, porque Dios nos ha asegurado que prevaleceremos.

Pero pocos Cristianos tienen este gozo y alegría en exceso. Multitudes nunca han conocido el tener descanso en sus almas, o la paz de la presencia de Cristo. Ellos caminan como si estuviesen de duelo, y se imaginan que están bajo el dedo amenazador de la ira de Dios, en lugar de verse debajo de sus alas protectoras. Ellos lo ven a Dios como un capataz duro, siempre listo para golpearlos. Y así viven infelices, sin esperanza, más muertos que vivos.

Pero a los ojos de Dios, nuestro problema no es el pecado; es confianza. Jesús se encargó del problema del pecado una vez y para siempre en el Calvario. Él no está constantemente amonestándonos, “Ésta vez cruzaste la raya” ¡No, nunca! Su actitud para con nosotros es completamente lo opuesto. Su Espíritu está constantemente atrayéndonos, haciéndonos acuerdo de las amorosas misericordias del Padre aún en medio de nuestras fallas.

Cuando nos enfocamos en nuestro pecado, perdemos de vista lo que Dios desea más: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6). Este verso lo dice todo. Nuestro Dios es un premiador y él está tan ansioso de derramar sobre nosotros sus amorosas misericordias, que él nos bendice mucho antes de lo programado.

Este es el concepto que nuestro Padre celestial anhela que tengamos de él. Él conoce cuando nos arrepentiremos de nuestras fallas y pecados. Él conoce cuando nuestra contrición está viniendo. Pero él no puede esperar que llegue el momento. Así que él se adelanta diciendo, “Yo quiero asegurarle a mi hijo que no será juzgado, porque ya lo he perdonado a través de la sangre limpiadora de mi Hijo.”

domingo, 28 de junio de 2009

EL AMOR DEL SEÑOR SALE AL ENCUENTRO

“Porque le has salido al encuentro con bendiciones de bien; corona de oro fino has puesto sobre su cabeza” (Salmo 21:3).

El significado aquí de “salir al encuentro” es “anticipar, preceder, ver hacia delante y proveer por adelantado, pagar una deuda antes de tiempo.” Además, en casi todas las instancias implica algo de placer.

Isaías nos da una muestra de esta clase de placer. Viene de parte de Dios en anticipación de una necesidad y proveyéndola antes de tiempo. “Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído” (Isaías 65:24).

Este verso nos provee con un cuadro increíble del amor de Dios por nosotros. Evidentemente, él está tan ansioso de bendecirnos, tan listo para cumplir con sus misericordias en nuestras vidas, que él no puede esperar a que le digamos nuestras necesidades. Así que él interviene y hace actos de misericordias, gracia y amor hacia nosotros. Y eso es un placer supremo para él.

Esto es lo que David está diciendo en el Salmo 21, en esencia: “Señor, tú derramas bendiciones y misericordias sobre mí antes que yo pueda aún pedírtelas. Y tú ofreces más de lo que yo pudiera aún pensar en pedirte.”

David se está refiriendo a algún trabajo asombroso que Dios hizo en el ámbito espiritual. Es algo que dio a David la victoria sobre sus enemigos, respuestas a oraciones, poder para vencer y gozo indescriptible. Y Dios lo hizo todo aún antes de que David pudiese ir a orar, a derramar su corazón o presentar su pedido. Una vez que David finalmente derramó su corazón, él descubrió que Dios ya había provisto derrotar a sus enemigos. La victoria de David estaba asegurada aún antes de que él estuviera ceca del campo de batalla.

David se apoderó de estas promesas. Y lo primero que hizo fue quitar sus ojos del enemigo que se venía. Ahora él ya no lloraría preguntándose porqué le había venido el problema. En lugar de eso, él se enfocó en la revelación de la bondadosa misericordia de Dios: “Me libró porque se agradó de mí” (Salmo 18:19).

Esto es lo que Dios espera de cada uno de sus hijos cuando el enemigo viene como un río contra nosotros. El amor del Señor nos sale al encuentro. En otras palabras, él nos dice, “Puede que estés herido, pero eso no importa. Ya te he hecho victorioso.”

jueves, 25 de junio de 2009

IGLESIA TRIUNFANTE

Hay una iglesia triunfante levantándose aún ahora, saliendo de grandes pruebas de fe.

La iglesia de los últimos días está emergiendo de hornos de fuego y largos días de aflicción. Así que, usted se pregunta, ¿qué planea Dios hacer?

Lo que yo veo sucediendo es el Espíritu Santo trabajando y trayendo a las personas hacia un quebrantamiento total. Él los está guiando hacia una revelación de debilidad a sus propias carnes, para que él pueda mostrarse fuerte. Yo lo veo llevando a su pueblo hacia el final de ellos mismos, demoliendo sus propias voluntades, hasta que su manera de pensar se convierta en que “Su voluntad sea hecha.” Yo lo veo guiando a sus seres queridos a lugares de pruebas tan difíciles que sólo un milagro los puede salvar. Y a través de todo eso, ellos se están volviendo completamente dependientes del Señor en todo.

¿Describe esto su situación? Tal vez usted ha caminado con Jesús por años, y nunca había enfrentado una prueba como la que está enfrentando ahora mismo. Las cosas vienen hacia usted de una manera abrumadora, cosas que sólo Dios puede solucionar. Y usted se da cuenta de que sólo Dios puede sacarlo hacia delante.

Ahora mismo, los del Islam están preparando un ataque final para “tomar a todo el mundo” para Alá. Campamentos de entrenamiento se están levantando por todo el mundo con un mensaje de odio, caracterizado por decapitaciones sin misericordia.

Pero el Señor también tiene personas en entrenamiento, personas que él usará para enfrentar la ira de este mundo. ¿Cómo logrará Dios esto? Él está entrenándolos y equipándolos en sus misericordias y paz. Nuestro Dios es un Dios de amor, y él no usará bombas, armas o escuadrones suicidas, sino personas vencedoras que no tienen miedo porque están en el Señor de las tiernas misericordias.

A través de todo el mundo, el pueblo de dios está experimentando sufrimientos, aflicciones y torturas más que en ningún otro tiempo en sus vidas. Y de esto estoy seguro: Hay un propósito divino y eterno en la intensidad de estas batallas espirituales y físicas que ahora están siendo soportadas en el verdadero cuerpo de Cristo. “Y sus misericordias sobre todas sus obras” (Salmo 145:9).

miércoles, 24 de junio de 2009

¿ES USTED UNA PERSONA MISERICORDIOSA?

“Muchas son tus misericordias, oh Jehová” (Salmo 119:156). “Clemente y misericordioso es Jehová, lento para la ira, y grande en misericordia. Bueno es Jehová para con todos, y sus misericordias sobre todas sus obras” (145:8-9 énfasis mío).

Yo quiero preguntarle algo que me he estado preguntando últimamente: ¿Es usted una persona misericordiosa? La mayoría de nosotros contestaría, “Creo ser misericordioso. Al alcance de mis habilidades, yo simpatizo con aquellos que sufren. Yo siento el dolor de mis hermanos y hermanas en Cristo que están sufriendo, y trato de ayudarlos. Yo hago lo posible por ayudar a mis vecinos cuando lo necesitan. Y cuando las personas me hieren, yo los perdono y no les guardo rencor.” Yo creo que todos los verdaderos Cristianos tienen una buena medida de misericordia por los perdidos y por los que están en dolor. Yo agradezco a Dios por eso. Pero la triste verdad es que, la Palabra de Dios expone en muchos de nosotros raíces profundas de parcialidad y conceptos muy limitados de misericordia.

La mayoría de religiones que proclaman temer a Dios tienen un credo de doctrina que dice, “Las amorosas y tiernas misericordias de Dios se extienden para toda la humanidad.” Como seguidores de Jesús, nosotros hablamos mucho acerca de sus tiernas misericordias hacia todo el mundo. Pero esta es la verdad:

Hay muchas personas a los cuales un largo número de Cristianos los limitan de la misericordia de Dios. Me vienen a la mente las prostitutas que trabajan en lugares sin Dios. Pienso en personas en el África y otros continentes que están muriéndose con SIDA. Pienso en homosexuales que viven con corazones destrozados y en angustia mental, con problemas en sus vidas y emborrachándose hasta perder conciencia para cubrir su dolor. De lo que leo en las Escrituras, no puedo aceptar que mi Salvador rechazaría alguna vez el clamor desesperado de de una prostituta, un homosexual, un adicto a las drogas, o un alcohólico que ha llegado al fondo. Sus misericordias son ilimitadas: no tienen fin. Así que, como iglesia que somos de él – representante de Cristo en la tierra – no podemos rechazar a nadie que clama por misericordia y liberación.

Tal vez no nos demos cuenta de estas parcialidades hasta que súbitamente están delante de nuestro rostro, confrontándonos con la verdad acerca de nuestros corazones. Mientras usted considera esto en su propia vida, yo le pregunto nuevamente: ¿Es usted una persona misericordiosa, tierna y amorosa? Me imagino a muchos lectores diciendo, “Sí.” Pero pregunte a aquellos alrededor suyo – su familia, sus compañeros de trabajo, sus amigos y vecinos, sus amigos de otras razas – y vea cómo responden.

martes, 23 de junio de 2009

BENEFICIO DE LA CRUZ

Jesús dijo esta parábola, usándola como un instrumento de enseñanza para traer luz a una gran verdad. En la parábola, vemos el beneficio hacia los hombres claramente – y también vemos el beneficio de Dios. Vea usted, la parábola del hijo pródigo no es sólo acerca del perdón de un hombre perdido. Es más aún, sobre el deleite del padre que corre hacia él.

Usted conoce la historia. Un hombre joven tomó la porción de su herencia del padre y la desperdició viviendo perdidamente. Él terminó sin dinero, con su salud y su espíritu arruinados, y en su punto más bajo decidió regresar a su padre. Las Escrituras nos dicen, “Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó” (Lucas 15:20).

Note que nada impidió el perdón del padre hacia el joven. No había nada que el joven tenía que hacer – ni aún confesar sus pecados – porque el padre había ya hecho provisión para la reconciliación. Verdaderamente, todo sucedió por iniciativa del padre: él corrió hacia su hijo y lo abrazó tan pronto como vio que el joven venía por el camino. La verdad es que, el perdón nunca es un problema para un padre amoroso. De igual manera, nunca es un problema para nuestro Padre cuando él ve un hijo arrepentido.

Así que el perdón simplemente no es el punto de esta parábola. De hecho, Jesús dejó en claro que no fue suficiente que el hijo hubiese sido meramente perdonado. El padre no abrazó a su hijo sólo para perdonarlo y dejar que siga su camino. No, ese padre anhelaba más que la restauración de su hijo. Él quería la compañía de su hijo, su presencia, y comunión.

Aunque el pródigo fue perdonado y tenía favor una vez más, aún él no estaba instalado en la casa del padre. Cuando lo fuese, sólo entonces estaría satisfecho el padre, su gozo estaría completo cuando su hijo fuese traído para hacerle compañía. Ese es el punto de esta parábola.

En los ojos del padre, el joven de antes estaba muerto. Ese hijo estaba ya fuera de sus pensamientos completamente. Ahora, en los ojos del padre, el hijo que había retornado a casa era un hombre nuevo. Y su pasado nunca más sería recordado. El padre estaba diciendo en esencia, “En cuanto a mí me concierne, tu viejo yo está muerto. Ahora camina conmigo como un nuevo hombre. Así es como yo te veo. No hay necesidad de que vivas bajo culpa. No sigas hablando de tu pecado, de que tú no eres digno. El problema del pecado ha sido resuelto. Ahora entra confiadamente a mi presencia y comparte de mi misericordia y gracia. ¡Tú eres mi deleite!

lunes, 22 de junio de 2009

EL DELEITE DE DIOS ESTA EN DISFRUTAR DE NUESTRA COMPAÑÍA

El Señor tiene gran gozo en que la cruz nos haya provisto con un acceso abierto a él. Verdaderamente, el momento más glorioso en la historia fue cuando el velo del templo se rajó en dos, en el día que Cristo murió. En ese momento, la tierra tembló, las rocas se rajaron y las tumbas se abrieron.

Fue en ese momento que el beneficio de Dios se abrió. En ese instante en que el velo del templo – que separaba al hombre de la presencia de Dios – fue rasgado por la mitad, algo increíble sucedió. Desde ese punto en adelante, no sólo los hombres podían entrar a la presencia de Dios, sino que también Dios podía salir hacia los hombres.

Aquél que una vez moraba “en oscuridad” no esperó a que nosotros viniéramos a él, sino que él salió hacia nosotros. Dios mismo tomó la iniciativa, y la sangre de Cristo limpió el camino de todo obstáculo. Fue un acto unilateral de parte de Dios, la clase de acto en que una parte declara, “Suficiente – voy a hacer la paz. Voy a derribar este muro de separación. Y lo haré en mi propia iniciativa.”

Antes de la cruz, no había acceso a Dios por parte de las personas en general; sólo el sumo sacerdote podía entrar en el Lugar Santísimo. Ahora la cruz de Jesús nos abrió un camino a la presencia del Padre. Sólo por su gracia, Dios derribó el muro que nos bloqueaba de su presencia. Ahora él podía salir hacia los hombres, para abrazar a sus pródigos y pecadores de todas clases.

Esta es la clave para mi mensaje: usted no puede entrar en el gozo y la paz – verdaderamente, usted no puede conocer cómo servir al Señor – hasta que usted vea el deleite que él tiene en haberlo liberado a usted… hasta que usted vea el gozo del corazón de Dios al tener comunión con usted… hasta que usted vea que cada muro ha sido removido en la cruz… hasta que usted sepa que todo lo de su pasado ha sido juzgado y limpiado. Dios dice, “¡Yo quiero que sigas hacia adelante, hacia la plenitud que te aguarda en mi presencia!”

Multitudes hoy en día se regocijan en los maravillosos beneficios de la cruz. Han salido de Egipto, y están parados en el “lado victorioso” de la prueba del Mar Rojo. Ellos disfrutan de libertad, y le agradecen a Dios continuamente por haber echado a la mar a sus opresores. Pero muchos de estos mismos creyentes se pierden el beneficio y propósito más grande para ellos. Ellos se pierden la razón por la cual Dios los sacó – la cual es para traerlos hacia dentro de él.

domingo, 21 de junio de 2009

PLENA LIBERTAD PARA ENTRAR A LA PRESENCIA DE DIOS

“Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo…acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe” (Hebreos 10:19-20,22).

El trabajo de Cristo en el Calvario tiene dos lados. Un lado es para el beneficio del hombre, y el otro lado es para el beneficio de Dios. Uno beneficia al pecador, mientras que el otro beneficia al Padre.

Estamos muy familiarizados con el beneficio en el lado humano. La cruz de Cristo nos ha provisto con el perdón de nuestros pecados. Se nos ha dado el poder de tener victoria sobre las ataduras y dominio sobre el pecado. Se nos ha suplido con misericordia y gracia. Y, por supuesto, se nos ha dado la promesa de la vida eterna. La cruz nos ha dado los medios de escape de los terrores del pecado y del infierno.

Yo le doy gracias a Dios por los beneficios de la cruz para la humanidad, y por el alivio que trae. Me regocijo que se predique esto semana tras semana en las iglesias en todo el mundo.

Pero hay otro beneficio de la cruz, del cual se conoce muy poco. Y este es para beneficio del Padre. Vea usted, entendemos muy poco acerca del deleite del Padre que fue hecho posible por la cruz. Es el deleite que él tiene cuando recibe a un hijo pródigo en su casa.

Si sólo nos enfocamos en el perdón de la cruz – si ahí termina nuestra prédica – entonces perdemos una verdad importante que Dios quiso para nosotros sobre la cruz. Hay un entendimiento pleno para que nosotros lo tengamos aquí, y tiene que ver con el deleite de Dios. Esta verdad provee al pueblo de Dios con mucho más que tan sólo alivio. Trae libertad, descanso, paz y gozo.

En mi opinión, la mayoría de los Cristianos han aprendido a venir con libertad ante Dios para recibir perdón, para que supla sus necesidades, para responder a sus oraciones. Pero les falta libertad en este otro aspecto de la fe – un aspecto que es crucial en su caminar con el Señor.

jueves, 18 de junio de 2009

GRACIA Y PAZ SEAN MULTIPLICADAS PARA USTED

Mientras me preparaba para escribir este mensaje, el Espíritu Santo me habló muy claramente que yo debería mandarle a usted las siguientes palabras de ánimo del Salmo 37. Yo estoy constantemente asombrado de cómo Dios envía su Palabra a nosotros justo a tiempo, cuando la necesitamos más. Es la naturaleza amorosa de Dios el haber escuchado su clamor y el haber preparado una palabra especial para que llegue en la hora que usted la necesite. Escuche la palabra de Dios para usted:

1. No te impacientes a causa de los malignos o aquellos que te pisotean por su beneficio. Ya viene su día.
· Salmo 37:1, 2, 7, 8-15, 32-34.

2. Confía en el Señor – deléitate en él. Entrégale todo a él y dale descanso a tu mente y a tu
Espíritu:
· Salmo 37:3-6.

3. Dios conoce cada paso que vas a dar. Y él está ordenando todo lo que es pertinente a tu vida, tu familia, tus necesidades. Así que confía en él en todo:
· Salmo 37:23-29.

4. Los padres justos no están continuamente enojados con sus hijos, así como el Señor no está enojado con sus hijos. Él quiere ser tu paz, tu fuerza, y tu ayuda en tiempos de problemas:
· Salmo 37:34, 37-40

El Señor promete hacer todas estas cosas buenas por su pueblo en el Salmo 37, “porque en él ponen su confianza” (37:40 NVI).

miércoles, 17 de junio de 2009

PAZ Y AMOR PARA USTED DE NUESTRO BENDITO SEÑOR

Mientras yo estaba en oración, el Espíritu Santo me guió al Salmo 20:1-2:

“Jehová te oiga en el día de conflicto; el nombre del Dios de Jacob te defienda. Te envíe ayuda desde el santuario, y desde Sion te sostenga” (mis cursivas).

ESTA PALABRA ES PARA USTED. Exactamente, ¿cuál es el problema que está enfrentando? ¿Está alguien en su familia enfermo o enfrentando una prueba grande? ¿Es su necesidad financiera? ¿O el problema está dentro de usted – alguna lucha interior con el pecado o con usted mismo?

No importa lo que esté enfrentando, no importa cuán serio es el problema, el Señor escucha el clamor de sus hijos “en el día de conflicto.”

¿Parece que no hay a quien acudir? “El nombre del Dios de Jacob te defienda” El Señor no es su adversario – él es su amigo, su gran defensor. Confíe en que el nombre y el poder de Dios lo librarán.

Si usted sólo tuviese ésta promesa, sería suficiente: El Señor “te envíe ayuda desde el santuario [el lugar de oración y de adoración].” En sólo dos versos él ha prometido escucharlo… defenderlo… ayudarlo… fortalecerlo. ¡Cuán maravilloso – créalo!

martes, 16 de junio de 2009

¡EL RÍO DE VIDA ESTÁ CRECIENDO!

Aún cuando la muerte acecha por todos lados, el río de vida espiritual está creciendo. Y está sanando todo lo que toca.

Hay un aumento de muerte espiritual en muchas denominaciones, al igual que en numerosas iglesias locales. Las personas se están muriendo espiritualmente por falta de la Palabra sólida de la verdad.

¿No es irónico que mientras en Rusia, China y los países comunistas del bloque Occidental se están volviendo al Señor con gran hambre y sed espiritual – mientras acá en América, los que practican abortos, los pornógrafos y denominaciones muertas están esparciendo muerte y burla de las cosas sagradas?

Gracias a Dios, sus propósitos divinos no serán perturbados ni una jota. Aún ahora el Espíritu del Señor se está moviendo por todo el mundo. Y aquí en América, vemos lugares de avivamiento y gran hambre espiritual.

¿Está usted experimentando más hambre por el Señor y por su Palabra que nunca antes? Ese es el trabajo del Espíritu Santo, y él soberanamente está levantando un remanente santo. Aquí en la ciudad de Nueva York, estamos experimentando una inundación de personas hambrientas de Dios que llegan a la iglesia temprano y se van tarde. Personas de todas clases sociales están siendo conformados a la imagen de Jesús – ricos, pobres, sin hogares, de todas nacionalidades. Personas visitan de todas partes del mundo, y ellos también están siendo testigos de “aguas en las que se nada.”

El río está creciendo, y está trayendo vida espiritual a todo lo que toca. Que usted sea tocado donde esté.

lunes, 15 de junio de 2009

QUE EL SEÑOR LO BENDIGA Y LO GUARDE EN TODOS SUS CAMINOS

Recientemente, volví a leer la historia de la vida de George Muller, el cual en los mediados de 1830, cuidó de más de 2000 huérfanos en Inglaterra – todo con fe en Dios. Muller era conocido como el hombre que recibió respuestas a sus oraciones. Antes de morir, él había hecho una lista en su diario de más de 50,000 respuestas a la oración.

Cuando le preguntaron cómo él determinaba la voluntad de Dios en cualquier cosa, Muller hizo una lista de lo que él consideraba que era necesario:
1. “Yo pongo mi corazón en tal estado, que no tenga voluntad propia acerca de ninguna cosa.”
2. “Yo no dejo los resultados a las emociones o simples impresiones. Eso puede abrirlo a grandes desilusiones.”
3. “Yo busco la voluntad de Dios a través de, o en conexión con, su Palabra. Si usted busca al Espíritu sin la Palabra, usted se abre a la desilusión.”
4. Yo considero las circunstancias providenciales (controladas por Dios).”
5. “Yo le pido a Dios en oración que me revele su voluntad.”
6. “Yo me aseguro que tengo una conciencia clara ante Dios y los hombres.”
7. “Cada vez que he escuchado a los hombres en lugar de Dios, he cometido errores serios.”
8. “Yo actúo sólo cuando estoy con paz, después de mucha oración, esperando en Dios con fe.”

Aquellos que caminan por fe, buscando sólo la voluntad perfecta de Dios, son dolorosamente probados y tratados. Más y más en mi propia vida, estoy encontrando cuán importante es la oración ferviente y la lectura de la Biblia. Tristemente, no muchos del pueblo de Dios oran diligentemente hoy en día. En lugar de orar, hay muchas horas de Televisión y poco de esperar en Dios.

Cuando yo me entrego a la oración, mi fe se levanta. Y cuando me alimento de la Palabra de Dios, mi confianza en su poder para guiarme y ayudarme aumenta. El Señor se vuelve mi banquero, mi consejero, mi abogado.

Que usted lo encuentre haciendo lo mismo por usted.

domingo, 14 de junio de 2009

LOS SALUDO EN EL PRECIOSO NOMBRE DE JESÚS

El Espíritu de Dios me ha movido profundamente a enviarle a usted una nota recordándole de la importancia de ser agradecido con el Señor por todo su amor y bendiciones que nos da. Agradeciéndole a él es importante, aún durante tiempos de problemas y pruebas.

Dios tenía una controversia con Israel porque ellos no estaban agradecidos por todas sus bendiciones y provisiones. David entendió que Dios amaba suplir cada necesidad de su pueblo, pero también sabía que Dios quería su agradecimiento. David escribió, “Entrad por sus puertas con acción de gracias” (Salmo 100:4). Debemos comenzar dando gracias: “Ofrece a Dios tu gratitud” (50:14 NVI). “Lleguemos ante él con acción de gracias, aclamémoslo con cánticos” (95:2 NVI).

Recientemente, durante tiempos de pruebas, yo he encontrado alegría y descanso en ir simplemente ante mi Señor con agradecimiento. Yo le digo que estoy sobrecargado y que estoy agradecido por todo lo que él ha hecho por mí en el pasado. Al hacer esto diariamente, mi alma se eleva por encima de la refriega, mi gozo retorna, y encuentro descanso.

¿Ha estado agradecido al Señor en estos días recientes? Yo le pregunto, ¿no hay muchas cosas por las que usted le puede agradecer? Su salvación. Su salud. El consuelo y apoyo del Espíritu Santo en los tiempos más difíciles. Las veces que lo ha librado en el pasado.

Pablo nos dice que deberíamos de dar gracias a Dios por lo que se nos ha enseñado. Sus lecciones nos han dado raíces con las cuales podemos resistir al diablo en estos tiempos. “Arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias” (Colosenses 2:7).

El Señor está llamando a todo su pueblo a una expresión renovada de agradecimiento, por todo lo que él ha hecho por nosotros.

jueves, 11 de junio de 2009

EL CIELO

Pablo estaba agradecido por su vida, su llamado, su ministerio. Yo creo que él amaba al pueblo de Dios con una pasión. Pero a lo largo de sus años de ministerio, el continuo deseo de Pablo era irse a estar con el Señor. Su corazón simplemente estaba ansioso de estar allá.

El apóstol Pablo se refiere al cielo cuando él habla de haber sido llevado al paraíso. Él dice que vio y escuchó cosas allí que asombraron tanto su mente que él no tenía palabras para describirlo. Por la descripción de Pablo, usted percibe la idea que si él pudiese explicar lo que vio, nuestras mentes humanas no podrían entenderlo.

La Biblia nos dice que en el cielo nosotros gobernaremos con el Señor como “reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra” (Apocalipsis 5:10). Estaremos como siervos allí y “sus siervos le servirán” (22:3).

Pablo jubilosamente dice, “Gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 15:57). Muchos Cristianos citan este verso diariamente, refiriéndose a sus pruebas y tribulaciones. Pero el contexto en el cual Pablo está hablando, sugiere un significado más profundo. Tan sólo dos versos anteriores, Pablo declara, “Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” (15:54-55).

Pablo estaba hablando elocuentemente sobre su anhelo por el cielo. Él escribió, “Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial” (2 corintios 5:1-2, énfasis mío)

El apóstol luego añade, “pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor” (5:8).

De acuerdo a Pablo, el cielo – estar en la presencia del Señor por toda la eternidad – es algo que tenemos que desear con todo nuestro corazón.

Amado santo, haga del cielo su deseo ferviente. ¡Jesús está viniendo por aquéllos que anhelan estar con él allí!

miércoles, 10 de junio de 2009

QUE EL SEÑOR RESPLANDEZCA CON SU GRACIA Y AMOR SOBRE USTED

Mientras oraba sobre lo que debería compartir en este mensaje, el Espíritu de Dios me impresionó fuertemente a hablar con usted de la fidelidad de Dios.

“Nunca decayeron sus misericordias; nuevas son cada mañana. ¡Grande es tu fidelidad! (Lamentaciones 3:22-23).

Yo quiero dirigirme a aquellos lectores que le han fallado al Señor. Tal vez usted ha tropezado. Quizás usted se ha relajado en su lectura de la Biblia. O, tal vez usted ha roto un mandamiento, pecando contra el Señor. Puede que usted esté bajo el dominio de un pecado que lo asedia. Cualquiera que sea su situación, usted puede estar abrumado con miedo, culpa e incredulidad. Usted sabe que Dios dijo que él juzgará toda forma de pecado, y ese conocimiento ha llegado a ser una carga de temor para usted, porque usted sabe que el Señor es fiel a su Palabra.

PERO DIOS TAMBIÉN ES FIEL EN LA MISERICORDIA. En el Salmo 89 encontramos unas de las palabras más sanadoras y de más ánimo en todas las Escrituras. Dios dice:

“Hallé a David mi siervo… Mi mano estará siempre con él…Quebrantaré delante de él a sus enemigos. Mi verdad y mi misericordia estarán con él…Yo también le pondré por primogénito, el más excelso de los reyes de la tierra” (89:20-27).

Este Salmo se refiere a Cristo. Y es aquí que el Padre establece cierto pacto con su Hijo:

“Para siempre le conservaré mi misericordia, y mi pacto será firme con él” (89:28).

Amados, el mismo pacto que Dios hizo con Cristo, lo hizo con todos sus hijos.

“Pondré su descendencia [hijos] para siempre… Si dejaren sus hijos mi ley… y no guardaren mis mandamientos, entonces castigaré con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades. Mas no quitaré de él mi misericordia, ni falsearé mi verdad. No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios” (89:29-34).

Piense en ello: Dios ha hecho un pacto de nunca quitar su amante misericordia de cualquiera que esté en Cristo. Él nos disciplinará con su vara de corrección, pero él lo hará en misericordia, amor y compasión – porque el Señor al que ama, disciplina. Él le seguirá siendo fiel en su prueba, invistiéndolo con el poder de su Espíritu. Cristo no se dará por vencido con usted; él ha hecho una gloriosa promesa de tenerlo siempre: “Pondré su descendencia (hijos) para siempre” (89:36).

Dele gracias al Señor por su amante misericordia en las mañanas. Y luego agradézcale cada noche por su fidelidad (ver Salmo 92:1-2). Por fe, reciba esta palabra sanadora.

martes, 9 de junio de 2009

¡DIOS SEA ALABADO!

Un amigo mío estaba al final de sus fuerzas, desesperado, preguntándose si Dios se había olvidado de él en esta pesadilla personal. Él llegó a estar tan desesperado una mañana recientemente que él clamó a Dios, “A no ser que tú me envíes a alguien para darme una palabra de esperanza, no podré terminar este día. Ya no puedo continuar un día más.”
Unas horas más tarde, a punto de rendirse a continuar viviendo, él fue a su caja de correo y encontró un mensaje escrito, que un amigo le había enviado unos días antes. Era un mensaje que yo había dado en 1992 que se titulaba “Cómo se Hace un Hombre de Dios.” El mensaje trajo esperanza y restauración a su alma enferma, y él se asombró de la puntualidad del Espíritu Santo. Dios había llegado a tiempo, con una palabra de esperanza especialmente para él.
Hoy día yo estoy siendo guiado por el Espíritu de Dios para enviar unas pocas palabras de ánimo a unos cuantos que recibirán su propia palabra de esperanza, justo a tiempo. Vea si alguno de estos pequeños mensajes son para usted:
1. Para Alguien que está pasando una noche escura en su alma, sintiendo que Dios le ha fallado: voces lo han confundido. Sus amigos Cristianos lo han abandonado. Usted se siente muy derrotado para orar. Usted se siente engañado y aún abandonado por Dios. Su sentimiento de abandono es atemorizante. Hay una tristeza profunda en usted. Un pensamiento ha quedado en su mente, que tal vez usted ha ofendido a Dios. Usted ha perdido todo sentimiento del amor de Dios por usted. Esto es lo que Dios quiere decirle:
“¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? ¡Aunque ella lo olvide, yo nunca me olvidaré de ti!” (Isaías 49:15).

2. Para alguien en una crisis matrimonial: usted ha sido herido(a) profundamente. Usted quiere que su matrimonio sea sanado y restaurado pero parece no tener esperanza. Usted se siente muy mal. Usted ha orado diligentemente. Usted no quiere desobedecer al Señor, pero usted no ve esperanza de restauración. Yo le digo: no dé por perdido su matrimonio, no importa cuán malo se vea todo.
“Yo os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros” (Joel 2:25). “He visto sus caminos, pero lo sanaré y lo pastorearé; le daré consuelo a él y a sus enlutados” (Isaías 57:18).

3. Para alguien que está entristecido: algo ha sucedido para arrastrarlo a un dolor, una tristeza, una pesadumbre que usted no puede quitarse. Usted ama al Señor, pero esta tristeza profunda está ahí noche y día. Usted se despierta con ella, usted la lleva todo el día, y no puede quitársela durante la noche. Pero, el Señor sabe lo que usted está sufriendo. Aquí hay una palabra de esperanza para usted:
“Conozco, Jehová, que tus juicios son justos y que conforme a tu fidelidad me afligiste. Sea ahora tu misericordia para consolarme, conforme a lo que has dicho a tu siervo. Vengan a mí tus misericordias para que viva, porque tu Ley es mi delicia” (Salmo 119:75-77).

lunes, 8 de junio de 2009

REGOCÍJESE Y ESTÉ ALEGRE EN EL SEÑOR

Recientemente yo oré con una hermana querida en el Señor, la cual estaba muriendo de cáncer. Ella había estado con fuertes dolores por muchas semanas. Pero qué hermoso testimonio ella es para todos los que la conocen. No hay queja, no hay tristeza, ni duda de la grandeza y fidelidad del Señor. Ella me dijo que siente una atracción magnética hacia Jesús, y que ella está ahora “allá con Cristo” más que aquí en la tierra. Ella me bendijo con su esperanza regocijante y con su descanso en el Señor.

Yo una vez escuché decir a un ministro muy devoto, “Yo ya quiero terminar mi trabajo e irme de aquí.” Algunos que lo escucharon decir esto, dijeron que él estaba siendo malagradecido por el don de la vida. Pero el apóstol Pablo declaró virtualmente la misma cosa. El deseo constante de Pablo era estar con el Señor. Y, amados, es igual conmigo. Casi cada día yo le digo a Jesús, “Yo amo a mi familia y te agradezco por la vida. Pero no hay nada aquí que me satisface – ni familia, ni casas, tierras o riquezas. Nada aquí puede tocar mi necesidad. Este mundo es sólo como un espejismo. Mi anhelo es estar contigo, Señor, en la verdadera realidad.”

Yo les confieso que hay una cosa que yo temo más que cualquier otra cosa en mi vida: el pecado de la codicia. Cuán gran maldición este pecado es: el amor por las cosas de este mundo, la lujuria por mayores y mejores posesiones materiales.

La codicia ha esclavizado los corazones de muchos Cristianos. Las personas parecen no estar satisfechas nunca, y sus deudas aumentan. Piensan que la prosperidad de nuestra nación nunca terminará. Los Americanos se han enloquecido en adquirir cosas. Ahora estamos en una euforia de gasto que aún ha sorprendido a los expertos.

Jesús nos advirtió que no nos aferremos a las cosas de este mundo. Debemos darle gracias por sus bendiciones, y de dar generosamente para las necesidades de los pobres. Pero nunca debemos dejar que nada de este mundo nos robe el corazón. Debemos de estar dispuestos a perderlo todo y aún así regocijarnos en la fidelidad de Dios.

Dios no quiere que nos sintamos culpables por sus bendiciones que nos da, mientras no las consumamos todas en nosotros mismos y en nuestra familia, y lo acaparemos todo. Que el anhelo de nuestro corazón sea no por las cosas de este mundo, sino por estar en la presencia de Jesús – la verdadera realidad.

domingo, 7 de junio de 2009

DIOS LO BENDICE GRANDEMENTE

Cuando me senté a escribir este mensaje, el Espíritu Santo me dirigió a edificar y animar a todos los que lo leyeran. Yo ciertamente creo que la siguiente palabra es del Señor, y yo oro que usted sea edificado por ella en su fe. Esto es lo que yo creo que el Espíritu Santo me ha dirigido a compartir con usted:
1. La primera palabra es para aquellos que están cautivos de un pecado, lujuria o hábito que los asedia. Usted se ha sentido derrotado, pervertido, desesperado. Satanás le ha dicho que usted es malo y que Dios se está apartando de usted.
Yo le recuerdo de lo que Dios dijo a un grupo de Israelitas que estaban siendo llevados en cautiverio a Babilonia, como resultado de sus pecados pasados. Aún cuando estos Israelitas estaban siendo disciplinados por sus pecados, Dios los llamó “buen fruto.” Entonces él prometió, “Como a estos higos buenos, así miraré a los deportados de Judá, a los cuales eché…para su bien. Pondré mis ojos sobre ellos para bien…los edificaré y no los destruiré; los plantaré y no los arrancaré. Les daré un corazón para que me conozcan…y yo seré su Dios, porque se volverán a mí de todo corazón” (Jeremías 24:4-7).
Todo lo que usted necesita es una tristeza santa, un deseo de ser libre y un anhelo hacia él. Él no lo abandonará. Él lo cambiará a usted sobrenaturalmente y lo librará.
2. También yo tengo una palabra para aquellos que sienten haber perdido su dirección. Usted se siente confundido sobre muchos temas en su vida. No tiene a quién acudir, y algunas cosas parecen estar fuera de control. Usted se pregunta en lo profundo de su corazón, si usted está bajo alguna forma de disciplina o juicio de Dios.
Por favor reciba esta palabra del Espíritu Santo: “¡Conozco, Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos! ¡Castígame, Jehová, mas con juicio; no con furor, para que no me aniquiles!” (Jeremías 10:23-24).
El Señor no permitirá que usted sea abatido por la desesperación o la angustia. Él no permitirá que ninguna cosa en su vida lo guíe mal o lo confunda. Él hará lo que es mejor para usted, pero nunca con enojo. Dios no está enojado con usted. Él lo dirigirá, si usted le entrega su fe, aunque esta sea débil. Confíe en el amor de Dios.
Esta es la palabra que el Espíritu Santo me ha dirigido a enviarle a usted. Que usted sea animado y ayudado por ella.

jueves, 4 de junio de 2009

QUE LA PAZ DE DIOS ESTÉ SOBRE USTED

Yo estaba mucho en oración acerca de lo que el Señor quisiera decirle a usted. Mientras meditaba, el Espíritu Santo me dirigió a leer cuidadosamente el Salmo 33 y 34 nuevamente. Después de leer estos dos Salmos, yo supe inmediatamente lo que el Señor quería que yo hiciera.

Yo creo que en los siguientes cuatro pasajes, cada persona que los lea encontrará una palabra especial, directa del Señor. Dios es fiel en enviar a su pueblo una palabra para sus tiempos, y el Espíritu de Dios le mostrará cuál de los siguientes versos es para usted en éste mismo momento del tiempo.

1. “El ojo de Jehová está sobre los que lo temen, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus almas de la muerte y para darles vida en tiempo de hambre. Nuestra alma espera a Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él” (Salmo 33:18-20).

2. “Porque él dijo, y fue hecho; él mandó, y existió. Jehová hace nulo el plan de las naciones y frustra las maquinaciones de los pueblos. El plan de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón, por todas las generaciones” (Salmo 33:9-11).

3. “Busqué a Jehová, y él me oyó y me libró de todos mis temores. Este pobre clamó, y lo oyó Jehová y lo libró de todas sus angustias” (Salmo 34:4, 6).

4. “Los ojos de Jehová están sobre los justos y atentos sus oídos al clamor de ellos. Claman los justos, y Jehová oye y los libra de todas sus angustias. Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo librará Jehová” (Salmo 34:15, 17, 19).

Dios bendice la palabra en el corazón de usted. Él envía su palabra para sanar.

miércoles, 3 de junio de 2009

QUE EL SEÑOR LO BENDIGA Y LO MANTENGA EN SU AMOR

Recientemente, mientras aconsejaba a un hombre Cristiano que estaba pasando por problemas matrimoniales, financieros y de su empleo, me di cuenta que lo que él esperaba era que yo diga una oración o que le diera alguna clase de consejo sobrenatural para resolver sus problemas. Pero él admitió que él mismo no ora. Él mira muchas horas de televisión, pero no ora ni lee las Escrituras. Yo me pregunté a mí mismo: “¿Cuántos Cristianos hoy día enfrentan problemas increíblemente complejos y abrumadores, pero nunca buscan a Dios en oración privada?”

¿Puedo preguntarle a usted amorosamente algunas preguntas? ¿Busca usted diligentemente al Señor con todo su corazón y fuerzas acerca de sus problemas y necesidades? ¿Le da tiempo de calidad a él en oración secreta, esperando en él? ¿Pasa tiempo sustancioso cada día estudiando la Palabra de Dios? Si su respuesta es no, yo tendría que decirle honestamente que las oraciones de otros no prevalecerán para su beneficio. Dios espera que todos nos pongamos de acuerdo en oración.

La Palabra de Dios promete, “Si…buscas a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscas de todo tu corazón y de toda tu alma” (Deuteronomio 4:29).

Hasta que el pueblo de Dios aprenda a ir rápidamente a él en oración secreta, con todas sus necesidades y problemas, descargando sus almas en la presencia de Dios, siempre tendrán desorden y desesperación. Cada vez que yo paso tiempo de calidad, sin apuro con mi Señor, yo salgo refrescado, animado y con confianza de que Dios abrirá un camino.

Si mis mensajes lo animan a volver a orar diligentemente y en fe, estoy convencido que un día me lo agradecerá, porque usted verá las bendiciones de Dios y su favor en todos lados. El Señor ama profundamente a todos los que buscan su rostro diariamente. Que él nos perdone por haberlo descuidado por días y días.

Yo le animo, comience a pasar tiempo con él hoy día. Vaya a Dios y derrame su alma delante de su santa presencia.

martes, 2 de junio de 2009

GRACIA Y PAZ PARA USTEDES DE DIOS NUESTRO PADRE

“Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Filipenses 4:6).

Yo creo que la oración mezclada con fe es la respuesta a todo. Pablo dice aquí, “en toda oración” - que significa, “oren sobre todo. Y den gracias que vuestras peticiones serán escuchadas y respondidas.” Se nos dice que oremos como nuestra primera opción, no después de que hemos intentado todo lo demás en vano. “Buscad primero el Reino de Dios” (Mateo 6:33, mis cursivas).
Muchos Cristianos hoy día están siendo saqueados por Satanás. Sus hogares están en tumulto, ellos están plagados con miedos y culpa, encuentran problemas en todos lados. Los problemas que leemos en nuestro ministerio son abrumadores.

Pero para ser veraces, muy pocos creyentes que están enfrentando dificultades buscan al Señor en oración ferviente. Hoy día, muy pocos tienen un tiempo exclusivo en oración con Dios que sea consistente y diario. Muy a menudo, la desesperación se establece debido a que no van al lugar secreto, para descargar sus almas y vaciar sus penas en el Señor. En lugar de eso, les cuentan todos sus problemas a los amigos, pastores, consejeros – y ellos descuidan al Señor, el cual los espera para estar a solas. Oramos como último recurso.

¿Podrá Dios estar entristecido con esta generación de la misma manera que lo estaba con Israel? Él dijo sobre ellos, “Mi pueblo se ha olvidado de mí por innumerables días” (Jeremías 2:32).
Dios se complace cuando corremos a él primero, cuando nos damos un tiempo especial para estar con él, derramando nuestros sentimientos profundos y exponiendo nuestras peticiones delante de él. No tenemos derecho a decir que amamos al Señor si no pasamos tiempo con él regularmente. Él escuchará nuestras oraciones y las contestará. Pero él necesita que usted esté con él a solas para que él pueda hablarle en un momento de silencio.

Mientras voy ante la santa presencia del Señor diariamente, mi petición más constante es que el Espíritu Santo me abra la Palabra de Dios, para que yo pueda ser un verdadero oráculo de él. Yo confío en él, que mis mensajes para el cuerpo de él serán edificantes, convincentes y que provoquen a los creyentes hacia la justicia.

Que usted pueda tener tiempo de calidad para él, confiando en él con todas sus peticiones.

lunes, 1 de junio de 2009

MUY AMADOS

Mientras yo estaba orando, el Espíritu Santo habló a mi corazón sobre cuatro promesas que los del pueblo de Dios deberían de confiar anticipando que él llegará a cumplir. Estas expectativas están basadas en promesas absolutas que el Señor nos ha hecho. ¡Nuestro Dios es un hacedor de promesas y un cumplidor de promesas!

1. ESTÉ A LA EXPECTATIVA DE SER RECOMPENSADO MIENTRAS BUSCA DILIGENTEMENTE AL SEÑOR.
“Dios…recompensa a los que lo buscan” (Hebreos 11:6).
Usted puede pedir en fe una muestra del favor de Dios para animarlo y alimentar su confianza.
Dios siempre cumple a tiempo, y él sabe que usted necesita un rayo de esperanza y buenas
noticias durante su hora de prueba. Esté a la expectativa de que él cumplirá su promesa de
recompensarlo, cuando usted esté en su mayor necesidad. Dios no puede mentir – él ha dicho
que recompensará a aquellos que lo buscan diligentemente- así que búsquelo diariamente. Y crea realmente que ésta será su época de gran bendición espiritual.

2. ESTÉ A LA EXPECTATIVA DE VER EVIDENCIA DE UN MILAGRO PROGRESIVO EN SU VIDA. “Todas las cosas son posibles para Dios” (Marcos 10:27).
Yo he escrito acerca de milagros instantáneos y milagros progresivos. Los milagros progresivos comienzan de maneras calladas y sin ser vistas, y se desarrollan poco a poco, una pequeña misericordia cada vez. Usted está ahora en tales milagros. Esté anticipando ver a Dios trabajando de maneras misteriosas, sin que el ojo humano pueda ver. Esta es la etapa en la cual usted debería decir, “Yo no sé cómo va a suceder – yo no veo que nada esté sucediendo ahora – pero yo creo que Dios ha puesto en marcha una respuesta a mis oraciones desde el primer momento en que se lo pedí.”

3. ESTÉ A LA EXPECTATIVA DE ENTRAR EN EL LUGAR DE DESCANSO PROMETIDO POR DIOS. “Por tanto queda un reposo para el pueblo de Dios…Procuremos, pues, entrar en aquel reposo” (Hebreos 4:9, 11).
Este último año ha sido unos de los más estresantes para muchos creyentes. Ha sido un año de increíbles calamidades, problemas y pruebas. Ahora el Señor desea que usted confíe en que él lo trae a su descanso prometido. Dios nunca tuvo la intención de que sus hijos vivan con miedo y desesperados. Necesitamos una fe desenfrenada, una confianza en él cuando enfrentemos el miedo y los problemas. Ahora es el tiempo en que entreguemos todo a Jesús.

4. ESTÉ ANTICIPANDO QUE EL ESPÍRITU SANTO ESTÉ SIEMPRE “EN EL TEMPLO DE ÉL.”
“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo?” (1 Corintios 6:19).
El Espíritu Santo mora en el corazón de cada creyente. Él es omnipresente en todo el mundo y el universo. Yo enfrento cada día reconociendo que él está aquí en su templo para consolarme y guiarme, animarme y ungirme, para revelar la gloria de Jesucristo en revelaciones que van siempre en aumento. Él desea que usted esté a la expectativa que él le manifestará a usted su presencia, y que lo hará cada vez más con cada día que pase.

Crea estas promesas. Agárrese de estas cuatro expectativas, y usted verá cosas maravillosas en esta época de su vida.