lunes, 29 de junio de 2009

BENDICIONES DE BONDAD Y AMABILIDAD

El Espíritu Santo quita todo temor de nosotros – temor de caer, de ser apartado de Dios, de perder la presencia del Espíritu Santo – al implantar en nosotros su gozo. Debemos seguir hacia adelante regocijándonos, al igual que lo hizo David, porque Dios nos ha asegurado que prevaleceremos.

Pero pocos Cristianos tienen este gozo y alegría en exceso. Multitudes nunca han conocido el tener descanso en sus almas, o la paz de la presencia de Cristo. Ellos caminan como si estuviesen de duelo, y se imaginan que están bajo el dedo amenazador de la ira de Dios, en lugar de verse debajo de sus alas protectoras. Ellos lo ven a Dios como un capataz duro, siempre listo para golpearlos. Y así viven infelices, sin esperanza, más muertos que vivos.

Pero a los ojos de Dios, nuestro problema no es el pecado; es confianza. Jesús se encargó del problema del pecado una vez y para siempre en el Calvario. Él no está constantemente amonestándonos, “Ésta vez cruzaste la raya” ¡No, nunca! Su actitud para con nosotros es completamente lo opuesto. Su Espíritu está constantemente atrayéndonos, haciéndonos acuerdo de las amorosas misericordias del Padre aún en medio de nuestras fallas.

Cuando nos enfocamos en nuestro pecado, perdemos de vista lo que Dios desea más: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6). Este verso lo dice todo. Nuestro Dios es un premiador y él está tan ansioso de derramar sobre nosotros sus amorosas misericordias, que él nos bendice mucho antes de lo programado.

Este es el concepto que nuestro Padre celestial anhela que tengamos de él. Él conoce cuando nos arrepentiremos de nuestras fallas y pecados. Él conoce cuando nuestra contrición está viniendo. Pero él no puede esperar que llegue el momento. Así que él se adelanta diciendo, “Yo quiero asegurarle a mi hijo que no será juzgado, porque ya lo he perdonado a través de la sangre limpiadora de mi Hijo.”