martes, 9 de junio de 2009

¡DIOS SEA ALABADO!

Un amigo mío estaba al final de sus fuerzas, desesperado, preguntándose si Dios se había olvidado de él en esta pesadilla personal. Él llegó a estar tan desesperado una mañana recientemente que él clamó a Dios, “A no ser que tú me envíes a alguien para darme una palabra de esperanza, no podré terminar este día. Ya no puedo continuar un día más.”
Unas horas más tarde, a punto de rendirse a continuar viviendo, él fue a su caja de correo y encontró un mensaje escrito, que un amigo le había enviado unos días antes. Era un mensaje que yo había dado en 1992 que se titulaba “Cómo se Hace un Hombre de Dios.” El mensaje trajo esperanza y restauración a su alma enferma, y él se asombró de la puntualidad del Espíritu Santo. Dios había llegado a tiempo, con una palabra de esperanza especialmente para él.
Hoy día yo estoy siendo guiado por el Espíritu de Dios para enviar unas pocas palabras de ánimo a unos cuantos que recibirán su propia palabra de esperanza, justo a tiempo. Vea si alguno de estos pequeños mensajes son para usted:
1. Para Alguien que está pasando una noche escura en su alma, sintiendo que Dios le ha fallado: voces lo han confundido. Sus amigos Cristianos lo han abandonado. Usted se siente muy derrotado para orar. Usted se siente engañado y aún abandonado por Dios. Su sentimiento de abandono es atemorizante. Hay una tristeza profunda en usted. Un pensamiento ha quedado en su mente, que tal vez usted ha ofendido a Dios. Usted ha perdido todo sentimiento del amor de Dios por usted. Esto es lo que Dios quiere decirle:
“¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? ¡Aunque ella lo olvide, yo nunca me olvidaré de ti!” (Isaías 49:15).

2. Para alguien en una crisis matrimonial: usted ha sido herido(a) profundamente. Usted quiere que su matrimonio sea sanado y restaurado pero parece no tener esperanza. Usted se siente muy mal. Usted ha orado diligentemente. Usted no quiere desobedecer al Señor, pero usted no ve esperanza de restauración. Yo le digo: no dé por perdido su matrimonio, no importa cuán malo se vea todo.
“Yo os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros” (Joel 2:25). “He visto sus caminos, pero lo sanaré y lo pastorearé; le daré consuelo a él y a sus enlutados” (Isaías 57:18).

3. Para alguien que está entristecido: algo ha sucedido para arrastrarlo a un dolor, una tristeza, una pesadumbre que usted no puede quitarse. Usted ama al Señor, pero esta tristeza profunda está ahí noche y día. Usted se despierta con ella, usted la lleva todo el día, y no puede quitársela durante la noche. Pero, el Señor sabe lo que usted está sufriendo. Aquí hay una palabra de esperanza para usted:
“Conozco, Jehová, que tus juicios son justos y que conforme a tu fidelidad me afligiste. Sea ahora tu misericordia para consolarme, conforme a lo que has dicho a tu siervo. Vengan a mí tus misericordias para que viva, porque tu Ley es mi delicia” (Salmo 119:75-77).