domingo, 16 de abril de 2017

CRISTO NUESTRO SEÑOR RESUCITADO E INTERCESOR

"Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos" (Hebreos 7:25).
¿Qué quiere decir la Escritura cuando dice que Jesús intercede por nosotros? Yo creo que este asunto es tan profundo, majestuoso e inalcanzable al entendimiento humano, que tiemblo tan sólo al mencionarlo. Los maestros bíblicos tienen distintas perspectivas sobre su significado. Pero ningún libro ni comentario ha saciado mi búsqueda.
Sin embargo, a través de la oración y la dirección del Espíritu Santo, he comenzado a comprender sólo un poquito de este increíble tema. Orando con mucha simpleza: “Señor, ¿cómo es que tu intercesión en el cielo afecta mi vida? Tu Palabra dice que Tú te presentas delante del Padre en favor mío. ¿Qué significa esto en mi caminar diario contigo? Yo no necesito saber lo que los grandes teólogos han aprendido. Sólo muéstrame una simple verdad que yo pueda entender y apropiármela en mi vida”.
El punto de vista popular evangélico sobre la intercesión de Cristo es que Jesús volvió al cielo para ser un sumo sacerdote en favor nuestro. No hay duda de ello. La Biblia claramente declara: “Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo” (Heb. 9:24)
Yo creo que Jesús intercede hoy para preservar a su pueblo, librándonos del pecado y guardándonos en el amor de Dios. Él no permitirá que nada; ni el temor, ni una caída personal, ni una acusación de Satanás, nos aparte del Padre. En resumen, Él ora por nosotros tal como oró por su discípulo Pedro: “que tu fe no falte" (Lucas 22:32).
Nuestro Salvador está vivo en gloria, ahora mismo. Y Él es ambas cosas: completamente Dios y completamente hombre, con manos, pies, ojos, cabello. Él también tiene las cicatrices de los clavos en sus manos y pies, la herida en su costado. Él nunca desechó su humanidad; Él sigue siendo un hombre en gloria. Y en este momento, nuestro hombre en la eternidad está obrando para asegurarse de que nadie, nunca nos robe la paz que Él nos dio cuando se fue. Él está ministrando como nuestro sumo sacerdote, envuelto activamente en mantener a su cuerpo en la tierra, lleno de su paz. Y cuando vuelva otra vez, Él va a querer que nosotros seamos “hallados por él…en paz" (2 Pedro 3:14).
Que esta Pascua sea un día en el cual puedas celebrar que Él ha resucitado y la paz ha sido derramada sobre nosotros a causa de ello.