lunes, 16 de enero de 2017

EN TIERRA SECA - Gary Wilkerson

Dios le dijo a Moisés, cuando los hijos de Israel estaban en Egipto: “Di a los hijos de Israel que den la vuelta y acampen delante de Pi-hahirot, entre Migdol y el mar hacia Baal-zefón; delante de él acamparéis junto al mar” (Éxodo 14:2). Dios estaba anunciando que Él iba a llevarlos a un nuevo lugar.
Dios los guió a través de áreas muy rocosas y mientras los conducía, ellos podían ver el Mar Rojo a la distancia. Pero cuando llegaron a la playa, se dieron cuenta de que estaban atascados en un espacio muy pequeño con rocas a un lado y agua al otro.
Faraón vio donde estaban y dijo con júbilo: “Están encerrados, con la espalda contra la pared”. Dios los había guiado allí, pero los israelitas ciertamente no estaban contentos al respecto.
¿Alguna vez te llamó Dios a un lugar que consideras el último lugar en la tierra en donde quieres estar? Moisés, que no era un líder militar fuerte hasta este punto y había estado en sólo unas cuantas batallas, era lo suficientemente inteligente como para reconocer su precaria posición: “No estoy seguro de que estemos en un buen lugar para una defensa militar. ¡De hecho, estamos atrapados!”
Sí, Moisés y los israelitas estaban en un lugar difícil, pero Dios estaba a punto de obtener la gloria de dicha situación. A menudo, Dios nos permite entrar en lugares desafiantes porque Él tiene un gran plan para nosotros. Cuando pensamos que estamos atrapados con la espalda contra la pared, Dios está diciendo: “Esto va a dar un resultado para Mi gloria”.
¿Te sientes encerrado, abrumado, desesperado? En este difícil lugar, da un paso de fe y di: “Dios, te obedeceré sin importar el costo”. Cuando eso suceda, estarás al borde de ver a Dios moverse poderosamente en tu favor.
Tú conoces el resto de la historia de Moisés y los israelitas: Dios hizo que el Mar Rojo se dividiera y Sus hijos marcharon por tierra seca. ¡Fue una tremenda victoria!