viernes, 23 de octubre de 2015

SUS PALABRAS PRODUCEN VIDA

“Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente. Estas cosas dijo en la sinagoga…al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír? Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os ofende?” (Juan 6:58-61).

Nota que Cristo estaba hablándole a creyentes aquí. ¿Cuál fue la palabra dura a la cual ellos reaccionaron? Fue: “deben comer mi carne y beber mi sangre, sino no tendrán vida en ustedes. Mi carne es comida, y mi sangre es bebida. Y la vida eterna solo viene a través de consumirlas.”

Jesús vio que la gente estaba asombrada por sus palabras. Así que les pregunto, en esencia, “¿Ofendí sus sentidos?” “¿Están molestos porque digo la verdad?” Luego Él declara, “Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.” (Juan 6:63). Él lo dejó claro como el cristal: “La misma cosa por la que ustedes se ofenden es lo que trae vida.” ¿Cómo respondieron sus seguidores? “Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él” (Juan 6:66).

¿Qué está diciendo Jesús acerca de Su evangelio aquí? Sencillamente, Él esta declarando que el mensaje acerca de Su sangre y Su cruz es ofensivo. Incluso siendo el único evangelio que lleva a vida eterna, aun así, algunos no lo van a aceptar. “Pero hay algunos de vosotros que no creen” (Juan 6:64).
Las palabras que Jesús pronunció aquí son confirmadas en muchas iglesias hoy en día. Increíblemente, algunas congregaciones han quitado toda referencia a la sangre de Cristo de sus servicios de adoración. Hay pastores que no la mencionan en sus sermones, e himnos acerca de la sangre que han sido removidos de la iglesia. Todo es considerado demasiado ofensivo.

Pero Jesús advierte: “No importa cuán ofensivas te parezcan Mis palabras. Tú no puedes cambiarlas. Mis palabras producen vida; y tienes que consumirlas como lo harías con el alimento y la bebida, para hacerlas la fibra misma de tu ser. Por lo tanto, no debes suavizar lo que he dicho. Si sacas la sangre y la cruz de tu predicación, estas quitándole la única esperanza de vida eterna a aquellos que la buscan”.