martes, 27 de octubre de 2015

NUESTROS SUFRIMIENTOS PRESENTES

Quizás ahora mismo estés sufriendo una prueba atormentadora. Pero, tú sabes que la razón tras ella no es que Dios está tratando con el pecado en tu vida. Así que, te preguntas: ¿Por qué el Señor está permitiendo que soportes tan horrible dolor?

Puede ser que el horno de tu aflicción es para llevarte a una revelación que cambie tu vida. Esto es exactamente lo que le pasó a Job. En medio de su sufrimiento, Job hizo un descubrimiento increíble: A pesar de su conocimiento puro de Dios, él realmente no conocía al Señor. Él confeso: “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, Y me arrepiento en polvo y ceniza” (Job 42:5-6).

En el momento que Job pasó por esta prueba, tenía por lo menos setenta años; él había conocido acerca de Dios toda su vida. En algún momento, Job había erigido un altar al Señor, donde él pasó muchas horas reverentes alabando y adorando a Dios. Por años, Dios le había enseñado Sus caminos y Sus misterios. Job fue enseñado acerca de las consolaciones, la santidad, el carácter, la naturaleza y la ira del Señor y había aprendido acerca de la majestad del poder y sabiduría de Dios.

Pero cuando la crisis perturbadora vino sobre Job, él no pudo ver al Señor en absoluto. Por el contrario, Dios se convirtió para él en nada más que un vago término teológico. El Señor, que había sido una gran parte de su vida cotidiana, ahora parecía estar ausente de todo lo que Job estaba pasando. De pronto, Dios sólo parecía una serie de sermones, una palabra muerta, un conocimiento sin poder ni vida en él.

Yo creo que esto es lo que el Señor quería sacar a la superficie todo el tiempo en la vida de Job. Como ves, nuestro amante Padre quiere que sus hijos Le conozcan más profundamente que a través de servicios de adoración, estudio bíblico o reuniones de oración. Él quiere que Le conozcamos íntimamente, en cada aspecto de nuestras vidas; y eso incluye nuestras pruebas y sufrimientos más profundos. Nuestro Señor anhela ser para nosotros más que un Dios de una teología de letra muerta; Él quiere que Le conozcamos como un Padre que es omnisciente, siempre cerca de nosotros, teniendo todo bajo control total, en la misma palma de su mano.

Nuestros sufrimientos presentes producen una de dos cosas en nosotros: O una dureza de corazón y un espíritu de incredulidad, o una visión gloriosa del control de Dios sobre todo lo que tiene que ver con nosotros.