lunes, 19 de octubre de 2015

GUIADO POR EL BUEN PASTOR by Gary Wilkerson

“Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa… Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas” (Juan 10:12, 14-15).

Seamos realistas, incluso el pastor más dedicado es asalariado. Es alguien en quien el Buen Pastor confía, un obrero aprobado contratado para cuidar de las ovejas. Pero a veces incluso un siervo de confianza no es rival para un lobo hambriento y desesperado (a menos que aquel siervo tenga valentía sobrenatural como la que tenía David).

El punto aquí es que incluso el mejor pastor fallará a veces. Después de todo, es humano, y no te conoce de la forma en que el Buen Pastor lo hace. No me entiendas mal, la mayoría de nosotros necesitamos el consejo piadoso de un pastor fiel. A veces podemos incluso necesitar la sabiduría de un consejero profesional. La Escritura nos dice que hay sabiduría en la multitud de consejeros, incluyendo nuestros devotos amigos cristianos. La diferencia con Jesús es que Él siempre está ahí para nosotros: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas” (10:11). Él nunca te falla, nunca te deja, y siempre tiene lo mejor para ti en mente.

Todos conocemos la famosa escena en los Evangelios donde Jesús volcó las mesas de los cambistas en el templo. Fue un acto literal pero también simbólico. Jesús estaba volcando un sistema religioso inferior, declarando, en efecto: "Ustedes, los líderes, se supone que deben ser pastores sobre el pueblo, pero les venden sacrificios en lugar de hacer verdaderos sacrificios al Padre. Estoy volcando su sistema. Yo soy el Buen Pastor que da Su vida por las ovejas. Yo los guio fielmente a los buenos pastos que los bendecirán y mantendrán sus vidas". Si quieres guía verdadera en la vida, conoce la voz de tu pastor. Puede o no puede venir a ti de forma audible, pero siempre viene a través de Su Palabra escrita. ¿Necesitas dirección en tu vida? Él no tiene más que dos palabras para ti: "Sígueme." Mantén tus ojos en Jesús. Concéntrate en lo que dice Su Palabra y obedécela. ¡Puedes confiar en que Él te guiará a Su promesa de una vida rica y satisfactoria!