viernes, 30 de mayo de 2014

SUFICIENCIA EN TODAS LAS COSAS

¿Por qué tantos creyentes experimentan debilidad, sentimientos de desesperación y vacío, como si no pudieran continuar más? Es porque ellos no tienen la revelación que el Espíritu le dio a Pablo, ¡una revelación de todas las provisiones que Dios ha hecho posible para aquellos que se apropian de ellas por fe!

¿Encajas en la descripción que hace Pablo del siervo rico, aquél que tiene todo lo que necesita y aun más; en todo tiempo, en cada crisis? ¿Has comprobado esto haciendo retiros del banco del cielo?

Por varios años yo trabajé con Kathryn Kuhlman, una evangelista norteamericana. Yo predicaba con todo mi corazón en sus campañas mensuales en Pittsburg, Pensilvania y Youngstown, Ohio. Las reuniones se llevaban a cabo en la mañana y en la noche, y generalmente al final de cada día yo estaba exhausto. Una noche la Sra. Kuhlman nos dijo a mi esposa Gwen y a mí: “Vamos a algún lugar a cenar”. Yo le respondí: “Lo siento, estoy demasiado cansado. Debo ir al hotel y dormir un poco”.

Ella me miró con curiosidad y me preguntó: “David, ¿predicaste bajo la unción del Espíritu esta noche?” Yo respondí: “Tú sabes que yo estaba ungido. ¡Los altares estaban llenos de gente!”

La señora Kuhlman dijo suavemente: “Entonces no estas captando algo. Si estás ministrando bajo el poder del Espíritu Santo, deberías estar más fuerte al final del culto que cuando comenzaste ¡porque él es un Espíritu vivificador! Tú puedes sobreponerte a tu carne, porque por el Espíritu, puedes apropiarte de esa libertad”. Desde entonces, yo he comprobado esa verdad en mi ministerio.

“Y poderoso es Dios…a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra” (2 Corintios 9:8). Abundar aquí significa literalmente: “Siempre aumentando; tener más al final que al comienzo”. En otras palabras, mientras la batalla se torna más fuerte ¡la gracia de Dios aumenta! Cuando la debilidad venga sobre ti, la fuerza de Dios viene sobre ti, con mayor fuerza, si puedes creerlo.

jueves, 29 de mayo de 2014

TODO LO QUE ÉL QUIERE ES TU FE

Dios no quiere tu casa, tu carro, tus muebles, tus ahorros, tus posesiones. Todo lo que Él quiere es tu fe, tu fuerte confianza en Su Palabra. Y tal vez eso es lo que más les hace falta a las personas que parecen ser más espirituales. Puedes pensar que alguien más sea más espiritual que tú, pero dicha persona podría estar luchando arduamente para mantener una apariencia de justicia. Sin embargo, cuando Dios te mira, Él declara: “He aquí un hombre justo o una mujer justa”. ¿Por qué? Porque has admitido tu incapacidad de llegar a ser justo y has confiado en que el Señor te dará Su justicia.

Pablo nos dice que somos contados como justos a los ojos de Dios, por la misma razón por la que Abraham lo fue. “por lo cual también su fe [la fe de Abraham] le fue contada por justicia. Y no solamente con respecto a él se escribió esto, sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada por justicia, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro” (Romanos 4:22-24).

Puede que declares: “¡Yo creo esto! Tengo fe en aquel Dios que resucitó a Jesús”, pero aún permanece la siguiente pregunta: “¿Crees que el Señor puede resucitar tu matrimonio lleno de problemas? ¿Crees que Él puede traer vida a un familiar que está muerto espiritualmente? ¿Crees que Él puede sacarte del hoyo de un hábito que te está consumiendo? ¿Crees que Él puede borrar tu pasado maldecido y restaurar todos los años desperdiciados?

Cuando todo parece sin esperanza, cuando estás en una situación imposible, sin recursos, y sin ninguna esperanza por delante, ¿crees que Dios será tu “Jehová Jireh” y proveerá para tu necesidad? ¿Crees que Él está comprometido en cumplir Sus promesas para contigo y que si tan sólo una de Sus Palabras fallara, los cielos se derretirían y el universo colapsaría?

“Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié” (Isaías 55:10-11).

miércoles, 28 de mayo de 2014

LA FE DEBE ESTAR CIMENTADA EN LA PALABRA

Dios está preocupado de que la fe de Su pueblo esté siendo sacudida, de que éste no confíe en Él en su tiempo de crisis. Amados, nuestro peor pecado es nuestra falta de voluntad para creer que Él va a hacer lo que prometió. Y eso le ofende más que el adulterio, la fornicación, las drogas y el abuso del alcohol o cualquier otro pecado de la carne.

Su Palabra dice: "Sabe El Señor librar de tentación a los piadosos" (2 Pedro 2:9). " Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis " (1 Corintios 10:13).

O este pasaje es verdad o es mentira. Pero si es verdad, entonces debemos posicionarnos en él. Dios quiere que seamos capaces de decir: "Señor, si me muero ahora mismo, entonces déjame morir en la fe. Confío que estarás conmigo, así que vivo o muerto, soy tuyo".

Que vengan todos los vientos y olas del infierno. Que venga todo a ti. Nuestro Dios dice que Él puede y sabe cómo librarte.

Dios tiene el propósito de que tú y yo tengamos todo el gozo, la paz, la victoria y el descanso en nuestro caminar con Él. Él está buscando hombres y mujeres que se levanten en contra de lo que vendrá en esta época oscura, siervos que se levanten con calma y paz porque Cristo mora en ellos.

Dios desea que podamos entrar en tal lugar de confianza, que no sintamos miedo nunca más, sino que verdaderamente descansemos en Su poder y Su capacidad. Él sabe cómo librarnos de todas las trampas, pruebas y tentaciones, si solamente confiamos en Él.

“El solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré. En Dios está mi salvación y mi gloria; En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio. Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio” (Salmos 62:6-8).

martes, 27 de mayo de 2014

LOS OJOS DEL SEÑOR ESTÁN SOBRE SUS HIJOS

En medio de esta global “agitación de todas las cosas”, ¿cuál es la gran preocupación de Dios? ¿Será en los eventos del Medio Oriente? ¡No! La Biblia nos dice que la mirada de Dios está puesta sobre Sus hijos. “He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia” (Salmos 33:18).

Nuestro Señor es consciente de todo lo que se mueve en la Tierra, de todo lo que respira. Y aun así, Su mirada está primordialmente enfocada en el bienestar de Sus hijos. Él fija Sus ojos en el dolor y las necesidades de cada miembro de Su cuerpo espiritual. Dicho de una forma simple, cualquier cosa que nos duela, le preocupa a Él.

Para demostrarlo, Jesús dijo: “Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno” (Mateo 10:28). Incluso, en medio de grandes guerras mundiales, el primer enfoque de Dios no está en los tiranos. Su enfoque está en cada circunstancia que sucede en las vidas de Sus hijos.

Cristo dijo en el siguiente versículo: “¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre” (Mateo 10:29). En los días de Cristo, estos pajarillos eran la carne de los pobres y se vendían a dos por un centavo. Sin embargo, Jesús dijo que ninguna de estas pequeñas criaturas caía a tierra sin que lo supiera nuestro Padre.

El uso que le da Jesús al verbo “caer” en este versículo, va más allá de la muerte de un ave. El significado arameo es: “Posarse sobre la tierra”, en otras palabras, “caer” indica hasta el mínimo sobresalto que un pequeño pajarillo hace.

Con esto Cristo nos está diciendo: “Los ojos de tu Padre están puestos sobre el pajarillo, no sólo cuando muere, sino aun cuando se posa en tierra. A medida que el pajarillo aprende a volar, cae del nido y comienza a brincar sobre la tierra. Dios ve hasta la lucha más pequeña que éste tiene y se preocupa de cada detalle de su vida”.

Luego Jesús añade: “Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos” (Mateo 10:31). De hecho, Él dice: “Pues aun vuestros cabellos están todos contados” (Mateo 10:30). En otras palabras, Aquél que creó y contó cada estrella, que monitoreó cada acto del Imperio Romano y que mantiene a las galaxias en órbita, tiene Sus ojos fijados en ti. Y, Jesús pregunta: “¿No valéis vosotros mucho más que ellos?”

lunes, 26 de mayo de 2014

ERES BENDECIDO PARA SER UNA BENDICIÓN by Gary Wilkerson

“También [Jesús] les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho” (Lucas 12:16).

Dios es un Padre lleno de gracia y generosidad que desea colmar a Sus hijos con regalos. Pero quiero mostrarte el contraste que hay a causa de que esta historia da un giro hacia la dirección incorrecta. El versículo 17 dice: “Y él [el hombre rico] pensaba dentro de sí”.

Dios comienza a bendecirte y tú empiezas a pensar dentro de ti: “¿Qué haré ahora? ¿A dónde debo ir?” Este proceso mental te conducirá al camino incorrecto y usualmente lleva al egoísmo. En Génesis 26, leemos acerca de Isaac, quien sabiamente le pidió al Señor que le muestre qué debía hacer con sus recursos, a diferencia de este necio hombre rico al que Jesús se refiere.

Cuando empezamos a pensar dentro de nosotros, perdemos el discernimiento del Espíritu Santo. Cuando empezamos a pensar acerca de lo que deseamos, nos desviamos, y esto es exactamente lo que le sucedió al hombre rico. Mira el lenguaje usado: “Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos?” (Lucas 12:17).

¿A quién le pertenecían los frutos? Le pertenecían a Dios. ¡Todo le pertenece a Dios! De modo que este hombre se estaba volviendo egoísta. Comenzaba a ver este regalo de Dios, todos sus talentos y relaciones, como cosas que podrían ser usadas para su propio beneficio y egoísmo, y estos pensamientos comenzaron a penetrar hasta la fibra misma de su ser.

“Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate” (Lucas 12:18-19).

El problema con algunos tipos de enseñanza acerca de las bendiciones de Dios no es la realidad de que Dios quiera bendecirnos, sino el porqué es que Él quiere hacerlo. La bendición de Dios, ¿es toda para mí? ¿Es para amontonar estos bienes sobre mí mismo? ¿Es para crear para mí un pequeño capullo perfecto de un mundo que siempre he querido?

¡Eres bendecido! Desde el comienzo mismo del pacto de bendición de Dios con la humanidad, ¡eres bendecido para ser una bendición, Iglesia!

Lo diré una vez más: “¡Eres bendecido para ser una bendición!”

sábado, 24 de mayo de 2014

DESPERACIÓN SANTA by Carter Conlon

Tú y yo vivimos en lo que yo llamo “una hora de desesperación santa.”

Nuestra sociedad se está deteriorando rápidamente, y crímenes horrendos ocurren con tanta frecuencia que nos estamos volviendo insensibles a todo. Lo anormal se está convirtiendo en normal; lo malo se está convirtiendo en bueno. Al mirar alrededor tal vez te preguntes: “¿Cómo encajo yo en este momento en el tiempo? ¿Qué puede hacer Dios a través de mi vida? Y si Él va a hacer algo, ¿Por qué es que mis oraciones, que yo sé que son de acuerdo a Su Palabra, aún no han sido contestadas?”

Para ayudar a abordar algunas de estas preguntas, observemos otro momento de la historia cuando una hora desesperada vino sobre una nación. El libro de Primera de Samuel habla de una época en la que no había ninguna palabra clara o visión. El sacerdocio que se suponía representaba a Dios, en lugar de eso, era profundamente transigente (Ver 1 Samuel 2:22-24, 3:1). El carácter, propósito y mente de Dios estaban ocultos de la gente, lo que los dejaba sin respuestas a las preguntas en sus corazones: “¿Qué está pasando en nuestra sociedad? ¿A dónde vamos?”

Esta situación es muy similar a los días en que vivimos en los que parece como si la presencia de Dios, su poder y provisión que hemos conocido a lo largo de nuestra historia, se ha ido de repente. Parece que los enemigos de Dios ahora tienen la sartén por el mango, dictándonos cuando podemos orar, lo que podemos enseñar a nuestros hijos, lo que está bien y qué está mal. Como resultado, un clamor profundo está empezando a formarse en los corazones de las personas.

El Salmo 107 habla de estas épocas de desesperación santa que se han repetido a lo largo de la historia. El salmista describe un pueblo que estaba vagando, hambriento, desmayando y en cautividad. Fue una época marcada por un manejo insensato de la verdad de Dios. Sin embargo, es precisamente en estos momentos de desesperación que la población en general comienza a clamar a Dios, como está comenzando a pasar en nuestros días. Hay un clamor creciente en esta generación: un clamor que no necesariamente se escucha con el oído natural, pero que Dios oye. Es como el tiempo en que Él vino a Moisés y le dijo: “He oído el clamor de mi pueblo y he descendido para librarlos” (Ver Éxodo 3:7-8). En otras palabras, he oído sus gemidos de desesperación. Hoy el Señor escucha el clamor de aquellos cuyos sueños han sido destrozados, de los padres cuyos hijos se han descarriado, de los que se preguntan: “¿Qué nos pasó?”

"Bien he visto la aflicción de mi pueblo…y he oído su clamor (Éxodo 3:7)


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Carter Conlon se unió al equipo pastoral de la Iglesia Times Square en 1994, por invitación del pastor fundador David Wilkerson, y fue nombrado para el cargo de Pastor Principal en 2001. Un líder fuerte y compasivo, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo.

viernes, 23 de mayo de 2014

NECESITAS AL ESPÍRITU SANTO

Para poder ser un buen soldado al servicio de nuestro Señor Jesucristo, no es suficiente solamente ser salvo, hay mucho más para ti. ¡Necesitas ser bautizado con el Espíritu Santo!

En los tiempos de Pablo, algunos creyentes ni siquiera sabían que había un Espíritu Santo. “Les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo” (Hechos 19:2). Estas personas fueron salvas, pero está claro que no habían sido llenos del Espíritu Santo.

Yo creo que nosotros somos salvos a través del poder y ministerio del Espíritu Santo. Pero las escrituras nos dicen que en adición a esto, hay también un bautismo, una llenura del Espíritu Santo dentro de nosotros.

Jesús no envió a sus discípulos y seguidores al mundo, hasta que fueron bautizados con el Espíritu Santo. Los discípulos tenían corazones puros y fe para sanar enfermos, y fueron testigos de su resurrección. Estaban dispuestos incluso a morir por Jesús, ¿Qué más podrían necesitar?

¡Claramente, había más!. “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8)

¿Realmente quieres al Espíritu Santo? Tienes que estar convencido que es para ti. Debes llegar al punto en que sabes que no eres nada, que no tienes nada y que no puedes hacer nada sin el poder y guía del Espíritu Santo.

Cada hora de cada día, multitudes en todo el mundo han leído ésta promesa en la Biblia o la han escuchado predicar, y han clamado en oración y han sido bautizados con el Espíritu Santo.

“Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne…En aquellos días derramaré de mi Espíritu” (Hechos 2:17-18). El está disponible para todo el que lo pida: “¿Cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lucas 11:13).

jueves, 22 de mayo de 2014

UN ANCLA EN LA TORMENTA

“La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo” (Hebreos 6:19).

El ancla a la cual se refiere este pasaje de la Escritura es la esperanza. No la esperanza de este mundo malvado en el que vivimos sino la esperanza fundamentada en la promesa de Dios de guardar, bendecir y gobernar sobre aquellos que confían en Él. La esperanza bíblica no es hacerse ilusiones o tener una actitud optimista; más bien, se trata de una expectativa confiada basada en la certeza de la Palabra de Dios que como Él nos ha sostenido en el pasado, así lo hará en el futuro.

Sólo esta esperanza es nuestra ancla en las tormentas que caen sobre la tierra en este momento. El escritor de Hebreos advirtió: “No os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas” (Hebreos 6:12).

Dios hizo un juramento a los "herederos de la promesa," que son todos aquéllos que están en Cristo. Él hizo este juramento para poner fin a todos los esfuerzos, todas las dudas, de modo que “…tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros” (Hebreos 6:18).

Esta es nuestra esperanza: ¡Dios ha jurado cumplir sus promesas y es imposible que Dios mienta!

Él cumplió su palabra a Abraham y Él cumplirá su palabra en ti en la medida en que confíes en Él. Necesitamos un fortísimo consuelo en estos tiempos llenos de dificultades.

Después de que todo ha sido dicho y hecho, y de todos los sermones sobre esperanza que han sido predicados, todo se resume en esto: ¿Estamos dispuestos a encomendar todo en sus manos, a descansar en su Palabra y a mantenernos firmes sin vacilar en el amor de Dios, totalmente convencidos de que sus promesas para ti se cumplirán?

“No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa” (Hebreos 10:35-36).

miércoles, 21 de mayo de 2014

LA MISERICORDIA DE DIOS

En Hechos, capítulo 9 vemos que un hombre llamado Saulo de Tarso, uno de los hombres más religiosos de todos los tiempos, viajaba hacia Damasco. ¿Por qué hacia este viaje?

Saulo estaba tan lleno de odio hacia Jesús que con determinación perseguía a la Iglesia de Dios, incluso fuera del territorio judío. Así que estaba en camino a Damasco, buscando destruir al pueblo del Señor.

“Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén.” (Hechos 9:1-2)

Considera la acción de Dios hacia este hombre que más tarde se convirtió en el evangelista cristiano más grande que jamás haya existido. Repentinamente, una luz del cielo resplandeció a su alrededor: “Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y [cayó] en tierra” (Hechos 9:3-4). Saulo más tarde diría: “yo con toda buena conciencia he vivido delante de Dios hasta el día de hoy”.

¿Cuál fue el objetivo de esta luz brillante? ¿Para confundirlo? ¿Para ponerlo bajo culpa y condenación? ¿Para destruirlo? ¿Para pronunciar ira y juicio sobre él? No. Esta luz resplandeció para anunciarle a Saulo que su iniquidad había sido perdonada y su pecado cubierto.

Imagina a Saulo postrado ante la luz brillante y escuchando la voz de Jesús. En lugar de escuchar acusaciones de parte de un Dios santo, debido al camino en el que andaba, las palabras que escucha son: “¡Yo soy Jesús a quien tu persigues!” En ningún momento Dios hizo mención de la impiedad de sus acciones. ¿Por qué? Porque aquel al que Saulo estaba persiguiendo era su mejor Amigo.

Amados, este mismo Jesús nos ofrece la misma misericordia. Aunque somos merecedores de juicio, le oímos decir: “Yo soy Jesús, tu Redentor”.

Agradécele este día por la misericordia que Él te ha mostrado.

martes, 20 de mayo de 2014

EL BESO DEL PADRE

Una gran bendición es nuestra cuando nos sentamos en lugares celestiales. ¿Cuál es esta bendición? Es el privilegio de aceptación: “…con la cual nos hizo aceptos en [Cristo]” (Efesios 1:6). La palabra para acepto aquí significa “sumamente favorecido”. El uso de Pablo para la palabra acepto en este versículo se traduce como: “Dios nos ha favorecido a lo sumo. Somos muy especiales para Él, porque estamos en nuestro lugar en Cristo.”

Porque Dios aceptó el sacrificio de Cristo, ahora nos ve solo como una persona: Cristo y aquellos que están unidos a Él por fe. Nuestra carne ha muerto a los ojos de Dios. ¿Cómo? Jesús deshizo nuestra antigua naturaleza en la cruz, así que ahora cuando Dios nos mira, solo ve a Cristo. A su vez, nosotros debemos aprender a vernos como Dios nos ve. Eso significa, no enfocarnos solamente en nuestros pecados y debilidades, sino en la victoria que Cristo ganó por nosotros en la Cruz.

La parábola del Hijo Prodigo (Ver Lucas 15:11-31) provee una poderosa ilustración de la aceptación que viene cuando se nos da una posición celestial en Cristo. Tú conoces la historia: un joven pidió su herencia de su padre y la malgastó en una vida pecaminosa. Entonces, una vez que el hijo llegó a la bancarrota moral, emocional y físicamente, pensó en su padre, pero estaba convencido que había perdido todo favor con él.

Las escrituras nos dicen que este joven quebrantado estaba lleno de tristeza por su pecado y clamó, “No soy digno, he pecado contra el cielo.” Pero entonces el hijo pródigo se dijo a sí mismo, “Me levantaré e iré a mi padre” (Versículo 18). Él estaba ejercitando su bendición de acceso. ¿Te imaginas la escena? Él hijo pródigo se había alejado de su pecado, y se volvía hacia la puerta abierta que su padre le prometió. Él estaba caminando en arrepentimiento y apropiándose de aquel acceso.

Así que, ¿Qué le paso al hijo pródigo?. “Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.” (Lucas 15:20). Que bella escena. El hijo pecador fue perdonado, abrazado y amado por su padre, sin ira ni condenación alguna. Cuando él recibió el beso de su padre, supo que había sido aceptado.

lunes, 19 de mayo de 2014

MI HERENCIA by Gary Wilkerson

Jacob, uno de los hijos de Isaac, luchó con Dios gran parte de su vida. Incluso en el vientre de su madre, porque su hermano estaba naciendo primero, Jacob agarró el talón de Esaú y trató de tirar de él ¿Por qué? Porque Jacob quería ser el primero, estaba luchando por la bendición (Génesis 25:24-26).

Ya sabes la historia de cómo Jacob sobornó a su hermano con un guisado de lentejas (Génesis 25:29-34) y luego engañó a su padre para que le diera la bendición que le correspondía de Esaú (Génesis 27:27-29). Jacob era un hombre que siempre se sentía vacío y sin bendición en su interior. No sentía que el favor de Dios estaba sobre él, así que pasó toda su vida invirtiendo tiempo y energía tratando de lograr algo que ya tenía. Siempre estaba luchando, luchando, luchando con Dios…¿Para qué? Puedes oírlo decir una y otra vez: “¡Bendíceme, Señor! Déjame tener mi herencia”.

Luchar con Dios a veces nos hace perder la bendición que Él ha provisto para nosotros. Debemos entrar en el descanso, en ese lugar de confianza, y decir: “Dios, no importa como esté la situación alrededor mío, voy a confiar en Ti”.

¿Te acuerdas de la lucha que tuvo Jacob con Dios? El ángel descendió y se produjo una batalla durante la noche. La Biblia dice que Jacob luchó con Dios y prevaleció (Génesis 32:23-30).

Dios le estaba diciendo a Jacob: “Déjalo ir, Jacob. Esta batalla ha terminado. Tú has estado luchando toda tu vida para ser bendecido y no te has dado cuenta que ya te he bendecido. Te he dado mi heredad, mi amor, mi gracia y mi poder. Te he dado todo lo que necesitas de acuerdo a mis riquezas en gloria, así que necesitas dejar de luchar por ello. Sólo recíbela por fe y camina en obediencia a Mí. Haz lo que tu padre hizo, haz lo que Abraham hizo, y verás la bendición de Dios en tu vida.” ¡Y así finalmente Jacob confió en Dios!

Dios quiere favorecerte y enriquecer tu vida espiritual. Él quiere que tengas un claro discernimiento para tomar decisiones sabias que te guíen a bendición en tu vida. Recuerda, ¡Dios quiere bendecirte!

sábado, 17 de mayo de 2014

RANSFORMADO POR TRIUNFO by Claude Houde

Simón, Simón, he aquí que Satanás ha solicitado poder para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falle; y tú, cuando hayas vuelto, fortalece a tus hermanos.”(Lucas 22:31-32)

Jesús fijó Su mirada profética sobre Pedro y vio algo aterrador. Vio que Pedro lo negaba y blasfemaba Su nombre para demostrar que él no caminaba con Cristo. Jesús vio una imagen del futuro inmediato, la intención y la trampa satánica, al ver a Pedro llorando amargamente, alejándose tambaleando y abandonando todo para ir de vuelta a su barco de pesca. Pedro estaba regresando a las redes de su pasado, en un estado de profunda resignación y desesperación. Satanás ha solicitado poder para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti.

Jesús vio la amenaza sombría, demoníaca, oscura, amenazadora y destructiva, rondando a Pedro. Él ve y sabe lo que puede destruirnos. Él es el Alfa y Omega, la primera y última página de nuestra existencia. Él nunca queda pasmado o disgustado por nuestros errores, nuestros secretos, ni nuestros fracasos. Nunca “descubre” nada sobre nosotros. Él es todo conocimiento y todo amor y nunca se da por vencido con nosotros y nuestro futuro.

Jesús no es ingenuo, como una dulce “mami” que a veces se ciega por el amor poco realista que hace que se pierda toda la lucidez u objetividad acerca de “su bebé”. No, por el contrario, Jesús posee la capacidad divina y redentora para ver claramente la peor amenaza en la vida de Pedro, y también para orar por él y prever sobrenaturalmente por el Espíritu del Señor sobre Él, que apenas cincuenta días después, en el día de Pentecostés, Pedro se pararía en medio de una multitud agitada y tumultuosa y hablaría palabras que podrían literalmente ¡dar a luz a la Iglesia! “cuando hayas vuelto, fortalece a tus hermanos.”

Jesús ya estaba viendo a Pedro siendo transformado por el triunfo; del llanto a la adoración; de la negación a la liberación; de la debilidad de la fe; de la blasfemia a la bendición; de la ruina al avivamiento; y desde una casi muerte a la autoridad y el destino. ¡Así es como Jesús te ve! Él nunca ve solo lo que has sido o lo que eres ahora, Él ve lo que puedes llegar a ser por la fe en Él. Él sabe lo que ha sido preparado para ti en el reino invisible. Él quiere que aprendamos a vernos a nosotros mismos, así como los demás, a través de esa dimensión de la fe.


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Claude Houde es el pastor principal de la Iglesia de la Nueva Vida (Eglise Nouvelle Vie) en Montreal, Canadá; y es un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo. Bajo su liderazgo la Iglesia de la Nueva Vida se ha incrementado de ser un puñado de personas, a más de 3500 miembros, en una parte de Canadá donde pocas iglesias protestantes han alcanzado éxito.

viernes, 16 de mayo de 2014

¡SÉ LLENO DEL ESPÍRITU SANTO!

¡Tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, el Espíritu Santo cayó sobre las personas de maneras poco usuales! El sacudió edificios. Las personas comenzaron a alabarlo, en nuevas lenguas. ¡El Espíritu Santo tomó el control completo!

¡En Pentecostés, él vino como un viento recio y poderoso! ¡Cayó fuego! Cuando el Espíritu Santo desciende, las cosas se sacuden. “Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios” (Hechos 4:31). 


Juan el Bautista predicaba: “Yo a la verdad os bautizo en agua; pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego” (Lucas 3:16).

Amados, la Biblia lo dice muy claro: ¡Cuando Jesús viene a ti, Él desea bautizarte con el Espíritu Santo y fuego! El Espíritu Santo trae fuego, un amor consumidor al rojo vivo por Jesús. ¿Por qué hay muchos creyentes que un minuto están calientes y luego al otro minuto están fríos, nunca completamente entregados, nunca rendidos? ¿Es porque ellos no quieren que Jesús los bautice con el Espíritu Santo?

“Y cuando [el Espíritu Santo] venga, convencerá al mundo de pecado” (Juan 16:8). ¿Será que estos creyentes no han sido convencidos de pecado porque el Espíritu Santo no ha sido aún invitado a tomar la posición debida en ellos? Él es la plomada de Dios. ¡Cualquier cosa que no da la medida de Cristo, Él la revela y Él nos reprende y nos otorga poder para ser conformados a Su Palabra! Verdaderamente, Él llega a ser nuestro Consolador en esto, porque nos convence de pecado y nos otorga el poder para dejarlo. ¡Ese es el consuelo verdadero!

El Espíritu Santo nunca te hará hacer algo estúpido, ¡pero Él podría venir sobre ti en una forma tal, que los pecadores puedan pensar que estás ebrio! ¡Él no es bienvenido en muchas iglesias porque piensan que Él es demasiado ruidoso, muy alterador, muy impredecible!

jueves, 15 de mayo de 2014

¡SATISFECHO CON MUY POCO!

¡Dios tiene tanto para darte! Su deseo es expresado así: “Abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde" (Malaquías 3:10). Él está de pie en un almacén lleno, diciendo: "Soy un Dios dadivoso, pero tan pocos reciben de Mí. ¡No me permiten ser Dios para ellos!"

Claro, debemos agradecer a Dios por todo lo que Él ha hecho y ha dado ya. ¡Pero no debemos estar satisfechos con lo que pensamos que es mucho! Muchos cristianos están satisfechos con sentarse en la iglesia y ser bendecidos por la presencia de Dios. Tales personas no son más que “esponjas satisfechas” Empapando todo, pero limitando a Dios en sus vidas, ¡cuando Él quiere ungirlos tanto para el servicio!

Cuando los discípulos se maravillaron de los milagros de Cristo, Jesús contestó: "¡Dios tiene una obra aun mayor para ustedes!" La mayoría de nosotros somos como los discípulos. Vemos un milagro y estamos satisfechos de hablar al respecto por el resto de nuestras vidas. Pero si nosotros realmente conocimos a Dios y le permitimos ser Dios para nosotros, Le pediríamos mucho más.
  • Alcanzaríamos los lugares celestiales por fe, creyendo que Dios traerá abajo a los líderes ateos en las agencias federales locales y estatales. ¡Derrumbaríamos principados y potestades, como Dios dijo! 
  • Creeríamos que Dios nos ayudará a saturar nuestra ciudad con el evangelio de Jesucristo. Nos pararíamos en fe contra cada arma dirigida hacia nosotros y estaríamos derribando fortalezas satánicas en nuestras familias e iglesias. 
Nuestra visión sería ilimitada. ¡Creeríamos a Dios por cosas aun mayores para su reino!
“Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén” (Efesios 3:20-21).

miércoles, 14 de mayo de 2014

CONOCER SU VOZ

“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen” (Juan 10:27).

Quienes verdaderamente conocen a Dios han aprendido a reconocer Su voz por encima de todas las demás. Él quiere que tú estés absolutamente convencido de que Él desea hablarte y decirte cosas que nunca has visto u oído antes.

Creo que se requieren tres cosas de aquellos que desean escuchar la voz de Dios: 
  1. Una confianza inquebrantable en que Dios quiere hablarte. Debes estar plenamente persuadido y convencido de ello. De hecho, ¡Él es un Dios que habla! Él quiere que tú conozcas Su voz para que puedas hacer Su voluntad. Lo que Dios te dice, nunca irá más allá de los límites de la Escritura. 
  2. Tiempo de calidad y de silencio. Debes estar dispuesto a pasar tiempo a solas con Dios y a callar cualquier otra voz que no sea la de Él. Es cierto que Dios nos habla todo el día, pero cada vez que Dios ha querido hacer algo en mi vida, su voz se ha hecho presente cuando me he encerrado con Él y he dejado afuera otras voces, con excepción de la suya. 
  3. Pedir con fe. No obtenemos nada de Dios (incluyendo oír Su voz) a menos que realmente creamos que Él es capaz de expresarnos Sus pensamientos ¡y de darnos la habilidad para comprender Su perfecta voluntad! 
¡Dios no bromea! Él no permitirá que el diablo te engañe. Cuando Dios habla, su paz se manifiesta ¡y Satanás no puede contrarrestar dicha paz!

“Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños” (Juan 10:2-5).

martes, 13 de mayo de 2014

ALABANDO A DIOS POR SU BONDAD

“En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, y en tus hechos maravillosos meditaré. Del poder de tus hechos estupendos hablarán los hombres, y yo publicaré tu grandeza. Proclamarán la memoria de tu inmensa bondad, y cantarán tu justicia” (Salmos 145:5-7). La palabra “estupendos” que se usa acá significa que Sus hechos son tan grandiosos que producen asombro y perplejidad.

No podemos negar que Dios espera que nosotros Le alabemos por toda Su excelencia, pero somos especialmente llamados a alabarle por Su bondad.

Nota que el salmista insiste en grandes alabanzas al recordar la bondad del Padre. Era común para David cantar estas alabanzas a manera de expresiones hermosas, como para hacer que la alabanza brote como el agua de una fuente.

En el Salmo 107:8-9, David escribe: "Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres. Porque sacia al alma menesterosa, y llena de bien al alma hambrienta”

Esta verdad de alabar a Dios por la bondad que ha mostrado en el pasado tocó mi corazón y me ha llevado a hacer lo mismo que hizo David. ¡Somos llamados a celebrar Su bondad!

David habla abiertamente de la bondad de Dios: De la inclinación de Dios a hacer misericordia al sentir nuestra aflicción y miseria. David “toma prestado” Éxodo 34:6, cuando Dios habló a Moisés: " Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad".

Amado, mira hacia atrás en el pasado y recuerda lo bueno que el Señor ha sido contigo. Medita en Sus compasiones que nunca dejaron de llevarte de la mano a través de toda circunstancia. Encuentro placer en alabar a Dios por todas las cosas, pero especialmente por Su bondad. No sólo por la bondad del pasado, sino por la bondad que veo diariamente, la bondad que veo alrededor de mí ahora, en el presente.

“Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días” (Salmos 23:6).

lunes, 12 de mayo de 2014

ERES BENDECIDO by Gary Wilkerson

“Después hubo hambre en la tierra, además de la primera hambre” (Génesis 26:1). Ahora bien, si tú eres un granjero y todo tu sustento depende de la cosecha, no vas a querer oír que hay hambre en la tierra. Tampoco quisieras oír: “…además de la primera hambre”.

Esto es lo que Isaac enfrentaba. Su padre había pasado hambruna y ahora él estaba atravesando una segunda hambre. Probablemente él recordaba lo duro que fue la primera vez y tenía mucha preocupación en su corazón. 

La Biblia dice algo interesante: “y se fue Isaac a Abimelec rey de los filisteos, en Gerar. Y se le apareció Jehová, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré. Habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré; porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre. Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente, por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes” (Génesis 26:1-5).

Una palabra clave en el versículo 5 es “oyó”. Abraham obedeció al Señor y también lo hizo Isaac. De hecho, Isaac fue gloriosamente obediente a Dios. Quiero decir esto tan claro y simple como pueda: Cuando obedeces a Dios, el resultado es Su bendición. Eres salvo por gracia y aun así eres llamado por Dios para ser un pueblo obediente.

Cuando das un paso de fe y dices: “Dios, esto es difícil. No estoy seguro de poder hacerlo, pero obedeceré”, entonces las ventanas del cielo se abrirán para ti.

No importa lo que Dios te pida que hagas, obedécele. Si Él te pide que des, obedécele, Si Él te pide que vayas, obedécele. No vivas en base a lo que tú quieras hacer, vive en base a lo que Dios quiere que hagas y verás la bendición venir hacia ti, sobre ti y alrededor de ti.

sábado, 10 de mayo de 2014

INSTRUCCIONES ACERCA DE LA VIDA DE LA IGLESIA by Jim Cymbala

Las instrucciones más claras acerca de la vida de la iglesia se presentan cuando Pablo le dice al joven Timoteo cómo proceder: “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres” (1 Timoteo 2:1)

Más adelante en el mismo capítulo (verso 8), Pablo dice: “Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda”. Esa es la señal de una iglesia cristiana.

El libro de Apocalipsis dice que cuando los veinticuatro ancianos se postren a los pies de Jesucristo, cada uno tendrá una copa de oro, y ¿Sabes lo que contienen las copas? Incienso. ¿Qué es este incienso que es tan fragante para Cristo? “Las oraciones de los santos” (Apocalipsis 5:8).

Imagínate...tu y yo nos arrodillamos o nos ponemos de pie o nos sentamos para orar, abriendo plenamente nuestros corazones a Dios, y lo que decimos es tan precioso para Él que lo guarda cómo un tesoro.

¿Sabes de alguna iglesia en la comunidad donde vives, que diga que porque la oración es tan grande y algo tan central a la definición de Jesús de la iglesia, que seleccione una noche prominente de la semana para concentrarse en la oración, contando con la presencia de todos los líderes?

En cuanto a mí, he decidido que la reunión de oración de los martes es tan crucial que nunca estaré de viaje por dos martes seguidos. Si eso significa que no puedo aceptar ciertas invitaciones para predicar, que así sea. ¿Por qué habría de preferir estar en cualquier otro lugar?

La Biblia contiene todas estas promesas:

“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.”(Mateo 7:7)

“Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jeremías 29:13)

“No tenéis lo que deseáis, porque no pedís.”(Santiago 4:2)

Acaso no es tiempo de decir: “¡Alto! Vamos a orar, porque Dios dijo que cuando oremos, Él intervendrá.”


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Jim Cymbala comenzó la iglesia Brooklyn Tabernacle con menos de veinte miembros en un pequeño y deteriorado edificio en una parte difícil de la ciudad. Nacido en Brooklyn, es un viejo amigo de David y Gary Wilkerson, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes patrocinadas por World Challenge en todo el mundo.

viernes, 9 de mayo de 2014

DIOS NO TE HA OLVIDADO

Una de las cargas más grandes que tengo como pastor es: “O Señor, ¿cómo puedo traer esperanza y consuelo a creyentes que están soportando tan gran dolor y sufrimiento? Dame un mensaje que anule su duda y temor. Dame verdad que secará las lagrimas de los afligidos y pondrá una canción en los labios de los desesperanzados.”

El mensaje que escucho del Espíritu Santo para el pueblo de Dios es muy simple: “Ve a mi Palabra, y resiste en mis promesas. Rechaza tus sentimientos de duda.” La esperanza es nacida de las promesas de Dios.

Recibí una carta recientemente que contiene una hermosa ilustración viviente de esto. Es de una madre que escribe: “Mi hija de dieciséis años tiene una degeneración física de sus músculos, ligamentos y coyunturas, y está en dolor extremo veinticuatro horas al día. Era bailarina y deseaba ir a la Escuela Julliard en la ciudad de Nueva York, pero sus sueños se hicieron pedazos cuando fue aquejada por esta enfermedad. El doctor dijo que su dolor en una escala de 1 a 10 es 14. La cantidad de analgésico que se necesita para ser efectivo para ella destruiría sus riñones, así que no puede tomar la medicina.”

Frente a todo esto, aun en medio de un implacable temblor de cuerpo y alma, esta madre y su hija testifican que han puesto su esperanza en la Palabra de Dios y Él les ha dado paz inexplicable.

¿Acaso el enemigo te ha dicho que Dios te ha olvidado? ¿Has sido tentado a concluir que el Señor no está contigo? ¿Has estado a punto de abandonar tu fe? Pon tu esperanza en la Palabra del Señor para ti: “No te desampararé ni te dejaré.” (Hebreos 13:5)

“Jehová será refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia. En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron.” (Salmos 9:9-10)

jueves, 8 de mayo de 2014

BENDICIONES DE BIEN

“Porque le has salido al encuentro con bendiciones de bien; corona de oro fino has puesto sobre su cabeza” (Salmos 21:3). A primera vista, este verso escrito por David pareciera un poco confuso. La frase “salir al encuentro” (en inglés dice “impedir”), está usualmente asociada con impedimento, no con bendición. Una traducción moderna para este texto, sería: “El Señor impidió a David con las bendiciones de bien”.

Sin embargo, la palabra bíblica “impedir” o “salir al encuentro” tiene un significado totalmente diferente. Significa “anticipar, preceder, ver y cumplir con anticipación, pagar una deuda antes de que ésta venza”. Más aun, en casi todas las instancias, implica algo placentero.

Isaías nos da una idea de este tipo de placer cuando explica que Dios se anticipa a nuestra necesidad y la satisface anticipadamente. “Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído” (Isaías 65:24).

Este versículo nos da una increíble figura del amor de nuestro Señor para con nosotros. Evidentemente, Él está tan ansioso por bendecirnos, tan pronto para cumplir Su misericordia en nuestras vidas, que no puede siquiera esperar a que nosotros le digamos nuestras necesidades, Así que Él se apresura y lleva a cabo actos de misericordia, gracia y amor hacia nosotros incluso antes que le pidamos. Y esto es de supremo placer para Él.

Entonces esto es lo que David estaba diciendo en el Salmo 21: “Señor, Tú derramas bendiciones y misericordias sobre mí, aun antes de que yo las pida. Y me has dado más de lo que pueda imaginar”.

David se estaba refiriendo a alguna obra maravillosa que Dios logró para él, en el ámbito espiritual. Se trataba de algo que le dio a David la victoria sobre sus enemigos, la respuesta a sus oraciones, el poder para vencer y un gozo inexplicable. Y Dios lo hizo todo aun antes que David orara para dejar sus cargas o presentara su petición. Una vez que David finalmente derramó su corazón, descubrió que Dios ya había hecho provisión para derrotar a sus enemigos. ¡La victoria de David estuvo asegurada desde antes que él pudiera siquiera acercarse al campo de batalla!

miércoles, 7 de mayo de 2014

EL VELO SE QUITARÁ

Pablo describe un cambio que tiene que ocurrir antes que sea posible que ocurra cualquier otro cambio:

“Así que, teniendo tal esperanza, usamos de mucha franqueza; y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido. Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado. Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará.” (2 Corintios 3:12-16).

En este pasaje, Pablo está hablando fundamentalmente sobre la ceguera de los judíos en relación a Jesús como el Mesías. A la vez, el también está estableciendo un principio que se aplica a todas las personas, sean judías o gentiles. Está hablando de ceguera a la verdad bíblica. Fíjate en el versículo 14: “Pero el entendimiento de ellos se embotó (endureció).”

Por favor, entiende esto: la gente a la que Pablo escribió era sincera. Estudiaban fielmente los libros de Moisés, la ley y los profetas; y los salmos de David. Reverenciaban la palabra de Dios, enseñando de ella y citándola sin reservas. Pero todavía tenían un velo sobre sus ojos.

Pensamos que hay un velo espiritual cubriendo los ojos de los judíos, los musulmanes y otros, que no les permite ver la verdad sobre Jesús. Sin embargo, también hay un velo cubriendo los ojos de muchos creyentes. Ellos leen las claras advertencias de Dios en las Escrituras, las escuchan cuando las predican con poder, sin embargo, aún no son conmovidos por ella. De hecho, ellos continúan haciendo las mismas cosas que la palabra de Dios denuncia.

Pablo dice que para que se nos quite la ceguera tenemos que convertirnos al Señor: “Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará” (2 Corintios 3:16). La palabra griega que se utiliza aquí para convertir significa el “revertir el rumbo”. En resumen, Pablo está diciendo: “Tienes que admitir que el rumbo que estás tomando te ha llevado a estar vacío, a la ruina y a la desesperación.”

Si tu vida está en algún tipo de confusión, si hay algo muy mal y las cosas se están deteriorando, sabes que tendrás que cambiar el rumbo. Puedes pensar: “Es mi esposo el que está mal. Estoy esperando que él cambie.” O, “Mi esposa va a la ruina a menos que cambie.” O, “Mi jefe está completamente mal. Algo tiene que cambiar en él”. Nosotros vemos claramente los errores y las malas acciones de otros. Sin embargo, no vemos nuestra propia necesidad de cambiar. Tenemos que admitirle a Dios: “Señor, yo soy quien necesita cambiar. Por favor, Padre, muéstrame en qué he fallado.”

martes, 6 de mayo de 2014

RESISTE Y RENUEVA FUERZAS

Si le preguntas a cualquier cristiano como batallar contra el diablo, probablemente te recitará Santiago 4:7: “Resistid al diablo, y huirá de vosotros.” Pero ¿Qué quiere decir Santiago con resistir y cómo resistimos el poder de Satanás?

Cuando estás a solas con Dios en oración, estás inmune a las estrategias del diablo. Así que corre al trono por fe, clama a Él, y resiste en el poder de la sangre de Cristo.

Juan el apóstol escribe: “Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase…al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo...” (Apocalipsis 12:14). Creo que las alas del águila mencionadas aquí son el Antiguo y Nuevo Testamento de la Palabra de Dios. Cuando el diablo viene contra nosotros, somos capaces de volar sobre él en las alas de la Palabra de Dios hacia un lugar donde somos sustentados o nutridos por Dios.

El apóstol Pablo usa la palabra nutrir cuando escribe: “…nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina…” (1 Timoteo 4:6). La palabra griega para nutrido aquí significa educado. Pablo está hablando de ser educado en las Escrituras, tener conocimiento de la Palabra de Dios.

Jesús es nuestro ejemplo aquí. Cuando Él resistió la tentación con la Palabra de Dios, el diablo huyó. ¿Por qué? Porque la verdad expuso a Satanás, poniéndolo en vergüenza. Hebreos dice que todos los que han confiado en la Palabra de Dios “…por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones” (Hebreos 11:33). Le ponemos un bozal a los poderes del infierno al permanecer en la Palabra de Dios.

Así que, cuando escuches el rugir del león, cae sobre tu rostro ante el Padre. Sumérgete en Su Palabra y Sus alas de águila te llevarán sobre toda inundación de tentación abrumadora.

“Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” (Isaías 40:31)

lunes, 5 de mayo de 2014

SUBLIME GRACIA by Gary Wilkerson

La gracia que Jesús dice que derrama sobre nosotros no tiene paralelo en la historia de toda la humanidad. La palabra “gracia” ha llegado a ser casi tan común como la palabra “oración” en la Biblia. Todos decimos: “Oh, sí, creo en la gracia. Claro, por supuesto.” Cantamos el himno “Sublime Gracia” y hacemos hincapié en la segunda palabra, porque estamos de acuerdo en que la gracia es algo maravilloso, algo que todos disfrutamos.

¡Pero, espera! ¡Eso no es todo lo que la gracia significa! Es mucho más de lo que podríamos llegar a imaginar. ¿Por qué nuestros corazones no se llenan de euforia o se enamoran de la gracia? Porque, para nosotros, la gracia se ha convertido en algo moderado, aceptable. Se ha convertido en normal, en algo promedio, algo con lo que estamos contentos.

Al hablar acerca de esta gracia revolucionaria e inmerecida, este don de Dios que cambia el corazón y produce fruto en ti, muchos de ustedes están diciendo: “Gracia…, sí… ¡Pero…!” Si eres uno de ellos, estas pendiendo en el reino del legalismo. Estás escapando el reino de la gracia y comenzando a quedar atrapado en tratar de hacer las cosas por ti mismo.

Observa lo que Pablo dice sobre esto a la iglesia de Galacia en Gálatas 3:1-3: “¡Oh gálatas insensatos! ¿Quién os fascinó…? Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?”

Lamentablemente, muchos de nosotros decimos: “Gracias, Jesús, por Tu gracia en la cruz, esa gracia que me ha limpiado y ha hecho borrón y cuenta nueva. Gracias por mi nuevo comienzo… ahora puedo hacer todo por mí mismo”.

El problema es que: no puedes hacerlo por ti mismo. Muchos se sienten ofendidos por la gracia, porque la gracia dice que no podemos hacerlo por nosotros mismos; cada vez que lo intentamos, fallamos miserablemente.

¿Quieres ser libre hoy mismo? Entonces, sólo di estas palabras: “Yo soy un fracaso por mi propia cuenta; no puedo seguir la ley de Dios por mí mismo. “Gracias mi Dios por Tu gracia!”

sábado, 3 de mayo de 2014

UN INGREDIENTE NECESARIO by Carter Conlon

Considera todo lo que Jesús tuvo que soportar; el desprecio, los golpes, las burlas, el rechazo de aquellos con los que Él había caminado e incluso alimentado en el desierto. Piensa en la cruz; la violencia y la furia de la oposición que Satanás envió en sus intentos de destruir la obra de Dios. Poco sabía el enemigo que en realidad estaba suministrando el ingrediente necesario para asegurar el éxito.

Según las Escrituras, “sin derramamiento de sangre no se hace remisión [de pecado]” (Hebreos 9:22). Quienes se oponen a la obra de Dios son el pan para nosotros. Tiene que haber violencia, tiene que haber una cruz, tiene que haber una muerte. Leemos en 1 Corintios 2:8 que si los príncipes de este siglo hubieran sabido lo que estaban haciendo, ¡Nunca habrían crucificado al Señor de la gloria!

Recordemos el momento en que Pedro y Juan se acercaron al templo llamado La Hermosa y tomaron de la mano a un hombre cojo, un hombre que había pasado muchos años pidiendo limosna mientras la multitud religiosa simplemente pasaba a su lado. Nadie tenía problema con su impotencia hasta que Pedro y Juan lo levantaron en el nombre de Jesús, y Dios milagrosamente le sanó.

Amado, no tengas miedo de la oposición. Es un ingrediente necesario en nuestras vidas; es pan para nosotros. Pedro y Juan fueron llamados ante el consejo de líderes religiosos y los amenazaron dos veces. Sin embargo, ¿cuál fue el resultado de esta amenaza? “Y puestos en libertad, vinieron a los suyos y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho. Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay” (Hechos 4:23-24).

¡Vemos aquí que la oposición había encendido una reunión de oración! En lugar de ceder a las amenazas, los discípulos doblaron sus rodillas a Dios y comenzaron a orar: “Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús” (Hechos 4:29-30). Fue la curación de este hombre cojo lo que trajo todo este problema sobre ellos, por lo que le dieron un giro al asunto y ¡le pidieron a Dios que les dé más audacia, más poder, más sanidades!

La oposición es el pan que nos envía a la presencia de Dios, donde se encuentra toda nuestra fuerza. Sin oposición de la iglesia se vuelve floja y se vuelca hacia sí misma, buscando el poder sin un propósito: una fórmula para el engaño espiritual.


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Carter Conlon se unió al equipo pastoral de la Iglesia Times Square en 1994, por invitación del pastor fundador David Wilkerson, y fue nombrado para el cargo de Pastor Principal en 2001. Un líder fuerte y compasivo, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo.

viernes, 2 de mayo de 2014

CUANDO OIGAS EL RUGIDO DEL LEÓN

Cuando yo era un joven predicador, no pensaba mucho en la guerra espiritual. Pensaba que cualquiera que caminaba en victoria no debía tener problema alguno con el diablo. Para mí, era sólo un asunto de resistir al diablo. Pero pronto encontré a un león rugiente lanzándose sobre mis debilidades con todas sus fuerzas y me sentí indefenso para hacerle batalla.

Muy a menudo veo al diablo haciendo lo mismo con otros cristianos sinceros. Conozco a multitudes de siervos piadosos, personas puras de corazón, que caminan en la gracia, que repentinamente son abrumados por una inundación demoniaca de confusión y desesperación.

Tales cristianos pueden estar trabajando diligentemente para el Señor por años. De pronto, un día, Satanás inyecta su mente con pensamientos acusadores. Y de la noche a la mañana son vencidos por problemas horribles, tentaciones inesperadas, codicia y depresión. Sus pruebas son tan profundas, extrañas y misteriosas, que estos santos no tienen idea de dónde vinieron.

Creo que existe una sola explicación: Sus problemas son ataques demoniacos. Vez tras vez he visto esto suceder a cristianos que están creciendo apresuradamente. En el punto más alto de su crecimiento espiritual, Satanás pone una vieja seducción en su camino. Puede ser una lujuria antigua, algo que pensaron que habían vencido años atrás. Pero ahora, después de años de vivir en victoria, están caminando sobre una cuerda floja, tambaleándose a punto de caer en una situación que los podría llevar a una terrible atadura.

He experimentado ese río. Y multitudes de creyentes están siendo arrastrados ahora mismo por él. Son inundados con persecuciones, ataques físicos, acosos mentales, tentaciones feroces del infierno, amigos volviéndose contra ellos como enemigos. Satanás ha planeado un ataque total, de último día y a toda fuerza para revolcarnos en total desesperación.

¿Cómo resistimos el poder de Satanás? Juan nos ofrece la respuesta en Apocalipsis 12: “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos” (versículo 11). Cuando escuches el rugido del león, cuando la inundación te azote y estés abrumado, sencillamente corre al Lugar Santísimo. Por fe, entra a la misma presencia de Dios en Su trono porque el Cordero ha creado un camino para ti, a través de su sangre.

“Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne” (Hebreos 10:19-20).

jueves, 1 de mayo de 2014

ÉL NO PUDO VENCER AL HIJO DE DIOS

“Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento. También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese” (Apocalipsis 12:1-4).

Satanás sabía que una iglesia increíble estaba por nacer del remanente del Antiguo Testamento. Sería un cuerpo glorioso, así que el diablo declaró la guerra una vez más, pensando que ahora podría hacer batalla en su territorio, la Tierra.

Este pasaje sugiere que Satanás sabía que no podía acercarse a la criatura en el vientre de María, así que determinó destruir a Cristo cuando naciera. Reunió todas sus fuerzas demoniacas alrededor de Belén, enviando espíritus de engaño para cegar a los escribas, sacerdotes y fariseos. Luego su propio espíritu entró en el rey Herodes, poseyéndolo. Si Satanás no podía matar a Cristo por sí mismo, entonces tendría a un hombre listo para hacerlo por él.

Pero las huestes de ángeles celestiales del Señor estaban de pie haciendo guardia sobre el niño, para que Satanás no Le tocase. El diablo tendría que esperar otros 30 años para tratar de devorar a Cristo. Su próxima oportunidad llegó al comienzo del ministerio de Jesús, cuando el Espíritu Santo lo declaró el Mesías. En ese punto, Satanás llevó a Cristo al desierto para tentarlo, sin embargo, Jesús también lo venció en esa batalla. Dios protegió a Su Hijo otra vez, enviando a sus ángeles a ministrarle en Su tiempo de debilidad física.

El diablo trataría una última vez de devorar a Cristo. Esta vez el movió sus fuerzas para tratar de matar a Jesús por crucifixión y echarlo en la tumba. Él envió espíritus demoniacos para incitar al gentío, entrando en los cuerpos de los sacerdotes, soldados, líderes políticos y testigos falsos. Al fin, pensó Satanás, llegó su hora de poder. ¡Ahora pelearía una guerra a todo dar!

Pero conocemos el resto de la historia: El día de resurrección fue la derrota más humillante de Satanás. Cuando Jesús ascendió al cielo, se alejó del alcance del diablo para siempre. “Y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono” (Apocalipsis 12:5). Todo el infierno fue sacudido porque Satanás perdió otra vez. Aun usando todo su poder, no pudo derrotar al Hijo de Dios.