martes, 13 de mayo de 2014

ALABANDO A DIOS POR SU BONDAD

“En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, y en tus hechos maravillosos meditaré. Del poder de tus hechos estupendos hablarán los hombres, y yo publicaré tu grandeza. Proclamarán la memoria de tu inmensa bondad, y cantarán tu justicia” (Salmos 145:5-7). La palabra “estupendos” que se usa acá significa que Sus hechos son tan grandiosos que producen asombro y perplejidad.

No podemos negar que Dios espera que nosotros Le alabemos por toda Su excelencia, pero somos especialmente llamados a alabarle por Su bondad.

Nota que el salmista insiste en grandes alabanzas al recordar la bondad del Padre. Era común para David cantar estas alabanzas a manera de expresiones hermosas, como para hacer que la alabanza brote como el agua de una fuente.

En el Salmo 107:8-9, David escribe: "Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres. Porque sacia al alma menesterosa, y llena de bien al alma hambrienta”

Esta verdad de alabar a Dios por la bondad que ha mostrado en el pasado tocó mi corazón y me ha llevado a hacer lo mismo que hizo David. ¡Somos llamados a celebrar Su bondad!

David habla abiertamente de la bondad de Dios: De la inclinación de Dios a hacer misericordia al sentir nuestra aflicción y miseria. David “toma prestado” Éxodo 34:6, cuando Dios habló a Moisés: " Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad".

Amado, mira hacia atrás en el pasado y recuerda lo bueno que el Señor ha sido contigo. Medita en Sus compasiones que nunca dejaron de llevarte de la mano a través de toda circunstancia. Encuentro placer en alabar a Dios por todas las cosas, pero especialmente por Su bondad. No sólo por la bondad del pasado, sino por la bondad que veo diariamente, la bondad que veo alrededor de mí ahora, en el presente.

“Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días” (Salmos 23:6).