viernes, 19 de diciembre de 2014

NO TE SIENTAS MAL

Noemí intentó una última vez animar a Rut para que se vuelva a casa, pero Rut no se iría. “Rut se aferró con firmeza a Noemí.” (Rut 1:14). La palabra usada aquí sugiere una doncella de rodillas con sus brazos alrededor de la cintura de su ama, como si nunca la fuera a dejar ir. ¡Rut quería a Dios!

Tan pronto como Rut cruzó la frontera hacia Judá, ella estaba en el camino para ganar a Cristo. No había ningún letrero que lo dijera, pero sabemos hacia dónde conducía el camino: ¡directo al corazón de Jesús! Rut y Noemí llegaron al lugar de bendición, eran pobres y no sabían de donde vendría su próxima comida, pero llegaron al comienzo de la temporada de cosecha.

Rut no tenía un centavo, no se vislumbraba ningún futuro para ella, sin embargo, era una mujer virtuosa, y había comprometido todo al Señor. Ella dijo: “Déjame ir a los campos de cosecha a ver si alguien en su bondad me permite recoger” (Rut 2:2). Sólo los muy pobres hacían tal trabajo. La ley exigía que los dueños no cosechen las cuatro esquinas de sus campos ni recojan los restos, para que los pobres pudieran tenerlos. “Cuando recojas las cosechas de tu tierra, no siegues el grano en las orillas de tus campos ni levantes lo que caiga de los segadores…déjalas para los pobres” (Levítico 19:9-10).

Parecía como si Rut hubiese hecho un mal negocio: ¡Su devoción la llevó hasta el lugar de la visitación y ahora estaba trabajando duro en un empleo de salario mínimo! Incluso estaba por debajo del umbral de la pobreza. ¡Obsérvala bien, porque así es como puedes terminar tú si te desprendes y recorres todo el camino hacia Dios!

Esta fue la cruz del apóstol Pablo hasta su muerte: “Hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres. Nosotros somos insensatos por amor de Cristo…padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados, y no tenemos morada fija. Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen…padecemos persecución…nos difaman…hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el desecho de todos.” (1 Corintios 4:9-13).

Pero no te sientas mal por Rut, ¡porque ella estaba a punto de ganar a Cristo!