viernes, 22 de agosto de 2014

OBSESIONADOS CON LA PROSPERIDAD

El Día del Juicio vendrá cuando la sociedad se vuelva excesivamente obsesionada con la prosperidad y la seguridad.

"Que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina" (1 Tesalonicenses 5:3). La palabra griega que Pablo usa aquí para "paz", es “eirene”, que implica prosperidad. El día en que las mentes de los hombres estén enfocadas en las riquezas, la destrucción estará a punto de desatarse. ¡La locura de dinero! ¡La codicia! ¡La acumulación! ¡El acaparamiento! Jesús nos advirtió que llegaría el momento en que los corazones de los hombres desmayarían de temor, al ver las cosas terribles que han venido sobre la Tierra. Los hombres anhelarán algo certero, algo seguro. No dice que será un tiempo de paz y seguridad, sólo dice que dirán: "Paz y seguridad". Hablarán tan sólo de eso. ¡Sus conversaciones serán sobre el dinero, las propiedades, las inversiones y sobre cómo hallar un lugar seguro para sus posesiones!

En la historia del mundo, los hombres nunca han estado tan dominados por la búsqueda del dinero. ¡La prosperidad es el sueño americano! La bolsa de valores se ha convertido en un gran casino de apuestas gigantescas. Millones de estadounidenses juegan a la lotería o visitan los casinos, con la esperanza de hacerse rico de la noche a la mañana. ¿Por qué esta obsesión exagerada? ¡Porque todo el mundo sabe que la tormenta se acerca! El mundo entero espera con ansiedad que un día habrá un colapso financiero. Ellos están tratando de refugiarse de ese tiempo terrible, con la esperanza de sobrevivir a la tormenta.

La obsesión por la prosperidad ha corrompido hasta a la iglesia. ¡Cómo habría sufrido Pablo si hubiera sabido que vendría un día en el que los ministros del Evangelio tornarían el pacto de Cristo en un pacto de dinero! Alguna vez, la iglesia estuvo en pie ante el mundo como un testimonio en contra del materialismo y la codicia, en contra del amor por las cosas terrenales, en contra del egoísmo, de la avaricia y de la codicia. ¡Pero hoy el mundo ve a la iglesia como su mayor competidor en la lucha por la buena vida! El mundo se ríe y se burla de los cristianos que rechazan los sufrimientos de Cristo para disfrutar de las riquezas de este mundo.

“Aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor” (Efesios 5:15-16).