martes, 19 de agosto de 2014

DIOS HACE EL CONTEO



Muchos cristianos se han vuelto estériles por estar sentados en una iglesia muerta y escuchar a un pastor que no tiene unción de Dios. Poco a poco se han convertido en desnutridos espirituales, sin autoridad espiritual. Las familias sufren, los hijos se pierden y los matrimonios fracasan. Hoy en día, en las iglesias, nacen muchos “Ismael”; Ismael significa la carne. Hay muchos cristianos unidos por la carne, reclamando ser herederos de la justicia.
Dios limpiará y sanará hijos según Su corazón, para darlos a la iglesia.

"Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz; levanta canción y da voces de júbilo, la que nunca estuvo de parto; porque más son los hijos de la desamparada que los de la casada, ha dicho Jehová" (Isaías 54:1). Dios no está hablando sólo de despojar las casas de Ismael y entregar las multitudes a los justos. Es algo más profundo que multitudes, números y éxito. Él hará el conteo, no el hombre. "¿Daré por inocente al que tiene balanza falsa y bolsa de pesas engañosas?" (Miqueas 6:11).

"Jehová contará al inscribir a los pueblos: Este nació allí" (Salmo 87:6). Veamos cualquier reunión grande de cristianos y todos pueden estar alabando al Señor con las manos levantadas. Pero las multitudes no impresionan a Dios. Las bandas de Rock atraen grandes multitudes, pero no ahí no existe alabanza a Dios. Él conoce quienes son santos y quiénes se lamentan por su pecado.

Él santificará Su nombre delante de todo el mundo. Permíteme compartir contigo una gran profecía de Ezequiel: " Pero he tenido dolor al ver mi santo nombre profanado por la casa de Israel entre las naciones adonde fueron. Por tanto, di a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las naciones adonde habéis llegado. Y santificaré mi grande nombre, profanado entre las naciones, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas; y sabrán las naciones que yo soy Jehová, dice Jehová el Señor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos" (Ezequiel 36: 21-23).