domingo, 30 de diciembre de 2012

EGIPTO EN SU CORAZÓN by Gary Wilkerson

Nehemías fue un pastor de Israel, un rey, un líder y un restaurador que había tomado a Israel después del regreso a Jerusalén en los tiempos en que se inició la reconstrucción de los muros que habían sido destruidos. Nehemías salió de Jerusalén a visitar al rey de Persia, y cuando regresó, dijo: "En aquellos días vi. . . "(Nehemías 13:15).

Cuando Nehemías regresó a la ciudad, vio a los hijos de Israel haciendo exactamente las mismas cosas que sus padres habían hecho, las mismas cosas que les habían puesto en el exilio y la esclavitud. Ahora, ellos habían sido liberados y estaban reconstruyendo su ciudad natal, pero una vez más estaban practicando las cosas que habían causado la destrucción de sus muros. ¿Tiene esto sentido? Mientras estaban reconstruyendo, practicaban exactamente los mismos pecados que habían causado que esos muros cayeran.

Con una mano reconstruían la ciudad y con la otra mano destruían la ciudad. Con una mano estaban construyendo sus vidas y con la otra mano estaban destruyendo sus vidas.

¡Lo mismo sucede con muchos de nosotros hoy! Con una mano, llegamos al altar y clamamos a Jesús y con la otra mano practicamos los pecados de siempre. Por un lado, orar, leer las Escrituras e ir a la iglesia, por el otro, ir a los bares y clubes, ver pornografía en la computadora: un corazón comprometido aun con el mundo; con una mano glorificar a Dios y por otro lado vivir las prácticas del mundo.

Los israelitas estaban regresando a sus viejos caminos. Ellos estaban construyendo algo nuevo pero todavía algo viejo estaba en ellos. Se ha dicho que los hijos de Israel, bajo Moisés salieron de Egipto, pero algo de Egipto todavía estaba en ellos (ver Hechos 7:39). Algunos de nosotros estamos siendo liberados de las cosas del mundo pero, una parte del mundo todavía está en nosotros.

Dios nos quiere en un lugar de humildad y arrepentimiento. Él quiere que tengamos un constante caminar en victoria, un caminar que venza al enemigo… ¡siempre!

jueves, 27 de diciembre de 2012

UN PEQUEÑO PASO

Qué pequeño y simple paso hay entre dudar del amor de un padre a tomar el asunto en nuestras propias manos. Pero, ¡qué trágico paso! En el momento de forzar las cosas de acuerdo a tu voluntad, expones tu corazón a una avalancha de maldad.

La primera cosa que cambió en los hermanos de José después de que comenzaron a dudar del amor de su padre era la forma en que hablaban. Escúchalos: "Venid, matémosle. No, echémosle en una cisterna. ¡Mejor aún, vendámosle a los ismaelitas y hagamos un poco de dinero...!" Sus corazones se hincharon con desprecio y traición, y de aquellos corazones corrompidos estalló un torrente de palabras malvadas, el lenguaje del mundo.

El lenguaje profano es un signo seguro de un corazón endurecido. Los hermanos de José se volvieron insensibles al pecado y sus conversaciones corrompidas los condujeron a un comportamiento criminal. Primero hablaron como los malvados y luego empezaron a actuar como ellos. En poco tiempo, se convirtieron en criminales fríos y calculadores. No solamente pecaron, lo encubrieron y luego se dedicaron a su negocio de cuidar ovejas como si nada hubiera pasado.

Cuan bajo caemos una vez que dudamos del amor de nuestro Padre. Cuan corruptos e insensibles llegamos a ser. Malaquías, el profeta, advirtió a los hijos de Israel acerca de la dureza de sus corazones. Al igual que los hermanos de José, los israelitas habían caído en la trampa de la duda y terminaron endurecidos en su pecado. El libro de Malaquías comienza: "Profecía de la palabra de Jehová contra Israel, por medio de Malaquías. Yo os he amado, dice Jehová; y dijisteis: ¿En qué nos amaste? (Malaquías 1:1-2). ¡Increíble! Se atrevieron a decirle a Dios: "No vemos ninguna evidencia en nuestras vidas de que nos amas o te preocupas por nosotros."

Muéstrame un cristiano que comienza a dudar del amor de Dios y decide tomar el asunto en sus propias manos, y te mostraré un cristiano cuya conversación se está volviendo corrupta. Casi de la noche a la mañana habrá un cambio notable. Cuanto más duda, más impío su lenguaje se volverá. La forma en que algunos cristianos hablan es absolutamente impactante. Alguna vez, hablaban con devoto respeto y reverencia, pronunciando palabras de fe y gozo. Alguna vez, hablaban suavemente, con un discurso de que edificaba. Ahora hablan brusca e irreverentemente. Sus palabras revelan lo que hay en sus corazones: el miedo, la incredulidad y la desesperación.

Desecha todos los pensamientos malos e incrédulos. ¡No continúes dudando del gran amor de Dios!

miércoles, 26 de diciembre de 2012

AMOR PERDONADOR

La historia de José y sus hermanos en el Antiguo Testamento tiene un mensaje poderoso para los cristianos del Nuevo Testamento. José es un tipo de Cristo y sus hermanos son un tipo del pueblo elegido de Dios en la tierra. (Recuerde que Dios le prometió a Jacob en Génesis 35:11: "Reyes saldrán de tus lomos") El método de José para tratar con sus hermanos es un tipo claro de la manera en que Dios trata con nosotros hoy. Esta historia de amor perdonador de un hombre por sus hermanos pecadores, es un hermoso cuadro del amor y gracia de Dios hacia el hombre pecador.

La historia de José y sus hermanos es una de las más tristes tragedias en toda la Palabra de Dios. Esta generación de hombres escogidos nunca pudo creer que eran amados. El diluvio devastador de pecado y tristeza causados por su escepticismo debería servir como una advertencia solemne para todos nosotros.

Jacob sintió amor excepcional por José, el hijo de su vejez, y tomó medidas especiales para cuidar de él. Sus hijos mayores interpretaron esta atención adicional en el sentido de que su padre amaba a José más que a ellos: " Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba [a José] más que a todos sus hermanos, le aborrecían" (Génesis 37:4).

Ahora bien, el hecho de que Jacob amaba tanto a José no significa que amaba a sus otros hijos menos. Él había cuidado fielmente y había bendecido a todos sus hijos. Ellos habían recibido la misma guía amorosa y la disciplina, sin embargo, los hijos mayores se volvieron celosos de lo que parecía ser un hermano favorito. José parecía tener todo lo que su corazón deseaba, incluyendo una túnica adornada de diversos colores. Él era más bendecido, más favorecido, más consentido y eso les provocó enojo y celos.

¿Alguna vez has sido culpable de envidiar a un hermano en el Señor que parece tener todo lo que quiere? Sus oraciones siempre parecen ser contestadas rápidamente. Nunca parece estar solo o sin amor, ni parece ser innecesario, mientras tú te sientes abandonado y solo. Las raíces de la amargura y los celos comienzan a crecer.

Amados, éste es un terreno peligroso. En el momento en que creemos que nuestro Padre Celestial nos ama menos de lo que ama a otra persona, nos abrimos a todo tipo de maldad. Siempre que nos quejamos de nuestras circunstancias, ya sea en voz alta o en silencio en nuestros corazones, acusamos a Dios de negligencia.

¡Cuidado! Esta es la actitud que trajo tantos problemas a los hermanos de José.

martes, 25 de diciembre de 2012

EL PECADO QUE HACE LLORAR A DIOS

Déjame decírtelo con franqueza, sin andar con rodeos ni minimizar la importancia de las cosas. El pecado que hace llorar a Dios se está cometiendo a diario, no por los paganos obradores de iniquidad, sino que por multitudes de cristianos: El pecado de dudar del amor de Dios por Sus hijos.

¿Crees que decir que Dios llora lo hace sonar demasiado humano y vulnerable? Entonces pregúntate a ti mismo cómo un Dios de amor podría no llorar cuando Su propio pueblo duda de Su mismísima naturaleza. Jesucristo era Dios encarnado, y de acuerdo al libro de Juan Él lloró cuando aquellos que eran los más cercanos a Él dudaron de su amor y preocupación. Ahí estaba Dios encarnado frente a la tumba de Lázaro, llorando por los amigos que fallaron en reconocer quien era Él.

Una y otra vez los más queridos compañeros de Cristo sobre esta tierra dudaron de Su amor por ellos. Piensa en los discípulos en una barca sacudida por la tempestad que se había formado sobre el agua. Jesús estaba en la popa de la barca, profundamente dormido. Temiendo por sus vidas, sus seguidores lo despertaron y lo acusaron de indiferencia absoluta: “Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?” (Marcos 4:38). ¡Cómo debe haber contristado al Señor su acusación! ¡Ese era Dios Todopoderoso en su barca! ¿Cómo podría Él no preocuparse? Pero cuando los hombres sacan sus ojos del Señor y en lugar de eso se concentran en sus propias circunstancias, la duda siempre toma control. Jesús estaba atónito. “¿Cómo pueden tener miedo cuando Yo estoy con ustedes? ¿Cómo pueden cuestionar Mi amor y cuidado?”

Los cristianos de hoy en día entristecen al Señor en este asunto aun más. Nuestra incredulidad es una afrenta mayor para Él que la falta de fe de María, Marta y todos los discípulos, porque nuestro pecado es cometido contra una luz mayor. Nos encontramos en una montaña más alta y vemos más de lo que ellos pudieron ver en toda su vida. Tenemos una Biblia completa, con un registro completo y detallado de la confiabilidad de Dios. Tenemos escritos los testimonios de cristianos de casi 20 siglos, generación tras generación de padres piadosos que nos han dejado el legado de inamovibles pruebas del amor de Dios. Y tenemos un sinnúmero de experiencias personales que dan testimonio del tierno amor y afecto de Dios por nosotros.

¡Pongamos la mirada en Su misericordia y amor extraordinarios, admitamos la pecaminosidad de nuestra incredulidad, y reconozcamos quien Él es!

lunes, 24 de diciembre de 2012

UNA PALABRA DE SANIDAD DEL CIELO

Jesús fue atraído a un hombre enfermo tumbado en el estanque de Betesda. "Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano?" (Juan 5:5-6). Este hombre lisiado no identificado tiene muchas caras y representa multitudes de cristianos enfermos que se sienten desesperanzados.

La enfermedad viene en muchas formas: física, espiritual, mental, o todas ellas a la vez. Mental y espiritualmente tú puedes ser ese hombre tumbado en el estanque. Estás en una situación que parece desesperanzadora y no ves ninguna salida. Nadie entiende realmente la profundidad de tu sufrimiento, ni un solo amigo o ser querido parece tener el tiempo, el amor o la energía para realmente palpar el dolor en ti.

Echa un buen vistazo a ese hombre enfermo y piensa en los años de lucha, las heridas acumuladas en él debido a personas indiferentes e insensibles. ¿Cuántas veces debe de haber levantado la mano seca a aquellos que pasaban apurados para cubrir sus propias necesidades, clamando: "¡Alguien que me ayude! ¡Por favor! ¡No puedo hacerlo por mi mismo!"

Multitudes de cristianos están espiritualmente indefensos y enfermos a causa de una prolongada batalla con algún pecado asediante que les ha privado de la vida espiritual y la vitalidad. Yacen indefensos en la cama de la depresión y la desesperación, siempre con la esperanza de un milagro, siempre esperando que alguien mueva las cosas y que haga que algo suceda. Se arrastran a si mismos a una reunión tras otra, sesiones de consejería y seminarios esperando ese gran milagro que cambia vidas. Pero nada cambia.



Yo creo que el gran amor de Dios se revela en respuesta a un clamor del corazón, y creo que Jesús vino a este hombre en respuesta a un clamor profundo y agonizante hacia el Padre. La Biblia tiene mucho que decir acerca de este clamor del corazón. "En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios. El oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos”. (Salmos 18:6). ¡Un clamor a Dios desde el corazón siempre será contestado con una palabra de sanidad y misericordia desde el cielo!

domingo, 23 de diciembre de 2012

UNA IGLESIA DIVIDIDA by Gary Wilkerson

La iglesia de Corinto tenía muchos problemas: división, chisme, murmuración, envidia, discordia y pecado sexual. Había mediocridad y tolerancia en la iglesia y la actitud de la gente parecía ser: "Bueno, todos resbalamos o tropezamos a veces. No estamos realmente tan mal". En 1ra de Corintios 3, el apóstol Pablo escribe a la iglesia:

"De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo" (1 Corintios 3:1). Pablo no estaba tratando de darles una palabra de aliento, sino que estaba predicando una palabra fuerte que les acusaría y rompería el barbecho de sus corazones endurecidos.

Pablo continuó diciendo: " Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía"(Versículo 2). Pablo anhelaba hablarles una palabra sustanciosa que llenaría sus almas y los alimentaría de manera que se pudieran levantar en Cristo para un nuevo desarrollo y la estabilidad. Debido a su inmadurez, sin embargo, tenía que seguir dándoles leche.

"Porque aún sois carnales" (Versículo 3). La Biblia usa la palabra carne (carnal), que significa "tener el espíritu del mundo". Este espíritu carnal del que estamos hablando se puede describir como no tener el poder del Espíritu Santo, sino que por el contrario, hacer las cosas en nuestra propia fuerza.

"Porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?" (Versículo 3). Pablo describe algunas de las formas en que este espíritu humano y carnal trabaja. Siempre es celoso. Siempre es envidioso. Siempre está causando conflicto y división en la casa de Dios. El espíritu carnal acusa a otros o tiene una actitud que dice: "Yo soy mejor".

Dios está usando a Pablo a llamar a esta iglesia a arrepentirse y decir: "¡Dios, yo quiero todo lo que tienes!" Si nos arrepentimos y nos disponemos a encerrarnos en el aposento secreto a solas con Dios, nos convertiremos en hombres a la antigua o mujeres de oración.

jueves, 20 de diciembre de 2012

¿CÓMO PODEMOS SABER QUE ESTAMOS VERDADERAMENTE "EN CRISTO"?

(Nota: Estas evidencias están supeditadas a su primer arrepentimiento del pecado: abandonar toda maldad, confiar en Cristo para la salvación eterna y permitirle que le traslade de las tinieblas a Su reino de luz.)

1. Usted está en Cristo, si usted está siendo continuamente renovado. Los que están "en Cristo" no se apoyan en una experiencia de conversión de una sola vez. Por el contrario, constantemente claman por ser transformados y renovados por el Espíritu Santo. Su oración diaria es: "Señor, saca de mí todo lo que no se parece a ti."

"De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas" (2 Corintios 5:17). "No por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia nos salvó, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador" (Tito 3:5 -6).

2. Usted está en Cristo si gobierna su vida por las Escrituras. ¿Reverencia y teme usted la Palabra de Dios?

"El que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él" (1 Juan 2:5). La Biblia es muy clara: Sabemos que estamos en Cristo si amamos y obedecemos Su Palabra.

3. Usted está en Cristo, si su fe se mezcla con la caridad. La escritura dice que si usted no tiene caridad, o amor incondicional, usted no puede estar en Cristo.

"Si yo tuviera el don de profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy" (1 Corintios 13:2). En este pasaje “nada” en el griego significa, "No soy nada ahora ni nunca voy a serlo." En otras palabras: "Sin amor incondicional por todos, soy un don nadie y siempre seré un don nadie".

Usted puede ser un predicador dotado, un evangelista poderoso, o un maestro ungido de la Palabra de Dios que camina en gran fe, pero si usted no tiene amor por los demás, no es nada.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

FE ENFOCADA

Jesús oró al Padre: "Todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; he sido glorificado en ellos" (Juan 17:10). "El amor con que me has amado esté en ellos y yo en ellos" (versículo 26).

Jesús deja muy claro: Cuando somos uno con Él, disfrutamos del mismo amor del Padre que Él disfruta. Dios se deleita en nosotros tanto como lo hace en su propio Hijo.

La Biblia también nos dice que Dios es nuestro Padre, como Él es el Padre de Cristo. Jesús testificó: "Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios" (Juan 20:17).

Entonces, ¿Qué tanto se esfuerza usted por agradar a Dios? ¿Tiene temporadas en las que siente que lo está deleitando y después tiene "bajas" estaciones cuando siente que le desagrada?

Amado, Usted tiene que poner los hechos por delante de los sentimientos. Y el hecho es que el deleite de Dios en Usted no tiene nada que ver con sus esfuerzos, intensidad, buenas intenciones o acciones. No, todo tiene que ver con su fe.

Yo creo que Dios quiere que tengamos lo que yo llamo una "fe enfocada", esto significa que "Toda su fe puede centrarse en el principio de que si Usted desea permanecer santo delante de Dios, tienes que venir a Él en Cristo."

El escritor de Hebreos advierte en contra de tener "...un corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo" (Hebreos 3:12). ¡Esta es una cuestión de fe! Cuando nos alejamos de la doctrina fundamental de ser aceptado por Dios por medio de Cristo, ¡volvemos de nuevo a la ley, la carne y la esclavitud espiritual!

“Pero los que creímos hemos entrado en el reposo... Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas" (4:3,10). La Escritura deja absolutamente claro que: la evidencia de la fe es el reposo.

La única manera de traer su alma atormentada, su esfuerzo y su sudor a la paz es convencerse a si mismo: "Yo estoy en Cristo y soy aceptado por Dios. Él se deleita en mí, independientemente de si estoy arriba o abajo. No importa lo que siento, ¡sé mi posición en Cristo: Él me hizo sentar en lugares celestiales!"

martes, 18 de diciembre de 2012

DE PIE ANTE UN DIOS SANTO

« ¿Con qué me presentaré ante el Señor? ¿Cómo adoraré al Dios Altísimo? ¿Debo presentarme ante él con holocaustos, o con becerros de un año? ¿Le agradará al Señor recibir millares de carneros, o diez mil ríos de aceite? ¿Debo darle mi primogénito a cambio de mi rebelión? ¿Le daré el fruto de mis entrañas por los pecados que he cometido?» (Miqueas 6:6-7).

En este pasaje los israelitas estaban haciendo una buena pregunta: "¿Cómo puede un humano acercarse a un Dios santo ¿Cómo podemos agradarle y ser aceptados por Él. ¿Qué clase de sacrificio quiere de nosotros? ¿Nuestra sangre, nuestros cuerpos, nuestros hijos?"

La respuesta de Dios aparece a lo largo de las Escrituras: "No quiero tus sacrificios, tus buenas obras, tus promesas ni tus acciones morales. Ninguna de estas cosas carnales es aceptable delante de mis ojos, nada puede agradarme o deleitarme excepto Mi Hijo y que todos los que están reunidos en Él."

Piense en la persona más Íntegra que conoce, incluso esa persona no es aceptada en la presencia de Dios fuera de Cristo. Todas las obras buenas de esa persona, su naturaleza amable y su generosidad son trapos de inmundicia a los ojos de Dios.

Entonces, ¿cómo seremos aceptados por Dios? Pablo escribe: "Él nos hizo aceptos en el Amado" (Efesios 1:6). Nuestras buenas obras vienen como resultado de estar en Él.

Si usted ha entregado completamente su corazón a Jesús, es probable que haya expresado las mismas preguntas que Israel preguntó: "Oh, Dios, ¿cómo puedo complacerte ¿Cómo puedo ser un deleite para ti? He hecho promesas y he tratado de dar lo mejor de mí, pero cada vez que pienso que estoy progresando, doy dos pasos hacia atrás. ¿Debería leer más de la Biblia? ¿Debería pasar más tiempo en oración? ¿Debo testificar más? Señor, ¿qué quieres de mí?"

Dios nos responde como lo hizo a Israel: "Yo no quiero ninguno de tus sacrificios o buenas obras. Yo sólo reconozco la obra de mi hijo quien me deleita y me complace. Te elegí desde antes de la fundación del mundo para casarte con Mi Hijo. Te he cortejado y te he convencido, y a través de mi Espíritu te traje a Él. ¡Yo no puedo odiar a mi propio cuerpo!"

lunes, 17 de diciembre de 2012

DIOS SE DELEITA EN SU HIJO

Dios le habló a Isaías de un cierto siervo que deleita su corazón: "He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento" (Isaías 42:1). ¿Quién es Aquel a quien Dios sostiene y defiende, vigilando cada uno de sus pasos? ¿Quién es su escogido, su elegido, Aquel en quien Él se deleita así?

La respuesta la encontramos en el evangelio de Mateo: " Después de ser bautizado, Jesús salió del agua. Entonces los cielos se abrieron y él vio al Espíritu de Dios, que descendía como paloma y se posaba sobre él. Desde los cielos se oyó entonces una voz, que decía: «Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco »"(Mateo 3:16-17).

Aquí la palabra hebrea para “me complazco” es "deleite". Dios estaba diciendo: "¡Mi alma se deleita en Mi Hijo, Jesucristo!"

A lo largo del Antiguo Testamento, un número incalculable de ovejas y ganado fueron ofrecidos al Señor como sacrificio. Ríos de sangre de animales fluyó durante siglos. Sin embargo, la Biblia dice que ninguno de estos sacrificios trajo al Señor ningún placer: "porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados... en holocaustos y sacrificios por el pecado no te has complacido." (Hebreos 10:4, 6).

En el siguiente versículo leemos estas maravillosas palabras de Jesús: "Entonces dije: He aquí, yo vengo... para hacer tu voluntad, oh Dios" (versículo 7). Cristo vino al mundo para hacer lo que ningún sacrificio animal podía hacer.

"Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste, pero me has preparado un cuerpo" (v. 5). Dios había preparado un cuerpo físico para Jesús aquí en la tierra, un cuerpo que proporcionaría el sacrificio final, perfecto.

En pocas palabras, Dios se humilló por nosotros recubriéndose a sí mismo en una matriz humana, Él asumió nuestra naturaleza. Él renunció a las riquezas del cielo para convertirse en pobre, dando su vida para rescatarnos.

domingo, 16 de diciembre de 2012

PREND TOUT DE MOI, JESUS by Gary Wilkerson

En los años 1800, después de una visita a una pareja y sus ocho hijos, una joven mujer escribió una ungida canción. Todos los miembros de la familia asistían a la iglesia, pero durante los cinco días que pasó con ellos, ella sintió la frialdad en su corazón hacia las cosas de Dios. Ellos parecían carecer de fervor espiritual y no había temor de Dios.

Profundamente cargada, la joven oró con fervor por sus anfitriones durante todo el tiempo que estuvo con ellos, creyendo que Dios trataría con sus corazones. También habló la verdad en el amor y con valor les advirtió. Antes de que ella se marchara, un avivamiento había estallado en esa casa de diez personas. ¡Ellos lloraron durante horas mientras se regocijaron en lo que el Espíritu Santo estaba logrando en sus vidas!

La compositora de la canción, Frances Havergal, dijo: "Yo estaba demasiado feliz como para dormir y pasé la mayor parte de la noche en alabanza y renovando mi propia consagración. Estas pequeñas coplas se formaron solas y replicaron en mi corazón una tras otra hasta finalizar en “¡Por siempre, SOLAMENTE TODO para Ti!"

HIMNO DE CONSAGRACIÓN

Toma mi vida, y deja que sea consagrada, Señor, para Ti.
Toma mis momentos y mis días, déjalos fluir en incesante alabanza.
Toma mis manos y déjalas mover por el impulso de tu amor.
Toma mis pies y déjalos ser rápidos y hermosos para ti.

Toma mi voz y déjame cantar siempre, solo, para mi Rey.
Toma mis labios y deja que sean llenos de tus mensajes.
Toma mi plata y mi oro que yo no retenga ni un poquito.
Toma mi intelecto y usa cada capacidad como tú hayas elegido.

Toma mi voluntad y hazla Tuya, no será más mía.
Toma mi corazón, es el Tuyo propio, será tu trono real.
Toma mi amor, mi Señor, pongo a tus pies todo lo que es precioso para mí.
Tómame y yo seré, por siempre, solamente, toda para ti.

¿Quiere Usted pedirle a Dios que le llene de nuevo con el poder del Espíritu Santo? Le invito a orar: "¡Toma todo de mí, Jesús. Quiero que mi vida sea totalmente consagrada a Ti! "

jueves, 13 de diciembre de 2012

REGRESANDO AL CANTO DE VICTORIA

El Rey David cometió adulterio y luego hizo arreglos para que un fiel soldado fuera asesinado y así él pudiera reclamar a su joven esposa. Él trajo vergüenza a Israel y al nombre de su Padre Celestial. Él escondió esta horrible oscuridad por un año completo y llegó al borde de la ruina total. Sin embargo, incluso después de todo esto, Dios llamó a David un “varón conforme a Su corazón” (Vea Hechos 13:22). ¿Cómo puede ser esto? El secreto es que justo antes de que David estuviera a punto de caer, se humilló a sí mismo y se arrepintió.

“…Confesaré mi maldad, y me contristaré por mi pecado” (Salmos 38:18). Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio” (Salmos 51:4). “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio…y no quites de mí tu Santo Espíritu” (Salmos 51:10-11)

¿Estás preocupado y afligido por el pecado que te asedia? ¿Sientes que estás a punto de caer bajo la pesada carga de todo esto? Si es así, entonces estás en camino a la sanidad y liberación. Verás, cuando David se arrepintió, finalmente fue capaz de divisar la luz al final del túnel.

“Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado. ..Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia; con cánticos de liberación me rodearás” (Salmos 32: 5, 7)

Querido hermano, puedes regresar a tu alegría, simplemente confiesa y abandona tu pecado y el Señor te perdonará y te liberará. Él está listo para besar tu cuello, vestirte con un manto de justicia y ofrecer una gran fiesta delante de ti. Entonces serás capaz de testificar junto con David:

“Muchos dolores habrá para el impío; mas al que espera en Jehová, le rodea la misericordia. Alegraos en Jehová y gozaos, justos; y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón” (Salmos 32:10-11)

miércoles, 12 de diciembre de 2012

TOMANDO EL PECADO LIGERAMENTE

El Profeta Ezequiel nos ofrece una vívida ilustración de lo que le pasa a la gente que toma su pecado ligeramente. En esta explicación, los setenta ancianos de Judá vinieron a Ezequiel para recibir una palabra del Señor. Todos estos hombres estaban en el servicio del templo, y cuando se reunieron con el profeta para adorar, a Ezequiel le fue dada una visión asombrosa:

“…estaba yo sentado en mi casa, y los ancianos de Judá estaban sentados delante de mí, y allí se posó sobre mí la mano de Jehová el Señor. Y miré, y he aquí una figura que parecía de hombre; desde sus lomos para abajo, fuego…parecía resplandor, el aspecto de bronce refulgente. Y aquella figura extendió la mano, y me tomó por las guedejas de mi cabeza; y el Espíritu me alzó entre el cielo y la tierra, y me llevó en visiones de Dios a Jerusalén…” (Ezequiel 8:1-3)

El Espíritu Santo cayó sobre esa reunión, y el santo fuego de Dios llenó el lugar de luz: “Y he aquí, allí estaba la gloria del Dios de Israel…” (Verso 4). Cada vez que la ardiente presencia de Dios se manifiesta en una reunión, el pecado siempre es expuesto. Repentinamente, el profeta vio que las mentes de estos hombres estaban llenas con “…toda forma de reptiles y bestias abominables” (Verso 10). Él estaba describiendo fortalezas demoniacas, seres diabólicos. ¡Y éstos se habían infiltrado en la casa de Dios a través del ministerio!

Allí estaban sentados los setenta ancianos, calmados y plácidos, parecían adoradores buscando la dirección del Señor. En realidad, sin embargo, estaban cubriendo el pecado oculto. Ellos habían estado realizando las prácticas de adoración externa en el ministerio del templo, pero en realidad pertenecían a una sociedad secreta de adoradores del sol. Ellos empleaban prostitutas en el templo como parte de ritual de adoración, estos ancianos supuestamente piadosos tomaban parte en la fornicación.

Lo peor de todo, es que estos hombres no estaban convencidos de su horrible idolatría. Ellos se habían convencido a sí mismos que Dios pasaba por alto su idolatría. David estuvo terriblemente apesadumbrado por su pecado pero estos setenta ancianos no sentían ninguna flecha de convicción, ninguna pérdida de fuerza física, ningún dolor emocional. En lugar de eso, fueron engañados por lo que Moisés llamó una “falsa paz”.

“Y suceda que al oír las palabras de esta maldición, él se bendiga en su corazón, diciendo: Tendré paz, aunque ande en la dureza de mi corazón, a fin de que con la embriaguez quite la sed. (Deuteronomio 29:19)

En otras palabras: “Una persona engañada es como un borracho que ha perdido toda habilidad de discernir. No puede ni siquiera distinguir entre la sed y la embriaguez”

martes, 11 de diciembre de 2012

LA CARGA DE PECADO SECRETO

La carga de pecado secreto que el Rey David llevó durante un año entero lo costó caro. Quebrantó su salud, afligió su mente e hirió su espíritu. Hizo estragos en su casa, desilusionó al pueblo de Dios, fue la burla de los impíos. Finalmente, él clamó, "Pero yo estoy a punto de caer, y mi dolor está delante de mí continuamente " (Salmo 38:17). La palabra hebrea para "caer" aquí toma énfasis. Él estaba diciendo: "Yo estoy a punto de caer por esta pesada carga de dolor"

Algunos cristianos podrían mirar a David en su época de confusión y pensar, "Qué tragedia fue capaz de traer Satanás sobre David. ¿Cómo pudo el una vez sensible salmista llegar al borde de una caída? Dios debe haber estado muy enfadado con él."

¡No! No fue el diablo quien hizo que el pecado de David fuera tan pesado, fue Dios. En su gran misericordia, Dios le permitió a este hombre hundirse hasta el fondo, porque quería que él viera la magnitud de su pecado. Dios hizo que el pecado no confesado de David fuera tan pesado, que ya no podía soportarlo y así fue conducido al arrepentimiento.

La verdad es que, sólo un hombre justo como David podía ser tan fuertemente afectado por su pecado. Como ves, su conciencia aún permanecía sensible y él sentía los agudos dolores de cada flecha de convicción que Dios clavaba en su corazón. Es por esto que David podía decir; "...mi dolor está delante de mí continuamente" (mismo verso).

Y ése es el secreto de toda esta historia: David tenía un dolor piadoso, un profundo y precioso temor de Dios. Él pudo admitir: "Veo la mano disciplinadora del Señor en esto, presionándome a arrodillarme y reconocer que mi pecado merece Su ira".

El escritor de Lamentaciones dice: "Yo soy el hombre que ha visto aflicción bajo el látigo de su enojo. Me guió y me llevó en tinieblas, y no en luz…quebrantó mis huesos; Edificó baluartes contra mí…Me dejó en oscuridad, como los ya muertos de mucho tiempo. Me cercó por todos lados, y no puedo salir; ha hecho más pesadas mis cadenas…Cercó mis caminos con piedra labrada, torció mis senderos" (Lamentaciones 3:1-9).

El punto del escritor está claro: Cuando vivimos con pecado oculto, Dios mismo hace nuestras cadenas tan pesadas, caóticas y aterradoras, que somos dirigidos a franca confesión y arrepentimiento profundo.

LA IGLESIA DE ÉFESO

Los cristianos de la iglesia de Éfeso habían caminado muy cerca del Señor. Cuando leo la carta de Pablo a los Efesios, me maravillo del evangelio que estas personas escuchaban y vivían. De hecho, Pablo los elogia extensamente. Se dirige a ellos como “...los fieles en Cristo Jesús... benditos... con toda bendición espiritual en lugares celestiales en Cristo... escogidos... antes de la fundación del mundo...predestinados... adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad. (Efesios 1:1-5).

¡Qué descripción de un pueblo bendito y santo! Jesús también elogia a los cristianos de Éfeso en el libro de Apocalipsis: “Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia” (Apocalipsis 2:2). En otras palabras: “Yo conozco todas las cosas buenas que están tomando lugar en tu vida. Pacientemente has trabajado para mí sin quejarte y harás cualquier cosa por los demás. Eres diligente en tus buenas obras y eso es muy loable”

Jesús señala otra cosa en los corazones de los Efesios, algo que Él nota está profundamente mal. Él dice: “Veo todas tus obras, tu odio hacia el pecado, tu amor por la verdad, tu valentía justa. Y sin embargo, de alguna forma en medio de todas tus obras, has permitido que tu primer amor se marchite. Tu afecto por Mí está muriendo”.

“Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor” (Verso 4). Amado, he leído y releído este verso y he concluido que su seriedad no se puede pasar por alto. Las palabras “tengo contra ti” indican algo que no puede ser tomado ligeramente. ¡La misma traducción aparece en el texto griego!

Me gustaría pensar que soy un cristiano tipo efesio, alguien que es un obrero fiel. Quiero creer que mi sufrimiento es por Jesús, que mis obras son para glorificarle a Él, que vivo una vida santa, que estoy sentado en lugares celestiales con Él. Pero cuando leo sobre Jesús caminando entre creyentes tan bien enseñados como los efesios y diciéndoles a ellos: “tengo contra ti”, atrapa la atención de mi alma. Tengo que preguntarle a mi Señor: “Jesús, ¿Tienes algo contra mí? ¿He perdido también mi afecto por Ti?

lunes, 10 de diciembre de 2012

PUEDES TENER TANTO DE JESÚS COMO QUIERAS by Gary Wilkerson

Mi padre, David Wilkerson, me enseñó una lección cuando era niño y creo que es la lección más importante que he aprendido en toda mi vida. “Gary”, me dijo, “puedes tener tanto de Jesús como quieras”.

¡Cada uno de ustedes que está leyendo este artículo puede tener tanto de Jesús como quiera! Dios no dice al azahar: “Te escojo a ti, y no a ti”.

“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.”(Mateo 5:6). Este verso está hablando del hombre o la mujer que dice: “Quiero todo lo que Jesús tiene para ofrecer. Voy a ser insaciable en mi hambre espiritual para obtener todo lo que Él tiene para dar”.

La Biblia dice que Dios está buscando hombres y mujeres cuyos corazones son completamente Suyos para que Él pueda mostrar su poder. “Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él” (2 Crónicas 16:9)

Dios no quiere que el 10 ó el 75 por ciento de Su iglesia estén consagrados y vivan una vida separada y santa. El quiere que el 100 por ciento de Su cuerpo, Sus creyentes, esté comprometido incondicionalmente.

No es Dios quien está reteniendo la unción de Su Espíritu, sino nuestra falta de respuesta a lo que Él está derramando. Dios ha rasgado los cielos, ha bajado y ha manifestado Su Santo Espíritu en estos últimos días. El hombre o la mujer que responda a lo que Dios está dispuesto a dar se levantará y dirá: “En estos tiempos finales elijo vivir una vida consagrada. No seré disuadido de esto, ni seré retenido. Nada puede impedir el destino que Dios tiene para mí de estar ardiendo por Él, totalmente lleno de Su Espíritu”.

jueves, 6 de diciembre de 2012

¿ESTA VIVO TU AMOR?

Si usted puede continuar su vida diaria enfrentando todo tipo de interrupciones y exigencias sin pasar ni diez minutos en la presencia de Dios, su amor se está muriendo.

Piense en esto: Si ama a alguien exclusivamente por encima de todo lo demás, hará que esa persona sienta que es el ser más importante de todo el mundo. Todo lo demás palidece en comparación con él.

¿No es así como amó al comienzo a su pareja cuando estaban en cortejo? Si ella llamó mientras usted estaba ocupado, usted cortó todo sólo para hablar con ella. Si alguien se entrometía en su tiempo a solas, usted se molestaba. Todo lo demás quedaba en segundo lugar en su esfuerzo por desarrollar el amor entre los dos.

Muchos cristianos hoy en día pasan semanas, incluso meses, sin tener sin pasar tiempo de calidad con Jesús. ¿Cómo pueden ellos amar a Jesús con todo el corazón cuando lo descuidan durante días y días?

En el Cantar de los Cantares, la novia no podía dormir porque su amado "... se había marchado..." (Cantares 5:6). Esta mujer se levantó en medio de la noche, diciendo: " Se me desplomó el corazón... lo busqué, pero no pude encontrarlo, yo lo llamé, pero no tuve ninguna respuesta" (mismo versículo). Así que rápidamente corrió a la calle, buscando por todas partes a su amado, gritando: "¿Has visto a mi amado?"

¿Por qué era un asunto tan serio para ella? Porque, como ella dijo: "Este es mi amado, tal es mi amigo" (versículo 16). "Estoy enferma de amor [desfallezco de deseo por él]" (versículo 8). No podía estar sin su amado.

¿Cómo se siente Jesús cuando Él pone la mesa y espera ansiosamente nuestra compañía y sin embargo, nunca nos presentamos? La Biblia nos llama su novia, su amada, su único gran amor. Se dice que fuimos creados para tener comunión con Él. Entonces, ¿qué tipo de rechazo debe sentir cuando continuamente ponemos a otros primero que a Él?

miércoles, 5 de diciembre de 2012

¿QUE GUARDA SU CORAZÓN?

¿Qué guarda su corazón en este momento? ¿Su alma anhela a Jesús, o las cosas de este mundo?

Una mujer en nuestra lista de correo escribió esta nota inquietante: "Mi esposo tuvo una vez el fuego de Dios. Durante años se entregó fielmente a la obra del Señor, pero hoy está completamente envuelto en una nueva búsqueda. Él ya no tiene tiempo para el Señor. Me preocupo por él, porque ha aumentado demasiado el frío."

Jesús contó una parábola acerca de este, muy legítimo, tipo de búsqueda. Un hombre rico mandó a su sirviente a invitar a todos sus amigos a una gran fiesta. Sin embargo, la Escritura dice que los amigos del hombre "todos a una comenzaron a excusarse" (Lucas 14:18).

Un amigo le dijo a su siervo: "Acabo de comprar un pedazo de tierra sin haberlo visto y tengo que inspeccionarlo. Por favor, dile a tu amo que no podre ir." El siguiente amigo le dijo al criado: "Acabo de comprar un par de bueyes y no he tenido tiempo para probarlos. Dile a tu amo que no puedo ir porque tengo que ir al campo a arar con ellos." Y otro amigo más le dijo al siervo: "Acabo de casarme y estoy a punto de tomar mi luna de miel, no tengo tiempo para ir a la fiesta."

Este hombre había invitado a todos sus amigos para disfrutar de un momento íntimo de comunión con ellos. Había hecho todos los arreglos para su comodidad y conveniencia. La mesa estaba puesta y todo estaba preparado, pero nadie vino. Todo el mundo estaba demasiado ocupado o preocupado.

Cada persona tenía una buena y legítima razón para no venir. Después de todo, ellos no estaban evitando a su amigo para ir a otra fiesta o a algún bar. Por el contrario, la Biblia elogia todo lo que estas personas estaban haciendo: Comprar y vender puede garantizar la seguridad de la familia, y probar una compra importante es una práctica empresarial. Por último, el matrimonio es una bendición que las Escrituras animan.

Sin embargo, ¿cómo reaccionó el hombre rico? La Escritura dice: "El señor dijo al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y oblígalos a entrar para que mi casa se llene. Porque yo os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena "(versículos 23-24).

Jesús deja muy claro el punto de esta parábola: Cada una de esas cosas buenas y legítimas se convierten en pecado cuando tienen prioridad sobre el Señor.

martes, 4 de diciembre de 2012

JESÚS Y LA IGLESIA DE ÉFESO

En la asombrosa visión de Juan, registrada en los primeros tres capítulos de Apocalipsis, él ve a Jesús andar en medio de las siete iglesias del Nuevo Testamento de Asia. Los ojos de Cristo están en llamas, y Él lleva la ropa sacerdotal. Es claro que Él ha de venir a juzgar a estas iglesias en la justicia.

Pedro escribe: "Ya es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios" (1 Pedro 4:17). Y ahora, cuando Jesús aparece entre las siete iglesias, Él comienza a juzgarlas de acuerdo con lo bueno y lo malo que contempla. Estos juicios aparecen en Apocalipsis 2 y 3, dos capítulos de letras rojas, esto significa que cada palabra viene directamente de los labios de Jesús.

Ahora bien, estas siete iglesias eran congregaciones reales en localidades reales: Éfeso, Esmirna, Laodicea, y así sucesivamente. Sin embargo, Juan oye la voz de Dios que habla no sólo a estas iglesias particulares, sino a la Iglesia universal, de hecho, a todo creyente que espera el pronto regreso de Jesús.

Jesús comienza sus juicios, haciendo una lista de las muchas cosas buenas acerca de las iglesias que lo bendicen y elogia a cada iglesia por estas cosas. Pero Él también ve varias cosas que le afligen profundamente y Él emite una advertencia a cada iglesia.
Su primer mensaje es para los cristianos de Éfeso, una iglesia fundada en la enseñanza divina del apóstol Pablo. El juicio de Jesús a los efesios es: "Tú has dejado tu primer amor" (Apocalipsis 2:4).

Cuando Jesús usa aquí las palabras “primer amor”, Él no está hablando del amor inmaduro que experimentamos cuando al comienzo fuimos salvos. Más bien, Él está hablando de amor exclusivo: "Una vez ocupé el primer lugar en tu corazón, pero ahora has perdido la exclusividad de tu amor por Mí, has permitido que otras cosas tomen mi lugar."

Es significativo que de todos los pecados, Jesús señala en estas siete iglesias - el adulterio, la codicia, la tibieza, las falsas enseñanzas, Jezabel en la autoridad, la adoración muerta y la ceguera espiritual - el primer pecado que Él menciona es el que más le duele: la pérdida de afecto por Él. Nuestro Dios es un amante celoso y Él no permitirá que nada se interponga a nuestro amor por Él.

lunes, 3 de diciembre de 2012

DE VUELTA AL PRIMER AMOR

"Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor" (Apocalipsis 2:4).

Creo que esta advertencia a la iglesia de Éfeso es para todos los cristianos que viven en estos últimos tiempos. En pocas palabras, el Señor nos está diciendo: "No es suficiente que seas cuidadoso, generoso y un siervo diligente que se lamenta por el pecado y predica la verdad. No es suficiente que defiendas las normas morales y soportes el sufrimiento por mi causa o incluso el ser quemado en la hoguera por la fe. Todo eso es parte de llevar mi cruz."

"Puedes hacer todas estas cosas en mi nombre, pero si tu afecto por mí no aumenta en el proceso de realizarlas, si no soy el gran deleite de tu corazón, entonces has dejado tu primer amor. Si para ti, tu afecto por mí ya no es un asunto de gran preocupación, entonces, tengo algo contra ti."

Considere las palabras de David: ¿A quién tengo en el cielo sino a ti? Te deseo más que cualquier cosa en la tierra." (Salmo 73:25). Estas son palabras fuertes, pero David no está diciendo: "Yo no tengo el amor humano". Más bien, él está diciendo: "No hay nadie a quien yo ame exclusivamente en mi corazón como amo a mi Señor. Yo le deseo por encima de todo los demás."

David también escribió: "Oh Dios... mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas" (63:1). "Como el ciervo [venado] brama por las corrientes de las agua, así mi alma clama por ti, oh Dios. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo" (42:1-2).

David dice: "Tengo profunda sed por el Señor, de la misma forma que un ciervo sediento después de haber sido perseguido. Un ciervo va más allá del punto de agotamiento para encontrar el agua que busca".

Del mismo modo, Jesús les dice a los cristianos de Éfeso: "Tú ya no me buscas como el ciervo busca. Ya no soy el principal objeto de tu deseo. Puedes estar dispuesto a hacer cosas por mí ¡pero ya no estoy en el centro de tu corazón!"

Vuelva hoy a su primer amor. ¡Pídale a Jesús la gracia y la fortaleza para comenzar otra vez a guardar su afecto para Él!

domingo, 2 de diciembre de 2012

BERNABÉ, HIJO DE CONSOLACIÓN by Gary Wilkerson

Tengo un gran respeto por Bernabé, un hombre gentil y afectuoso cuyo nombre significaba aliento o consolador. Bernabé había estado viajando con Pablo evangelizando y plantando iglesias pero surgió un conflicto. Leemos en Hechos 15:36-41 que Pablo y Bernabé dejaron de trabajar juntos a causa de un joven llamado Juan Marcos.

Pablo sintió que Juan Marcos había afectado el ministerio al marcharse inesperadamente dejándolos escasos de ayudantes. Bernabé quería ser amable con Juan Marcos y darle otra oportunidad, pero Pablo dijo que no.

Bernabé era un hombre de un espíritu diferente. Cuando todo el mundo estaba dispuesto a rechazar a alguien que parecía un fracaso, él no reaccionaba de esa manera. Bernabé se enfrentó a Pablo y le dijo: "No voy a rechazar a ese joven." Eso es valentía ¡eso es tener un espíritu diferente!

Cuando Saulo difundía acusaciones contra la Iglesia y encarcelaba a los seguidores de Cristo y para que fueran condenados a muerte, ¿quién fue a él? Y cuando Saulo tuvo una experiencia celestial (Hechos 9), ¿quién fue a él? Fue Bernabé, el Hijo de consolación. Bernabé tuvo la audacia en el corazón y el espíritu diferente dentro de él para decir: "No me importa si se trata de un falso rumor, vale la pena el riesgo por ver si Saulo realmente fue salvo."

Bernabé es ejemplo de un hombre con un espíritu diferente. Este espíritu no tiene nada que ver con si usted es o no un tipo A de personalidad. Usted puede ser una persona tranquila, suave y calmada, y aun así tener lo que Bernabé tenía; sobre todo, puede tener lo que Jesús tenia.

No importa si es joven o viejo, hombre o mujer porque Dios no hace acepción de personas. El Espíritu Santo está deseando venir sobre usted. Ahora, puede usted estar leyendo esto hoy y en su interior estar diciendo: "¿De qué está hablando, tener un espíritu diferente? Mi espíritu es un espíritu de alcohol o drogas y mi espíritu es un espíritu de desesperación. ¡Estoy perdido!"

Debe saber que Dios tiene Sus ojos puestos sobre usted. Dios ha ordenado que lea esto porque Él le está llamando a levantarse y ser una persona con un espíritu diferente. No es el espíritu de este mundo, no el espíritu del pecado, no el espíritu del alcoholismo o las drogas, sino el Espíritu de Dios. El espíritu de Cristo, el Hijo de Dios que puede transformar su vida y convertirle en una persona con un espíritu diferente.