domingo, 2 de diciembre de 2012

BERNABÉ, HIJO DE CONSOLACIÓN by Gary Wilkerson

Tengo un gran respeto por Bernabé, un hombre gentil y afectuoso cuyo nombre significaba aliento o consolador. Bernabé había estado viajando con Pablo evangelizando y plantando iglesias pero surgió un conflicto. Leemos en Hechos 15:36-41 que Pablo y Bernabé dejaron de trabajar juntos a causa de un joven llamado Juan Marcos.

Pablo sintió que Juan Marcos había afectado el ministerio al marcharse inesperadamente dejándolos escasos de ayudantes. Bernabé quería ser amable con Juan Marcos y darle otra oportunidad, pero Pablo dijo que no.

Bernabé era un hombre de un espíritu diferente. Cuando todo el mundo estaba dispuesto a rechazar a alguien que parecía un fracaso, él no reaccionaba de esa manera. Bernabé se enfrentó a Pablo y le dijo: "No voy a rechazar a ese joven." Eso es valentía ¡eso es tener un espíritu diferente!

Cuando Saulo difundía acusaciones contra la Iglesia y encarcelaba a los seguidores de Cristo y para que fueran condenados a muerte, ¿quién fue a él? Y cuando Saulo tuvo una experiencia celestial (Hechos 9), ¿quién fue a él? Fue Bernabé, el Hijo de consolación. Bernabé tuvo la audacia en el corazón y el espíritu diferente dentro de él para decir: "No me importa si se trata de un falso rumor, vale la pena el riesgo por ver si Saulo realmente fue salvo."

Bernabé es ejemplo de un hombre con un espíritu diferente. Este espíritu no tiene nada que ver con si usted es o no un tipo A de personalidad. Usted puede ser una persona tranquila, suave y calmada, y aun así tener lo que Bernabé tenía; sobre todo, puede tener lo que Jesús tenia.

No importa si es joven o viejo, hombre o mujer porque Dios no hace acepción de personas. El Espíritu Santo está deseando venir sobre usted. Ahora, puede usted estar leyendo esto hoy y en su interior estar diciendo: "¿De qué está hablando, tener un espíritu diferente? Mi espíritu es un espíritu de alcohol o drogas y mi espíritu es un espíritu de desesperación. ¡Estoy perdido!"

Debe saber que Dios tiene Sus ojos puestos sobre usted. Dios ha ordenado que lea esto porque Él le está llamando a levantarse y ser una persona con un espíritu diferente. No es el espíritu de este mundo, no el espíritu del pecado, no el espíritu del alcoholismo o las drogas, sino el Espíritu de Dios. El espíritu de Cristo, el Hijo de Dios que puede transformar su vida y convertirle en una persona con un espíritu diferente.