domingo, 26 de febrero de 2012

UNIDAD

Yo creo que cuando Jesús lavó los pies de los discípulos, Él estaba enseñando una profunda lección acerca de cómo lograr unidad en el cuerpo de Cristo.

Al acercarse Jesús a Pedro para lavarle sus pies, el discípulo se alejó y le preguntó con asombro, “Señor, ¿tú me lavarás los pies?...No me lavarás los pies jamás.” (ver Juan 13:6,8). Jesús le respondió, “Si no te lavo, no tendrás parte conmigo.” (versículo 8) En esencia, Jesús estaba diciendo, “Pedro, si yo lavo tus pies, nosotros tenemos terreno para una preciada camaradería, una base para verdadera unidad.”

Después de que Jesús lavó los pies de los discípulos, Él les preguntó, “Entienden lo que yo he hecho” Si ellos hubieran comprendido la significancia espiritual de lo que justo Él había realizado -quitado toda mancha y culpa por su pecado - esto hubiera producido una profunda gratitud en ellos.

¿Qué hizo Jesús en usted cuando Él lo limpió? Él quitó toda su culpa y lo hizo a usted limpio y completo. Él puso gozo en su alma y lo llenó con tal amor por Él que usted lo seguiría a cualquier lado y haría lo que fuera por Él.

Amado, este es el secreto de la unidad. Cuando usted toma su manto de misericordia para dárselo a un hermano que se encuentra en dolor, que ha caído, usted lo exhorta al abrazarlo en su pena. Al lavar los pies de esa persona, usted construye un cimiento firme para un compañerismo glorioso y de verdadera unidad. Ustedes son hechos uno por su experiencia en común.

Este mensaje es para mí más que para nadie más. Recientemente yo he llegado a este convincente conocimiento acerca del verdadero significado del lavado de pies. Y por la gracia de Dios, yo tomaré mi manto de misericordia, junto con otros, y buscaré a aquéllos que están en dolor y cuyos pies necesitan ser limpiados.

Jesús dijo, “ Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros...Si sabéis estas cosas, bienaventurados sois si las hacéis.” (Juan 13:14, 17).

Ahora que nosotros, “sabéis estas cosas”, como Jesús dijo, nosotros podemos hacerlas. Yo le pregunto: ¿Está usted dispuesto y listo a tomar su manto por amor?”