jueves, 28 de abril de 2011

RECORDANDO A DAVID WILKERSON

"David, habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios, durmió” (Hechos 13:36).

El miércoles por la tarde, mi padre, David Wilkerson, falleció en un accidente automovilístico. Lamentamos la pérdida de un padre amoroso, de un esposo fiel y de un hombre santo delante de Dios. Mi madre, Gwen, su esposa por 57 años, también se encontraba en el auto, pero se nos ha informado que se recuperará por completo.

Los más de 60 años de ministerio de mi padre han impactado las vidas de aquellos más cercanos a él, y se han extendido a millones alrededor del mundo. Hoy sentimos una pérdida personal, pero al mismo tiempo, nos regocijamos al saber que papá vivió su vida al máximo, obedeciendo a Dios con devoción y amando a Jesús radicalmente.

Él fue conocido por su ilimitada fe. Él creyó que Dios podría cambiar las vidas de miembros de pandillas y transformar a los drogadictos más desesperados. Él creyó que una iglesia dinámica podría ser establecida en el corazón de Times Square, en la ciudad de Nueva York. Él creyó que podría ser un hombre que amara bien a su esposa e hijos. Y él lo hizo.

A papá no le gustaba la fanfarria, la aclamación, o la ceremonia. Él declinó invitaciones para reunirse con líderes mundiales, sin embargo podía dar todas sus posesiones para apoyar al huérfano necesitado o a la viuda en situación de emergencia.

Como el rey David, papá sirvió a su generación según la voluntad de Dios. Él predicó con una pasión sin concesiones y una gracia implacable. Él escribió con increíble entendimiento, claridad y convicción. Él corrió la carrera bien y cuando su obra fue terminada, fue llamado a casa.

No creo que mi padre se hubiera jubilado bien. No creo que él era uno de aquellos que se sentaría en una silla a recordar el tiempo pasado. Creo que Jesús, teniendo conocimiento de esto, con gracia lo llamó a casa.

La última misión de papá en la tierra fue el abogar por el pobre de los pobres - proveer auxilio y apoyo a los niños hambrientos, a las viudas y a los huérfanos. Tras fundar Teen Challenge, World Challenge y Times Square Church, él buscó alimentar a niños en hambruna en los países más pobres del mundo. Hoy, Please Pass the Bread ("Por favor pasa el pan") está salvando miles de vidas de niños por medio de aproximadamente 56 programas de alcance en 8 países.

Como el rey David, después de haber servido para la voluntad de Dios, él falleció. Sé que si mi padre hubiera sido capaz de alentarlo hoy con sus palabras, él le hubiera invitado a darle su todo a Jesús, a amarle a Dios profundamente y a dar todo de sí mismo en pos de las necesidades de su prójimo.

Las obras que él inició le sobreviven. Todos podemos atestiguar de su efecto en nosotros - no solamente a través de su predicación, mensajes escritos y fundación de ministerios de impacto internacional, sino también por su amor, devoción, compasión y habilidad para mover nuestra fe en pos de mayores obras.

miércoles, 27 de abril de 2011

Press Release

Con profunda tristeza les informamos del repentino fallecimiento del Reverendo David Wilkerson el miércoles 27 de abril de 2011. En la medida en que obtengamos mayor información al respecto se la proveeremos en esta página electrónica.

martes, 26 de abril de 2011

CUANDO TODOS LOS RECURSOS FALLAN

Creer cuando todos los recursos fracasan complace sumamente a Dios y es altamente aceptado por él. Jesús dijo a Tomás: "Has creído porque has visto, pero bienaventurados los que creen y no han visto" (Juan 20:29).

Bienaventurados los que creen cuando no hay evidencia de una respuesta a su oración. Bienaventurados aquéllos quienes confían más allá de la esperanza cuando todos los medios han fracasado.

Alguien ha llegado a un lugar de desesperación, al final de la esperanza y al término de todo recurso. Un ser querido se enfrenta a la muerte y los médicos no dan esperanza. La muerte parece inevitable. La esperanza se ha ido. Oró por el milagro pero éste no ha sucedido.

Es en este momento cuando los bastiones de Satanás se dirigen a atacar su mente con miedo, ira y preguntas abrumadoras como: "¿Dónde está tu Dios? Usted oró hasta que no le quedaron lágrimas, ayunó, permaneció en las promesas y confió". Pensamientos blasfemos se inyectan en su mente: "La oración falló, la fe falló. No voy a abandonar a Dios pero no confiaré en él nunca más. ¡No vale la pena!" Inclusive preguntas sobre la existencia de Dios vienen a su mente.

Todo esto ha sido el dispositivo que Satanás ha empleado durante siglos. Algunos de los hombres y mujeres mas piadosos de todos los tiempos vivieron tales ataques demoníacos.

Para aquellos que pasan por el valle de sombra de muerte, oigan esta palabra: El llanto durará algunas oscuras y terribles noches, pero en medio de esa oscuridad pronto oirá el susurro del Padre: "Yo estoy contigo. En este momento no puedo decirte por qué, pero un día todo tendrá sentido. Verás que todo era parte de mi plan. No fue un accidente. No ha sido un fracaso de tu parte. Agárrate fuerte. Deja que te abrace en esta hora de dolor".

Amado, Dios nunca ha dejado de actuar en bondad y amor. Cuando todos los recursos fallan, su amor prevalece. Aférrese a su fe. Permanezca firme en su Palabra. No hay otra esperanza en este mundo.

lunes, 25 de abril de 2011

SOMOS PROBADOS POR NUESTRAS CAÍDAS Y FRACASOS

Con esto no quiero decir que los cristianos que caen en viejos pecados y regresan al mundo están siendo probados. No, más bien hablo sobre aquellos creyentes que enfrentan un naufragio en su fe.

Pedro advirtió: "Cuidado, no sea también vosotros, siendo arrastrados por el error de los malvados, caigáis de vuestra firmeza" (2 Pedro 3:17). Pedro está alertando a los creyentes que están creciendo en santidad y quienes están dispuestos a seguir al Señor.

Algunos de ustedes pudieron haber sufrido una caída a pesar de todo el progreso que habían hecho con el Señor. Si le preguntara qué causó su caída, usted podría responder: “Hermano David, fue un ataque de ira. Fui provocado por mi propia familia y estallé. No lo puedo entender. Pensé que me estaba convirtiendo en una persona un poco más dulce, un poco más como Jesús. Pero alguien apretó el botón equivocado y perdí”. Usted puede decir: "Yo soy humano. ¿Cuánto se supone que debo aguantar?"

No importa que usted haya sido provocado o incluso que usted haya tenido la razón en esa riña. La provocación simplemente demostró que usted necesita liberación. La Escritura dice: "Toda amargura, cólera, ira, gritería [pelea], y maledicencia sea quitada de vosotros, y todo [rencor] maldad" (Efesios 4:31).

Dios va a continuar probándole hasta que usted diga: "Tengo un espíritu en mí que va a lograrlo." Usted no verá un crecimiento en Cristo y paz en el hogar o en el trabajo, hasta que pueda decir: "Señor, tienes toda la razón, ¡saca de mi lo que tengas que sacar!"

Si usted está siendo probado en esta área o en cualquier otra según su situación, usted puede estar pensando: "Me siento tan indigno. ¿Cuánto terreno he perdido? ¿Todavía me ama El Señor?"

Amado santo, si realmente se ha arrepentido, usted no ha perdido absolutamente ningún terreno. Dios pone sus brazos amorosos a su alrededor y dice: "Yo permití que esto pasara para que veas lo que hay en tu corazón. Pero has avanzado. Has dicho que quieres caminar conmigo, y yo te estoy enseñando. Sé lo que hay dentro de ti y permitiré que seas provocado hasta que te deshagas de todo esto."

¿Está usted siendo probado? Si es así, simplemente ore: "Señor, has puesto el dedo dentro de mi en algunas áreas, saca todo esto de mi corazón ¡Fortaléceme Señor para que no dé pasos hacia atrás sino que vaya contigo hacia adelante!"

domingo, 24 de abril de 2011

CONFIANDO EN DIOS ANTE LAS DIFICULTADES

Nada honra más a Dios que confiar en Él frente a las dificultades. Cuan rápido olvidamos de los milagros y las bendiciones pasadas.

En el Salmo 106 vemos a Israel contemplando un milagro increíble, esto es, el Mar Rojo cayendo sobre en el ejército egipcio, ahogando a cada soldado. "Cuando ellos vieron a los egipcios caer en el mar delante de ellos, entonces ellos creyeron en Dios, y cantaron sus alabanzas." Y las palabras siguientes son: "Pronto olvidaron sus obras" (v. 13).

No podemos basar nuestra fe en las experiencias pasadas, somos muy olvidadizos y la memoria es demasiado frágil. La experiencia por sí sola no será suficiente para fortalecernos en las dificultades actuales. Necesitamos una fe fresca, anclada en el suministro diario de la Palabra de Dios, en la Palabra fresca de Dios.

Confíe en Dios cuando enfrente dificultades y Dios le confiará más de su gracia, plenitud y fortaleza.

Confiar en Dios ante extremas dificultades requiere una fe arriesgada -poniendo todo en sus cuidadosas manos. Es el momento en que debemos lanzarnos mar adentro y echar toda carga sobre Él. Esta fe que se aventura es de gran agrado para Dios.

La fe es nuestra única esperanza, nuestra única manera de salir de las dificultades. Así que demos un paso adelante y encomendemos todo a Él.

jueves, 21 de abril de 2011

UN ANCLA EN LA TORMENTA

"La cual tenemos como ancla del alma, segura y firme, y que penetra hasta dentro del velo" (Hebreos 6:19).

El ancla a la cual se refiere este pasaje de la Escritura es la esperanza; no la esperanza de este mundo malvado sino la esperanza fundamentada en el juramento de Dios de guardar, bendecir y gobernar sobre aquellos que confían en Él.

Sólo esta esperanza es nuestra ancla en la tormenta que cae sobre la tierra en este momento. El escritor de Hebreos advirtió: "No os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas" (6:12).

Dios hizo un juramento a los "herederos de la promesa," que son todos aquéllos que están en Cristo. Él hizo un juramento para poner fin a todos los esfuerzos -todas las dudas- de modo que "... tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros" (6:18).

Esta es nuestra esperanza: DIOS HA JURADO CUMPLIR SUS PROMESAS Y ES IMPOSIBLE QUE DIOS MIENTA.

Él cumplió su palabra a Abraham y Él cumplirá su palabra a usted en la medida en que confíe en Él. Necesitamos un fortísimo consuelo en estos tiempos.

Después de que todo ha sido dicho y hecho - y todos los sermones sobre esperanza han sido predicados- todo se reduce a esto: ¿Estamos dispuestos a encomendar todo en sus manos, a descansar en su Palabra y a permanecer de pie sin vacilar en el amor de Dios, totalmente convencidos de que sus promesas se cumplirán?

¡Usted puede tomar esta clase de fe que va más allá del velo en el lugar santísimo!

miércoles, 20 de abril de 2011

MIRANDO A JESÚS

"Mirando a Jesús el autor y consumador de nuestra fe" (Hebreos 12:2).

Si usted me preguntara por lo que está sucediendo en el mundo en este momento, yo le respondería: "¡Todo lo que Jesús nos advirtió que sucedería en los últimos días!" Él advirtió que los corazones de los hombres desfallecerían de miedo al contemplar las cosas que suceden en la tierra. Advirtió de los terremotos en diversos lugares, de las naciones levantándose contra otras naciones y grupos étnicos contra grupos étnicos.

Hemos vivido para ver el comienzo de todas las profecías del final de los tiempos cumpliéndose ante nuestros ojos. Considere Lucas 21:11: "Grandes terremotos en diferentes lugares".

¿Qué dijo Jesús que hiciéramos nosotros al ver ocurrir todas estas cosas? Él dijo: "Mirad hacia arriba, levantad vuestra cabeza (ojos), porque vuestra redención está cerca" (21:28).

Amado, si usted ama a Jesús, no debería estar sorprendido o temeroso. DIOS TIENE TODO BAJO CONTROL.

Sí, temblamos al principio viendo y oyendo esas terribles noticias, pero es el momento de mirar a Jesús. Él nos trajo hasta aquí -Él es el autor de nuestra fe- y nos llevará hasta la línea de meta con esperanza y paz, sin importar lo que ocurra.
Hoy no permita que cualquier mala noticia debilite su alma. Mire hacia arriba, mantenga completamente su enfoque en Jesús. Él viene muy pronto.

"Mantengamos firme la profesión de nuestra fe, sin vacilar, porque fiel es el que prometió" (Hebreos 10:23).

martes, 19 de abril de 2011

ESPERANZA EN LA TORMENTA QUE SE AVECINA

David nos da una idea clara de la actitud de Jesús frente a la tormenta que se avecinaba. El habla proféticamente de Cristo, diciendo: "Veía al Señor siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido" (Hechos 2:25). El significado literal aquí es, "yo estaba siempre en Su presencia, contemplando su rostro." David citará a Jesús diciendo: "Por lo cual mi corazón se alegró, y se gozó mi lengua, aun mi carne descansará en esperanza" (2: 26).

Aquí está el secreto: ¡Jesús mantuvo siempre al Padre delante de su rostro! Jesús continuamente buscó lugares secretos para estar a solas con su Padre. Y fue sólo después de estar en la presencia de Dios que Cristo salió a ministrar, plenamente convencido de que su Padre siempre estaba con él. "Él está a mi mano derecha y nada en esta tierra me podrá mover." Aquí la palabra griega para mover significa "agitado, sacudido o alterado." Jesús decía: "Ninguno de estos problemas, males o acontecimientos que vienen podrán destruirme o sacudir mi confianza. Mi Padre está en completo control".

Amados, si vamos a enfrentar la tormenta que se avecina, entonces tenemos que estar preparados para que nada perturbe nuestro espíritu; y la única manera de hacerlo es pasar tiempo en la presencia del Padre contemplando su rostro. Tenemos que estar a solas con Él - de rodillas, experimentando su presencia, buscándole a Él- hasta que estemos completamente convencidos de que Él está a nuestra mano derecha.

Dios nos está diciendo claramente: "No seas movido o agitado por nada de lo que ves. Mantén tus ojos enfocados en mí y conserva tu gozo”. Y, de acuerdo con David, Jesús declaró, "Tú me llenas de alegría con tu rostro" (Hechos 2:28). Es como si Cristo nos estuviera diciendo, "Yo afronté todo lo que vas a enfrentar en los últimos días de los tiempos. Tuve los mismos sentimientos de presagio, porque vi la tormenta que se avecinaba. Pero corrí a la presencia de mi Padre, y Él quitó de mí todas mis preocupaciones. Él me mostró el resultado de todo ello; y en su presencia encontré todo el gozo, la esperanza y el descanso que necesitaría para el final. Tengo paz y alegría porque he estado con Él. "

"Mi carne descansará en esperanza" (2:26).

lunes, 18 de abril de 2011

LA FE DEBE ESTAR CIMENTADA EN LA PALABRA

La preocupación de Dios es que su pueblo está siendo sacudido en su fe y que éste no confiará en Él en su tiempo de crisis. Amados, nuestro peor pecado es nuestra falta de voluntad para creer que Él va a hacer lo que prometió. Y eso le ofende más que el adulterio, la fornicación, las drogas y el abuso del alcohol o cualquier otro pecado de la carne.

Su Palabra dice: "El Señor sabe librar de tentación a los piadosos" (2 Pedro 2:9). "Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir." (1 Corintios 10:13).

Estos versos o son parte del evangelio o son mentiras. Si son parte del evangelio entonces debemos posicionarnos en ellos. Dios quiere que seamos capaces de decir: "Señor, si me muero permaneciendo y confiando en que tú me ves en medio de cualquier circunstancia, entonces déjame morir en la fe. Vivo o muerto, soy tuyo".

No se preocupe por los vientos y las olas del infierno que apuntan hacia usted. No importa todo lo que venga contra usted. Nuestro Dios dice que Él es capaz de y sabe cómo liberarle.

Dios tiene el propósito de que usted y yo tengamos toda la alegría, la paz, la victoria y el descanso en nuestro caminar. Él está buscando hombres y mujeres que se levanten en contra de lo que vendrá en esta época oscura, siervos que se levantarán con calma y paz porque Cristo mora en ellos.

Dios desea que usted pueda entrar en ese lugar de confianza. Él quiere que usted nunca más sienta miedo, sino que verdaderamente descanse en su poder y capacidad. Él sabe cómo le librará de todas las trampas, pruebas y tentaciones, si usted así lo desea, si solamente confía en Él.

domingo, 17 de abril de 2011

"HAZ CONMIGO LO QUE QUIERAS"

En la cima de todas sus pruebas Martín Lutero testificó:

"Señor, ahora que me has perdonado todo, haz conmigo lo que quieras”. Lutero estaba convencido de que el mismo Dios que puede borrar todos sus pecados y salvar su alma, puede tener cuidado de su cuerpo físico y necesidades materiales.

En esencia, Lutero decía: "¿Por qué he de temer lo que me pueda hacer el hombre? Yo sirvo a un Dios que puede limpiarme de mi iniquidad y traer paz a mi alma. No importa si todo a mi alrededor se derrumba. Si mi Dios es capaz de salvarme y guardar mi alma para la eternidad, ¿por qué no puede ser capaz de cuidar mi cuerpo físico mientras estoy en esta tierra?"

"Oh, Señor, ahora que he sido perdonado y por lo mismo puedo estar delante de ti en el día del juicio con gran gozo, haz conmigo lo que quieras."

Hermano, hermana, ¡regocíjese! Esta vida presente no es la realidad. Nuestra realidad es la vida eterna en la presencia de nuestro bendito Señor.

Así que, ¡mantenga la fe! Las cosas aquí en la tierra van en declive, pero ¡nosotros vamos hacia arriba!

jueves, 14 de abril de 2011

ÉL HACE CESAR LAS GUERRAS

“Que hace cesar las guerras…” (Salmo 46:9).

¡Qué buenas noticias para el hijo de Dios que se encuentra destrozado por una guerra que lleva en el alma! La batalla en mi alma es la batalla de Dios y sólo Él puede finalizarla. Mi Padre amoroso no permitirá que la carne ni el diablo me intimiden para ser derrotado. Mi guerra está definida claramente por Santiago, el cual escribió:

“¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones las cuales combaten en vuestros miembros?” (Santiago 4:1). Estas pasiones incluyen codicia, orgullo y envidia.

A través del tiempo, hombres santos de Dios se han hecho la misma pregunta, “¿Mientras esté vivo se acabará esta guerra de pasiones que hay en mí?” ¿No es esta la misma pregunta que le preguntan al Señor aquellos que lo aman completamente?

La respuesta por supuesto es que la guerra debe terminar y terminará, y ésta será inevitablemente seguida por la paz más grande que usted haya conocido. Pero ¿cómo termina la guerra y quién la finaliza? Si es mi batalla y mi obligación es terminarla, Dios deberá de mostrarme cómo hacerlo. Si es verdaderamente la batalla de Dios, entonces Él debe terminarla en su tiempo y a su manera – mientras tanto Él me dará paciencia en medio de la batalla, sabiendo que me ama a través de todo.

La palabra Griega usada por Santiago es stratenomai la cual se refiere a una batalla contra las tendencias carnales, un soldado en guerra. Esta palabra se deriva a su vez de stratia que significa ejército, una armada acampada. ¿No habló David de ejércitos acampados contra nosotros? Nuestras inclinaciones carnales vienen contra nosotros como un ejército, una armada demoniaca determinada a hacernos daño ocultamente y a mantenernos agitados, con la esperanza de hacer naufragar nuestra fe, atacando nuestras mentes con miedo e incredulidad.

Si usted estudia la palabra Hebrea que David usa como guerra en el Salmo 46:9, le causará un gran regocijo. Esta palabra es milchamah la cual significa alimentarse, consumir, devorar. Por tanto, a quí la Palabra nos está diciendo algo simplemente maravilloso: Dios va a detener al enemigo impidiendo que nos consuma o devore. Él no permitirá que las pasiones continúen alimentándose de nosotros ni que nos derroten. ¡Tenga ánimo! Dios hará cesar nuestra guerra de pasiones. Esta batalla es de Dios – y Él nunca pierde.

miércoles, 13 de abril de 2011

DESÁNIMO

Cuando estamos heridos, cuando nos sentimos solos, temerosos, y abrumados por las circunstancias que van más allá de nuestro control – rápidamente nos apartamos de la única fuente de paz y victoria, y buscamos maneras y recursos humanos. ¡Qué trágico! Sabemos que Dios está todavía en el trono esperando que lo llamemos. Sabemos que la respuesta a todas nuestras necesidades se encuentra sólo en Dios, cuando nos encerramos con él. Aún lo confesamos a nuestros amigos espirituales, “¡Yo sé que tengo que orar!

¡Sé que Dios tiene la respuesta! ¡Sé que necesito derramarlo todo ante su presencia!”

La peor clase de desánimo es entregarnos al miedo y desesperación mientras ignoramos la majestuosidad y fidelidad de un amoroso Padre. Dios le dijo a Israel, “…Os he hablado desde el cielo…en todo lugar donde yo haga que se recuerde mi nombre, vendré a ti y te bendeciré” (Éxodo 20:22, 24). Pero Israel respondió, “Dios se ha olvidado (de ser misericordioso)” (Salmo 10:11). “Pero Sión ha dicho: Me dejó Jehová, el Señor se olvidó de mí” (Isaías 49:14).

¿Es usted un cristiano desanimado? Usted lo es, si ignora las majestuosas promesas del Señor y duda que Dios hace lo que Él dice. Él ha prometido, “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? ¡Aunque ella lo olvide, yo nunca me olvidaré de ti! He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros” (Isaías 49:15-16)

Usted estará deprimido si continúa llevando cargas innecesarias de culpabilidad, temor, soledad, ansiedad, e inquietud, simplemente porque usted rehúsa descansar en las grandes y preciadas promesas del Señor.

Dios no se está burlando de sus hijos cuando les promete, “Sabemos, además, que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8:28).

Dios no está mintiendo cuando promete, “Los ojos de Jehová están sobre los justos y atentos sus oídos al clamor de ellos…Claman los justos y Jehová oye y los libra de todas sus angustias” (Salmo 34:15 y 17).

No nos impacientemos actuando de acuerdo a nuestros sentimientos. Cuando nos metemos en problemas y clamamos a Dios por misericordia y ayuda, todo el cielo se moviliza en beneficio nuestro. Si el Señor nos dejase ver en el mundo espiritual para contemplar las cosas buenas que él está preparando para aquellos que claman a él y confían en él, sería un espectáculo increíble para nuestros ojos.

martes, 12 de abril de 2011

EXPRESANDO LA TOTALIDAD DE CRISTO

Estamos injertados como una rama en Cristo, el cual es la vid (Romanos 11:17-19). El mismo poder que está en Él, nos habilita. El mismo Espíritu que lo vivifica, nos vivifica. El mismo lugar donde Él se sienta a la diestra de Dios, es el mismo lugar donde estamos por fe en el Espíritu. ¿Cómo sabemos que nuestros pecados son perdonados? ¡Sólo por fe! Debemos creer lo que Dios dice, y cuando lo hacemos, una gran paz en la mente se nos es dada.

Igualmente es con su poder. Debemos aceptar lo que Dios dice, ¡que su poder ahora actúa en nosotros, haciendo que queramos y hagamos por su buena voluntad! Y sólo podemos apropiarnos de este poder por fe. Debemos enfrentar nuestras debilidades con fe en que Él nos ayudará a hacer lo que ha mandado.

El hombre paralítico que se levantó, caminó y llevó su lecho, es el tipo de creyente que tiene dominio sobre el pecado ¡Qué expresión del poder de Cristo es este hombre! Cuánta esperanza debió haber dado a todos aquellos que se encontraban impotentes y necesitados.

¿No es esto lo que Dios quiere hacer hoy día? ¿No está buscando vencedores que sentarán ejemplo para el mundo, mostrándole a la generación malvada cómo Cristo libera completamente del dominio del pecado? Los pecadores deben de ver creyentes que viven por encima de las lujurias y placeres de este mundo. Hombres que aman a sus esposas y son fieles; esposas que no engañan a sus maridos y son buenas madres y amas de casa; jóvenes que practican la pureza y separación de todo lo que contamina.

Tenemos suficiente radios y televisión del evangelio, y Cristianos afanados sacando provecho para sí mismos. Tenemos suficiente cruzadas, conciertos y reuniones de alcance. Tenemos más que suficientes planes, proyectos, programas, seminarios, libros, grabaciones, revistas y sermones.

No estoy censurando todos estos buenos trabajos. Sin embargo, de lo que no tenemos suficiente, son cristianos que verdaderamente muestren quién es Jesús. Hay una escasez de aquellos de los cuales se pueda decir, “¡Ahí va un cristiano que realmente expresa lo que Jesucristo es! ¡He ahí uno que no tiene nada qué promocionar, nada qué demostrar – sino a Cristo, resucitado y glorificado! ¡Ahí está un hermano, una hermana, que brilla con la belleza y la simpleza de Jesucristo, el Señor! ¡Ahí está uno que tiene lo que yo desearía tener – una realidad que no se puede negar!”

¡Esta debería de ser la única meta en nuestras vidas! Realizar el propósito de Dios – ¡ser un testigo que expresa la plenitud y totalidad de Cristo!

lunes, 11 de abril de 2011

LEVÁNTATE Y ANDA

El hombre paralítico ilustrado en Marcos 2 fue perdonado y declarado sin faltas a los ojos de Dios, pero él todavía era un prisionero de su aflicción. Él fue librado de todos sus pecados, pero seguía todavía imposibilitado. ¡Él había conocido a Cristo como un liberador pero no como un proveedor!

No es suficiente ser un paralítico perdonado, un prisionero liberado. Hay algo que debemos hacer. ¡La parte de Cristo es limpiarnos para estar ante Dios y nuestra parte es levantarnos y caminar! Debemos de ir más allá del alivio de los pecados y entrar a la libertad que trae su provisión.

“¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu camilla y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados, -dijo al paralítico-: A ti te digo: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa” (Marcos 2:9-11).

El hombre no se levantó en sus propias fuerzas; Cristo le impartió su fuerza a él. Sin Cristo, no podemos hacer nada. ¡Sólo podemos vencer a través de su fuerza y del poder del Espíritu Santo!

Cristo le estaba diciendo a este hombre, “¡Voy a hacer de ti un ejemplo de mi poder sobre el pecado! En lo que tú eras más débil, yo te voy a hacer más fuerte. La cosa que te tenía prisionero, ahora la vas a levantar y te la llevarás. Tú vencerás a aquello que te tenía sometido.”

Un paralítico espiritual no puede ser la verdadera expresión de Jesucristo. Debemos vivir en el total poder y victoria de una vida libre de las ataduras del pecado. Todos nosotros conocemos nuestras debilidades y las áreas donde somos vulnerables. Aunado a ello, Satanás nos dice que siempre seremos débiles en esos aspectos y que algún día sucumbiremos.

¡No es así! Por medio de su glorioso poder, Dios puede hacernos los más fuertes en nuestro punto más débil. Eso es lo que la Escritura quiere decir cuando habla de que su poder se perfecciona en nuestra debilidad.

¿Cuál es su impedimento? ¿Un pecado que le acosa, una debilidad, una controversia interior que no ha sido resuelta? ¡Sea lo que sea, debe salir! Usted no puede seguir encadenado a un lecho de fracaso. Todo esto se logra por fe en las promesas de Dios.

¡El Señor quiere que usted se levante de ese lecho! ¡Él le dará todo el poder que usted necesita para vencer y caminar en completa liberación!

domingo, 10 de abril de 2011

MARAVILLOSA GRACIA

¿Qué hay en nosotros que atrae la maravillosa gracia, misericordia y perdón de nuestro Salvador? ¿Es que hay alguna clase de belleza, bondad, o fortaleza en nosotros? ¿Tenemos algún potencial?

¡No! Es nuestra gran necesidad y absoluta impotencia lo que atrae Su gracia. Es nuestra debilidad la que atrae Su fuerza. Nuestra condición de impotencia se encuentra ilustrada en el hombre paralítico en Marcos, capítulo dos: “Entonces vinieron a él unos trayendo a un paralítico…” (Marcos 2:3).

Este es un cuadro de absoluta impotencia, de un hombre sin ninguna gota de fuerza ni poder. Es más, este hombre ni siquiera podía ir ante Cristo por sí mismo. Observe nuevamente a esta criatura impotente, débil y temblorosa - prisionero de su propio lecho. Ese es usted y yo antes de poder conocer del poder de Cristo.

Al estar Jesús ante este hombre discapacitado y a quien habían bajado por el techo, Jesús no hace mención alguna de su condición física. El Señor eligió traerlo a la presencia del Padre limpio y sin faltas. Él sería aceptado antes de ser sanado. “Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados” (Marcos 2:5).

¡Qué hermoso cuadro del amor de Dios en Jesucristo! Aquí observamos a un hombre discapacitado y tan abrumado por su enfermedad que no puede murmurar un quejido o proferir una débil confesión.

“Somos hechura suya, creados en Cristo Jesús…” (Efesios 2:10). El Fariseo, con todas sus buenas obras, sus alardes, nunca atrajo la gracia del Señor. No por obras, para que nadie se gloríe.

Muéstrenme un hijo de Dios que batalla contra un pecado que lo acosa, alguien que se encuentra abatido por el peso de su culpa y desesperación, alguien que se siente impotente y débil – y yo les mostraré aquél que es el objeto de la gracia abundante. Donde el pecado abunda, sobreabunda la gracia (ver Romanos 5:20).

Cuando usted se haya arrepentido, ¡apóyese con fe en el trabajo finalizado en la cruz! A través de la fe en Él, sus pecados están cubiertos por la sangre. Ahora usted vive en el otro lado del velo, sentado con Cristo en los lugares celestiales, acepto en el amado, ¡uno con Cristo y el Padre! La ira de Dios por sus pecados ya ha sido pagada. Usted es ahora más que un vencedor, moviéndose y viviendo en el Espíritu. Usted está lleno de la plenitud y del poder de Cristo para enfrentar todas las cosas que pertenecen a la vida y a la santidad. ¡Usted es la niña del ojo de Dios, renovado en su mente, y hecho heredero de todo lo que le pertenece a Cristo el Señor!

jueves, 7 de abril de 2011

SANTIDAD

Cuando hablo de una confianza total en Cristo, significa no sólo confiar en su poder para salvarnos sino también en su poder para guardarnos. Tenemos que confiar en que su Espíritu nos guarda y nos conforma a la semejanza de Jesús.

Piense en su propio testimonio. Hubo un tiempo en que usted era un extraño, separado de Dios, haciendo malas obras. ¿Qué buenas obras hizo usted para hacer las cosas bien con Él? ¡Ninguna! Nadie ha sido capaz de salvarse a sí mismo.

Del mismo modo, nadie ha sido capaz de hacer o mantener su santidad. Somos traídos diariamente en la santidad de Cristo solamente por fe, tanto como confiemos en lo que la Palabra de Dios dice: "Si usted está en Cristo, es santo como Él es santo"

"En otro tiempo ustedes, por su actitud y sus malas acciones, estaban alejados de Dios y eran sus enemigos. Pero ahora Dios, a fin de presentarlos santos, intachables e irreprochables delante de él, los ha reconciliado en el cuerpo mortal de Cristo mediante su muerte, con tal de que se mantengan firmes en la fe…" (Colosenses 1:21-23).

Note la frase: "con tal de que se mantengan firmes en la fe", Jesús está diciendo "permanece confiando en mí, vive por fe; voy a presentarte lo más limpio, impecable, irreprensible y santo ante el Padre".

Amados, esta es la obra santificadora del Espíritu Santo. A medida que el Espíritu le da poder para morir a las obras de la carne, él le llevará por su convicción y su conforte.

Solo hay una santidad: ¡la de Cristo! Por lo tanto, ningún creyente es "más santo que usted". No hay grados de santidad, sólo grados de madurez en Cristo. Usted puede ser un cristiano nuevo y aun así ser absolutamente santo frente a Jesús. Así que es absurdo que se mida con alguien a quien considera "santo". Todos somos medidos por una norma: la santidad de Cristo; si estamos en Él, su santidad es la nuestra en igual medida.

No vuelva a mirar a otro cristiano para decir: "Oh, me gustaría ser tan santo como él es". Puede que usted no tenga la disciplina de esa persona o su vida de oración. Puede que a menudo usted tenga más luchas y cometa más errores que él. Pero él no es más acepto por el Padre que usted. Con nadie debe compararse, porque ¡nadie es más querido en los ojos del Padre que usted!

Querido santo, quítese los zapatos. Quite toda la dependencia de la carne. Esta es la base sobre la cual puede vivir: "Yo reclamo mi santidad, que es en Cristo Jesús. Yo soy parte de su cuerpo. Mi Padre me ve como santo, porque yo permanezco en Él".

miércoles, 6 de abril de 2011

ALABANDO A DIOS POR SU BONDAD

"Ellos proclamarán con entusiasmo la memoria de tu mucha bondad, y cantarán con gozo de tu justicia." (Salmo 145:7)

No podemos negar que Dios pide alabanza por todas sus excelencias, pero somos especialmente llamados a alabarlo por su bondad.

Note que el salmista insiste en grandes alabanzas al recordar la bondad del Padre. En hebreo el “proclamar con entusiasmo” se vincula a un gran brote de agua proveniente de una fuente.

En el Salmo 107:8-9, David escribe: "¡Oh, que los hombres alaben al Señor por su bondad, y por sus maravillas para con los hijos de los hombres! Porque sacia al alma menesterosa, y llena el alma hambrienta".

Esta verdad de alabar a Dios por la bondad que ha mostrado en el pasado tocó mi corazón y me condujo a hacer lo mismo que David. Somos llamados a celebrar su bondad.

David habla abiertamente de la bondad de Dios: El es proclive a ser misericordioso al simpatizar con nuestra afflicción y miseria. David toma de Éxodo 34:6, cuando Dios habló a Moisés: "El Señor pasó por delante de él, y exclamó: El Señor, El Señor Dios, misericordioso y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia y verdad."

Amado, mire hacia atrás en el pasado y recuerde lo bueno que el Señor ha sido con usted. Recuerde que, a través de todo, sus misericordias nunca fallaron. Estoy encontrando placer en alabar a Dios por todas las cosas, especialmente por su bondad. No sólo por la bondad del pasado, sino por la que veo diariamente, la bondad que veo a mi alrededor ahora, en el presente.

"Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor para siempre" (Salmo 23:6).

martes, 5 de abril de 2011

LA LOCURA ACTUAL

Estoy sorprendido por la locura que predomina en el mundo actual. Los líderes de gobierno están bajo la ceguera judicial de Dios. No se puede explicar la ceguera de tantos políticos y líderes. Van a tientas como el ciego que guía a otro ciego.

Parece que toda prudencia y moderación están siendo desechadas y una locura moral ha endurecido a las multitudes.

Al observar toda esta locura, me alegro aún más al ver cómo Cristo Jesús ha vivificado a aquellos de nosotros que estábamos muertos en nuestros delitos y pecados. Me regocijo al observar a aquellos que alguna vez caminaron de acuerdo con la corriente de este mundo -esos que estaban bajo el espíritu del príncipe de la potestad del aire y el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia- que cumplían todos los deseos de la carne y de la mente, muertos en pecados; hoy han resucitado de entre los muertos y han sido vivificados por el Espíritu y se encuentran sentados en lugares celestiales con Cristo Jesús.

Hoy, mientras usted se aflige por la locura que predomina en el mundo actual, dé gracias a Dios que ha sido salvado de todo esto.

¡Alabado sea Dios!

lunes, 4 de abril de 2011

VE EN PAZ, TU FE TE HA SALVADO

En mi devocional de hoy, me encontré con una parte de un sermón que William Bridge predicó en el siglo XVII. Sentí que debía compartirlo con ustedes:

«Esta es la fe de la que ahora estoy hablando: creer cuando todos los recursos fallan y yacen muertos frente a nosotros. Con ello honramos a Dios, especialmente cuando esto justifica el alma: Esta es la fe que salva al alma de todo.

En oración, escudriñe el capítulo siete de Lucas y medite en él detenidamente. El último versículo señala: "Pero Jesús dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, vete en paz”. Como puede ver, aquí no hay ninguna mención de la fe anterior de esta mujer. No obstante, sí habla de su amor en el versículo cuarenta y siete: “Por lo cual te digo que sus pecados, que son muchos, han sido perdonados, porque amó mucho”.

Aquí se habla de sus lágrimas; se reconoce su gran liberalidad, su generosidad espléndida y amor a Jesucristo. No obstante, Cristo, nuestro Señor y Salvador, no dice: Mujer, tus lágrimas te han salvado, vete en paz. Mujer, tu arrepentimiento y humillación te han salvado, vete en paz. Él tampoco le dice, tu amor por mí y tu generosidad para conmigo te han salvado, vete en paz, mujer.

Sin embargo, nuestro Señor y Salvador vio una labor secreta de dependencia y confianza en Él por parte de esa mujer pues fue una gran pecadora. Él le dice: Mujer, tu fe te ha salvado, vete en paz».

domingo, 3 de abril de 2011

LA MISERICORDIA DE DIOS

En Hechos, capítulo 9 se nos enseña acerca de un hombre llamado Saulo de Tarso, uno de los hombres más religiosos de todos los tiempos. Saulo de Tarso pudo jactarse de lo siguiente: "he vivido en toda buena conciencia delante de Dios hasta el día de hoy". Pero, ¿qué hacia este hombre piadoso?

Saulo estaba tan lleno de odio hacia Jesús que con determinación perseguió a la Iglesia de Dios, incluso fuera del territorio judío. Hechos 9 narra cuando Saulo está en camino a Damasco, tratando de destruir al pueblo del Señor.

Considere la acción de Dios hacia este hombre que se convirtió en el evangelista cristiano más grande que jamás haya existido. Repentinamente, una luz del cielo resplandece a su alrededor,¿con qué objetivo? ¿para confundirle o ponerlo bajo culpa y condenación?, ¿para destruirlo o para pronunciar ira y juicio sobre él? No. Esta luz resplandeció para anunciarle a Saulo que su iniquidad había sido perdonada y su pecado cubierto.

Imagine a Saulo postrado ante la luz brillante y escuchando la voz de Jesús. Saulo en lugar de escuchar acusaciones de parte de un Dios santo, debido al camino en el que éste andaba, las palabras que escucha son: "¡Yo soy Jesús!" En ningún momento Dios hizo mención de la impiedad de sus acciones. ¿Por qué? Porque estaba persiguiendo a su mejor amigo.

Amados, este mismo Jesús nos ofrece la misma misericordia. Merecedores de juicio y reproche, le oímos decir: "Yo soy Jesús, tu Redentor."

Agradézcale este día por la misericordia que Él le ha mostrado.

[Pensamientos inspirados por J. B. Stoney]