miércoles, 6 de abril de 2011

ALABANDO A DIOS POR SU BONDAD

"Ellos proclamarán con entusiasmo la memoria de tu mucha bondad, y cantarán con gozo de tu justicia." (Salmo 145:7)

No podemos negar que Dios pide alabanza por todas sus excelencias, pero somos especialmente llamados a alabarlo por su bondad.

Note que el salmista insiste en grandes alabanzas al recordar la bondad del Padre. En hebreo el “proclamar con entusiasmo” se vincula a un gran brote de agua proveniente de una fuente.

En el Salmo 107:8-9, David escribe: "¡Oh, que los hombres alaben al Señor por su bondad, y por sus maravillas para con los hijos de los hombres! Porque sacia al alma menesterosa, y llena el alma hambrienta".

Esta verdad de alabar a Dios por la bondad que ha mostrado en el pasado tocó mi corazón y me condujo a hacer lo mismo que David. Somos llamados a celebrar su bondad.

David habla abiertamente de la bondad de Dios: El es proclive a ser misericordioso al simpatizar con nuestra afflicción y miseria. David toma de Éxodo 34:6, cuando Dios habló a Moisés: "El Señor pasó por delante de él, y exclamó: El Señor, El Señor Dios, misericordioso y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia y verdad."

Amado, mire hacia atrás en el pasado y recuerde lo bueno que el Señor ha sido con usted. Recuerde que, a través de todo, sus misericordias nunca fallaron. Estoy encontrando placer en alabar a Dios por todas las cosas, especialmente por su bondad. No sólo por la bondad del pasado, sino por la que veo diariamente, la bondad que veo a mi alrededor ahora, en el presente.

"Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor para siempre" (Salmo 23:6).