martes, 16 de agosto de 2011

¡VAYA AL ALMACÉN!

Aquí encontramos cómo usted puede recurrir al almacén de Dios y obtener lo que necesita:

1. Acérquese confiadamente a Su trono y pida extensivamente toda la gracia y la misericordia que usted necesita para enfrentar todas las tentaciones y pruebas. El diablo tiene un millón de maneras de hacerle sentir culpable, temeroso, condenado y confundido, inclusive le dirá: "¡Te sientes así porque tienes basura en tu corazón!" Sin embargo, le puedo decir que yo dejé de ver mi corazón desde hace mucho tiempo porque siempre está negro. ¡Pero para mi Padre mi corazón es de color blanco pues está cubierto con la sangre del Cordero! No importa cómo se sienta, busque en la Palabra de Dios lo que Jesús ha hecho. ¡Él le ha dado borrón y cuenta nueva!

2. Recuérdele a Dios que fue Su idea invitarle a entrar. Usted no recurrió al Señor diciendo: "¡Padre, quiero todo lo que tienes!" Él le ha invitado al decirle: "Todo lo mío es tuyo. ¡Ven y tómalo!"

3. ¡Tómele a Dios su Palabra! La Biblia dice que todo lo que Él tiene para nosotros se obtiene por la fe. Usted solo tiene que decir por fe: "Señor Jesús, inúndame con tu paz, pues has dicho que es mía. Yo reclamo descanso para mi alma." No tiene que trabajar para ello, ni cantar ni alabar. Esto viene por estar arraigado y cimentado en una revelación del amor de Dios hacia usted. Esto no proviene de un sentimiento, sino más bien de la Palabra que Él mismo ha dicho: "¡En mi casa hay pan de sobra!"

4. ¡Tome la Palabra de Dios y destruya con un martillo todo su miedo, culpa y condenación en mil pedazos! ¡Rechace todo lo que no es de Dios! Usted puede decir: "Si el diablo viene a mí con sus mentiras, mi Padre ya lo sabe todo y Él me ha perdonado y me ha limpiado. No hay culpabilidad o condenación contra mí. ¡Soy libre!"

Amado, yo creo que si ahora mismo usted le pide al Espíritu que le ayude a agarrar esta verdad para mantenerse arraigado y cimentado en Él, los próximos días serán los más grandes que haya tenido. Usted puede decir: "Señor Jesús, sé que voy a cometer errores, pero nada me va a mover, porque sé que tienes todo lo que yo necesito para alcanzar la victoria y para vivir en ella."

¡Entre a Su almacén y reclame todo lo que es suyo por parte de su Padre amoroso!