miércoles, 10 de agosto de 2011

¡TESOROS EN GLORIA!

Usted no puede separar la provisión de Dios de su amor, el cual tiene que ver con la abundante riqueza guardada en la gloria para que nosotros hagamos uso de ella. Él nos ha dado la provisión que necesitamos para afrontar cada crisis en la vida, y así ¡ayudarnos a vivir victoriosamente en cualquier momento!

Durante semanas yo había orado: "Señor, yo quiero conocer tu corazón. No puedo tener una revelación de tu amor por mí a partir de los libros de mi biblioteca, o incluso de los hombres más santos de todos los tiempos. Sólo puede venir de ti. ¡Quiero mi propia revelación de tu amor proveniente directamente de tu corazón! Quiero verla con tanta claridad que cambie mi caminar contigo y la forma en que ministro."

Mientras oraba, yo no sabía qué esperar. ¿Sería una revelación de su amor que viene corriendo a mi alma como un río de gloria? ¿Podría aparecer como la comprensión de algo grande que me dejaría sin aliento? ¿Sería una sensación de ser muy especial para Él, o un toque de su mano sobre mí tan real que me cambiaría para siempre?

No, Dios me habló a través de un corto y simple versículo: "Porque tanto amó Dios. . . que ha dado. . . "(Juan 3:16). Su amor está ligado a sus riquezas en gloria… ¡abundante provisión para nosotros!

La Biblia dice que nuestro amor por el Señor se demuestra en la obediencia a Él. Pero su amor por nosotros se manifiesta de otra manera ¡por su dar! No se le puede conocer como un Dios de amor hasta que se le ve como un Dios dador. Dios nos amó tanto, que invirtió en su Hijo Jesús todos los tesoros, la gloria y las recompensas del Padre, y luego nos lo dio a nosotros. Cristo es un regalo de Dios para nosotros.

"Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud" (Colosenses 1:19). "Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. Y vosotros estáis completos en él "(2:9-10). En otras palabras, "En Él, usted tiene toda la provisión, ¡todo lo que necesita!"

Muy pocos cristianos se toman el tiempo para apropiarse de lo que Dios ha ofrecido gratuitamente. Nosotros no vamos tras ello ni tomamos posesión. De ahí que los tesoros de Cristo a menudo se encuentren en la gloria, sin ser reclamados.

¡Qué sorpresa nos vamos a llevar cuando lleguemos a la gloria! En ese momento, Dios nos mostrará toda la riqueza que su amor había provisto y la forma en que no hicimos uso de ella.