lunes, 20 de diciembre de 2010

SIN CONTAMINACIÓN EN MEDIO DE LA MALDAD

“Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de comida del rey ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligara a contaminarse” (Daniel 1:8).

La palabra contaminarse aquí sugiere “liberándose a través del repudio.” Daniel estaba diciendo en otras palabras, “¡Cualquier compromiso contra mis estándares me robará mi libertad!” Así que Daniel se propuso comer sólo legumbres y beber sólo agua por diez días. Cuando él le pidió esto al príncipe de los eunucos, él le respondió, “¡vas a costarme mi vida! Vas a lucir enfermo al final de los diez días. ¡Tus mejillas estarán sumidas y el rey seguro que lo notará! Toma – come sólo un poco de carne. Necesitas proteínas. Bebe el vino para robustecer tu sangre. ¡Come estos dulces para que te den energía!”

Yo creo que Daniel y los tres jóvenes Hebreos tenían mucho más en mente que tan sólo evitar cosas que no estaban limpias ceremonialmente. Ellos habían sido tomados cautivos junto con miles de su pueblo. Lo que vieron al llegar a Babilonia debió de haberlos asombrado en gran manera. Esta era una sociedad tan suelta, inmoral y llena de mal hablar, que la sensibilidad espiritual de estos cuatro jóvenes fue asaltada.

Así que los cuatro hicieron un compromiso. Se dijeron uno al otro, “No nos vamos a ceder. No vamos a adoptar estos estándares morales. ¡Seremos aparte, tendremos disciplina en nuestro caminar de fe!

Estos cuatro jóvenes no anduvieron predicando su estilo de vida a otros. Esto era un asunto estrictamente entre Dios y ellos.

Yo le pregunto a usted: Cuando usted está en una crisis, ¿clama usted, “Señor, dónde estás cuando te necesito?¿No estás comprometido a librarme?” Pero, y si el Señor le dijera a usted, “¿Dónde estás cuando yo necesito una voz? Yo necesito voces en estos tiempos viles, vasos puros a través de los cuales yo pueda hablar. Tú dices que quieres que venga a tu crisis – pero tú continúas siendo parte de del sistema mundial perverso. Dime, ¿estás comprometido a mis propósitos?”