jueves, 22 de octubre de 2009

EL PADRE SABE

Jesús nos llama a una manera de vivir que no da lugar a preocupación por el mañana y pone nuestro futuro completamente en sus manos: “No os angustiéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?, por que los gentiles se angustian por todas estas cosas, pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas ellas”.


“Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que no os angustiéis por el día de mañana, por que el día de mañana traerá su propia preocupación” (Mateo 6:31-34)


Jesús no quiere decir que no debemos planear o hacer nada sobre nuestro futuro. En lugar de eso, está diciendo: “No estés ansioso o perturbado por tu futuro.” Si lo pensamos bien, la mayoría de nuestras ansiedades son sobre lo que pudiera ocurrir mañana. Constantemente estamos acosados por dos pequeñas palabras: ¿Y si?


¿Y si la economía falla, y pierdo mi trabajo? ¿Cómo pagaré mi hipoteca? ¿Cómo sobrevivirá mi familia? ¿Y si pierdo mi seguro médico? Si me enfermo y tengo que ir al hospital, estaremos arruinados. ¿Y si mi fe falla durante las pruebas? Todos tenemos miles de ansiedades “¿y si?”.


Jesús interrumpe nuestros ¿y si? Y nos dice, “Vuestro Padre celestial sabe cómo cuidarlos” Y él añade, “No necesitas preocuparte. Tu Padre sabe que tienes necesidad de estas cosas y él nunca te abandonará. El es fiel para alimentarte, para vestirte y para suplir todas tus necesidades”.


“Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta…Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan…ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.”


“Y si la hierba del campo, que hoy es y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe?” (Mateo 6:26, 28-30).


Con mucho gusto le damos al Señor todos nuestros ayeres, entregándole nuestros pecados pasados. Confiamos en él para el perdón de todas nuestras fallas pasadas, nuestras dudas y miedos. Así que, ¿por qué no hacemos lo mismo con nuestros mañanas? La verdad es que la mayoría de nosotros nos aferramos a nuestro futuro, por que queremos el derecho a mantener nuestros sueños. Hacemos nuestros planes independientemente de Dios, y después le pedimos que bendiga y realice esas esperanzas y sueños.