jueves, 31 de marzo de 2016

EL HORNO DE LA AFLICCIÓN

“Si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Romanos 8:17-18). El apóstol Pablo está diciendo que en comparación a la luz de la gloria que le espera, ¿qué es su prueba?

Igualmente, Él quiere que tornemos nuestros ojos del sufrimiento presente y los fijemos en lo que vendrá, lo cual, cambiará todo. Un minuto en nuestra nueva habitación, dice Pablo, no recordaremos lo que sucedió antes. Su punto es comenzar a alabar ahora, regocijándonos por el gozo que nos espera. “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él [de Jesús], sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre” (Hebreos 13:15).

Dios ha escogido a aquellos “purificados…no como a plata; te he escogido en horno de aflicción” (Isaías 48:10).

El pueblo a quien Isaías ofreció su visión de un nuevo mundo acababa de soportar la furia de un enemigo feroz. Ahora estaban tambaleándose de su tribulación, atados por el temor y el cansancio. Ellos sentían que Dios los había abandonado y tenían miedo de lo que el futuro les deparaba.

Así que ¿qué palabra les envió Dios? Es la misma palabra que le da hoy a Su pueblo: “¡Despiértense! No están acabados, como piensan. El Señor, su fortaleza, esta todavía con ustedes. Así que, levántense del polvo del desaliento y siéntense en el lugar celestial que les he prometido. No han perdido su justicia, así que vístanse con sus mantos. Sacúdanse, háblense a si mismos, dense un sermón. Y díganle a la carne y al diablo: “Soy más que vencedor a través del que me salvó.” (Isaías 52:1-3, parafraseado)

“Y los fundiré como se funde la plata, y los probaré como se prueba el oro. El invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: Pueblo mío; y él dirá: Jehová es mi Dios” (Zacarías 13:9).

miércoles, 30 de marzo de 2016

UNA ESCUELA DE ADORACIÓN

¿Cómo sacó Dios a los hijos de Israel de Egipto? Tuvo que ponerlos en un horno de sufrimiento para llevarlos al punto donde clamaran: “¡Basta de esto! Ya no quiero estar aquí”. Entonces, cuando llegó la hora en que Dios dijera: “Vayan”, estaban listos para desarraigarse y moverse a Su Tierra Prometida.

Dios nos ayude a separarnos del espíritu materialista de este siglo y a transferir todo nuestro afecto a la Nueva Jerusalén.

Isaías profetizó que el mundo que Dios estaba creando es un lugar de alabanza, donde sus habitantes se regocijan. “Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo” (Isaías 65:18). La palabra Hebrea para “crear” en este versículo significa “traer a la existencia”. ¿Ves lo que Isaías está diciendo? Dios está creando no sólo un mundo nuevo, sino también un pueblo especial. Está trayendo a existencia, una novia que no sólo ha sido apartada de este mundo, sino que también ha aprendido a salir de las pruebas a través de la alabanza.

El hecho es que nuestros sufrimientos presentes conforman una escuela de adoración. Y todas las formas que estamos aprendiendo a alabar a Jesús, especialmente en nuestras pruebas, son un entrenamiento para ese día glorioso. ¿Qué quiere decir esto para los cristianos que viven con agitación y preocupación constantes? ¿Cómo pueden los que viven como si Dios estuviese muerto repentinamente saber cómo salir de sus pruebas a través de la alabanza?

Es muy importante cómo reaccionamos en nuestra prueba presente. Cuando Israel estuvo en su hora de gran sufrimiento, perdió la esperanza. Ellos decidieron que no podían aguantar más, así que simplemente se sentaron en el polvo. Aquí estaba el pueblo de Dios, con promesas sólidas como roca, sin embargo se sentaron allí con una cadena alrededor de sus cuellos.

Igualmente hoy, algunos cristianos se dan por vencidos en este punto. Ellos no abandonan su fe, pero dejan de buscar a Jesús con todo su corazón, pensando: “No puedo vivir bajo esta clase de intensidad. Parece que mientras más me acerco a Cristo, más sufro.” Se preguntan cómo es que Pablo pudo decir: “Me gozo en lo que padezco” (Colosenses 1:23-24).

Así es exactamente cómo Pablo pudo hacer tal aseveración: Él fue llevado al cielo y vio la gloria que nos aguarda. Debido a lo que vio, Pablo pudo abrazar sus pruebas y aflicciones en esta vida, aprendiendo a alabar a Dios a través de cada odisea. Estaba determinado a aprender a estar contento sin importar su situación, y empezó a practicar la alabanza en preparación para el mundo por venir.

martes, 29 de marzo de 2016

FUERA DE LA PUERTA

Abraham pasó una gran prueba de fe cuando, en obediencia a Dios, ofreció a su hijo Isaac en sacrificio. Sin embargo, aún más que su fe probada, Abraham fue apartado de esta tierra, un hecho probado cuando ofreció a su hijo. Él tuvo fe en que había un propósito mayor del que él podía ver. Aquí tenemos a un hombre verdaderamente en el mundo pero no del mundo, viendo su ciudadanía en otro mundo.

Ahora considera lo que Hebreos dice de Cristo “(Él)… padeció fuera de la puerta” (13:12). Jesús sufrió como un extranjero, siempre en las afueras de la religión formal, en las afueras de la sociedad aceptada. Sin embargo, Cristo también estaba “afuera” en el sentido de no tener un lugar aquí en la tierra, tan siquiera para reposar su cabeza. En todo lo que Jesús hizo, siempre miró hacia el cielo.

Como nuestro Salvador y como nuestro antepasado Abraham: “no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir” (13:14). Vivimos y trabajamos en esta tierra, pero somos extranjeros aquí; nuestra verdadera patria es la Nueva Jerusalén. Por lo tanto, Hebreos nos urge: “Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio” (13:13). Hasta que también estemos en las “afueras” del campamento, fuera de la lujuria y el materialismo de este mundo, no estaremos donde nuestro Novio está.

Vivo en un hogar agradable y manejo un carro bonito. Pero continuamente estoy en guardia en contra de que tales cosas materiales tomen mi corazón. El hecho es que puedes tener una fe poderosa y aun así no anhelar a Cristo. “Si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy” (1 Corintios 13:2).

Tristemente, cuando miro alrededor, veo multitudes de cristianos creyentes que tienen mucha fe, pero no tienen el anhelo de estar con Jesús. En lugar de ello, han fijado sus ojos en las cosas de este mundo y en cómo obtenerlas. Yo encuentro que esas personas no quieren escuchar sobre fijarse en el cielo o ser apartado de este mundo. Para ellos, tal mensaje significa una interrupción de la “buena vida” que ellos disfrutan aquí.

Gracias a Dios, que Él tiene una manera maravillosa de empujarnos fuera de la puerta. Él nos dice, en esencia: “Si te voy a entregar a mi Hijo en matrimonio, no puede haber otra atracción en tu vida. Quiero estar seguro de que no estés deseando algo o a alguien que no sea Cristo. Tu sueño más emocionante, la mayor atracción de tu corazón, tiene que ser un deseo de estar con Cristo”.

lunes, 28 de marzo de 2016

LA VOZ DE LOS ESCÉPTICOS by Gary Wilkerson

Todos tenemos un llamado del Señor. Y en diversas etapas de nuestra vida, Él ha puesto delante de nosotros un plan preestablecido que hemos de cumplir. Por otra parte, Dios promete que si actuamos en fe, confiando en Él, Él traerá ese plan a buen término.

Sin embargo, esto no siempre es fácil. Como todos los que han caminado con Jesús durante cualquier periodo de tiempo saben, seguir Su alto llamado significa que vamos a encontrar obstáculos, el más común de los cuales es la voz del escéptico. A medida que nos acercamos a cruzar el Jordán a la Tierra Prometida, oiremos todo tipo de voces que nos dicen que no vayamos. Nos murmuran en tonos muy razonables: "Es sólo que no va a suceder. Déjame explicarte el porqué".

Tres tipos de voces escépticas aparecen en la vida de todo cristiano:

En primer lugar, tenemos al escéptico del exterior. Se trata de un amigo, conocido o familiar que desafía lo que creemos que debemos hacer para obedecer a Dios.

También hay un escéptico demoníaco. Esta es la voz del maligno, que nos quiere hacer alejar de nuestra confianza en el Señor.

Por último, existe un escéptico interior. Esta es la voz dentro de nuestra propia mente que levanta toda clase de argumento en contra de la obediencia a lo que Dios nos ha pedido.

Josué oyó estas tres voces, mientras Dios lo despertaba para dirigir a Israel a cruzar el río Jordán. El cruce contenía toda la promesa de la gloria futura de Dios para Su pueblo en la tierra. Puedes estar seguro de que no había forma de que ellos cruzaran el río, mientras siguieran escuchando las voces estridentes de los escépticos que trataban de disuadirlos.

Nuestro Dios quiere destruir toda voz escéptica que nos impida obedecer Su dirección para Su mayor gloria. Cada vez que Él nos pide dar un paso de fe, Él nos está llevando a "cruzar" a una medida de confianza en Él, que nunca antes hemos tenido.

“Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé” (Josué 1:5).

sábado, 26 de marzo de 2016

EL ABOGADO by Claude Houde

La Biblia describe a Satanás como el acusador de nuestros hermanos. En Apocalipsis 12:10 leemos que Satanás "acusaba [a nuestros hermanos] delante de nuestro Dios día y noche". Cada vez que Satanás está presente en las Escrituras, alguien está siendo acusado. Él está allí en la forma de una serpiente tentadora en Génesis y vemos que Adán y Eva se acusan mutuamente con crueldad. La gente murmuró en el Antiguo Testamento, las plagas los devoraron, y el apóstol advierte: "Estas cosas sucedieron para nuestra enseñanza, nuestro entendimiento. No murmuren como ellos murmuraron, y perecieron por el destructor "(véase 1 Corintios 10:10-11).

"Pues no ignoramos sus maquinaciones" (2 Corintios 2:11). Pedro "acusó" al Señor, y Jesús le dijo: "Quítate de delante de mí, Satanás, no te das cuenta por qué espíritu estás hablando" (ver Marcos 8:33) .Este espíritu del acusador es real y está terriblemente activo en el mundo de hoy. Los maridos acusan a sus esposas, los adolescentes acusan a sus padres, las naciones y regiones enteras del mundo son separadas por un grupo, nacionalidad, color o clan, acusando continuamente y atacando a la otra parte. Los creyentes y líderes culpan a los pastores, y los ministros se quejan unos con otros: "los creyentes de hoy no son como antes." Ese es el espíritu del acusador. Sin embargo, tu puedes elegir una vida diferente. Puedes clamar: "Padre, lléname de fe con una revelación y con el Espíritu del Abogado".

La Biblia nos enseña que "tenemos un abogado (defensor e intercesor) con el Padre, a Jesucristo el justo y. . . El vive siempre para interceder a nuestro favor "(ver 1 Juan 2: 1 y Hebreos 7:25).

También podemos llenarnos y vivir en el Espíritu y por Espiritu que ora, intercede, apoya, ama y perdona. Cada día realmente tenemos una elección que hacer: división o destino; resentimiento o restauración; destrucción o construcción; hacer daño o sanar; amargarse o bendecir; liberar o menoscabar; insignificancia o poder; mi programa de avance o Su autoridad...¡El acusador o el Abogado!

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Claude Houde es el pastor principal de la Iglesia de la Nueva Vida (Eglise Nouvelle Vie) en Montreal, Canadá; y es un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo. Bajo su liderazgo la Iglesia de la Nueva Vida se ha incrementado de ser un puñado de personas, a más de 3500 miembros, en una parte de Canadá donde pocas iglesias protestantes han alcanzado éxito.

viernes, 25 de marzo de 2016

EL VIAJE DE FE

Ahora mismo, Dios está preparando un nuevo mundo – un cielo nuevo y una nueva tierra – para su pueblo. Y esta nueva creación estará compuesta de una Nueva Jerusalén, que incluye un hogar para la Novia de Cristo. Isaías vio este nuevo mundo que Dios está creando, y el ver esto lo debe haber sobrecogido. Dios dijo a través del profeta: “Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento. Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo” (Isaías 65:17-18).

Dios está haciendo una declaración poderosa aquí a la Novia de Cristo. De hecho, está diciendo: “en medio de tu prueba actual, fija esta verdad en tu mente: el mundo presente no es tu hogar. Todo lo que ves pasará – la tierra, la luna, el sol, y las estrellas. Estoy creando un nuevo mundo donde no hay fuegos, inundaciones, diablos, pruebas ni aflicciones.

¿Entiendes este mensaje? Tu prueba va a terminar, y tus problemas pasarán. Por lo tanto fija tus ojos en Cristo y pon tus afectos en pasar la eternidad con Él en el nuevo mundo. De acuerdo a Él, el mundo en el que luchamos ahora, con todo su dolor y tristeza, no será recordado cuando ese día llegue. ¡Ni siquiera tendremos memoria de él!

Amados, esto me dice que la prueba que muchos están soportando ahora mismo no es una prueba – es un entrenamiento. Se nos está preparando para un mundo donde no habrá más dolor. Y ese mundo va a ser poblado con cuerpos nuevos. Pablo nos dice que el cuerpo que baja a la tumba no es el mismo que saldrá de la tumba. Vamos a tener un cuerpo nuevo, uno con el ADN de Cristo mismo.

Abraham es un ejemplo de alguien que tenía un enfoque en el mundo por venir. La Biblia dice de él: “Por la fe habitó como extranjero en la tierra… porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.” (Hebreos 11:9-10).

jueves, 24 de marzo de 2016

LA NOVIA DE CRISTO

La verdad es que no todas las pruebas son pruebas de fe. A menudo, el Señor está detrás de algo más cuando estamos en el horno de la aflicción. Ciertamente, mientras más cerca caminas con Cristo y más profundas tus pruebas, mucho más está obrando él en ti para lograr algo más que fe.

Pero no malinterpretes: cuando nuestra fe vacila, pruebas de fe vendrán. Nunca estaremos completamente más allá de ser probados. Pero aquí hay otro de los propósitos de Dios en nuestras pruebas: El Padre está preparando una Novia para su Hijo.

Él quiere más de nosotros en nuestras pruebas que una fe mayor. Esta Novia va a ser probada severamente y su amor por el novio pasará por el fuego. Su confianza en él será refinada a través de fuegos, inundaciones y aflicciones. Sin embargo, estas pruebas no son cuestión de probar su amor y devoción. Al contrario son para refinar un amor que ya está totalmente comprometido. Déjame explicar.

Creo que muchos de los que leen este mensaje están plenamente comprometidos con Cristo. Jesús es el gran amor de tu vida, y tu confianza en Él está floreciendo. Ciertamente, todavía hay momentos cuando se pone a prueba esa confianza. Pero Dios está buscando algo distinto de ti, algo más. Su preparación de la Novia requiere que él haga una obra sobrenatural en ti.

Esta Novia -la elegida amada de Jesús– debe ser consumida por el deseo de estar con el Novio. Debe ser apartada de todas las atracciones. Debe estar obsesionada por un deseo de estar siempre en Su presencia corporal. Pablo se refiere a este deseo cuando escribe de su propio deseo de “estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.” (2 Corintios 5:8) “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.” (Filipenses 1:21).

Esta no era una obsesión macabra con la muerte de parte de Pablo. El apóstol claramente vivía una vida plena y útil, pero él dijo: “Algo en mi anhela estar con el Señor, donde Él está. Anhelo estar con Él cara a cara”. Para hacer tal aseveración, Pablo tenía que estar completamente apartado de este mundo y sus atracciones.

miércoles, 23 de marzo de 2016

FE QUE PREVALECE

Pablo testifica haber sido afligido con pruebas y sin embargo terminando su carrera habiendo ganado la prueba de la fe. Él escribe: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” (2 Timoteo 4:7). Claro, Pablo sabía que todavía tenía mucho por hacer. Había grandes pruebas y sufrimientos por delante de él. Pero podía decir honestamente:

“Quizás no he comprendido a Cristo como quería y no he sido perfeccionado, pero cuando se trata de fe y de confiar en Dios a través de cada prueba sé en quien he creído y estoy persuadido. Cuando el enemigo viene como una inundación, sé que el Señor levantará bandera contra él. Y he aprendido todo esto en el horno de la aflicción.”

Comparto este testimonio con Pablo. Por la gracia de Dios, el Espíritu Santo me ha permitido atravesar un número de pruebas en años recientes, la más difícil fue el fallecimiento de nuestra nieta de doce años, Tiffany. El Señor proveyó fuerza y fe a través de esa terrible prueba y salí de ella diciendo: “Sé en quien he creído, y sé que tiene un plan. Dios no permitiría que este tipo de dolor profundo venga sobre mí y mi familia sin un propósito detrás de todo ello. Oh, Señor, te entrego esto a ti por medio de la fe.”

Piensa en tu propio sufrimiento o prueba. ¿Has tenido duda, temor o ira al tener que soportarlo? ¿Has acusado a Dios de poner demasiado sobre ti, de colocarte en tu prueba innecesariamente? ¿Estás al borde de darte por vencido, pensando: “He sido fiel en orar, en leer la Biblia, en ir a la iglesia, pero nada funciona”?

O puedes todavía mirar hacia al cielo y decir: “Sé que el Señor es bueno y voy a confiar en él a través de esto. No viviré en la duda, él me sacará para su gloria.” Si esto te describe, entonces tu fe ha soportado el fuego. Pero si no, tengo una pregunta para ti: ¿Cuántas pruebas más y aflicciones debes soportar antes de poder decir: “Mi fe ha prevalecido”?

martes, 22 de marzo de 2016

LA PRUEBA DE TU FE

Dios no se deleita en las pruebas por las que atraviesan sus hijos. La Biblia dice que Cristo es compasivo hacia nosotros en todas nuestras pruebas, siendo tocado por los sentimientos de nuestras dolencias. En Apocalipsis 2:9 le dice a la iglesia “Conozco… tu tribulación, y tu pobreza” Está diciendo, en esencia, “Sé por lo que estás atravesando. Quizás no lo entiendas, pero sé todo al respecto.”

Es esencial que comprendamos esta verdad, porque el Señor sí prueba a su pueblo. La Escritura dice: “Nos ensayaste (probaste) como se afina la plata” (Salmo 66:10). “Vuestra fe…se prueba con fuego” (1 Pedro 1:7). “Jehová prueba al justo” (Salmo 11:5).

Ciertamente, todos los que siguen a Jesús van a enfrentar aflicciones. El Salmista escribe: “Muchas son las aflicciones del justo” (Salmo 34:19). Pablo habla de tener “mucha aflicción y angustia del corazón…con muchas lágrimas” (2 Corintios 2:4). Y Hebreos describe a santos que son “pobres, angustiados, maltratados” y que “[sostuvieron] gran combate de padecimientos” (Hebreos 11:37, 10:32).

El hecho es que la Biblia habla muchísimo sobre el sufrimiento, tribulaciones y problemas en la vida de los creyentes. De acuerdo al Salmista, “Porque mi alma está hastiada de males, y mi vida cercana al Seol” (Salmo 88:3). Igualmente, David escribe de soportar “muchas angustias y males” (71:20).

No puedo nombrar a un solo seguidor de Jesús que no haya soportado todas estas cosas que la Escritura menciona: pruebas, tribulaciones, aflicciones y angustia. Sé que puedo decir junto con David: “He soportado pruebas y problemas grandes y difíciles.” Y sé que muchos otros leyendo este mensaje pueden decir: “Eso resume mi vida hasta este momento. Estoy enfrentando angustiosas pruebas y aflicciones.”

Por esta razón, cada cristiano tiene que saber y aceptar que Dios tiene un propósito en todos nuestros sufrimientos. Ninguna prueba entra en nuestras vidas sin que él lo permita, y uno de los propósitos de Dios detrás de nuestras pruebas es el producir en nosotros una fe inquebrantable. Pedro escribe: “Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo” (1 Pedro 1:7). Pedro llama a estas experiencias “fuego de prueba” (4:12).

lunes, 21 de marzo de 2016

FELICIDAD DEL SEÑOR by Gary Wilkerson

¿Quiere Dios que seamos felices? Esta es una pregunta muy seria para muchos Cristianos. De principio a fin, la Biblia nos da una respuesta muy clara, y que está destinada a transformar la forma en que vivimos.

¡Sí, Dios quiere que seamos felices! Su deseo está fundamentado sólidamente, es una verdad basada en la Biblia y demostrada en la Escritura. Cada versión moderna de la Biblia habla de la felicidad una y otra vez.

La Biblia Cristiana Standard Holman es una de la más nuevas traducciones, y ella nos dice: “Felices son las personas que conocen el grito de gozo; Jehová, ellos caminan en la luz de Tu presencia” (Salmo 89:15). “Yo cambiaré su lamento en gozo, los consolaré, y les traeré felicidad donde había dolor” (Jeremías 31:13).

La Nueva Traducción Viviente, otra respetada versión, dice: “¡Y miren! Yo crearé una Jerusalén que será un lugar de felicidad” (Isaías 65:18). La Traducción Palabra de Dios para Todos dice, “Los rescatados por el Señor volverán y...Serán felices eternamente” (Isaías 35:10). El siguiente versículo de hecho representa la enfermedad de la generación presente: “No quisiste adorar al Señor tu Dios con alegría y sinceridad, a pesar de tener todo en abundancia ” (Deuteronomio 28:47).

¿Necesita una palabra sobre la felicidad del Nuevo Testamento? "A pesar de que nunca ha visto a Cristo, que lo amas. . . . Estás muy feliz con la alegría y la alabanza que difícilmente puede ser expresada en palabras "(1 Pedro 1: 8, Biblia de las Américas).

En total encontré 2700 referencias que hablan de felicidad, gozo, alegría, aliento, deleite, aún placer. Cada una de estas emociones forma parte de la maravillosa aventura que vivimos en Cristo.

¿Cómo recuperas la felicidad cuando se te ha escapado por tanto tiempo?

¿Cómo es posible que tengas felicidad cuando te encuentras con dolores físicos, cuando tu alma está aproblemada, cuando tu familia es un desastre? Déjame darte sólo unas pocas palabras que te ayudarán:
  1. Cree que él quiere la felicidad para ti. Se te han dado evidencias Bíblicas de que Dios la quiere para ti.
  2. Cree que la felicidad que él te da es una realidad sólida, no un sueño imposible.
  3. Renueva tu mente acerca de este tema a través de su Palabra. No permitas que el enemigo te arrebate su verdad.

sábado, 19 de marzo de 2016

EXPERIMENTANDO EL PODER DE DIOS by Nicky Cruz

No importa cuántas veces experimente el poder de Dios, nunca dejará de sorprenderme. Nunca dejará de asombrarme con la manera en que puede llevar a convicción aún al barrio más frío y difícil. La forma en que puede disipar el mal en cuestión de segundos y exponer lo más profundo del corazón de una persona, llevándola de rodillas ante la cruz.

No importa lo mucho que parezca que Satanás está ganando esta guerra, sé que es sólo cuestión de tiempo antes de que Dios intervenga y se haga cargo, antes de que Dios sople su aliento y haga que el diablo quede encogido de miedo en un rincón oscuro.

Mientras estaba de pie en esa plataforma en el Bronx, Nueva York, durante una cruzada, sintiendo el poder del Espíritu de Dios posándose sobre nosotros, moviéndose entre nosotros, soplando como un viento fresco del norte, me sentí completamente vivificado. ¡Como si pudiera enfrentarme a todas las fuerzas del mal y enviarlos de vuelta al infierno! Es algo que siento cada vez que la unción de Dios está cerca. Cada vez que su Espíritu se hace cargo. Cada vez que vamos a la batalla contra el mal con Jesús a nuestro lado.

Podía sentir a Dios moviéndose entre la multitud, ministriando sanidad, haciendo milagros en los corazones de aquellos que lo necesitaban. Su Espíritu haciendo eco entre los edificios, entrando y saliendo por las ventanas y puertas, entre los corredores, por los pasillos, en los apartamentos. Corazones de pecado fueron rotos. Mentes sucias fueron llenas con pensamientos de arrepentimiento y vergüenza. Cuerpos desfigurados por las drogas sintieron el poder sanador de la salvación.

Así es como trabaja Dios. Esta es la forma en que se mueve. Aquí es donde lo encontrarás en guerra contra Satanás. Y en medio de esta guerra es donde anhelo estar.

“Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; así que había gran gozo en aquella ciudad.” (Hechos 8:5-8).

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Nicky Cruz, evangelista internacionalmente conocido y prolífico autor, se volvió a Jesucristo de una vida de violencia y crimen después de encontrarse con David Wilkerson en la ciudad de Nueva York en 1958 La historia de su dramática conversión fue contada por primera vez en el libro “La Cruz y el Puñal” escrito por David Wilkerson y más tarde en su propio best seller “Corre, Nicky, Corre”.

viernes, 18 de marzo de 2016

UN EVANGELIO DILUIDO Y A MEDIAS

Un evangelio diluido y a medias es una abominación al Señor. Como ves, puedo escribirte, diciendo: “Jesús te ama y desea bendecirte. Él quiere que disfrutes tu vida. Él desea concederte milagro tras milagro”.

Pero, esto es solo la mitad de la verdad del evangelio. El evangelio completo también incluye advertencias contra el engaño del pecado. Incluye arrepentimiento y tristeza según Dios, preparación para la persecución y un anhelo por la venida de Cristo. La Escritura nos dice en términos muy claros: “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14). El evangelio de Cristo siempre confronta al hombre y luego le trae consuelo. Nunca se acomodará a los gustos del hombre pecador.

Sí, Jesús ministró milagros. Concedió pan y carne a las multitudes. Pero, el día vino, en el que ya no realizó ni predicó milagros. En lugar de ello, dijo a Sus discípulos: “A menos que coman Mi carne y beban Mi sangre, no tendrán parte conmigo”.

No soy profeta, pero el Espíritu Santo me ha dirigido para entregar algunos mensajes proféticos que muchos han considerado demasiado duros. Algunas personas me han llamado el predicador del juicio final. Yo prontamente admito que he predicado algunos mensajes que me han causado salir de las puertas de la iglesia, irme a casa y llorar. Sin embargo, todo esto se debió a un versículo: “El que justifica al impío, y el que condena al justo, ambos son igualmente abominación a Jehová” (Proverbios 17:15).

Ocasionalmente, después de un servicio, me pongo los audífonos para escuchar el mensaje que recién acabo de predicar. Y algunas veces, tiemblo al escuchar, preguntándole al Señor: “¡Oh, Dios!, ¿crucé la línea? ¿Condené aquí a tus santos justos? ¿Inconscientemente herí a tus siervos?” En otras ocasiones, pregunto: “Jesús, ¿en este sermón prediqué solamente la mitad de Tu evangelio? ¿Prediqué un sermón que hizo que la gente se sintiera bien acerca de sus pecados? ¿Di a la gente un falso consuelo diluyendo Tu llamado para que se vuelvan de su iniquidad?”.

El único obstáculo para Su evangelio es la incredulidad en nuestros corazones.

jueves, 17 de marzo de 2016

EL EVANGELIO IMPARABLE

“Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo” (1 Corintios 11:31-32). Entonces, ¿de qué manera podemos juzgarnos a nosotros mismos, como Pablo dice que hagamos?

Este es criterio con el cual yo constantemente me juzgo a mí mismo: “¿He obstaculizado de alguna manera, el evangelio de Cristo?” Sabemos que el mundo no puede impedir el evangelio, pero el hecho es que nosotros, que lo predicamos, podemos impedirlo. Pablo se juzgó a sí mismo basándose en este asunto, al escribir: “Lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo” (1 Corintios 9:12).

El apóstol nos está diciendo, en esencia: “Tengo que ser cuidadoso de cómo presento el evangelio. Si tengo una mente materialista, o si guardo codicia o lujuria, no puedo representar a Cristo fielmente. Esto podría causar un obstáculo al evangelio que presento. No, la manera en la que vivo tiene que ser parte del evangelio que predico”.

Considere a los corintios en el tiempo de Pablo. Ellos traían alimentos delicados a la mesa de festín, mientras que los pobres entre ellos no tenían nada para comer. Pablo les dijo, con muchas palabras: “Ustedes realmente no están preocupados de las necesidades del cuerpo de Cristo si sus ojos se fijan sólo en cómo mejorar sus propias vidas. Simplemente no pueden estar enfocados en los intereses de Dios si no les importa si su hermano tiene suficiente dinero para su próxima comida”.

Cualquier obra o ministerio que esté hecho con esta clase de pensamiento, no soportará el fuego santo del Señor. Grandes números, métodos exitosos y logros monumentales no significarán nada en aquella hora, porque Dios juzga los motivos del corazón. La pregunta que hoy tenemos que hacernos es: “¿Estoy haciendo esto por el reconocimiento? ¿Para ser alguien? ¿Para asegurar mi propio futuro, sin considerar a mis hermanos o hermanas en necesidad?”.

No te equivoques: El evangelio de Jesucristo avanza sin impedimentos, poderoso e imparable. Pero esto sucede solamente cuando es predicado y enseñado en su plenitud. Tiene que ser entregado en el contexto de “todo el consejo de Dios”. Así como Pablo dice: “No he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios” (Hechos 20:27, cursivas mías).

miércoles, 16 de marzo de 2016

OPERACIÓN ROMA

Lo que Dios hizo a través del arresto de Pablo, fue asombroso. El Señor no necesitó de métodos modernos para que Su evangelio saliera adelante. Él solamente necesitó de un simple siervo y éste estaba oculto en una bocacalle, en una pequeña casa alquilada, custodiado por guardias armados. Sin embargo, por dos años, un constante flujo de almas hambrientas de todos los caminos de la vida vinieron a él en su celda provisional (ver Hechos 28:30-31).

De hecho, esa pequeña casa alquilada sirvió como el Gran Cuartel General del Espíritu Santo para la “Operación Roma”. Adentro, el Espíritu de Dios estaba levantando un cuerpo de creyentes consagrados, que saldría predicando el evangelio con poder y unción. Y ellos llevarían las buenas nuevas de Cristo hasta los últimos rincones del imperio.

¿Qué es lo que Dios está tratando de decirnos con este relato? ¿Podría estar el Señor diciéndonos aquí, que no busquemos la grandeza del ministerio, que no nos enfoquemos en números o en técnicas? Sencillamente, Dios nos está diciendo que el Espíritu Santo puede tomar a cualquier persona común, llevarla a un estado de total dependencia y con ella alcanzar comunidades, ciudades y aún naciones, desde los lugares más insignificantes.

¿Por qué fluían tantas personas a la casa de Pablo? ¿Por qué respondían así a una simple palabra de boca, para escuchar a un pobre predicador desconocido? Yo digo que se debió a que esa casa estaba llena del Espíritu de Dios. Jesús estaba presente allí, el Espíritu Santo traía convicción de pecado a todos los que entraban, y la presencia de Cristo sanaba sus almas hambrientas.

No me malinterpreten: no estoy predicando: “Sé pequeño”. Estoy predicando: "Dios puede usar al más humilde". Él puede usar a cualquiera que esté dispuesto de ser despojado de toda confianza en la carne para depender de Él en todo. Y el Señor puede hacer eso con cualquier cristiano, de cualquier tipo de vida. Lo sé, porque yo soy un ejemplo de ello. Dios encontró un predicador flaco en el campo de Pensilvania y lo envió a la ciudad de Nueva York para trabajar con las pandillas y los drogadictos. ¿Qué podría ser más inadecuado?

“Sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte” (1 Corintios 1:27).

martes, 15 de marzo de 2016

EL EVANGELIO NO PUEDE SER IMPEDIDO

El libro de los Hechos cierra con una asombrosa nota. Los últimos dos versículos, muestran a Pablo en cadenas, bajo arresto domiciliario y custodiado por soldados romanos. No obstante, lee la nota gozosa con la cual se describe la situación de Pablo: “Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento” (Hechos 28:30-31).

En el idioma original, griego, la palabra “impedimento” realmente significa “obstrucción”. La versión “Reina Valera” dice que Pablo predicaba y enseñaba el evangelio “abiertamente, sin impedimento”. ¡Qué asombrosa declaración, siendo que Pablo estaba encarcelado! El evangelio no tenía impedimento, lo que significa que no tenía obstáculos ni obstrucciones. El autor usa este testimonio para cerrar el libro de Los Hechos con una poderosa declaración: “¡El evangelio no puede ser obstaculizado!”

No te equivoques, había obstáculos por todas partes para el mensaje de Pablo. Cuando en Roma, él llamó a los líderes judíos para que lo visitaran en sus cadenas, ellos se indignaron. Dijeron: “Ni siquiera te conocemos. ¿Quién eres tú para nosotros?” Cuando finalmente Pablo les predicó a Cristo, terminaron riñendo entre ellos. Al mismo tiempo, el Emperador Nerón estaba torturando y matando cristianos en las calles de Roma.

Considerando estos gigantescos impedimentos, ¿cómo planeó Dios impactar al pagano Imperio Romano? ¿Cuál sería Su método para establecer en Roma, una iglesia que influyera al mundo a través del imperio, por los próximos siglos? ¿Podría realmente ser este antiguo terrorista judío encarcelado, cuyo discurso se decía ser despreciable? ¿Era Pablo el mejor instrumento de Dios para evangelizar Roma y sus vastos territorios?

Por dos años, el apóstol estuvo encerrado en esta casa sin descripción ubicada en una bocacalle. No tuvo ningún evangelista asociado, ni Timoteo ni Bernabé, que trabajaran a su lado. No tuvo un micrófono para salir al aire con sus mensajes. No tuvo consultores ni conexiones políticas que le ayudaran. Pablo simplemente no tuvo programas o agendas planificadas. Y aun si las hubiere tenido, no había forma de publicarlas. No pudo ir a evangelizar puerta a puerta ni celebrar reuniones por las calles.

Él declaró, en muchas palabras: “Aquí estoy Señor. Úsame como Tú quieras”.

No, Pablo sólo estaba allí. No obstante, se sentía absolutamente satisfecho en el lugar donde Dios lo había puesto. Él declaró de tantas formas: “Aquí estoy, Señor. Úsame como quieras. No conozco Tu plan, pero sé que Tú me has puesto aquí. Tu evangelio avanzará sin impedimentos”.

lunes, 14 de marzo de 2016

EL REMEDIO DE CRISTO PARA EL TEMOR by Gary Wilkerson

Muchos en la Iglesia de hoy viven como si hubieran aceptado la derrota. Sus pensamientos se rigen por la duda en lugar de la creencia y viven con patrones habituales de pecado. Mantienen su fe para ellos mismos, pensando que si luchan tanto, ¿cómo podrían ayudar a alguien más? Así es como luce la vida cristiana sin el poder de la resurrección.

En realidad, así es como lucía la vida de los discípulos después de la crucifixión. Entonces, ¿qué fue lo primero que hizo Jesús después de la resurrección? Él trató con los temores de sus seguidores: "Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros" (Juan 20:19).

Literalmente, los discípulos se habían encerrado bajo llave, temerosos del mundo exterior. Ellos tenían temor de la burla, el escarnio, la persecución, incluso la posibilidad de una muerte como la que Jesús experimentó. Pero Cristo vino directamente a través de esas paredes para reunirse con ellos en su temor y sus primeras palabras a ellos fueron: "Paz a vosotros". Incluso en ese momento seguían temerosos, por lo que Jesús tuvo que decírselo dos veces: "Paz a vosotros" (ver 20:19,21). Cristo no los regañó ni los juzgó por su temor; por el contrario, se acercó a ellos en su punto más profundo de necesidad.

Lo mismo ocurrió alrededor de una semana más tarde. Una vez más los discípulos se habían encerrado a causa del temor, y una vez más Jesús entró trayendo paz: " Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros" (20:26).

A veces Jesús tiene que decirnos las cosas más de una vez. Aun así, Él no juzgó a los discípulos por su temor; en cambio, Él les mostró toda la paciencia. A principios de dicha semana, Tomás había expresado incredulidad, pero ahora Jesús lo invitó a examinar Sus cicatrices para eliminar cualquier duda. "Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!" (20:28).

Aquí, en la respuesta de Tomás vemos el remedio de Cristo para nuestros temores: ¡Creer! Jesús lo proclama a Su Iglesia, y Su Iglesia lo proclama todas las semanas a todos los que entran por sus puertas: "La paz sea contigo. No tengas temor. Cree en Él".

sábado, 12 de marzo de 2016

EL NACIMIENTO DE LA IGLESIA by Jim Cymbala

La iglesia cristiana nació a través del poder del Espíritu Santo. Al leer el libro de los Hechos y las epístolas del Nuevo Testamento, vemos una imagen de la iglesia primitiva tal y como Dios quería que fuera. "Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones." (Hechos 2:42).

Eran una comunidad de creyentes que con libertad amaban a la Palabra de Dios y estaban dedicados a la enseñanza de los apóstoles. Nadie necesitaba insistirles ni coaccionarlos para que amaran la Palabra. En cambio, los inspiraba el Espíritu dentro de ellos. El mismo Espíritu que escribió la Biblia creó un apetito en ellos por lo que ésta decía. Compartían unos con otros el profundo amor que el Espíritu había puesto en sus corazones. Además, se convirtieron en testigos valientes de Cristo, llenos de una sabiduría que iba más allá de su instrucción. Sus corazones estaban llenos del Espíritu Santo y experimentaron sorpresas mientras Dios hacía cosas que nadie podía prever.

El Espíritu Santo no solo había sido enviado a la tierra, sino que además actuaba en su pueblo y a través de este, demostrando su poder para glorificar a Cristo. La iglesia primitiva lo experimentó moviéndose en sus corazones y en sus vidas. Debido al ambiente hostil que los rodeaba, ellos regresaban una y otra vez a Dios para obtener un suministro fresco del Espíritu Santo, y eran lo suficientemente sabios como para rendirse a su dirección. ¿Se mueve el Espíritu Santo así en nuestras vidas? ¿Y en nuestras iglesias?

A veces me pregunto si los primeros cristianos vivieran hoy, ¿Reconocerían siquiera eso a lo que llamamos cristianismo? Nuestra versión es más suave, casi completamente intelectual por naturaleza y carente del Espíritu Santo que la iglesia primitiva experimentaba con regularidad. ¿Cuánta pérdida sufrimos porque no esperamos que el Espíritu se muestre como se prometió? Todo lo que leemos acerca de la iglesia en el Nuevo Testamento se centraba en el poder del Espíritu Santo obrando en los corazones de los creyentes cristianos. Tristemente, para muchos de nosotros esta no ha sido nuestra experiencia.

Creo que es hora de regresar al tipo de fe que vemos en la iglesia del Nuevo Testamento. Ellos creían en la Palabra de Dios, esperaban que el Espíritu hiciera grandes cosas y Él hacía lo prometido.

Hoy, él hará lo mismo por nosotros.

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Jim Cymbala comenzó la iglesia Brooklyn Tabernacle con menos de veinte miembros en un pequeño y deteriorado edificio en una parte difícil de la ciudad. Nacido en Brooklyn, es un viejo amigo de David y Gary Wilkerson.

viernes, 11 de marzo de 2016

CELO POR LA CASA DE DIOS

Cuando Jesús anduvo en la tierra, testificó: “El celo por la casa de mi Padre me consume” (Ver Juan 2:16-17). Ahora, Su mensaje a los cristianos en Sardis, y a nosotros hoy, es este: “Disfrutaron de mi favor, con una buena reputación por doquier. Fueron bendecidos con adoración y predicación poderosa. Pero en vez de avanzar, comenzaron a pensar: ‘Hemos llegado.’ Así que se relajaron. Ya no estaban vigilantes y la indiferencia comenzó a tomar lugar. Ahora se han fijado en una zona espiritual cómoda. No han seguido realizando la misión que les he dado”.

La palabra de Dios nos enseña lo que sucede cuando abandonamos su casa y le damos primer lugar a nuestros propios intereses. Está todo ilustrado en el libro de Hageo.

Cuando Hageo profetizó, Dios había sacado recién a su pueblo de Babilonia y los había guiado de regreso a Jerusalén para reconstruir su casa. El Señor deseaba una “iglesia candelabro”, donde pudiese manifestar visiblemente su presencia entre su pueblo. Quería que la nación vea las vidas transformadas de los Israelitas y una tierra llena de su bendición y su gloria. Así que le ordenó a Israel: “Enfócate en mi iglesia -esa es tu primera misión. Si eres fiel en cuidar de mi casa, yo cuidaré de la tuya”.

La gente comenzó haciendo lo que el Señor les instruyó, comenzando a reconstruir su templo. Pero después de un tiempo, dijeron: “No ha llegado aún el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada.” (Hageo 1:2). La interpretación aquí es: “No tenemos tiempo para hacer ese trabajo. Estamos muy ocupados.” La verdad es que, se consumieron en construir sus propias casas magníficas y sus negocios.

¿Cuál fue la respuesta del Señor? Les dijo a través de Hageo: “Mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa” (1:9). El profeta estaba diciendo en esencia: “Dios los liberó y los puso en una misión de construir Su casa. Pero ustedes están tan ocupados construyendo sus propias casas que han abandonado la mía. Las preocupaciones del Señor ya no son su enfoque. Están atrapados por sus propios intereses.”

¿Eres culpable de la misma impureza? ¿Tienes la energía para correr a todas partes a atender tus propias preocupaciones -pero no tienes energía para los intereses del Señor? ¿Tienes tiempo para trabajar en tu propia casa, pero solo unas pocas horas el domingo por la mañana para la casa del Señor? ¿Te haces el tiempo para ir de compras o mirar televisión, pero tienes poco o nada de tiempo para la oración? Y aún más importante: ¿Tienes la capacidad de ser conmovido por estas palabras del Señor?”

jueves, 10 de marzo de 2016

LA IGLESIA MUERTA

La iglesia en Sardis comenzó en gran poder apostólico, con la bendición y el favor de Dios. En Apocalipsis 3, Cristo le dice al pastor en Sardis: “Sé que comenzaste con una reputación influyente, pero has permitido que la vida que te di decaiga. Dile esto a tu congregación: “Están muertos. ¿Tendrán la capacidad de escuchar esta palabra, aceptarla y ser despertados por ella?”.

¡Amados, si Jesús llama a una congregación muerta, está muerta! Sin embargo, Cristo nos dice que también había en esa iglesia un remanente santo y despierto, y dice que todavía tiene esperanza en ellos: “Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras” (Apocalipsis 3:4).

Cuando Jesús habla de “vestimentas manchadas” aquí, está describiendo muerte espiritual. ¿Qué causó esta impureza de aquellos creyentes en Sardis? Pasó porque algo atrapó sus corazones, un “interés especial.” Durante un tiempo, el centro de la atención de todos eran los intereses de Dios: obras caritativas, una mentalidad enfocada en las misiones y la fiel congregación de Su cuerpo. En términos sencillos, el trabajo de Cristo era su mayor preocupación. Pero ahora, todos estaban corriendo detrás de sus propios intereses.

Sardis era un pueblo próspero, conocido por la fundición de oro y la fabricación de vestimentas finas. Evidentemente, los cristianos en Sardis se enamoraron de la cultura de prosperidad que los rodeaba y perdieron el foco. Rápidamente comenzaron a apartarse de los intereses del Señor para volverse a una mentalidad materialista.

Por todas las apariencias externas, nadie podría haber culpado a estos cristianos por su búsqueda. Estaban ganándose la vida, construyendo sus negocios y cuidando de sus familias. Sin embargo, todas estas cosas los consumieron a tal punto que comenzaron a abandonar los trabajos de Dios. Así que Jesús les dio una advertencia al remanente fiel allí: “Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas [terminadas] delante de Dios. Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete” (Apocalipsis 3:2-3).

¿Qué quiere decir Jesús aquí cuando habla de cosas que “están por morir?” Está diciendo, “Cuidado. El entusiasmo que una vez tenían por mi casa—su pasión por mi Palabra, su gozo por la adoración pública, su amor el uno por el otro—ha estado muriéndose. El letargo está cayendo sobre sus ojos, y están volviéndose tibios. ¡Despiértense! Si no lo hacen, pueden terminar espiritualmente muertos.”

miércoles, 9 de marzo de 2016

LA VOZ QUIETA Y APACIBLE

Como el enemigo de nuestras almas, la carne pide ser oída. Siempre insiste que está bien calmar nuestros deseos de vez en cuando, que todo lo que necesitamos es un amigo que esté de acuerdo con nosotros, y Dios bendecirá nuestras decisiones.

El Señor nos provee otra promesa grande y preciosa aquí. La Escritura dice que el Espíritu lucha dentro de nosotros contra todo lo que es de la carne: “Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí” (Gálatas 5:17). Pablo está diciendo que la batalla contra la carne no es nuestra lucha. Solamente el Espíritu Santo puede mortificar nuestra carne.

La voz del Espíritu Santo te instará a llevar su palabra a la oración y a confirmarla también en la palabra de Dios. Hemos recibido todas estas promesas de protección, para todas y cada una de las situaciones, y están disponibles en cada conflicto que surja, no importa cuán grande o pequeño.

Siempre que la carne o el diablo vienen como una inundación, el Espíritu Santo es siempre fiel en levantarse y demoler el ataque, si confiamos en él.

Hoy, una generación entera de cristianos está haciendo decisiones sin consultar al Espíritu Santo. Muchos creyentes están actuando a causa del miedo o la desesperación, sin fe en las promesas de Dios. Ellos simplemente deciden lo que van a hacer por sí mismos, basado en lo que piensan que es mejor.

¿Cuál es el resultado para esos creyentes? ¿Qué pasa cuando los siervos de Dios operan fuera del gobierno absoluto del Espíritu Santo—cuando idean sus propios planes, rehusando someterse a la guía y dirección del Espíritu Santo? Arman un revuelo espiritual, y no traen descanso sino pena, dolor y confusión.

Ha habido muchas veces cuando no he escuchado la voz del Espíritu. Es más, puedo escribir un libro de todas las veces que corrí a hacer mis propios asuntos, siguiendo mi propia dirección, y las cosas salieron terriblemente mal.

Con los años he aprendido a escuchar la voz quieta y apacible del Espíritu Santo, y he determinado a decir “sí y amén” a Su gobierno absoluto en mi vida. Sé que me guiará en toda la verdad, que me dirigirá, y que me mostrará cosas por venir. Sí, puedo testificar que tal vida es posible. Y, tal como Él me enseñó, solo digo sí.

¿Y tú lo harás?

martes, 8 de marzo de 2016

PROTEGIDO POR EL ESPÍRITU

Te puedes preguntar como yo: “¿Cómo puedo estar seguro que estoy escuchando la voz del Espíritu, y no otra?”

Primeramente, el Espíritu Santo no puede gobernar a ningún creyente que no esté totalmente rendido a su voluntad, y no lo hará. El Espíritu le habla a aquellos que están preparados para obedecer su voz. Y algo más me preocupó cuando estaba pensando sobre caminar en el Espíritu. Si este caminar en el Espíritu implica total confianza en escuchar su voz y ser guiado por ella, ¿cómo podemos estar protegidos contra el engaño? ¿Cómo podemos saber si estamos escuchando la voz del Espíritu, y no la nuestra o la del diablo?

Estoy convencido que multitudes de cristianos han desarrollado dudas acerca de escuchar al Espíritu debido a malas experiencias en el pasado. Se preguntan: “¿Cómo puedo saber si es el Espíritu el que me está hablando esta vez? Creí haberlo escuchado claramente la última vez, pero resultó que no era él después de todo. Me sentí engañado”. Otros se han desviado por las extrañas excentricidades de aquellos que van por ahí diciendo: “Dios me dijo esto. Dios me dijo aquello.”

Este tema importante requiere otro enfático “Amén” a confiar en la promesa de Dios por protección. Pablo señala que tal confianza demanda un acto de fe “Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno” (Efesios 6:16). Esta es una promesa del Señor de que Él nos protegerá del engaño y el error.

La voz de Satanás constantemente nos grita todo tipo de acusaciones. Y la única manera de rechazar estos dardos de fuego es volviéndonos a la promesa que Dios nos ha dado: que ninguna arma forjada contra nosotros prosperará (Ver Isaías 54:17). Las armas de Satanás incluyen la condenación y las mentiras, y el Espíritu Santo es fiel en exponérnoslas todas. La voz del enemigo te urgiría a actuar impulsivamente, sin verificar con la palabra de Dios. Pero cada palabra del Espíritu será confirmada por la Biblia.

lunes, 7 de marzo de 2016

EL PODER DE LA RESURRECCIÓN DE CRISTO by Gary Wilkerson

“Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron. Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres” (1 Corintios 15:16-19).

Cuando adolescente, tenía dudas acerca de Dios y comencé a buscar en otras religiones. En ese tiempo encontré que la fe Baha'i era atractiva porque básicamente dice que todas las religiones son verdaderas y todos los caminos de la fe llevan al cielo. Pero luego leí al gran autor cristiano C.S. Lewis, quien corrigió mi pensamiento errado. Él escribió que todo el cristianismo descansa sobre una pregunta: ¿Hubo resurrección o no?

Si no podemos responder afirmativamente a esta pregunta, entonces no importa si hubo literalmente un arca de Noé o un período de la creación de seis días o un jardín del Edén real. Si la resurrección de Cristo no tuvo lugar, ninguna de esas cosas importa en absoluto. Pero si hubo resurrección, entonces todo lo demás se vuelve posible: Lázaro pudo ser resucitado de los muertos, la gente pudo ser sanada, los pecados pudieron ser removidos y el cielo puede ser una realidad. Ese es el poder de resurrección -y nos da algo que Pablo llama nuestra esperanza bienaventurada: "Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo" (Tito 2:13).

Cuanto más leía cuando adolescente, más llegaba a la firme creencia acerca de los testigos que vieron a Jesús después de su resurrección: "Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen"(1 Corintios 15:6). Empecé a ver la resurrección no sólo como un evento adicional, sino como la culminación y consumación de la obra de la muerte de Jesús por nosotros. Y la esperanza bienaventurada que fue plantada en mí se convirtió en una fuente de vida cada día.

Si no reclamamos el poder de la resurrección de Jesús en nuestra vida cotidiana, no vamos a experimentar lo que su resurrección ganó para nosotros.

sábado, 5 de marzo de 2016

LA VOLUNTAD PERFECTA DE DIOS by Carter Conlon

La voluntad perfecta de Dios me ha llevado a muchos lugares a lo largo de mi vida, y ha sido un viaje increíble. Sin embargo, tenemos que aprender a hacer primero las cosas que van primero. Vuelve a tu primer amor si es necesario; abre la Palabra de Dios y comienza a leerla. No vivas en una ilusión de que un día esta voluntad mística de Dios caerá del cielo mientras eliges hacer caso omiso de la voluntad revelada de Dios.

La Escritura dice: "Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos" (1 Pedro 2:15). La voluntad revelada de Dios es ésta: hacer el bien; decir la verdad; ser solidario en un tiempo de insensibilidad; orar cuando nadie ora; estudiar cuando todo el mundo está desechando la Palabra de Dios; hablar del nombre de Jesús cuando todo el mundo quiere maldecir su nombre. ¡Aquí es donde se forma el carácter! Tienes que ganar batallas en lo secreto antes de poder ganarlas en público. Recuerda que no te convertirás en un súper evangelista que ama a todo el mundo si no has aprendido a amar a la gente en privado. Así es como funciona. Así que no te preocupes tanto de la búsqueda de la voluntad única de Dios para tu vida; pues ella vendrá a ti. Preocúpate hoy de la voluntad revelada de Dios, y la voluntad perfecta de Dios de seguro le seguirá.

Pablo dice en el libro de Efesios que “[debemos hacer] la voluntad de Dios [de corazón]” (6:6). Te animo a pedir a Dios la voluntad de hacer su voluntad. Ven a Él y dile: "Señor, abre mi corazón a lo que tienes para mi vida. No dejes que considere algo demasiado pequeño o poco digno. Ayúdame a ser aquel que ve un pedazo de papel en el suelo y lo recoge. Ayúdame a ser bueno, verdadero y fiel; alguien que construye en lugar de destruir. Ayúdame a ser aquel que promueva unidad en medio de una sociedad dividida. Sin embargo, permíteme también estar dispuesto a adoptar una postura por la verdad cuando todos los demás se contentan con hacer frente a la mentira. Señor, dame el valor para seguirte totalmente".

A medida que confías en Dios por el deseo de hacer su voluntad, yo creo que Jesús se te dará a conocer de una manera que nunca le has conocido. Serás absolutamente sorprendido por el lugar en el que Dios te pondrá y lo que hará a través de tu vida.

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Carter Conlon se unió al equipo pastoral de la Iglesia Times Square en 1994, por invitación del pastor fundador David Wilkerson, y fue nombrado para el cargo de Pastor Principal en 2001.

viernes, 4 de marzo de 2016

EL ESPÍRITU SANTO Y LAS PROMESAS DE DIOS

Considera estas promesas que Dios nos ha hecho y ve si tu respuesta a ellas es: “Sí y Amén”:

1. El Señor te ha establecido, sellado, llenado y ungido con Su Espíritu Santo. “Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones” (2 Corintios 1:21-22).

No puedes caminar en el Espíritu hasta que creas que has sido lleno del Espíritu. Y la verdad es que el Espíritu Santo está con nosotros en todo tiempo, aun cuando hemos hecho lo malo. Es más, lo necesitamos tanto cuando hemos hecho lo malo como cuando hemos hecho lo correcto.

2. Jesús prometió que el Espíritu Santo estaría “con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad… él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Juan 14:16-17,26). En resumen, el Espíritu llena nuestras mentes con la verdad y nos guía por esa verdad. Así que, ¿has comprometido un “sí divino” a esta promesa? ¿Puedes decir: “Amén, Señor, que sea así en mi vida”?

3. Jesús prometió que el Espíritu será la voz interior que nos guiará, para glorificar a Cristo en nosotros y mostrarnos las cosas venideras. “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad…y os hará saber las cosas que habrán de venir” (16:13). ¿Estás todavía dudoso respecto a la veracidad de esta gran promesa? ¿Parece demasiado bueno que el Espíritu quiera dirigir cada paso de tu vida? ¿O puedes decir: “Sí Señor, que así sea”?

4. Dios ha prometido proveerte con dirección para todos tus caminos. “Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas” (Proverbios 3:6). ¿Has aceptado Su dirección para tus idas y venidas, literalmente, en cada paso de tu semana, tu día, este momento? ¿Te has comprometido totalmente a este tipo de caminar? ¿Es un Sí y Amén para ti?

jueves, 3 de marzo de 2016

¡SÓLO DI QUE SÍ!

Le pedí al Señor que me revele el significado de la frase de Pablo: “Andemos también por el Espíritu”. Al acercarme a este tema, oré: “Señor, haz que todo esto sea claro y entendible para mí”. Así es cómo creo que el Espíritu me contestó: “La llave de oro para entender nuestro caminar en el Espíritu no es complicada. No requiere ningún entrenamiento teológico. De hecho, es tan simple que la mayoría de nosotros no puede verlo. Sin embargo, si somos capaces de captar esta sola verdad, podremos entrar en una vida libre de angustias, llena de dirección asegurada y marcada por un reposo perfecto. El Espíritu recalcó en mí estas cuatro simples palabras: “¡Sólo di que sí!”

¡SÓLO DI QUE SÍ!

Tan pronto como esta frase destelló en mi conciencia, respondí: “Señor, eso es verdaderamente simple. Pero, ¿qué significa?”

Todo vuelve a un versículo que Pablo escribió a los Gálatas. El apóstol, declaró osadamente: “Todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios” (2 Corintios 1:20). Según Pablo, caminar en el Espíritu comienza cuando damos un “sí divino” confiado e insoluble a todas las promesas de Dios. Quiere decir tener la confianza inamovible de que el Señor guardará cada promesa en Su libro. Es decir: “Padre, he leído tus promesas, y le digo que sí a todas ellas. Creo en Tu Palabra para mí”.

Considera la advertencia de Santiago: “Pero pida con fe, no dudando nada, porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor” (Santiago 1:6-7).

Ahora sabemos lo que es un “sí divino”. Así que, ¿qué quiere decir Pablo con: “Amén”, en el mismo versículo? La palabra en sí, significa literalmente: “Que así sea. Puedes confiar en ella”. En el contexto del pasaje, “Amén” quiere decir, “Yo creo en Tu Palabra para mí, Señor. Que así sea en mi vida”.

miércoles, 2 de marzo de 2016

UNA NUBE A SEGUIR

O si dos días, o un mes, o un año, mientras la nube se detenía sobre el tabernáculo permaneciendo sobre él, los hijos de Israel seguían acampados, y no se movían; mas cuando ella se alzaba, ellos partían. Al mandato de Jehová acampaban, y al mandato de Jehová partían, guardando la ordenanza de Jehová como Jehová lo había dicho…” (Números 9:22-23).

La nube que condujo a los hijos de Israel a través del desierto, eventualmente ascendió al cielo. Pero otra nube descendió del cielo siglos después, en el Aposento Alto en Jerusalén. El Espíritu Santo, el mismo Espíritu que se posaba sobre el tabernáculo en el desierto, descendió y se asentó sobre 120 adoradores que se habían reunido en el Aposento Alto después de la muerte de Jesús. Esta nube descendió aún más, hasta la misma habitación donde la gente estaba sentada; y permaneció sobre las cabezas de las personas como lenguas de fuego.

La palabra griega usada para “lenguas” significa “enteramente distribuida”. En pocas palabras, esta nube de fuego se dividió y se asentó sobre cada persona en el Aposento Alto. Luego las llamas poseyeron los cuerpos de las personas.

En ese punto, los seguidores de Jesús estaban “en el Espíritu”, el Espíritu Santo vivía dentro de ellos. Sin embargo, una cosa es que el Espíritu habite dentro de ti y otra cosa completamente distinta es vivir en total sumisión al Espíritu. Puedes estar lleno del Espíritu Santo, pero eso no significa que estés caminando en obediencia a Su guía y permitiendo que seas gobernado por Él.

Nosotros, los que amamos a Jesús hoy, también tenemos una nube que seguir. Podremos estar llenos del Espíritu Santo, orando y cantando en el Espíritu, o experimentando manifestaciones del Espíritu, pero todavía nos tenemos que comprometer a recibir órdenes de Él. Si no esperamos Su dirección en todas las cosas, simplemente no estamos caminando en el Espíritu. La instrucción de Pablo hace esta clara distinción: “Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu” (Gálatas 5:25).

martes, 1 de marzo de 2016

SOMETIDOS A SEGUIR AL ESPÍRITU SANTO

Debemos caminar en sumisión total al Espíritu Santo, tal como Cristo caminó, en absoluta sumisión al Padre. Jesús testificó: “No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente” (Juan 5:19).

No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre” (5:30).

¿Cómo podemos pensar que no tenemos que depender del Padre para todas las cosas, cuando Cristo mismo dijo que Él lo hacía? Como amantes y seguidores de Jesús, ¿nos atrevemos a pensar que podemos hacer lo que nuestro Salvador y Señor no pudo? Jesús esperó en el Padre, siempre buscando tener la mente de Dios.

Si somos honestos, admitiremos que el cielo es a menudo el último lugar al que nos volteamos cuando necesitamos dirección. Casi siempre, corremos a los consejeros o pasamos horas en el teléfono con nuestras amistades, buscando consejo: ¿Qué piensas? ¿Es una buena idea que yo vaya en esta dirección? ¿Crees que lo deba hacer? Tristemente, vamos al Espíritu Santo como nuestra última opción, si es que vamos a Él alguna vez.

En Números 9, leemos sobre una nube que descendía y cubría el tabernáculo en el desierto. Esta nube representaba la constante presencia de Dios con Su pueblo. Y para nosotros, hoy, la nube representa la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas.

Por la noche, la nube sobre el tabernáculo en el desierto se convertía en una columna de fuego, un resplandor cálido en un lugar oscuro: “Así era continuamente: la nube lo cubría de día, y de noche la apariencia de fuego.” (Números 9:16)

Los hijos de Israel siempre seguían esta nube sobrenatural, como quiera que los dirigiera. Cuando ésta se elevaba sobre el tabernáculo, el pueblo sacaba las estacas de sus tiendas y la seguía. Y dondequiera que la nube se detuviera, el pueblo también se detenía y levantaba sus tiendas. Se movían o se quedaban de acuerdo a su clara dirección.

Los israelitas eran cuidadosos de moverse solamente según la nube se moviera, porque sabían que era la guía provista por Dios. Podría moverse cada día o cada semana, como también podría no moverse por meses. Sin embargo, de día o de noche, el pueblo siempre se movía según la nube los dirigiera (ver Números 9:18-19).