lunes, 30 de junio de 2014

UN FUNDAMENTO SEGURO by Gary Wilkerson

Vivimos en tiempos de gran incertidumbre. Incertidumbre en nuestros trabajos, nuestras finanzas y/o nuestras relaciones. Esto puede hacernos sentir perturbados, inquietos o incluso inseguros en nuestra fe. En esos tiempos Dios quiere que sepamos que Él es un fundamento seguro. Todo alrededor nuestro puede y va a ser conmovido, pero Él se mantiene inalterable.

En el sexto capítulo de Marcos, justo después de la poderosa sanidad de la mujer con el flujo de sangre (Marcos 5:25-34) y la sanidad de la hija de uno de los principales de la sinagoga (5:35-43), Jesús fue a su ciudad natal, donde se encontró con absoluta incredulidad.

Siempre me he quedado sorprendido con el siguiente verso: “Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos.” (Marcos 6:5).

Este versículo realmente me sorprende. ¿Cómo puede un Dios soberano tener Sus manos atadas por la incredulidad de los seres humanos? La verdad es que Jesús estaba enviando un mensaje a ese pueblo, diciendo en esencia: “Lo siento, pero otros tienen tal fe harían un agujero en el techo para bajar a un hombre enfermo enfrente de Mí, y así yo lo pueda sanar, y ustedes ni siquiera creen que yo puedo sanar”.

Este pasaje termina con esta increíble declaración: “Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos” (Marcos 6:6). Que esto sea una advertencia para todos. No pares de leer este mensaje con alguna incredulidad en tu corazón.

Por supuesto que hay momentos en nuestras vidas cuando Dios puede optar por actuar de una manera contraria a nuestros deseos. Oramos, suplicamos, creemos que el Señor intervendrá, y Él simplemente va en otra dirección; pero eso no quiere decir que Dios quiere que abandonemos la fe, sin pedir nunca, sin esperar nunca, viviendo sin deseos.

¿Todavía crees que Jesús puede? ¿Crees que lo hará? No importa cuál sea tu prueba, no importa lo desesperanzadora que parezca la situación, Él está dispuesto a intervenir, pídele que infunda fe en ti.

sábado, 28 de junio de 2014

ESTAMOS EN PROBLEMAS by Jim Cymbala

¡Yo digo que estamos en dificultades y ya es tiempo que despertemos! Con algunas excepciones, somos como la iglesia de Laodicea. A decir verdad, hemos institucionalizado tanto el laodiceanismo que pensamos que tibio es normal. Cualquier iglesia que este ganando más de unos pocos para Cristo se considera “sobresaliente”.

Las palabras severas de Jesús se aplican tanto a nosotros como a los cristianos de fin del primer siglo: “[No] eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad” (Ap. 3:15—17). En otras palabras, estaban expresando una maravillosa “confesión positiva”. Estaban proclamando victoria y bendición. El único problema es que Jesús no estaba impresionado. Él respondió:

“Y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo... Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.” Apocalipsis 3:17, 19

Lenguaje severo, por cierto, pero Jesús siempre trata con firmeza a los que ama. “¿Qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?”, pregunta el escritor de Hebreos (12:7).

Nótese que los laodiceanos eran santos de Dios, con derecho a todas las promesas. Eran parte del cuerpo de Cristo: cantaban himnos, adoraban los domingos, disfrutaban de beneficios físicos, y sin duda se veían a si mismos más justos que sus vecinos paganos. No obstante, estaban a punto de ser vomitados. ¡Qué llamada de atención!

Siempre que el cuerpo de Cristo se mete en problemas, se requiere una acción enérgica. No podemos quedarnos sentados y esperar que el problema se resuelva por sí solo.

La Iglesia primitiva comenzó de forma dinámica en poder. Ellos estaban unidos, orando, llenos del Espíritu Santo, saliendo a hacer la obra de Dios a la manera de Dios, y viendo resultados que lo glorificaban.

Luego vino el primer ataque (Ver Hechos 4:2-3). ¿Cómo respondieron? Rápidamente comenzaron a orar de esta manera:

“Soberano Señor, tú …hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay… Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús.” (Hechos 4:24, 29-30).

Esto es precisamente lo que los profetas a través de los siglos les habían dicho que tenían que hacer: Cuando estés bajo ataque, cuando te enfrentes a un nuevo reto, en todas las épocas, en todo momento, invoca el nombre del Señor, y Él te ayudará.


__________
Jim Cymbala comenzó la iglesia Brooklyn Tabernacle con menos de veinte miembros en un pequeño y deteriorado edificio en una parte difícil de la ciudad. Nacido en Brooklyn, es un viejo amigo de David y Gary Wilkerson, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes patrocinadas por World Challenge en todo el mundo.

viernes, 27 de junio de 2014

EL RÍO DE VIDA

En Ezequiel 47, se le mostraba al profeta lo siguiente: En los últimos días, la iglesia de Jesucristo será más gloriosa, más victoriosa, que en cualquier otra época de toda su historia. El verdadero cuerpo del Señor no se va a debilitar ni va a disminuir en poder o en autoridad espiritual. No, Su iglesia se verá llena de poder resplandeciente y gloria y disfrutará de la revelación más plena de Jesús que nadie antes haya podido conocer.

Ezequiel escribe: “Y por sus especies serán los peces tan numerosos como los peces del Mar Grande” (Ezequiel 47:10). Vendrá un cuerpo de creyentes que nadará en las crecientes aguas de la presencia del Señor.

La visión de Ezequiel de las aguas crecientes (Ezequiel 47:3-4) habla de un aumento del Espíritu Santo. En los días postreros, habrá un aumento de la presencia de Dios entre Su pueblo.

El fundamento mismo de este río es la cruz. Vemos el cumplimiento de esta imagen en el siguiente versículo: “Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua” (Juan 19:34).

El nivel de agua que va creciendo en el río es la imagen de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo fue dado a los discípulos. Junto con este don del Espíritu, a los seguidores de Cristo se les dio la promesa de que Él sería un río de vida que brotaría desde su interior. Y ese río fluiría hacia todo el mundo (ver Juan 7:38-39).

De acuerdo a la visión de Ezequiel el río de vida llegará a su punto más alto justo antes de la venida del Señor. Dios llevó al profeta a través de un viaje asombroso y Ezequiel testifica: “Me hizo pasar por las aguas” (Ezequiel 47:3). Y el Señor seguía animando al profeta a ir más adelante, más profundo y más lejos en las aguas. Ezequiel dice que finalmente el agua estaba muy profunda para él, muy arrolladora. “Y era ya un río que yo no podía pasar, porque las aguas habían crecido de manera que el río no se podía pasar sino a nado” (47:5).

Sólo puedo imaginar el asombro de este hombre cuando el Señor le preguntó: “Ezequiel, ¿qué es este mar que ha crecido? Si este río representa la vida y el poder de la resurrección, ¿quiénes son aquéllos que serán tan bendecidos por nadar en tal gloria?” Ezequiel sólo podía imaginarse lo que nosotros ahora disfrutamos.

EL RÍO DE VIDA

En Ezequiel 47, se le mostraba al profeta lo siguiente: En los últimos días, la iglesia de Jesucristo será más gloriosa, más victoriosa, que en cualquier otra época de toda su historia. El verdadero cuerpo del Señor no se va a debilitar ni va a disminuir en poder o en autoridad espiritual. No, Su iglesia se verá llena de poder resplandeciente y gloria y disfrutará de la revelación más plena de Jesús que nadie antes haya podido conocer.

Ezequiel escribe: “Y por sus especies serán los peces tan numerosos como los peces del Mar Grande” (Ezequiel 47:10). Vendrá un cuerpo de creyentes que nadará en las crecientes aguas de la presencia del Señor.

La visión de Ezequiel de las aguas crecientes (Ezequiel 47:3-4) habla de un aumento del Espíritu Santo. En los días postreros, habrá un aumento de la presencia de Dios entre Su pueblo.

El fundamento mismo de este río es la cruz. Vemos el cumplimiento de esta imagen en el siguiente versículo: “Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua” (Juan 19:34).

El nivel de agua que va creciendo en el río es la imagen de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo fue dado a los discípulos. Junto con este don del Espíritu, a los seguidores de Cristo se les dio la promesa de que Él sería un río de vida que brotaría desde su interior. Y ese río fluiría hacia todo el mundo (ver Juan 7:38-39).

De acuerdo a la visión de Ezequiel el río de vida llegará a su punto más alto justo antes de la venida del Señor. Dios llevó al profeta a través de un viaje asombroso y Ezequiel testifica: “Me hizo pasar por las aguas” (Ezequiel 47:3). Y el Señor seguía animando al profeta a ir más adelante, más profundo y más lejos en las aguas. Ezequiel dice que finalmente el agua estaba muy profunda para él, muy arrolladora. “Y era ya un río que yo no podía pasar, porque las aguas habían crecido de manera que el río no se podía pasar sino a nado” (47:5).

Sólo puedo imaginar el asombro de este hombre cuando el Señor le preguntó: “Ezequiel, ¿qué es este mar que ha crecido? Si este río representa la vida y el poder de la resurrección, ¿quiénes son aquéllos que serán tan bendecidos por nadar en tal gloria?” Ezequiel sólo podía imaginarse lo que nosotros ahora disfrutamos.

jueves, 26 de junio de 2014

¡CANTA, GRITA Y ADORA!

¡Al parecer, Satanás no sabe que mientras más se ataca a un siervo de Dios lleno del Espíritu, más alabanza sale de él! Arroja a un santo de Dios en una crisis, ¡y él cantará, gritará y adorará a Jesús! Si atas con problemas y dificultades a un hijo de Dios lleno del Espíritu, ¡él cantará, gritará y adorará aun más!

Justo después de que Pablo echara fuera los demonios de la muchacha poseída (Hechos 16:16-18), Satanás comenzó a agitar las cosas, instigando a las muchedumbres contra Pablo y Silas, y repentinamente ellos se encontraron en una terrible crisis!

Los magistrados de la ciudad los mandaron azotar y los echaron a la cárcel. Y con cada golpe en su espalda, puedo escuchar al diablo diciéndoles: "¿Así que creen haber ganado la victoria? ¿Piensan que van a echar fuera a mis demonios y a tomar autoridad sobre mí?”

¡El diablo parecía no saber que mientras más golpeas a un siervo de Dios que anda en el Espíritu, más alabanza sale de él! "Pero a media noche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían" (Hechos 16:25).

Si vamos a andar en el Espíritu, debemos creer que Dios nos librará sobrenaturalmente de cada atadura de Satanás, aun si tuviera que crear un terremoto para hacerlo. Eso es exactamente lo que Él hizo por Pablo: "Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron" (Hechos 16:26).

Satanás tratará de traer sobre ti la tentación o prueba más temible que hayas enfrentado. Él quiere que quedes atrapado en la culpabilidad, la condenación y la autoevaluación. Querido santo, tienes que levantarte en el Espíritu y quitar tus ojos de tus circunstancias y de tus ataduras. No trates de descifrarlo todo. Comienza a alabar, a cantar y a confiar en Dios ¡y Él se encargará de tu liberación!

miércoles, 25 de junio de 2014

UNA FE OSADA

Nada honra más a Dios que confiar en Él frente a las dificultades. En el Salmo 106 vemos a Israel contemplando un milagro increíble, esto es, el Mar Rojo cayendo sobre el ejército egipcio, ahogando a cada soldado. "Los salvó de mano del enemigo, y los rescató de mano del adversario. Cubrieron las aguas a sus enemigos; no quedó ni uno de ellos. Entonces creyeron a sus palabras y cantaron su alabanza" (versos 10-12). Y las palabras siguientes son: "Bien pronto olvidaron sus obras" (verso 13). ¡Cuán rápido olvidamos de los milagros y de las bendiciones pasadas!

No podemos basar nuestra fe en las experiencias pasadas, somos muy olvidadizos y las experiencias pasadas por sí solas no serán suficientes para fortalecernos en las dificultades actuales. Necesitamos una fe fresca, anclada en una provisión diaria de la Palabra de Dios, ¡en una Palabra fresca de Dios!

Confía en Dios cuando enfrentes dificultades y Él te confiará más de Su gracia, Su plenitud y Su fortaleza.

Confiar en Dios ante extremas dificultades requiere una fe osada, entregando todo a sus cuidadosas manos. Llega el momento en el cual debemos lanzarnos mar adentro y echar toda carga sobre Él. Esta fe que se atreve es de gran agrado para Él.

La fe es nuestra única esperanza, nuestra única manera de salir de las dificultades, así que demos un paso adelante y encomendemos todo a Él.
Dios tiene un plan para librarnos de nuestras pruebas de fuego. No importa lo que estés pasando, Dios tiene un plan para cada dificultad, un plan que nunca podría ser concebido o imaginado por la mente humana.

Tomemos, por ejemplo, las pruebas de fuego de Israel en el desierto. No tenían pan, ni comida de ningún tipo. Imagina que un comité, o un grupo de intercesión sugiriera: "Vamos a orar para que mañana nos despertemos y descubramos hojuelas blancas de comida (maná) de ángeles, con sabor a miel, cubriendo toda la tierra” (ver Éxodo 16).

Dios tenía un plan, un plan milagroso e inconcebible. Así que recuerda, Dios tiene también un plan para nosotros, ¡y debemos confiar en Él!

martes, 24 de junio de 2014

UNA VIDA VICTORIOSA

En el Calvario Jesús despojó al diablo de todo poder y autoridad. Cuando Cristo se levantó victorioso de la tumba, arrebató del poder de Satanás, llevando consigo, un innumerable ejército de cautivos redimidos. Y dicha procesión de “comprados por sangre”, sigue marchando hoy.

Asombrosamente, el triunfo de Cristo en el Calvario nos dio más que la victoria sobre la muerte. Obtuvo para nosotros, despojos increíbles en esta vida: gracia, misericordia, paz, perdón, fuerza, fe, todos lo que necesitamos para llevar una vida victoriosa. “Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento” (2 Corintios 2:14).

Él nos ha dado toda la provisión para el mantenimiento de Su templo: “Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza” (Hebreos 3:6).

El Espíritu Santo nos está mostrando una maravillosa verdad aquí: Jesús nos ha suplido de todos los recursos que necesitamos, en Su Espíritu Santo. Pero es nuestra la responsabilidad de mantener Su templo, y los recursos para hacerlo, deben venir directamente de los despojos de nuestra guerra.

Cristo nos ha dado todo lo necesario para que este mantenimiento se lleve a cabo. Él nos ha adoptado y nos ha traído a Su casa. Él es la piedra angular de dicha casa y Él ha limpiado la casa entera. Finalmente, nos ha dado acceso al Lugar Santísimo. Así que, por fe, ahora somos un templo, plenamente establecido y completo. Jesús no edificó una casa a medias.

Podemos hallar los recursos para el mantenimiento de este templo en el Espíritu de Cristo mismo. Él es el tesorero de todos los despojos. Dichos recursos son entregados cuando vemos nuestra necesidad y cooperamos con Dios y dicha cooperación comienza cuando estamos en medio del conflicto.

Nuestros recursos son la semejanza a Cristo que ganamos mientras estamos inmersos en la batalla. Son las lecciones, la fe y el carácter que ganamos en la guerra contra el enemigo.

lunes, 23 de junio de 2014

PODER DE RESURRECCIÓN by Gary Wilkerson

“Vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto” (Marcos 5:35).

Esta noticia debe haber golpeado el corazón de Jairo como un cuchillo. Él acababa de oír a Jesús diciéndole a la mujer con el flujo de sangre que su sufrimiento había terminado y ahora se le estaba diciendo a él que su sufrimiento recién acababa de comenzar. Me imagino a este hombre piadoso, pensando: "Mi falta de fe hizo que mi hija muriera".

Hay un importante mensaje en este pasaje para todo aquél cuya situación se ha venido abajo por completo. Tal vez tu sanidad no sucedió o tu matrimonio acabó. Tal vez ese ser querido nunca se acercó a Jesús. Simplemente no entendemos porqué Dios permite que algunas tragedias sucedan.

La clase de fe que Jesús pide en esta escena es la más difícil de obtener. Todas las circunstancias nos dicen que es demasiado tarde para que Dios intervenga. Sin embargo, Jesús está en busca de una fe muy particular en tales momentos, una fe que diga: "Sí, mi situación está más allá de toda esperanza, pero Jesús todavía puede hacerlo". Este tipo de fe se requirió de Abraham. Su hijo Isaac ya era considerado muerto cuando Abraham levantó el cuchillo para matarlo en obediencia al Señor. Aun así, justo cuando las promesas de Dios parecían no ser ciertas, el Todopoderoso intervino (ver Génesis 22).

Esa es exactamente la manera en la que Jesús intervino para con Jairo. Él le dijo: "No temas, cree solamente" (5:36). No creo que Cristo estaba pidiéndole fe a Jairo, tanto como inspirando fe en él. Tal como dijo el Señor en la creación: "Sea la luz", así que Él le dijo a Jairo: "Sea la fe".

Amigo, si Jesús fuera a hablarte en voz alta hoy, yo creo que Él diría lo mismo acerca de tu situación: "¡Sólo ten fe!". Él sabe que has sobrepasado toda tu fuerza y habilidades, y Él está creando fe en ti. Él está profetizando sobre ti, diciendo: "Sólo ten fe para tu matrimonio, para tus hijos, para tu aflicción física, para tus finanzas, para tu trabajo en el ministerio, para cada área en tu vida que ha ido de mal en peor y que incluso ahora se encuentra en su lecho de muerte".

Conocemos el resto de la historia de Jairo. Jesús le dijo a toda la familia: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino duerme" (5:39). Tu situación, también puede parecer que no tiene esperanza, pero no para Jesús. Él resucitó a la hija de Jairo de entre los muertos y ¡Él está listo para intervenir en tu situación con el mismo poder de resurrección!

sábado, 21 de junio de 2014

NO SOMOS UN PUEBLO SIN ESPERANZA by Carter Conlon

Cuando se forma un clamor profundo en los corazones del pueblo de Dios, ¿Cuál es la respuesta del Señor? Creo que la respuesta se encuentra en el libro de Primera de Samuel. Dios permite que una desesperación santa venga no sólo a la nación, sino a los corazones de aquellos que Él usará para llamar a la gente de nuevo hacia Si mismo. En este caso, se trataba de una mujer estéril llamada Ana.

“Y su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque Jehová no le había concedido tener hijos. Así hacía cada año; cuando subía a la casa de Jehová, la irritaba así; por lo cual Ana lloraba, y no comía. Y Elcana su marido le dijo: Ana, ¿por qué lloras? ¿por qué no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos? Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová, ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente” (1 Samuel 1:6-10).

Aquí vemos a Ana en un momento de desesperación santa, un momento en el que muchos de nosotros estamos hoy. Ten en cuenta que esta desesperación se diferencia de la del mundo que vive al margen de Dios. La gente sin Dios clama cuando las circunstancias comienzan a abrumarlos y la desesperación y la desesperanza llenan sus corazones. Nosotros, por otro lado, no somos un pueblo sin esperanza. Sin embargo, se esta formado un clamor profundo dentro de muchos en el pueblo de Dios.

La Biblia nos dice que Ana finalmente llegó a un punto de desesperación en el que ya ni siquiera podía formar palabras. He experimentado eso en mi propio tiempo de oración, donde llego a un punto donde simplemente no tengo nada más que decir. Pero es en esos momentos, tal y como dice en Romanos, que “el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles” (Romanos 8:26).

Un soplo divino de desesperación santa ha llegado a tu corazón, y no es casualidad que esté sucediendo en este momento en particular. Es una prueba de que Dios desea hacer algo en y a través de ti.


__________
Carter Conlon se unió al equipo pastoral de la Iglesia Times Square en 1994, por invitación del pastor fundador David Wilkerson, y fue nombrado para el cargo de Pastor Principal en 2001. Un líder fuerte y compasivo, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo.

viernes, 20 de junio de 2014

EL SEÑOR PUSO SU MANO SOBRE ÉL

Cuando leo acerca de las hazañas de los santos del Antiguo Testamento, mi corazón arde. Estos santos estaban tan agobiados por la causa del nombre de Dios, que hicieron poderosas obras que desconciertan la mente de los cristianos hoy en día. Sus ejemplos nos revelan un patrón a seguir. Estos hombres poseían algo en sus corazones y su naturaleza que causaba que Dios los escogiera para cumplir Sus propósitos, y Él nos insta a buscar la misma calidad de carácter.

Esdras fue un hombre de Dios que despertó a toda su nación, un hombre sobre el cual estaba la mano de Dios, de acuerdo a la escritura. Esdras testificó: “Y yo, fortalecido por la mano de mi Dios sobre mí” (Esdras 7:28). En otras palabras, Dios extendió su mano, envolviendo a Esdras y lo hizo un hombre diferente.

¿Por qué Dios haría esto con Esdras? Había cientos de escribas en Israel en ese tiempo y todos ellos tenían el mismo llamado a estudiar y a exponer la palabra de Dios al pueblo. ¿Qué separo a Esdras de los otros? ¿Qué hizo que el Señor pusiera su mano en este hombre, y lo pusiera a cargo de cincuenta mil personas para reedificar la destruida ciudad de Jerusalén?

La Escritura nos da la respuesta “Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla” (Esdras 7:10). Es simple: Esdras hizo una decisión consciente. Él determinó por encima de todo escudriñar la Palabra de Dios y obedecerla, y no se desvió de esa decisión. Se dijo a sí mismo: “Voy a ser un estudiante de la Palabra y voy a aplicar todo lo que lea.”

Mucho antes que Dios pusiera su mano sobre Esdras, este hombre era diligente en escudriñar las Escrituras. Él permitió ser examinado por ella, y limpiado de toda inmundicia de cuerpo y de espíritu. Esdras tenía hambre de las Escrituras y se regocijaba en ellas; permitió que las Escrituras prepararan su corazón para cualquier obra que Dios eligiera para él. Esa es la razón por la cual Dios puso su mano sobre Esdras y lo ungió.

jueves, 19 de junio de 2014

MEDICINA QUE SANA

A menudo, la orden de Dios de amar a nuestros enemigos puede parecer medicina amarga y desagradable. Pero, así como el aceite de ricino que tuve que tragar cuando joven, es medicina que sana.

Jesús establece claramente: “Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;” (Mateo 5:43-44).

¿Estaba Jesús contradiciendo la ley aquí? De ninguna manera. Él estaba revocando el espíritu de la carne que había entrado en la ley. En ese tiempo los judíos amaban solo a otros judíos. Un judío no podía darle la mano a un gentil o tan siquiera permitir que su manto rozara con la ropa de alguien que no era judío. Pero este no era el espíritu de la ley, “Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan; y si tuviere sed, dale de beber agua; porque ascuas amontonarás sobre su cabeza y Jehová te lo pagará.” (Proverbios 25:21-22).

Podemos odiar las acciones inmorales de aquellos que están en el gobierno. Podemos odiar los pecados de los homosexuales, los abortistas y todos los que odian a Cristo. Pero el Señor nos manda a amarles como personas -personas por las cuales Jesús murió- y nos ordena orar por ellos. Si en algún momento aborrezco a la persona en vez de aborrecer el principio detrás de esa persona, no estoy representando fielmente a Cristo.

Presencié una marcha de homosexuales aquí en la ciudad de Nueva York. Doscientos cincuenta mil gays marcharon, muchos de ellos semidesnudos, y algunos portando letreros que decían "Dios es Gay". También vi cuando dejaron la marcha y se abalanzaron sobre Cristianos que portaban letreros que decían: “Dios ODIA tu pecado – Pero Él te ama a ti.”

Me enrojecí de enojo. Sentí deseo de pedir que cayese fuego como el de Sodoma sobre ellos. Pero reflexionando, dije en mi corazón: “Estoy actuando como los discípulos que querían que descendiera fuego para consumir a todos aquellos que rechazaron a Jesús.”

¡Ama a tus enemigos! ¡Ama a aquellos que pecadores desafiantes! ¡Ora por ellos! ¡Bendice a los que te maldicen!

¡Eso es exactamente lo que dijo Jesús! ¡Así que hazlo!

miércoles, 18 de junio de 2014

SU PROPIO REINO

En ningún otro reino Dios reina tan supremamente y tan poderosamente como en su propio reino -el reino que Él ha establecido en el corazón de su pueblo.

Jesús dijo: “porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros” (Lucas 17:21). Y es dentro de este reino -el reino de nuestros corazones- donde Cristo reina supremamente sobre Su pueblo, guiándonos, sanándonos, y gobernando nuestras acciones y conducta.

“Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite.” (Isaías 9:7). Este versículo habla del reino sin fin de Jesús por toda la eternidad. Pero también tiene otro significado muy significativo: Siempre debemos incrementar nuestra sumisión a la autoridad de nuestro rey.

¿Puedes decir honestamente que día tras día el gobierno de Jesús se está incrementando sobre ti? ¿Estás trayendo tu comportamiento más y más bajo la autoridad de Jesús?

Te preguntarás: “Si Jesús está en el cielo, gobernando con toda autoridad a la mano derecha del padre, ¿Cómo lo hace para gobernar su reino aquí en la tierra?”. Encontramos la respuesta en el libro de Hebreos, donde el autor nos dice que en el Antiguo Testamento Dios habló a su pueblo a través de profetas. Pero hoy el Señor ha elegido hablarnos a través de su Hijo.

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo” (Hebreos 1:1-2).

Jesús es el mensaje explícito de Dios para nosotros - la divina palabra hecha carne. A su vez, el Padre ha enviado a nosotros el Espíritu Santo para recordarnos las palabras que Jesús habló mientras estuvo en la tierra. Por lo tanto, Jesús nos gobierna por la palabra de Dios escrita y revelada. La Biblia es el cetro de nuestro gobernante, a través del cual nos da a conocer su palabra.

Si deseas oír el testimonio de un hombre que fue gobernado por la palabra de Dios escrita, busca en el Salmo 119:11: “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.”

martes, 17 de junio de 2014

VERDADERO CONSUELO

“Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en Jerusalén tomaréis consuelo. Y veréis, y se alegrará vuestro corazón, y vuestros huesos reverdecerán como la hierba; y la mano de Jehová para con sus siervos será conocida, y se enojará contra sus enemigos. (Isaías 66:13-14).

Déjame hacerte una pregunta: ¿Por cuánto tiempo un maestro seguirá al lado de un estudiante testarudo, obstinado y que se niega a seguir consejo? ¡No mucho! El profeta Isaías toma uno de los mejores ejemplos posibles en la humanidad: el amor de una madre por su hijo; y nos muestra algo acerca del amor que nuestro Padre tiene por nosotros.

Una madre de nuestra iglesia ocupa un día entero para visitar a su hijo en una prisión al norte del estado. Se sube a un autobús y viaja por horas, sólo para verlo por un tiempo breve. Esta madre mira a su hijo en ese uniforme de prisión y ve la agonía en sus ojos, y en cada viaje ella muere un poco más por dentro, pero nunca se rinde. ¡Él sigue siendo su hijo y ella lo ama!

¡Ésta es la clase de amor que el Espíritu Santo quiere que sepas que Dios tiene para ti! Él nos consuela diciéndonos: “Una vez dijiste que le dabas todo a Jesús. Le diste tu amor, y Él todavía te ama. Y ahora, Yo tampoco te dejaré. ¡He sido enviado por Él para hacer una obra y la seguiré haciendo!”

No hay verdadero consuelo para alguien en esta tierra excepto por el que da el Espíritu Santo. Esta es la razón por la cual lo necesitas morando dentro de tu vida. Sólo Él puede hacer que descanses en la noche, como en una cálida cama, y llenar tu corazón con perfecta paz. Sólo él puede consolarte realmente en los momentos de dolor y tristeza. Él es el único que te asegurará que “este consuelo no es sólo temporal, ¡es eternal!”.

lunes, 16 de junio de 2014

JESÚS LO HARÁ by Gary Wilkerson

“Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor” (Marcos 5:25-26).

Considera la desesperada situación de esta mujer. Con el tiempo su condición iba de mal en peor. Sin embargo, cuando escuchó que Jesús iba pasando, “decía: ‘Si tocare tan solamente su manto, seré salva’” (5:28).

Escondida en su corazón estaba la fe de una semilla de mostaza, del tipo que crece hasta llegar a ser una planta grande y productiva. Su fe era tan grande que no necesitaba que Jesús viniera a ella, todo lo que ella necesitaba era alcanzarlo y tocarlo. Nota la última frase en su pensamiento: “seré salva”. Ella no solamente pensaba: “Jesús puede hacerlo si quiere”. Ella estaba convencida: “esto va a ocurrir porque Él es Dios”. Su fe era una roca sólida, real, la clase de fe que le cree a Dios por milagros basados en Su bondad.

Imagina lo que la condición de esta mujer le había hecho a su vida. En esos doce años su salud se había deteriorado hasta quedar débil. Quizá esto describe tu vida. Los problemas se han multiplicado, las cuentas se han amontonado y tus preocupaciones se han incrementado. Has visto que las oraciones de otras personas han sido respondidas, pero las tuyas parecen no ser oídas. Ahora el clamor de tu corazón es: “¿Por cuánto tiempo más, Señor? ¿Por qué debería seguir esperando que me escuches?

Amo la fe de esta mujer. Nada había funcionado para ella, sin embargo alcanzó a Jesús con una fe que cree: “O muero de esta enfermedad, o seré sana hoy día”. Su fe no fue simplemente “Jesús puede”, sino “Jesús lo hará”.
Mientras tocaba el manto de Jesús “en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote. Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos? (5:29-30).

Note que Jesús no inició esta sanidad, la fe de la mujer lo hizo. Jesús mismo dijo: “Hija, tu fe te ha hecho salva; vé en paz, y queda sana de tu azote” (5:34). Su fe estaba basada en la bondad de Dios y ella declaró: “Señor, incluso si has olvidado mi necesidad, yo no he olvidado tu fidelidad”. Su historia nos dice que podemos tener la misma clase de fe, aquella que dice: “Señor, Tú lo harás”.

sábado, 14 de junio de 2014

ESTA ES FE CON ARREPENTIMIENTO by Claude Houde

Jesús tenía la visión que Pedro se convertiría en un pilar de su iglesia y que él sería el que iba a abrir la puerta del reino de Dios por primera vez a los no judíos, un momento de la historia (Hechos 10) que dio a luz una cosecha innumerable de almas a través de las edades.

Querido lector, por favor nunca olvides que la Iglesia de Jesucristo, casi mil millones de personas y más de dos mil años más tarde, comenzó con el simple mensaje de un hombre que la mayoría consideraba un perdedor y espiritualmente “acabado”. Aquellos que se codeaban con Pedro podrían haber dicho que era un “charlatán” que fracasó estrepitosamente cuando llegó “la hora de la verdad”, sólo otra historia patética de potencial desperdiciado. Jesús ardía en esta visión que, por la fe, Pedro se convertiría en un hombre de Dios, un hombre de coraje e influencia eterna. Querido amigo, ¡Ésta es fe con arrepentimiento! Es la fe la que clama: “Oh, Señor, enséñame a verme a mi mismo y a los demás con una fe que va a trascender los límites de las circunstancias, trasfondo, tragedias, fracasos y mi propia comprensión y habilidades humanas.”

La belleza de la Iglesia en todo el mundo no se encuentra en los edificios, la arquitectura o programas. El brillo y el valor de la Iglesia en el siglo 21 se encuentra en los testimonios de vidas transformadas por la fe con arrepentimiento, una persona a la vez, dando a luz a personas con una historia que contar, un mensaje de gracia, esperanza y redención para personas reales con vidas reales que viven en el mundo real de hoy. Esto es lo que me motivó a responder por fe con arrepentimiento a Su llamado y Su causa y a dedicar mi vida a la obra de Dios.

Creo que en el corazón de millones de hombres y mujeres de todas las edades y experiencias de vida, hay una sed insaciable, una búsqueda y un sueño de un Dios que aún no conocen, que no han encontrado en una religión tradicional, que por la fe, ofrece la posibilidad de encontrar un nuevo sentido y esperanza.

Querido lector, por favor únete a mí donde quiera que estés para simplemente orar: “¡Señor, aumenta nuestra fe! Queremos acabar con el fatalismo, rituales, incredulidad y cinismo. Queremos cambiar de dirección.” Amado, a continuación escucharás una voz que permitirá que levantes tu cabeza y limpies las lágrimas de tu cara, mientras habla estas palabras de esperanza hoy a ti: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed…porque ellos serán saciados”(Mateo 5:6).

La fe con arrepentimiento siempre recibe resurrección.


__________
Claude Houde Claude Houde es el pastor principal de la Iglesia de la Nueva Vida (Eglise Nouvelle Vie) en Montreal, Canadá; y es un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo. Bajo su liderazgo la Iglesia de la Nueva Vida se ha incrementado de ser un puñado de personas, a más de 3500 miembros, en una parte de Canadá donde pocas iglesias protestantes han alcanzado éxito.

viernes, 13 de junio de 2014

INUNDADOS POR EL AMOR DE DIOS

¡El Padre te ama! Es en este punto de entendimiento que multitud de creyentes le fallan a Dios. Ellos están dispuestos a ser convencidos de sus pecados y de sus fallas, una y otra vez, pero ellos no permiten que el Espíritu Santo los inunde con el amor del Padre.

El legalista ama el vivir bajo la convicción de pecado. Nunca entendió el amor de Dios ni permitió que el Espíritu Santo ministre amor a su alma.

Nosotros, en la Iglesia “Times Square” hemos enseñado que la persona justa, un verdadero amante de Jesús, ama la reprensión. Aprende a acoger al Espíritu Santo cuando expone todas sus áreas ocultas de pecado e incredulidad, porque mientras más trata con el pecado, más feliz y libre llega a ser.

Las actitudes que yo veo en respuesta a los mensajes en los boletines de mi ministerio, varían. Cuando escribo un mensaje que truena con juicio, recibo innumerables respuestas de aprobación. Cuando comparto sobre la dulzura y el amor de Jesús, recibo cartas que dicen: "¡Usted ya no está predicando la verdad!" Es como si esas personas estuviesen diciendo: "Si usted no está reprendiendo, ¡entonces lo que está hablando no puede ser el Evangelio!".

Tales creyentes nunca han entrado en l gran misión de amor del Espíritu Santo. ¡Esta es un área donde tú debes aprender a caminar en el Espíritu y no por sentimientos! Andar en el Espíritu significa permitir que El Espíritu Santo haga en ti lo que fue enviado a hacer. ¡Y eso significa permitirle a Él que inunde su corazón ahora mismo con el amor de Dios! "Porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado" (Romanos 5:5).

Isaías dijo: "Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros" (Isaías 66:13). Isaías estaba escribiendo a un pueblo de Dios terco que "…siguió rebelde por el camino de su corazón” (Isaías 57:17).

jueves, 12 de junio de 2014

CONFIANZA TOTAL EN CRISTO

Cuando hablo de una confianza total en Cristo, quiero decir no sólo confiar en Su poder salvador sino también en Su poder guardador. Tenemos que confiar que Su Espíritu nos guarda y nos conforma a la semejanza de Jesús.

Piensa en tu propio testimonio. Hubo un tiempo en que eras un extraño, separado de Dios por tus obras malas. ¿Qué buenas obras hiciste para hacer las paces con Él? ¡Ninguna! Nadie ha sido capaz de salvarse a sí mismo.

Del mismo modo, nadie ha sido capaz de producir o de mantener su propia santidad. Somos traídos diariamente a la santidad de Cristo solamente por fe, a medida que confiamos en lo que la Palabra de Dios dice: " como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos” (1 Pedro 1:15).

“Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe” (Colosenses 1:21-23).

Nota la frase: "si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe", Jesús está diciendo: "Permanece confiando en Mí, viviendo por fe. Voy a presentarte limpio, impecable, irreprensible y santo delante del Padre".

No hay grados de santidad, sólo grados de madurez en Cristo. Es absurdo medirte con alguien a quien consideras "santo". Todos somos medidos por una norma: la santidad de Cristo. Si estamos en Él, Su santidad es la nuestra, en igual medida.

No debes mirar a otro cristiano y decir: "¡Oh, me gustaría ser tan santo como él!". Puede que no tengas la disciplina de esa persona o su vida de oración; puede que a menudo tengas más luchas y cometas más errores que él, pero él no es más acepto por el Padre que tú. No debes compararte con nadie, porque ¡nadie es más querido en los ojos del Padre que tú!

Querido santo, despójate de toda dependencia en la carne y haz esta declaración: “Yo declaro mi santidad, que es en Cristo Jesús. Yo soy parte de Su cuerpo y mi Padre me ve como santo, porque yo permanezco en Él".

miércoles, 11 de junio de 2014

LA CARGA DEL DOLOR

De una manera u otra, todos sentimos dolor. Toda persona en la Tierra lleva su propia carga de dolor.

Cuando uno está profundamente dolido, nadie en la Tierra puede apagar los temores internos ni las más profundas agonías. Ni el mejor amigo puede entender la batalla que uno está pasando o las heridas infringidas.

¿Existe algún bálsamo para un corazón quebrantado? ¿Hay sanidad para esas heridas internas profundas? ¿Se pueden juntar los pedazos y hacer que el corazón sea aun más fuerte? ¡Sí! ¡Absolutamente sí! Si no se pudiera, entonces la Palabra de Dios sería una trampa y Dios mismo sería un mentiroso. ¡Eso no puede ser!

Dios no te prometió un estilo de vida sin dolor. Él te prometió una “salida”, te prometió ayudarte a llevar tu dolor; fuerzas para ponerte otra vez de pie cuando la debilidad te hace tambalear.
Nuestro Padre amoroso dijo: “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Corintios 10:13).

Tu Padre celestial te cuida sin parpadear. Cada movimiento es monitoreado. Cada lágrima es guardada. Él se identifica con tu dolor y siente cada golpe. Él no permitirá que tu dolor deteriore tu mente. Él nunca permitirá que te ahogues en tus lágrimas y Él promete venir, justo a tiempo, para enjugar esas lágrimas y darte gozo en lugar de luto.

Tú tienes la capacidad de hacer que tu corazón se regocije y se alegre en el Señor. El ojo de Dios está sobre ti y Él te ordena levantarte y sacudirte de todos esos miedos que están causando duda.

“Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos” (Salmos 34:15).

martes, 10 de junio de 2014

NO SABER COSA ALGUNA SINO A JESUCRISTO

“Porque en él vivimos, nos movemos y somos” (Hechos 17:28). Los hombres y las mujeres de Dios viven dentro de este muy pequeño círculo; sus vidas, cada movimiento, toda su existencia está envuelta sólo en lo que le interesa a Cristo.

Para conocer nada más que a Cristo, debe haber un fluir continuo de revelación del Espíritu Santo. Si el Espíritu Santo conoce la mente de Dios, si Él escudriña las cosas escondidas y profundas del Padre y si Él va a ser una fuente de la que brote agua viva, entonces esa fuente de agua debe de ser una continua e inagotable revelación de Cristo. Esto le espera a todo siervo del Señor que esté dispuesto a esperar en el Señor, calladamente, creyendo en fe, confiando en que el Espíritu Santo manifestará la mente de Dios.

Hoy necesitamos la Palabra infalible de Dios, una revelación viva y verdadera. Samuel tenía esa clase de Palabra de Dios, y todo Israel lo sabía. Cuando Samuel hablaba, de todas las voces en la región, la de él se cumplía y ninguna palabra caía al suelo.

Hoy en día multitudes están tratando de cernir todas las voces, para oír la Palabra clara de Dios. Los santos de Dios están fatigados por el aluvión de voces, donde sólo encuentran unos cuantos granos de verdad. ¡Sólo Cristo es la luz! Todo el mundo se encuentra en tinieblas y sólo la luz dispersa esas tinieblas.

Pablo dijo: “Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2 Corintios 4:6).

Puede que estés en un lugar oscuro ahora mismo. Tus buenas obras no disiparán esas tinieblas, y nuestras prédicas sobre temas sociales tampoco lo harán. Ninguna experiencia personal lo logrará. Y voy a ir un paso más allá, ni siquiera atar los poderes de las tinieblas funcionará a no ser que la luz de Cristo alumbre. ¡Todas las tinieblas se desvanecen en la luz de la gloria de Dios reflejada en el rostro de Jesucristo! Estudiemos solamente a Cristo en el lugar secreto. Servimos al mismo Dios y somos enseñados por el mismo Espíritu Santo, que todos los demás que han conocido a Cristo en plenitud.

lunes, 9 de junio de 2014

JESÚS ESTÁ CERCA DE TI by Gary Wilkerson

¿Estás enfrentando una crisis que te ha llevado a ponerte de rodillas? ¿Dolores físicos, presión económica, matrimonio en problemas? ¿Se ha prolongado tanto tu prueba que tu espíritu se ha hundido en abatimiento?

Multitudes de cristianos se enfrentan a terribles situaciones, más allá de su control y las cosas parecen no tener esperanza. Han agotado todos sus recursos y persistieron, creyendo que Dios va a satisfacer su necesidad, pero su situación ha ido de mal en peor. Cuanto más oran, más lejos parece estar Dios y piensan que Él ya no tiene cuidado.

Si esto te describe, quiero animarte: ¡No te rindas, Jesús está cerca de ti! Él desea no sólo suplir tus necesidades, sino darte un gran impulso en la fe. Sin importar cuán desesperante sea tu circunstancia, Él quiere infundir en espíritu, esta verdad: "Jesús todavía puede hacer esto".

Una escena en el evangelio de Marcos menciona cuatro tipos de fuegos que pueden confrontar nuestra fe. El primero es cuando la calamidad repentina cae sobre nosotros; el segundo es cuando nuestra tribulación ha durado mucho tiempo sin un final a la vista; el tercero es cuando las circunstancias se van poniendo cada vez peor; y el cuarto es cuando dejamos de creer del todo.

Jairo era un devoto hombre temeroso de Dios, en una crisis inmediata. "En ese momento llegó un hombre llamado Jairo, que era uno de los jefes de la sinagoga. Cuando Jairo vio a Jesús, se inclinó hasta el suelo y le rogó: Mi hijita está a punto de morir. ¡Por favor, venga usted a mi casa y ponga sus manos sobre ella, para que se sane y pueda vivir!” (Marcos 5:22-23, TLA).

¡Imaginen la desesperación de Jairo! Su hijita estaba enferma de muerte y cuando se enteró de que Jesús el sanador estaba cerca, decidió: "Voy a poner mi fe en Él". Corrió hacia el Mesías, cayó sobre su rostro y le rogó por un milagro: "Señor, a menos que Tú hagas esto, yo no tengo ninguna esperanza. Los médicos no pueden ayudarme. Tú debes hacer que mi milagro suceda".

Nótese la frase exacta que Jairo usa en el versículo arriba indicado: "…y pueda vivir" (5:23). La palabra "pueda" denota la fe de Jairo en la capacidad de Cristo. Él creía que el Señor podía hacer lo imposible, al declarar: "Jesús, ¡tú puedes!" Él sabía que si Cristo tan sólo tocara a su hija, ella sanaría.

Conocemos el resto de la historia de Jairo. Jesús le dijo a toda la familia: “¿Por qué lloran y hacen tanto escándalo? La niña no está muerta, sólo está dormida” (Marcos 5:39, TLA).

Tu situación puede parecer que está más allá de la esperanza, pero no lo está para Jesús. Él resucitó a la hija de Jairo de entre los muertos ¡y Él está listo para intervenir en tu situación con el mismo poder de resurrección!

viernes, 6 de junio de 2014

EL MAYOR PELIGRO

El peligro más grande que todos enfrentamos es no ser capaces de ver a Jesús en nuestros problemas, y en lugar de verlo, ver fantasmas. En ese momento crítico de temor, cuando la noche es más negra y la tormenta es más violenta, Jesús siempre se acerca a nosotros para revelarse como el Señor del diluvio, el Salvador en las tormentas. “Jehová preside en el diluvio, y se sienta Jehová como rey para siempre” (Salmo 29:10).

En Mateo 14, Jesús ordenó a sus discípulos subirse a una barca que se dirigía hacia una tormenta. La Biblia dice que Él los forzó a entrar a la embarcación. En otras palabras, insistió para que se subieran a esa barca aun cuando se dirigía a aguas turbulentas, y sería lanzada de un lado a otro. ¿Y dónde estaba Jesús? Él estaba arriba en las montañas, con su vista en el mar y orando para que ellos no fallaran a la prueba que Él sabía que tenían que atravesar.

Después Él llegó caminando sobre el agua (ver Mateo 14:25) ¡Pero ninguno de los discípulos lo reconoció! No esperaban verlo sobre el agua en medio de la tormenta. Nunca jamás esperaban que estuviera con ellos o aun cerca de ellos en una tempestad.

Al menos uno de los discípulos debería haberse dado cuenta de lo que estaba pasando y haber dicho: “Miren amigos, Jesús dijo que él nunca nos dejaría ni nos abandonaría. Él nos envió en esta misión; estamos en el centro de Su voluntad. Él dijo que por Él son ordenados los pasos del hombre justo. Miren otra vez. ¡Es nuestro Señor! ¡Él está aquí! ¡Nunca jamás hemos estado fuera de Su mirada.”

Había solo una lección que aprender, solo una. Era una lección simple, no una que fuese difícil de comprender, mística, o que fuese como un terremoto. Jesús simplemente quería que confiaran en que Él era su Señor en medio de cada tormenta que atravesaran en sus vidas. Él simplemente quería que ellos mantuviesen su gozo y confianza aún en las horas más oscuras de sus pruebas. ¡Solo una simple pero muy importante lección!:

“Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” (Mateo 28:20)

jueves, 5 de junio de 2014

PIDIENDO FE

Los apóstoles le dijeron al Señor: “Auméntanos la fe” (Lucas 17:5).

Jesús respondió al pedido de sus discípulos por más fe de esta manera: “¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del campo, luego le dice: Pasa, siéntate a la mesa? ¿No le dice más bien: Prepárame la cena, cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come y bebe tú?…Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos.” (Lucas 17:7-8,10)

Cristo está hablando aquí de nosotros, sus siervos, y de Dios, nuestro Señor. Nos está diciendo que nosotros estamos para alimentar a Dios. Te preguntarás: “¿Qué clase de alimento se supone que debemos traerle al Señor? ¿Qué satisface Su hambre?” ¿Cómo haremos esto?

La Biblia nos dice, “Pero sin fe es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11:6). Sencillamente, el plato más delicioso para Dios es la fe. Aquella es la comida que le agrada.

Vemos esta ilustración a través de la escritura. Cuando un centurión pidió a Jesús que sanara a su siervo enfermo con tan solo decir una palabra, Cristo festejó la vibrante fe de aquel hombre. Él respondió, “De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe” (Mateo 8:10). Jesús estaba diciendo, “Aquí hay un Gentil, un extranjero, quien está alimentando mi espíritu. Qué alimento más nutritivo está dándome la fe de este hombre.” Cuando la mujer con el flujo de sangre (Lucas 8:43.48) pasó entre la multitud y tocó Su manto en fe, Jesús se dio cuenta inmediatamente de su fe y ella fue sanada. Su fe le agradó.

Noto en las palabras de Jesús en Lucas 17:8 una declaración descortés: “Prepárame la cena…y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come y bebe tú”. Él está diciendo: “Tú no comes primero. Yo lo hago.” En otras palabras, no podemos consumir nuestra fe en nuestros propios intereses y necesidades. Más bien, nuestra fe es el medio para satisfacer el hambre de nuestro Señor.

miércoles, 4 de junio de 2014

CAMINANDO CON ÉL

“Por la Enoc fue traspuesto”(Hebreos 11:5).

Esta es una verdad increíble, casi más allá de nuestra comprensión. Toda la fe de Enoc estaba enfocada en el único gran deseo de su corazón: Estar con el Señor. Enoc ya no podía resistir el estar detrás del velo, él tenía que ver al Señor, así que Dios lo traspuso en respuesta a su fe

Nuestro hermano Enoc no tenía Biblia, ni himnario, ni maestros, ni llenura del Espíritu Santo, ni un velo rasgado con acceso al Lugar Santísimo. ¡Pero él conocía a Dios!

“Es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6). ¿Cómo sabemos que Enoc creía que Dios era su galardonador? Porque sabemos que es sólo la fe, la que agrada a Dios, ¡y sabemos que Enoc agradaba a Dios! Dios retribuye, es decir paga bien por la fidelidad. ¿Cómo galardona Dios a los diligentes?

Existen tres galardones importantes que vienen al creerle a Dios y caminar con Él en fe.
  1. El primer galardón es, control de Dios sobre nuestras vidas. La persona que descuida al Señor, pronto se sale de control a medida que el diablo aparece y toma el control. ¡Si tan sólo se enamorara de Jesús, caminando y hablando con Él! Rápidamente, Dios le mostraría a esta persona que Satanás no tiene un verdadero dominio sobre él y acto seguido esta persona le permitiría a Cristo controlarla. 
  2. El segundo galardón que viene por la fe es tener “luz pura”. Cuando caminamos con el Señor, se nos premia con luz, dirección, discernimiento y revelación, un cierto “conocimiento” que Dios nos da. 
  3. El tercer galardón que viene con un caminar de fe es, protección contra todos nuestros enemigos. “Ninguna arma forjada contra ti prosperará” (Isaías 54:17). El texto original en hebreo se traduce así: “Ningún plan, ni instrumento de destrucción, ni artillería satánica te empujará o te aplastará, sino que será eliminada”.

martes, 3 de junio de 2014

UN CAMINAR QUE AGRADE AL SEÑOR

“Caminó, pues, Enoc con Dios” (Génisis 5:24). La palabra en hebreo para caminó implica que Enoc caminaba hombro a hombro con Dios, conversando continuamente con Él y acercándose cada vez más a Él. Enoc vivió 365 años, o un “año” de años. En él, vemos un nuevo tipo de creyente. El Señor era toda su vida, tanto así que al final de su vida, no vio la muerte (Ver Hebreos 11:5).

Enoc aprendió a caminar agradando a Dios en medio de una sociedad malvada. El era un hombre común, con los mismos problemas y cargas que todos llevamos, no era un ermitaño que estaba en una cueva “escondiéndose para ser santo”. El tenía una vida, esposa, hijos, deberes y responsabilidades.

“Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios” (Génesis 5:24). Sabemos por Hebreos, que este versículo habla de cuando Enoc fue traspuesto y del hecho de que no gustó la muerte. Pero también se refiere a algo más profundo. La frase “y desapareció”, que se usa en Génesis 5, también significa “él no era de este mundo”. En su espíritu y sus sentidos, Enoc no era parte de este mundo impío, a medida que caminaba cada día con el Señor, se desligaba aun más de las cosas de este mundo. Como Pablo, moría diariamente a esta vida terrenal y era levantado en su espíritu a un reino espiritual.

Aun así, mientras caminaba sobre esta Tierra, Enoc llevó a cabo todas sus responsabilidades, pero ninguna de las exigencias de esta vida impedía su caminar con Dios.

Hebreos 11:5 dice claramente: “Antes que [Enoc] fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios”. ¿Qué había en Enoc que agradó tanto a Dios? Era que su caminar con Dios producía en él, el tipo de fe que Dios ama.

Estos dos versículos no pueden estar separados: “Antes que [Enoc] fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Pero sin fe es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11:5-6). A menudo oímos este último versículo, pero rara vez en relación al anterior. Sin embargo, a lo largo de la Biblia y de toda la historia, aquéllos que caminaron con Dios de cerca se volvieron hombres y mujeres de profunda fe. Si la iglesia camina a diario con Dios, teniendo comunión con Él continuamente, el resultado será un pueblo lleno de fe, la verdadera fe que agrada a Dios.

lunes, 2 de junio de 2014

FUNDAMENTOS DE LA GRACIA by Gary Wilkerson

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” (Efesios 2:8-10).

Hay cuatro fundamentos de la gracia para todo seguidor de Jesús:
  1. La gracia no se asiste. No podemos ayudar a la obra de la gracia de Cristo sin diluirla o disminuirla.
  2. La gracia es inmerecida. Cuando detectamos alguna injusticia en nuestras vidas, muchos de nosotros pensamos que tenemos que aumentar nuestra gracia de nuevo con buenas obras. No, la gracia de Cristo para con nosotros es totalmente inmerecida, nunca parcial.
  3. La gracia no cambia. La gracia de Dios no se aplica menos en los días oramos menos. No funciona de esa manera. Aun sus advertencias contra el pecado son un signo de su gracia amorosa.
  4. La gracia es interminable. Ni el Padre ni el Hijo serán infieles al pacto que han hecho. Su duración será por toda la eternidad, nunca será roto, por lo que a medida que permanecemos escondidos en Cristo, permanecemos en alianza con el Padre, por lo tanto estamos seguros.
Permítanme decir esto también: Sé que el pacto que Dios hizo con su Hijo Jesús, es más profundo, más fuerte y de mucho mayor alcance de lo que cualquiera de nosotros pueda entender. Muchos cristianos no estamos a la altura de su gloriosa gracia cuando nuestras vidas están dominadas por el miedo. Cuando cometemos un error, nos decimos a nosotros mismos: “¡Oh, no, he roto el pacto con el Señor.” Nada podría ser más falso. ¡Es Jesús el que está en pacto con el Padre, no nosotros!

Esta es la razón por la que Cristo tuvo que llegar a ser completamente humano, hecho semejante a nosotros. Él cumple totalmente el pacto en nuestro nombre y nos invita a participar de todos sus beneficios. Por medio de Él estamos completamente limpios, totalmente en paz con Dios y abundando en su gracia. No podemos añadir nada a Su obra terminada: Su gracia es completamente suficiente. ¡Es nuestro papel recibir el glorioso regalo y caminar con alegría!