viernes, 31 de enero de 2014

LA FUENTE DE NUESTRA ADORACIÓN

Moisés podía adorar, incluso aunque no tenía muchas esperanzas para Israel. El sabía que el pueblo estaba expuesto a descarriarse, que ellos escondían los ídolos de oro que habían traído de Egipto. Aunque Moisés había convencido a Dios que los perdonara después de su idolatra del becerro dorado, debió haber pensado: “¿Cuánto tiempo más soportará Dios sus deseos secretos y murmuración? ¿Cuando se le acabará Su paciencia?”

Pareciera como si la petición de Moisés a favor de Israel fuera más compasiva que el sentir de Dios por Su pueblo; pero la realidad es que Dios no tenía intención de destruirlos. Él ya tenía todas Sus promesas en mente para ellos.

No, esta era una “prueba de misericordia” para Moisés. El Señor le estaba preguntando a Su siervo: “¿Cómo vas a representarme en frente del pueblo? ¿Como un Dios de venganza que solamente está lleno de juicio? No, Yo soy misericordioso, paciente y siempre dispuesto a perdonar a Mi pueblo”.

¡Esta fue la revelación! Y dio paz al corazón de Moisés. De hecho, mientras todavía estaba adorando, comenzó a clamar y apropiarse de la gloria que Dios le había revelado: “¡La misericordia de Dios nos ayudará! El es paciente y nos perdonará. ¡Qué glorioso es esto! ¡Qué consuelo y qué esperanza!”

Inmediatamente, Moisés comenzó a orar: “Y dijo: Si ahora, Señor, he hallado gracia en tus ojos, vaya ahora el Señor en medio de nosotros; porque es un pueblo de dura cerviz; y perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y tómanos por tu heredad” (Éxodo 34:9).

¡Este pasaje comprueba que la revelación de la gloria de Dios es parte integral de la adoración!

La revelación de la gloria de Dios debe ser la fuente de toda adoración. Debemos apropiarnos de Su gloria más frecuentemente, testificando: "Señor, sé que eres santo y justo, y que no pasarás por alto el pecado; pero también he visto Tu gloria y sé que no buscas mi destrucción”.

“No me condenas en mis luchas, sino por el contrario, me muestras cuan amoroso y paciente eres hacia mí. Sé que merezco el rechazo, he fallado tantas veces que debería ser desechado por completo, pero tú me revelas que ¡eres misericordioso, lleno de gracia y compasivo!”

jueves, 30 de enero de 2014

CONTEMPLANDO LA GLORIA DE DIOS

Dios permitió que Moisés viera Su gloria para que el fuera cambiado por ella. Y lo mismo se aplica a nosotros hoy. ¡Dios nos revela Su gloria para que, al verla, seamos cambiados en Su propia imagen!

Hoy, Jesucristo es la imagen explícita de quien Dios es. Cuando nuestro Señor se hizo carne, fue una revelación plena de la misericordia, gracia, bondad y disposición a perdonar del Padre celestial. Dios envolvió toda su naturaleza y carácter en Jesús, y cualquier revelación de Su gloria es para cambiarnos y hacer de nosotros una expresión de Cristo.

El apóstol Pablo entendió muy bien el propósito y efecto de ver la gloria de Dios. Él la vio como poder para cambiar a aquel que la contempla, para revolucionar la vida de todo seguidor de Cristo. “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3:18).

Pablo nos dice, "Una vez que recibas esta revelación de la gloria de Dios, de su amor, misericordia, gracia, paciencia y disposición a perdonar, el Espíritu Santo abrirá tus ojos continuamente para que aprecies más de estos aspectos de Su naturaleza y carácter. ¡Tendrás una revelación de Dios siempre en aumento, en la forma en que Él quiere ser conocido por ti!"

Entonces Pablo dice en un tono mucho más fuerte: “Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos” (Efesios 1:17-18).

Amado, Dios nos quiere decir, “Moisés entendió mi gloria, y ahora quiero que tú la entiendas. Quiero abrir tus ojos por mi Espíritu para mostrarte quien soy. No soy tan sólo un Dios de ira y juicio. ¡Mi naturaleza es amor!”

“Para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” (Efesios 3:17-19).

miércoles, 29 de enero de 2014

MOISÉS ADORÓ

Cuando Moisés vio la revelación de la gloria de Dios, que Él es bueno, amoroso, solícito, lleno de gracia y perdonador; cayó de rodillas y adoró. “Entonces Moisés, apresurándose, bajó la cabeza hacia el suelo y adoró” (Éxodo 34:8)

La revelación de la naturaleza de Dios sobrecogió a este hombre. El vio cuan misericordioso y paciente es Dios con sus hijos, incluso con un pueblo terco, idólatra, y que le había ofendido. ¡Moisés fue tan conmovido por esta revelación, que salió de la hendidura de la peña, se postró a tierra y adoró!

Es importante notar que esta es la primera vez que se menciona a Moisés adorando. Antes de esta revelación de la gloria de Dios, lo encontramos orando e intercediendo, gimiendo y rogándole a Dios por Israel; y hablando con Él cara a cara. Le oímos cantando alabanzas de victoria al Señor al otro lado del Mar Rojo y después, clamando al Señor en las aguas amargas de Mara. Escuchamos su clamor desesperado a Dios en Refidim, cuando el pueblo estaba preparado para apedrearlo por no proveer agua. Pero, esta es la primera vez que leemos las palabras: “Moisés adoró”.

Creo que este verso dice mucho a la iglesia hoy en día. Dice que un cristiano puede orar diligentemente sin haber adorado nunca de verdad. De hecho, es posible ser un guerrero de oración y un intercesor, y todavía no ser un adorador de Dios. Puedes pedir por tus hijos inconversos, orar por las necesidades de la iglesia completa, ser santo y humilde en busca del corazón de Dios… ¡y sin embargo nunca adorarle verdaderamente!

Ahora bien, no quiero añadir definiciones a las muchas que ya existen de lo que significa adorar. Ya se han publicado muchos libros sobre varias técnicas de adoración. Pero, en resumen, diré esto: ¡la adoración no puede ser aprendida!. Es un brote espontáneo, un acto de un corazón lleno de la revelación de la gloria de Dios y Su increíble amor por nosotros.

La adoración es una expresión de gratitud que reconoce que deberíamos haber sido destruidos por nuestros pecados hace mucho tiempo, mereciendo la ira de Dios por nuestras fallas y culpas, pero en lugar de eso, Dios llegó a nosotros con una gran revelación: “Aún te amo!”.

A este punto, Moisés ya no estaba intercediendo por los pecados de Israel, ni le estaba pidiendo dirección al Señor; no estaba pidiéndole a Dios un milagro de liberación, o poder, o sabiduría. ¡El estaba maravillado por la revelación de la gloria de Dios!

martes, 28 de enero de 2014

LA REVELACIÓN DE LA GLORIA DE DIOS

Las escrituras dicen claramente que es posible que un verdadero seguidor de Jesús vea y comprenda la gloria de Dios. Ciertamente, nuestro Señor revela Su gloria a todo aquel que la pide y busca diligentemente. Yo creo que la revelación de la gloria de Dios equipará a Su pueblo para los días venideros. Pablo declara que esa revelación “tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados”. (Hechos 20:32)

Contrario a la creencia de algunos cristianos, la gloria de Dios no es algún tipo de manifestación física. No es un sentir eufórico que se apodera de ti, ni tampoco es un aura sobrenatural o una luz angelical que estalla. Sencillamente, ¡la gloria de Dios es una revelación de su naturaleza y atributos!

Cuando oramos: “Señor, muéstrame Tu gloria”, en realidad estamos orando lo siguiente: “Padre, revélame quién eres”. Y si el Señor nos da una revelación de Su gloria, es una revelación de cómo Él quiere que nosotros le conozcamos.

La experiencia de Moisés con la gloria de Dios demuestra esta verdad. El Señor envió a Moisés a libertar a Israel sin haberle dado una plena revelación de quién era el Dios de Israel. El Señor sólo le dijo: “Ve, y diles que YO SOY te envió”. Pero no le dio explicación de quien era “YO SOY”.

Creo que esa es la razón por la cual Moisés clamó: “Te ruego que me muestres tu gloria” (Éxodo 33:18). Moisés tenía hambre y sed consumidoras por conocer quién era el YO SOY, por conocer Su naturaleza y carácter.

El Señor contestó la oración de Moisés. Primero, le dijo que se escondiera en la hendidura de una peña. Sin embargo, mientras Moisés esperaba que apareciera la gloria de Dios, no escuchó truenos, no vio relámpagos, ni sintió temblor de tierra. Más bien, la gloria de Dios se manifestó en una revelación sencilla: “Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado” (Éxodo 34:6-7).

lunes, 27 de enero de 2014

HAZ EL TRABAJO DE UN EVANGELISTA by Gary Wilkerson

Soy pastor, y mis horas se llenan con el trabajo de mi vocación. Pero últimamente mi corazón ha sido movido por hacer el trabajo de un evangelista. Recientemente le pedí a Dios que me abra las puertas a cinco personas durante la próxima semana para que yo pudiera testificarles acerca de Jesús. Ese mismo día yo estaba sentado con mi familia en un restaurante cuando un hombre mayor puso su mano en cada uno de nuestros hombros al pasar. Fue un gesto de ternura y yo me acerqué para hablar con él.

Su nombre era Skip y tenía ochenta y cinco años. Nos dijo que su esposa acababa de quedar incapacitada por un derrame cerebral. “Hemos estado casados durante todos estos años, y ahora ella está acostada en la cama en nuestra casa”, dijo Skip: “Estoy abrumado con el trabajo de cuidar de ella.

Acabo de salir para tener un breve descanso”. Cuando le pregunté si podíamos orar por él, los ojos de Skip llenaron de lágrimas. Él había estado esperando escuchar que alguien le diga que Dios se preocupaba por él.

Más tarde esa semana, compartí el amor de Jesús con un adolescente sin hogar. En pocos días había tenido encuentros poderosos y significativos con otros. La oración no sólo abre puertas poderosamente sino que abre nuestros ojos a las necesidades de nuestro alrededor y al deseo de Dios por satisfacer esas necesidades.

En cada una de nuestras comunidades, la gente está dispuesta a ver una iglesia fiel que actúe de acuerdo a su creencia de que Dios quiere liberar a la gente de cada prisión. Ellos quieren saber que hay esperanza en su desesperación. El Señor está listo para moverse como resultado de nuestras oraciones, y ahora necesita que sigamos adelante en la fe para ver Su poder transformar vidas.

Te ruego: Sigue orando fervientemente, por tus seres queridos y por todos los que conoces. Puede que Dios ya se haya movido en sus vidas, a pesar de que no te des cuenta. Así que cuando escuches que llamaban a tu puerta, se fiel en abrir, Jesús está listo para sorprendernos con Su amor que salva, libera y transforma.

sábado, 25 de enero de 2014

EN TUS BRAZOS DE AMOR by Claude Houde

El último recuerdo que tengo de mi querido amigo el Pastor Bernard Sigouin aquí en la tierra es este magnífico momento, mientras permanecía de pie con las manos levantadas al cielo cantando:

Canto una sencilla canción de amor
Para mi Salvador, mi Jesús.
Estoy agradecido por todo lo que has hecho,
Mi amado Salvador, mi precioso Jesús.

Mi corazón se alegra de que me llames Tuyo.
No quisiera estar en ningún otro lugar más que

En sus brazos de amor,
En sus brazos de amor.
Permaneciendo quieto, permaneciendo cerca,
En tus brazos de amor. 


Así es como el Pastor Bernard dejó esta tierra para reunirse con su Padre. Con palabras de alabanza en los labios y la alegría de haber servido fielmente a Dios hasta el final, se encontró en los brazos amorosos de Aquel a quien había confiado toda su vida con una fe inquebrantable. Mientras caía al suelo, allí mismo en la iglesia a la que había dedicado su vida entera, me vino a la memoria el versículo: “Ausentes del cuerpo, y presentes al Señor” (ver 2 Corintios 5:8).

Para mí fue un privilegio compartir la Palabra en su funeral. Seres queridos, familiares, pastores, líderes y estudiantes de las Escuelas Bíblicas se reunieron para honrar su memoria y celebrar su vida y su fe. Compartí un texto de la Biblia con el auditorio repleto, un pasaje de la Escritura que nos llama a esta fe que nunca se rinde: “Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Porque aún un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará. Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.” (Hebreos 10:23, 35-39).

¡Que una nueva generación sea inspirada a tomar posesión de esta antorcha encendida, la convicción absoluta de que sin fe es imposible poseer! ¡Que la luz de tu fe ilumine la noche fría y oscura de la incredulidad, dando esperanza y dirección a todos los que te rodean que han perdido su camino, y para quienes volver a creer es una cuestión de vida o muerte!


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Claude Houde es el pastor principal de la Iglesia de la Nueva Vida (Eglise Nouvelle Vie) en Montreal, Canadá; y es un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo. Bajo su liderazgo la Iglesia de la Nueva Vida se ha incrementado de ser un puñado de personas, a más de 3500 miembros, en una parte de Canadá donde pocas iglesias protestantes han alcanzado éxito.

viernes, 24 de enero de 2014

¡ENTONCES VENDRÁ EL SEÑOR!

Hoy en día, el calor de la tentación y de la transigencia es muchas veces mayor de lo que fue una generación atrás. Por ejemplo, Satanás ha manipulado toda la tecnología de nuestra época; corrompiéndola con seducción, sensualidad, lujuria y tentación. ¿Por qué enfrentamos tal horno de tentación al rojo vivo hoy? ¿Por qué se usa la lujuria y el sexo para vender todo tipo de producto concebible? ¿Por qué hay cientos de sitios web pornográficos en Internet? ¿Quién es el objetivo de esta ola de inmundicia?

No es el mundo secular, el que ya ha sido seducido. No, el objetivo de Satanás no es nada de eso. Más bien, él ha manipulado a los medios para atrapar los corazones de los cristianos vencedores. Él quiere debilitar y destruir el testimonio del Evangelio.

En este momento el horno se está calentando siete veces en la vida de muchos creyentes. Satanás ha creado situaciones en sus hogares, en sus trabajos y en sus relaciones, que son más intensas que nunca. Y muchos cristianos que alguna vez fueron fuertes están renunciando, abandonando a Dios. Ellos ya no oran por ayuda. En su lugar, ellos piensan: "¡Mi prueba es demasiado intensa para que yo sobreviva!"

En Daniel 3, Dios cambió el plan del diablo en una oportunidad para exponer Su testimonio a toda la nación de Babilonia. Debido a que los tres jóvenes no se inclinaron, el Señor los libró. ¡Y trajeron a la nación una clara manifestación del Señor Jesucristo!

El rey de Babilonia, testificó: "¿No echaron a tres varones atados dentro del fuego?...He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses"(Daniel 3:24-25).

Rápidamente el rey anuló su primer decreto de la adoración del ídolo y emitió este nuevo decreto: "Por lo tanto, decreto que todo pueblo, nación o lengua que dijere blasfemia contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, sea descuartizado, y su casa convertida en muladar; por cuanto no hay dios que pueda librar como éste"(versículo 29).

Amado, todo esto sucedió a causa del testimonio de tres hombres, amadores justos de Dios que estaban dispuestos a sacrificar sus vidas en fe.

Sí, las cosas se van a poner calientes económicamente, físicamente, mentalmente, espiritualmente y en todas las formas. Pero Dios ya ha puesto su mano sobre hombres y mujeres piadosos y apartados, en todo lugar. Y su Evangelio será predicado como testimonio.

¡Entonces vendrá el Señor!

jueves, 23 de enero de 2014

HAMBRIENTOS DE LA PLENITUD DE CRISTO

Si tú tienes hambre y sed de la plenitud de Cristo, Satanás te declarará abiertamente la guerra. Cuando él vea la evidencia de que tu compromiso es real, tu diligencia en la oración y tu negación a ti mismo, usará todas las armas del infierno para tratar de destruir tu testimonio. ¿Por qué? ¡Porque tu testimonio es la respuesta de Dios a la apostasía y a la ruina!

De esto se trataba el horno de fuego en el libro de Daniel. Satanás maquinó un elaborado plan para destruir el único testimonio del poder de Dios que quedaba en Babilonia. Culminó en un horno al rojo vivo, diseñado para matar toda prueba viviente de la verdad del evangelio de Dios (ver Daniel 3).

Tres jóvenes israelitas piadosos sirvieron en las oficinas del alto gobierno en Babilonia, hombres que fueron testimonios visibles del Evangelio que predicaban. Ellos se habían apartado del estilo de vida sensual de Babilonia, para comprometer sus vidas a la oración. Estos tres hombres no eran profetas o sacerdotes, sino laicos que permanecieron fieles a Dios y eran puros de corazón en medio de las masas idólatras.

Por supuesto, esto desató la ira de Satanás, y él entró en el corazón del perverso rey de Babilonia. El rey erigió una enorme estatua de oro y la declaró “dios oficial de la nación”, un objeto para ser adorado. Luego, convocó a todos los oficiales y sirvientes de todas las naciones bajo el dominio de Babilonia para presentar la nueva religión. Cuando comenzó la música ceremonial, todos debían arrodillarse ante este nuevo dios.

Satanás también llevó al rey a construir un inmenso horno de ladrillos y a calentarlo tanto que las llamas candentes fueran visibles para todos. ¿Por qué hizo Satanás? De hecho él sabía que no había ningún gobernador, juez o alguacil en toda Babilonia que se oponga al nuevo decreto. Ellos no necesitaban ser seducidos o amenazados.

De hecho, todos ellos deben haber estado atónitos, preguntándose: "Oigan, ¿quién quiere hacer olas? Nos está yendo muy bien; tenemos prosperidad, comida y bebida: la gran vida. Y esta nueva religión es fácil para el alma. ¿Quién querría renunciar a todo esto?"

Así que, ¿de qué se trataba el horno de fuego? Fue obra de Satanás en su totalidad, una artimaña manipulada por él para destruir a los tres jóvenes. ¡Él quería acabar con el único testimonio de Dios que quedaba en Babilonia!
Los tres jóvenes respondieron a la orden del rey: "He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará" (Daniel 3:17).

miércoles, 22 de enero de 2014

DIOS ESTÁ BUSCANDO A UN HOMBRE

Israel, en los días del profeta Ezequiel era lascivo y orgulloso. Los hombres cometían abominaciones con las esposas de sus vecinos e incluso contaminaban a sus nueras. Los profetas que alguna vez fueron santos, se convirtieron en apóstatas y ya no discernían entre lo santo y lo profano. Los líderes de la nación se volvieron lobos voraces, buscando ganancias deshonestas, derramando sangre, hablando mentiras e imponiendo cargas a los pobres.

Israel se olvidó de los caminos de Dios y la nación se hizo tan débil, mundana y sin poder que Dios hizo de ellos el hazmerreír del mundo secular. Él dijo: "Te he dado en oprobio a las naciones, y en escarnio a todas las tierras" (Ezequiel 22:4).

¡Qué acusación más severa! Dios le estaba diciendo a Israel: "¡Ustedes han despreciado tanto las cosas santas, entregándose por completo a la lujuria, que voy a tener que quitar su testimonio!"

Ezequiel era un hombre mayor en aquél entonces, pronto para partir de la escena. Así que, ¿cómo trató Dios con esta situación? Le dijo a Ezequiel: "Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé" (versículo 30).

¡Imagínatelo! El destino de Israel descansaba en que Dios pudiera hallar un solo hombre confiable, justo. Sin embargo, Él le dijo a Ezequiel: "No encontré ninguno. Por lo tanto, he derramado sobre ellos mi ira" (versículos 30-31).

Dios le dijo lo mismo al profeta Jeremías: "Recorred las calles de Jerusalén…buscad…si halláis hombre, si hay alguno que haga justicia, que busque verdad; y yo la perdonaré"(Jeremías 5:1). Él le dijo al profeta: "Voy a perdonar a la nación entera si pudiera encontrar tan solo a un hombre que se ponga de pie en la brecha. ¡Todo lo que necesito es sólo un alma que esté totalmente rendida a Mi voluntad!"

Amados, hoy escuchamos un “Babel” de voces en la iglesia clamando por formas más relevantes y contemporáneas de alcanzar el mundo. Y se están ensayando muchos programas extraños y carnales. Sin embargo, en mis muchos años de ministerio, he visto estos tipos de programas venir e irse. Se apoyan totalmente en apaciguar la carne, no teniendo nada que ver con la cruz. Las multitudes que atraen viven vidas vacías, insatisfechas y nunca han sido expuestas al Evangelio de separación del mundo y de sus deseos. El mundo se burla de estos programas, tildándolos de mera necedad.

martes, 21 de enero de 2014

DIOS LEVANTÓ A UN HOMBRE

En los días de Nehemías, los muros de Jerusalén estaban en ruinas, la ciudad era, literalmente, un montón de piedras y la iglesia se había desviado totalmente, no quedando ni un solo testigo. Los poderes malignos que rodeaban Israel los perseguían severamente, burlándose de cada obra que ellos querían emprender.

¿Cómo respondió Dios en tal tiempo de ruina? ¿Envió acaso, un ejército bien entrenado para ayudarlos? ¿Envió a la guardia de palacio para herir a aquellos enemigos prominentes? No, Dios levantó a un hombre: Nehemías.

Nehemías era un hombre con la carga de Dios en el corazón. Pasaba su tiempo orando, ayunando y en lamento, porque él estaba quebrantado por la condición de Israel. También excavaba continuamente en la Palabra de Dios, comprendiendo la profecía y moviéndose en el Espíritu.

Aunque Nehemías sirvió como copero del rey de Persia, él se mantuvo apartado de la maldad que lo rodeaba. En medio de toda la sensualidad, inmoralidad e impiedad que tenía lugar en Israel, él mantuvo un caminar santo con el Señor. Y, a cambio, todas las almas de los que le oían predicar, se purificaban.

Pronto un avivamiento de santidad barrió aquella tierra. "Y se purificaron los sacerdotes y los levitas; y purificaron al pueblo, y las puertas, y el muro" (Nehemías 12:30). La casa de Dios también fue purgada y se echó fuera todo lo que era de la carne. Nehemías mandó a obreros al templo, diciéndoles: "Quiero cada pedacito de basura fuera de aquí. No dejen nada que tenga que ver con la idolatría o la sensualidad"(ver Nehemías 13:8-9).

Amados, ¡este es el concepto de Dios de un avivamiento! Sólo se trata de barrer cada cámara en tu corazón que sea impura y no santificada. Él quiere que no quede ni un lugar oscuro.

¿De dónde obtuvo Nehemías tal autoridad espiritual, para hacer que los transigentes tiemblen y para traer de vuelta el temor de Dios al templo? El rey no se la dio. Ningún obispo de la iglesia se la dio. No la aprendió en una escuela bíblica.

No, Nehemías obtuvo su autoridad de rodillas, llanto, quebranto, deseo de conocer el corazón de Dios. Y debido a que él era un hombre de oración, él fue capaz de confesar los pecados de toda una nación: "Esté ahora atento tu oído…para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche…y confieso los pecados de los hijos de Israel…yo y la casa de mi padre hemos pecado. En extremo nos hemos corrompido contra ti, y no hemos guardado los mandamientos…" (Nehemías 1:6-7).

lunes, 20 de enero de 2014

ACTOS DE FE by Gary Wilkerson

Después de que el apóstol Pedro fuera milagrosamente liberado de la prisión (ver Hechos 12:7-11), fue a la casa de oración para dar el reporte del milagro a los que habían estado intercediendo por él. Cuando Pedro tocó la puerta, el grupo seguía orando fervientemente en el interior. No tenían idea de cuán efectivas habían sido sus oraciones por su hermano. De hecho, la Escritura dice que hacían oración "sin cesar", es decir, que se aferraban a Dios y sin darse por vencidos. Este es el tipo de oración a la que Cristo llama a su iglesia: Una oración persistente y apasionada en su deseo de ver a un ser querido, a un amigo o incluso toda una ciudad ser liberada.

Pero algo interesante sucedió cuando estos creyentes se enteraron de que sus oraciones habían sido respondidas: ¡No lo creyeron! Una muchacha les dijo que Pedro estaba en la puerta. "…de gozo no abrió la puerta, sino que corriendo adentro, dio la nueva de que Pedro estaba a la puerta. Y ellos le dijeron: Estás loca. Pero ella aseguraba que así era. Entonces ellos decían: ¡Es su ángel!" (12:14-15). Al parecer, ellos creían que Herodes ya lo había matado.

Dios se dedica al negocio de la liberación. Él hace lo imposible con una sola palabra y cuando libera a Su pueblo, éste es verdaderamente libre. Pero tal vez has notado algo que sucede en tu propia vida cuando luchas con un problema. Es decir, Dios abre las primeras puertas para ti y luego deja la última cerrada, para que tú la abras por fe. Él abrió sobrenaturalmente las puertas a Pedro, pero esta última requería la fe y la acción del hombre.

¿Por qué hace esto el Señor? Él sabe que, aun con nuestras oraciones más fervientes, podemos seguir teniendo un pequeño rincón de incredulidad en nuestros corazones. Sí, Dios es soberano en poder, pero Él quiere que Su novia esté envuelta en Sus actos de redención. Cada mover genuino de Dios, a lo largo de la historia, ha requerido que hombres y mujeres se pongan en pie y digan: "Quiero ser incluido. Quizás sea débil o tímido, pero Dios honra a los que actúan en fe".

Sí, todo comienza con la oración. La oración ferviente y eficaz mueve a Dios a abrir las puertas de hierro y liberar a los cautivos. La historia de Pedro lo deja claro. Pero esta escena también muestra que si nosotros no actuamos en fe para abrir esa última puerta, algunos cautivos se quedarán parados afuera. Así que aquí está la última parte de la oración ferviente: La acción fiel.

sábado, 18 de enero de 2014

CONTROLE LOS SIGNOS VITALES by Jim Cymbala

La oración es la fuente de la vida cristiana, la tabla de salvación del cristiano. De otro modo, es como tener en sus brazos un bebé y ponerle linda ropa, ¡pero resulta que no está respirando! Olvídese de la ropa con adornos; estabilice los signos vitales del bebé. No sirve de nada hablarle a una persona que está en estado comatoso. Por eso son tan limitados los resultados que produce el gran énfasis que se da a la enseñanza en las iglesias de hoy. La enseñanza sólo es provechosa si puede ser canalizada donde hay vida. Si los oyentes están en un coma espiritual, lo que les decimos puede ser bueno y ortodoxo, pero desafortunadamente, la vida espiritual no puede ser enseñada.
Pastores e iglesias deben llegar a sentirse incómodos al punto de decir: “No somos cristianos neotestamentarios si no tenemos una vida de oración”. Esta convicción nos produce un poco de incomodidad, pero ¿de qué otra manera podrá abrirse camino hacia Dios?

Si verdaderamente prestamos atención a 1o que dice Hechos 2:42: “perseveraban en la doctrina de los apóstoles; en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones”, podemos ver que la oración casi es una prueba de la normalidad de una iglesia. Invocar el nombre del Señor es el cuarto sello distintivo contenido en la lista. Si mi iglesia o su iglesia no están orando, no debiéramos hacer alarde de las cifras de asistencia de nuestra reunión del domingo.

Carol y yo nos hemos dicho repetidas veces que si alguna vez se afloja el espíritu de quebrantamiento y de invocación del nombre de Dios en la Iglesia Brooklyn Tabernacle, sabremos que estamos en dificultades, aun cuando tengamos una asistencia de 10.000 personas.

Durante incontables reuniones de oración los martes por la noche me encuentro rodeado de los sonidos sagrados de oración e intercesión que llenan la iglesia, y que se desbordan de cada corazón presente. Cuando la reunión va tocando su fin, puedo escuchar a madres que piden por sus hijos rebeldes, hombres que piden que Dios por favor los ayude a encontrar empleo, y a otros que dan gracias por respuestas recientes a la oración. No puedo evitar pensar: “Esto es la más cercano al cielo que puedo llegar aquí en esta vida. No quiero irme de aquí. Si me invitaran a la Casa Blanca para conocer a algún dignatario, nunca me produciría el tipo de paz y gozo profundo que siento aquí en la presencia del pueblo que invoca al Señor”.


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Jim Cymbala comenzó la iglesia Brooklyn Tabernacle con menos de veinte miembros en un pequeño y deteriorado edificio en una parte difícil de la ciudad. Nacido en Brooklyn, es un viejo amigo de David y Gary Wilkerson, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes patrocinadas por World Challenge en todo el mundo.

viernes, 17 de enero de 2014

EL SEÑOR TENÍA UN HOMBRE

Fueron tiempos difíciles en Israel cuando la inmoralidad, la apostasía y reincidencia en el pecado estaban desenfrenadas en la tierra. En ese tiempo, el arca no estaba en Israel. Elí, el sumo sacerdote de la nación, era perezoso y complaciente, permitiendo a sus hijos corromper el sacerdocio. Bajo su liderazgo, el adulterio y la fornicación estaban desenfrenados en el templo. Pero Elí estaba tan acostumbrado a su vida de comodidad, que no hacía nada para detenerlos.

En un momento dado el Señor escribió la palabra “Icabod” (que significa “El Espíritu del Señor ha partido”) sobre todo el sistema religioso. Una vez más, las fuerzas satánicas se habían levantado con gran poder, y al ojo natural, la obra de Dios había perdido tanto terreno, que las probabilidades de recuperarse parecían imposibles.

Pero el Señor tenía un hombre listo todo el tiempo: un pequeño niño llamado Samuel. Mientras todos los ministros alrededor de él se entregaban a la fornicación y la glotonería, Samuel estaba aprendiendo a oír la voz de Dios. Y mientras él tenía más y más intimidad con el Señor, el Espíritu Santo lo llenaba con una palabra profética. ¡Él llegó a ser un testimonio, una prueba viviente del poder de Dios!

La escritura dice que mientras Samuel crecía, ninguna de sus palabras cayó a la tierra, lo que significa que él consistentemente hablaba con poder y autoridad. Y debido a su autoridad piadosa, ninguna nación pudo alzar una mano contra Israel por más de cuarenta años.

“Y Samuel creció, y Jehová estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras. Y todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, conoció que Samuel era fiel profeta de Jehová. Y Jehová volvió a aparecer en Silo; porque Jehová se manifestó a Samuel en Silo por la palabra de Jehová”. (1 Samuel 3:19-21)

Una vez más, el Señor levantó a un solo hombre como testimonio a una nación entera. Dios no necesitó ningún ejército, ninguna organización humana, ninguna “cosa nueva.” ¡Todo lo que necesitó fue un hombre justo, alguien cuyo ministerio estaba comprometido totalmente a Sus santos caminos!

jueves, 16 de enero de 2014

DIOS LO HIZO TODO A TRAVÉS DE UN HOMBRE

Considera la grave situación de Israel en Egipto. La nación de Dios estaba en ruina increíble, con una apostasía extendida. Satanás tenía a Israel bajo su talón, manipulando los poderes políticos de aquellos días para hacer leyes contra ellos y perseguirlos. El enemigo estaba ridiculizando y burlándose del testimonio de Dios en la tierra.

Era una hora oscura en la historia de Israel y en el pueblo crecía el desánimo al pasar el tiempo. Comenzaron a caer en pecado, entregándose a los placeres y la sensualidad de Egipto. La idolatría y la fornicación llegaron a ser desenfrenadas. La situación de Israel parecía sin esperanza y la fe de la nación estaba muriendo lentamente.

¿Cuál fue la respuesta de Dios a este poder creciente de la oscuridad? ¿Instigó a los imperios circundantes para actuar como Su vara en contra de Egipto? ¿Incitó una guerra civil entre los egipcios? ¿Envió ángeles vengadores? No, Dios no hizo nada de eso. ¡Tenía un plan totalmente diferente y puso su mano sobre un solo hombre, levantando a Moisés!

“Jehová es el que hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia. Sus caminos notificó a Moisés, y a los hijos de Israel sus obras. Misericordioso y clemente es Jehová; Lento para la ira, y grande en misericordia”(Salmo 103:6-8)
Moisés era un hombre de oración, totalmente dedicado a Dios. Dijo no a los placeres, comodidades y tentaciones de Egipto, viviendo en cambio bajo la guía total del Espíritu Santo. No tenía ninguna agenda o ambición propia. Se despojó de toda su habilidad humana, confiando en el gran YO SOY como su sola provisión y recurso, y volvió del lugar santo, con una visión personal de la santidad de Dios.

Así que, en la hora más oscura de la historia de Israel, cuando parecía que el pueblo de Dios sucumbiría al enemigo, el Señor levantó a un hombre que actuaría como un testimonio en medio de todo esto. Y este hombre derrumbó una nación entera mientras levantaba otra. ¡Dios lo hizo todo a través de un hombre!

miércoles, 15 de enero de 2014

CONMOVER NACIONES PARA CRISTO

“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).

Quedo asombrado y perplejo por la cantidad de ministros, tanto jóvenes como viejos, que recorren todo el mundo buscando estrategias para producir crecimiento en sus iglesias. Hoy, muchos predicadores asisten a seminarios, convenciones y “comités de especialistas”, dónde jóvenes ministros profesionales usan gráficas y encuestas para mostrarles cómo construir iglesias más grandes. Otros ministros acuden en masa a “campañas de avivamiento”, esperando aprender nuevos métodos de cómo hacer para que el Espíritu Santo caiga sobre sus congregaciones.

Ahora mismo, sociedades misioneras están enviando más obreros que nunca antes. Su grito de guerra ha llegado a ser: “¡Tenemos que llevar más mano de obra al campo misionero! Se necesitan más hombres y mujeres calificados para ganar las naciones para Cristo.”

Pero muchos de los misioneros que son enviados están regresando a casa dentro de unos pocos años. Han sido vencidos, desanimados, azotados por las fuerzas demoníacas en esas naciones extranjeras. ¿Por qué? Porque sus vidas no estaban a la par con el evangelio que predicaban; nunca desarrollaron un conocimiento personal del señorío de Cristo o de la llenura del Espíritu Santo.

Amado, se necesita más que nuevas ideas o estrategias para conmover a las naciones para Cristo. ¡Todos nuestros planes son en vano si Jesús no está entronizado en cada área de nuestras vidas!

Nunca antes en la historia ha habido tal estampida de espíritus demoníacos que estallan desde las entrañas del infierno. La anarquía está barriendo la tierra, levantándose nación contra nación. ¡Y todo está sucediendo porque Satanás ha desatado sus hordas demoníacas en una guerra final contra los santos!

Sin embargo, Dios nunca esta desprevenido de nada de lo que pasa en nuestro mundo. Él no está sorprendido por la terrible plaga de la droga o el baño de sangre del aborto. Así que, ¿cuál es su respuesta en este tiempo de descontrol e inmoralidad? ¿Qué propone como antídoto a la apostasía y al creciente poder demoníaco? ¿Qué hará Dios en tal tiempo de ruina?
Su respuesta es la misma de siempre: hacer nacer la victoria de Cristo de una manera renovada. Dios siempre ha respondido levantando un remanente fresco de hombres y mujeres que serán un testimonio puro de su poder salvador y santificador, y lo mismo es verdad hoy. ¡Su plan es traer hacia esta escena de actividad del anticristo, un cuerpo de vencedores, separados, llenos de Cristo: hombres y mujeres piadosos que vivirán en sumisión total a Su gobierno y señorío!

martes, 14 de enero de 2014

LA PRUEBA DEL HECHO

“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14).

Muchos en la iglesia actual intentan determinar la proximidad del regreso de Cristo leyendo las señales de los tiempos. Vemos tales señales en eventos particulares, por ejemplo, el regreso de los judíos a Israel. Sin embargo una de las declaraciones más claras que Jesús hace acerca de su segunda venida se encuentra en el versículo de arriba: El fin vendrá sólo después que el evangelio ha sido predicado a todas las naciones –como testimonio.

La palabra que Jesús usa para “testimonio” en este versículo significa, literalmente, “prueba del hecho.” Cristo está hablando aquí no sólo de predicar el evangelio, sino de presentarlo como un testimonio. En resumen, Él dice, el evangelio que predicamos sólo es eficaz si está respaldado por una vida que testifica de su realidad.

Tú pensarías que en América, una nación llena de miles de iglesias evangélicas, habría un testimonio fuerte del evangelio. Pero muchas iglesias han comprometido el verdadero evangelio de Cristo. El hecho es que, incluso con toda la predicación evangélica en muchas de estas iglesias, hay muy poco testimonio del Señorío de Cristo en las vidas de las personas para respaldarlo. No son verdaderos testigos para la ciudad o la nación.

Claro que hay excepciones. Pienso en un pastor bautista que una vez planeó construir un enorme edificio nuevo. Su congregación estaba creciendo rápidamente y él había comenzado a estudiar el movimiento del crecimiento de la iglesia. Pero entonces su esposa fue movida a orar y buscar al Señor, y pronto el pastor estaba haciendo lo mismo. Rápidamente dejó sus sueños de grandes números y empezó a ser un testimonio de lo que predicaba.

En un sermón reciente, el pastor preparó una pantalla grande en el frente de la iglesia. Dijo a su congregación: “El Espíritu de Dios ha estado hablándome acerca de los pecados de esta iglesia. ¡Y hoy vamos a verlos delante de nuestros propios ojos!”

Entonces el pastor proyectó pecado tras pecado en la pantalla: fornicación, adulterio, alcoholismo, abuso de drogas, pornografía. Luego comenzó su sermón: “No vamos a comenzar a construir una iglesia grande ahora mismo. Tenemos que enderezar el templo viviente de Cristo antes que podamos hacer cualquier otra cosa. ¡Tenemos que vivir este evangelio primero!”. Hoy el Espíritu de Dios se está moviendo poderosamente en esa iglesia. ¡Las personas están acudiendo al Señor en masa, enderezando sus vidas, porque están oyendo un evangelio con un testimonio que le respalda!

lunes, 13 de enero de 2014

PRISIONES ESPIRITUALES by Gary Wilkerson

Prisiones espirituales son aquellas que Satanás utiliza para enjaularnos, y aquellas en las que nosotros nos encerramos. Con un poderoso ejemplo de la vida de Pedro, la Palabra de Dios nos muestra cómo ser liberado de estas prisiones.

En Hechos 12, Pedro estaba encarcelado por el rey Herodes. Miles de personas en Jerusalén estaban siendo salvadas por las maravillas de Dios y Herodes se sintió amenazado. Por supuesto, cada vez que Dios se mueve sobrenaturalmente a través de su pueblo, eso enfurece al enemigo.

Ahora Herodes había puesto su mirada en Pedro: “Y viendo [Herodes] que esto había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro. Eran entonces los días de los panes sin levadura (La Pascua)” (Hechos 12:3). Herodes se había propuesto algo: Ejecutar al creyente más valiente en la Pascua, la observancia más sagrada de la iglesia, para atemorizar a los cristianos y silenciarlos.

Herodes envió escuadrones de soldados para capturar y vigilar a Pedro. “Y habiéndole tomado preso, le puso en la cárcel…y se proponía sacarle al pueblo después de la pascua” (12:4). El significado de “sacarle”, revela que Herodes iba a martirizar a Pedro públicamente.

La palabra “tomado” en este pasaje no sólo significa “agarrado”, más bien, significa un poder que va mucho más allá del nuestro. Pedro no solo estaba bajo la detención de un principado gubernamental, estaba encerrado por un poder espiritual que estaba manipulando a un hombre poderoso con fines demoníacos. ¿Estás familiarizado con este tipo de prisión espiritual? Tal vez estás en una ahora mismo. Piensas: “Señor, he orado miles de veces, pero nada cambia. ¿Cómo voy a conseguir ser liberado?”.

Lo que leemos a continuación cambia todo: “Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él” (Hechos 12:5). Esa pequeña palabra “pero” transforma la imagen completa. Dice: “El enemigo está en esta escena, rugiendo como un león, pero el León de Judá también está en movimiento. Está a punto de revelarse a Sí mismo y cambiarlo todo”.

Me encanta la imagen de “oración sin cesar” en este versículo. Un pequeño grupo de hombres y mujeres humildes teniendo una reunión de oración. Como muchos cristianos, probablemente tenían poca influencia en su mundo, sin embargo, las paredes de la prisión más gruesa no tenían ninguna posibilidad contra sus oraciones.

“Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel. Y he aquí que se presentó un ángel del Señor” (12:6-7).

Cuando Pedro miró a su alrededor, vio que sus cadenas habían caído, pero que los guardias estaban cegados a esto. “[Pedro] no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión” (12:9). Lo que sucedió después es el corazón de este mensaje: “Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y [salieron]” (12:10).

sábado, 11 de enero de 2014

ELEGIDO PARA HABLAR by Carter Conlon

Al principio de mi caminar cristiano, Dios puso un amor irresistible por los perdidos en mi corazón. Es verdad, hubo momentos en que enfrenté oposición e incluso fui amenazado, sin embargo, simplemente no podía permanecer en silencio, porque tenía una preocupación genuina por la gente que me obligaba a hablar de Jesucristo. Los hombres y mujeres que me rodeaban estaban muriendo en sus pecados, y alguien con la compasión de Dios tenía que hablar con ellos. Este es el llamado que tiene cada uno de nosotros.

Pablo lo dijo con estas palabras: “…del cual yo fui constituido predicador, apóstol y maestro de los gentiles. Por lo cual asimismo padezco esto” (2 Timoteo 1:11-12). Pablo dijo: “Yo sufro, y soy un llamado, he sido elegido”. De la misma manera, cada uno de nosotros ha sido elegido por Dios para ser un testigo franco de la verdad. No hemos sido llamados a estar en silencio en esta hora. Hemos sido llamados a defender aquello en lo que creemos; para dar testimonio de cómo Dios nos ha transformado y continúa trabajando en nuestras vidas. Hemos sido llamados a defender sin avergonzarnos en lugar de ser acobardados por las burlas de la humanidad caída, y Dios ha abierto un camino para que lo hagamos.

Previo a estos versos, Pablo dijo a Timoteo: “sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios, quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos” (2 Timoteo 1:8-9). ¡Es según el propósito y la gracia Suyos! Es como si Dios estuviera diciendo: “Te vi venir, y preparé un camino para ti. Hice posible que te liberes de la necesidad de alabanza y aprobación humana. Preparé el camino para que puedas cumplir con Mi santo llamado en tu vida, no sólo en parte, sino en plena medida. Hice posible que ames a las personas con un amor sobrenatural. Estoy dispuesto a llenarte con Mi Espíritu Santo, que te dará valor para ser una voz para el reino de Dios. ¡No con tu capacidad, sino con Mi Espíritu!”


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Carter Conlon se unió al equipo pastoral de la Iglesia Times Square en 1994, por invitación del pastor fundador David Wilkerson, y fue nombrado para el cargo de Pastor Principal en 2001. Un líder fuerte y compasivo, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo.

viernes, 10 de enero de 2014

FIRMES EN LA FE

El evangelio de Lucas nos habla de un padre que trajo a su hijo endemoniado a Jesús. Cristo le dijo al padre: "Trae acá a tu hijo. Y mientras se acercaba el muchacho, el demonio le derribó y le sacudió con violencia"(Lucas 9:41-42). La palabra “sacudió” significa convulsionar con violencia, hiriendo.

Este joven vino a Cristo y estaba a punto de ser liberado, trasladado del reino de la oscuridad al reino de la luz. El diablo vio que estaba a punto de perder a otra víctima, así que, en un arranque de ira, tiró al joven al suelo en un último ataque violento. Él quería matarlo y tomar su alma antes de que Jesús pudiera liberarlo.

Satanás tratará de hacer lo mismo contigo hoy. En el momento en que te diriges hacia Cristo, él intentará un último ataque devorador. Pondrá delante de tus ojos las tentaciones más atractivas. Tratará de echarte abajo con mentiras, diciéndote que tú nunca serás libre del pecado y la lujuria. ¡Él tratará de convencerte de que siempre serás suyo, no de Dios!

Pero déjame recordarte: En el instante en que te mueves hacia Jesús, el diablo se vuelve impotente. ¡Él no puede detener a nadie que se dirige a Cristo! No pudo evitar que el joven endemoniado llegue a Jesús. Todo lo que Cristo tenía que hacer era decir una palabra: "Jesús reprendió al espíritu inmundo, y sanó al muchacho, y se lo devolvió a su padre" (versículo 42).

Santiago nos dice: "Resistid al diablo, y huirá de vosotros" (Santiago 4:7). Así que, ¿cómo resistir al enemigo? ¡Lo haces solo por fe! Simplemente vienes a Jesús, confiando en que Él te librará de las garras de Satanás. "Al cual resistid firmes en la fe" (1 Pedro 5:9).

Tú puedes ser libre hoy. Tú puedes decirle a Satanás: "Cuando termine de leer este mensaje, voy a ser una persona libre. Jesús me va a librar de toda lujuria y pasión impía. Todo va a funcionar porque Él así lo dijo".
Los tiempos que vienen pueden ponerse duros para ti. ¡Pero el glorioso sol de justicia del Padre brillará aún más para ti!

jueves, 9 de enero de 2014

JESÚS ESTÁ LLAMANDO A LA PUERTA

“Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer” (Juan 8:44).

Cristo habló estas palabras ante una multitud religiosa que pensaba que era buena a los ojos de Dios. Ellos eran, por fuera, limpios y religiosos, pero por dentro estaban llenos de lujuria, sensualidad, fornicación y codicia.

Hay una enfermedad llamada “enfermedad del pecado”, que afecta a los hijos del diablo. Cuanto más profundo en el pecado cae una persona, más crítica se vuelve esta enfermedad. Llega a su punto máximo cuando, de pronto, el pecado pierde su placer, llegando a ser aburrido y frustrante.

La “enfermedad del pecado” llevó a un joven famoso, estrella de la televisión, al suicidio. El actor era protagonista de una serie de éxito y ganaba una fortuna. Acababa de firmar contratos para protagonizar películas y salía con una bella actriz. Tenía fama, fortuna y buena salud.

Pero luego su cuerpo sin vida fue hallado en un hotel barato “porno”. Al parecer, ninguno de los placeres del mundo le había satisfecho. Su vida se había vuelto vacía, sin sentido y el suicidio finalmente le puso fin a todo. Murió a consecuencia de la “enfermedad del pecado!

Si tú nunca le diste tu vida a Jesús, entonces hasta ahora el diablo ha tenido el control completo sobre ti. Él ha gobernado y reinado sobre tu vida. Pero quizás ahora, Satanás vea un cambio que viene sobre ti y él sabe que está perdiendo su poder sobre ti.

El pecado ha perdido repentinamente su sabor dulce para ti. Tú ya no vas a los lugares malos que antes frecuentabas y ya no estás tan ansioso de ir a fiestas. El dinero ya no te satisface, y tampoco lo hacen el sexo o las posesiones. Sientes un vacío que crece dentro de ti.

Y ahora estás aquí, leyendo este mensaje. Tal vez te has dispuesto a leer la Biblia. Nadie te está obligando a hacerlo, es algo dentro de ti que te está instando a tomarla.
Querido, ahora mismo Jesús está llamando a la puerta de tu corazón, y el diablo lo sabe. Y si hay algo que Satanás teme más que todo, ¡es que tú le abras la puerta a Cristo!

miércoles, 8 de enero de 2014

DERRIBANDO LAS MENTIRAS DEL DIABLO

El diablo viene a nosotros con pruebas intensas, pero no estamos para temerle. Juan Knox, uno de los más poderosos predicadores de Gran Bretaña, es un gran ejemplo de cómo podemos derribar las mentiras del diablo. Su asombrosa predicación causó que reyes y reinas temblaran y vivió una vida justa que respaldó el evangelio que predicaba, sin concesiones hasta el final.

En los años finales de Knox, cuando adquirió una enfermedad terminal, Satanás se enfrentó a un nuevo plazo. Este hombre había enfadado tanto al infierno, como probablemente lo había hecho el apóstol Pablo. Así que en el poco tiempo que le quedaba, el diablo se dispuso a enviar a Knox a la eternidad con temor e incredulidad.

Knox escribió: "Toda mi vida he sido probado y asaltado por Satanás. Pero mi prueba presente me ha atacado más temerosamente. Él ha decidido devorarme, y ponerme fin. Antes, a menudo colocaba todos mis pecados delante de mis ojos. Trataba de atraparme con las tentaciones de este mundo. Pero el Espíritu rompía esos ataques. Esta vez, él me ha atacado de otra manera. Este diablo astuto ha trabajado para convencerme de que ¡me he ganado el cielo por mi fidelidad a mi ministerio!"

Knox sabía que la salvación venía solo por la fe. Él había predicado esto toda su vida, declarando claramente que nadie puede ser salvo por su propia justicia, no importa cuántas buenas obras haya hecho. ¡Pero ahora Satanás trataba de condenar al predicador haciéndole tropezar en su propia fidelidad!
Justo antes de morir, Knox testificó: "Bendito sea Dios, que me ha permitido derribar y apagar este dardo de fuego, con los pasajes de la Escritura. Por la gracia de Dios, soy lo que soy, no yo, sino la gracia de Dios en mí. Por medio de Jesucristo, he ganado la victoria. El tentador no me tocará otra vez en este corto tiempo ¡Pronto voy a cambiar esta vida mortal por una bendita inmortalidad a través de Jesucristo!"
¡Gracias a Dios por el testimonio de Juan Knox! Él usó las Escrituras para pararse en contra de Satanás y el Señor lo libró. Se fue a casa, a la gloria, ¡cantando las alabanzas de Dios!

martes, 7 de enero de 2014

NUEVAS FUERZAS

Pregúntale a cualquier persona que haya sido llamada por Dios a salir a alguna nueva obra del Reino y esa persona te dirá que Satanás ha venido a él en furia, lanzando una aflicción tras otra.

Así fue en la vida de Cristo. Tan pronto como Jesús fue bautizado, la paloma que apareció y la voz del cielo que lo declaró el Cordero de Dios, Satanás se puso a trabajar. Sabía que tenía sólo cuarenta días y noches para tratar de devorar a Jesús y detener Su ministerio (ver Mateo 4).

Tan pronto como Jesús declaró lo dicho por Pedro, una roca de la fe, Satanás se acercó para zarandear al discípulo, llevándolo a la incredulidad y a la traición (ver Lucas 22:21). Satanás sabía que tenía que actuar rápidamente en la vida de Pedro, antes de que las palabras de Jesús sobre el discípulo, llegaran a suceder, pero la tentación, ¡finalmente fracasó!

¡Yo sé de qué se trata este tipo de ataque infernal, porque me sucedió a mí cuando Dios me hizo un llamado fresco al ministerio! Después de pasar mucho tiempo en oración, sentí el llamado de Dios para expandir mi ministerio, hablando con los pastores de todo el mundo. (Yo no iba a dejar el ministerio de la Iglesia “Times Square” o el ministerio de estos mensajes escritos. Yo sólo estaba añadiendo este aspecto ocasional del ministerio, por la dirección del Espíritu Santo).

Yo estaba planeando compartir en conferencias de pastores en Francia, Rumania, Polonia y los Balcanes. Apenas incluí en mi agenda este viaje, Satanás entró en acción. Hasta ese momento yo estaba en la cima de la salud, pero repentinamente fui abatido físicamente. En cuestión de horas me sentí tan débil que apenas podía caminar. Sentí, dolores internos agonizantes e intensos y de pronto aparecieron manchas en mi estómago.

Un amigo médico me dijo que tenía herpes zóster, una enfermedad que proviene de los residuos de la varicela infantil. El diablo parecía estar riéndose, diciendo: "Así que estás tomando este nuevo ministerio, ¿verdad? ¡No lo harás si yo puedo evitarlo!"

Sin embargo, pocas semanas después de mi viaje, todas las llagas desaparecieron. El Señor me levantó y me dio nuevas fuerzas. ¡Todo era un ataque del infierno! Siempre ha sido así a lo largo de mis años en el ministerio. Cada nuevo paso en aceptar un llamado del Señor ha sido seguido por ataques demoníacos.

lunes, 6 de enero de 2014

¡EN EL HOYO! by Gary Wilkerson

Comenzando en Génesis 37, vemos la historia de José, que se muestra como un episodio del programa de televisión "Cops" (Policías). Uno de sus hermanos era un violador y los otros trataron de matar a José para finalmente venderlo como esclavo. Incluso Jacob, su propio padre, no quiso intervenir cuando José era atormentado por sus hermanos. José pagó una multa por la disfunción de su familia.

¿Esto te describe? ¿Has estado fuera de casa durante años, pero todavía llevas las cicatrices mentales producto del caos de tu familia? O ¿tal vez tu caos está en tu trabajo, donde los pecados voluntarios de otros te afectan directamente? Eso le ocurrió a José cuando la esposa de su jefe trató de seducirlo. Cuando José la rechazó, ella mintió sobre él vengativamente y fue arrojado en otro hoyo, una prisión que llevaba a la muerte.

La Escritura deja claro que con cada hoyo en el cual caía José, Dios estaba obrando, acelerando el proceso para alcanzar los propósitos de Su reino. Oí a Dios decir de él: "Quiero a alguien que esté dispuesto a soportar todas las pruebas fielmente, para poder posicionarlo estratégicamente de tal forma que salve a Mi pueblo. Elijo a José para esta tarea".

Piensa acerca de la increíble trayectoria de la vida de José. Aquí tenemos a un pastor adolescente que en pocos años se convirtió en el segundo al mando del mayor imperio del mundo. Me dan ganas de orar: "Dios, sácame de mi zona de comodidad. Quiero verte obrando Tus propósitos en mi vida".

¿Estás dispuesto a decir: "Señor, iré con mucho gusto donde Tú quieras que vaya"? Conozco a muchos cristianos que tienen hambre de este tipo de fe. Ellos claman: "Señor, tiene que haber algo más en este caminar. Yo no quiero simplemente ocupar un espacio en la Tierra. Quiero que Tú obres en mí para que yo pueda impactar Tu Reino".

Cuanto más grandes sean nuestros sueños para la obra de Dios, más grande será nuestro hoyo. ¿Crees que Dios puede hacer que tu matrimonio refleje Su gloria? Entonces debes estar listo para que tu matrimonio sea probado casi más allá de sus límites. La verdad es que la fe nos arroja a un hoyo casi siempre. Si queremos que Dios use nuestras vidas, entonces más nos vale estar preparados para un hoyo.

“Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo” (Génesis 50:20).

sábado, 4 de enero de 2014

SIN FE ES IMPOSIBLE OBTENER by Claude Houde

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos” (Hebreos 11:1-2).

Uno de los más grandes privilegios de mi vida cristiana ha sido la alegría de estar cerca y de conocer a grandes patriarcas de la fe. Algunos de estos gigantes son muy bien conocidos, con ministerios internacionales que llegan a millones; pero hay otros que, aunque mucho menos conocidos, han tenido un impacto duradero en mi fe y mi ministerio.

He sido inspirado, estimulado a realizar buenas obras, motivado y conmovido por los testimonios de estos hombres y mujeres de fe. Uno de esos hombres con carácter de acero templado era el Pastor Bernard Sigouin. Oh, sí que lo sé, lo más probable es que nunca hayas oído hablar de él, pero el infierno le temía y el cielo celebra su fe.

El Pastor Bernard estaba entre aquellos creyentes que se convirtieron al cristianismo en los años cincuenta, cuando ardían severas persecuciones en la provincia francesa de Quebec, que en ese momento estaba sumida en la oscuridad espiritual. Se convirtió en creyente en una de las primeras oleadas de quebequenses que respondieron con fe al llamado de Dios para el ministerio en nuestra nación. Él era un pastor amado y valeroso, como también fundador y formador de muchas iglesias en esta parte de Canadá, que aun sigue siendo considerada una de las áreas menos evangelizadas del mundo. Tuve el honor de servir con este amado pastor cuando entró en el otoño de su ministerio y su vida.

El Pastor Bernard y yo nos hicimos amigos, y un año antes de su muerte yo estaba sentado con él en un restaurante desayunando; como pastor joven me encantaba pasar tiempo con este querido pastor. Nuestra iglesia estaba cuidando de él y yo quería hacer algo especial, quería bendecirlo. Le dije: “Pastor Bernard, nos gustaría hacer algo por usted y su esposa. ¿Le gustaría irse de viaje y ver el océano o algo así?”. Yo sabía que él había pasado toda su vida en la obra de Dios y no había hecho mucho en cuanto a actividades de recreación.

Él agarró mi mano y mirándome directamente a los ojos me dijo: “Si quieres hacer algo por mí, ora para que Dios me dé un año más para servirle”. Eso era todo lo que quería.

“¡Por la fe que agradaron a Dios y por la fe obtuvieron un testimonio!”


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Claude Houde es el pastor principal de la Iglesia de la Nueva Vida (Eglise Nouvelle Vie) en Montreal, Canadá; y es un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo. Bajo su liderazgo la Iglesia de la Nueva Vida se ha incrementado de ser un puñado de personas, a más de 3500 miembros, en una parte de Canadá donde pocas iglesias protestantes han alcanzado éxito.

viernes, 3 de enero de 2014

SU TIEMPO ES CORTO

Quizás has renovado recientemente tu compromiso de orar con toda diligencia. O, quizás has consagrado tu mente y cuerpo a Dios como sacrificio vivo. Has clamado: “Ya no voy a andar más a medias. ¡Le entrego todo lo que tengo a Jesús!”.

Estos tipos de compromisos provocan la ira del diablo más que cualquier otra cosa. Él sabe que cualquiera que entrega su vida completamente a Dios es una gran amenaza para su reino. El diablo sabe muy bien que cualquiera que busca a Dios con todo su corazón lo encontrará y que los santos que oran prevalecerán.

Pero Satanás sabe que existe un tiempo entre el momento en que la oración se dice y cuando ésta es respondida. ¡Amado, este es el “poco tiempo” que tiene el diablo para obrar! El sabe que la viuda inoportuna clamó por un tiempo antes de ser oída. Y, de igual manera, nuestra respuesta llegará a su tiempo. ¡Entretanto, el diablo tratará de destruirnos mientras esperamos en el Señor!

El hecho es que Dios no se precipita cada vez que clamamos: “¡Señor, me entrego por completo a Ti!” Dios sabe que la consagración, la entrega y el hambre por Cristo no siempre acompañan a una experiencia de llanto emocional. Por lo tanto, Su Espíritu no responde hasta que vea en nosotros una determinación continua, algún tipo de evidencia de que no retrocederemos de nuestra hambre espiritual.

Satanás también reconoce esto. Él lo sabe pues observa en nuestras vidas cuando no hablamos en serio acerca de nuestra entrega al Señor. Y si no estamos hablando en serio, él no pierde su tiempo con nosotros, y nos deja solos en nuestra debilidad y pecado.

Pero en el momento en que observa verdadera devoción en nosotros, el deseo de ser libertados del pecado, una determinación de abandonar toda necedad y seguir a Cristo, entonces él sabe que su tiempo es corto. Él sabe que habrá sólo un breve tiempo antes de estar fuera de su poder y caminando en gloria, operando por fe, y viviendo en victoria. ¡Ahí es cuando él comienza a lanzar todo el infierno en contra nuestra!

Apocalipsis 12 nos dice: “Adelante cristiano, deja tu letargo, rinde tu cuerpo a Jesús como sacrificio vivo. ¡Busca a Dios con todo tu corazón, pero prepárate para enfrentar la prueba de tu vida, porque Satanás vendrá a ti con toda su fuerza!"
Satanás conoce tus puntos débiles y tratará de arrastrarte en un mar de pruebas y tentaciones. ¡Él está desesperado porque ve que estas al borde de la victoria, y sabe que su tiempo es corto!

jueves, 2 de enero de 2014

POCO TIEMPO

“Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo”. (Apocalipsis 12:12).

Este pasaje nos dice que Satanás ha declarado una guerra sin cuartel sobre los santos de Dios. También menciona que el diablo tiene poco tiempo para cumplir su obra: “...sabiendo que tiene poco tiempo”.

Como seguidores de Jesucristo debemos estar constantemente alerta, porque el diablo busca destruirnos. Por eso, Pablo dice que necesitamos conocer tanto como sea posible las tácticas y planes del enemigo: “para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones” (2 Corintios 2:11).

Pedro nos advierte: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8). Esto no quiere decir que el diablo está flotando en alguna parte del cosmos, dándole órdenes a sus huestes satánicas. Sabemos que Satanás fue lanzado a la tierra, cuando Cristo lo venció en la cruz. De este modo, el reino del diablo está limitado al aquí y el ahora.(Ver Apocalipsis 12:9)

Contrario a lo que piensan algunos cristianos, Satanás no posee un poder omnipotente. El fue vencido por Jesús y toda autoridad le fue quitada. Tampoco es omnisciente, lo que significa que no puede leer los pensamientos. Ni tampoco es omnipresente, no puede estar en todo lugar al mismo tiempo. El está limitado físicamente a un lugar a la vez.

Pero Satanás tiene principados y potestades posicionados a través de la tierra, y sus huestes de demonios le informan cada vez que lo pide. Ellos te escuchan cuando oras, y observan tu obediencia a Dios. ¡Y eso es lo que provoca la ira de Satanás en contra tuya!

La referencia en Apocalipsis 12:12 que dice que el diablo sabe que tiene poco tiempo, no se trata del tiempo que le queda antes del regreso de Cristo. Más bien, se trata de plazos continuos, una serie de tiempos cortos en los cuales el diablo tiene que llevar a cabo su trabajo. ¡Se trata de los breves momentos que tiene para hacer la guerra contra los santos de Dios!

miércoles, 1 de enero de 2014

¿A QUIÉN CREEREMOS?

Un hombre cristiano con toda sinceridad me hizo la siguiente pregunta: “¿A quién creeremos? A través de los años he leído obras de ministros que estaban convencidos que el fin estaba cerca. No obstante, se han equivocado una y otra vez. Hoy me doy cuenta que algunos sólo estaban tratando de vender sus libros. Pero otros creían sinceramente que Dios les estaba diciendo que el fin estaba sobre nosotros. Así que, ¿a quién creeremos?”

A veces me he quebrantado completamente ante Dios acerca de estas cosas, clamando a él a toda voz: “Oh Señor, he estado predicando por años que el juicio está a las puertas. He escrito libros y he dado advertencias acerca de una crisis económica venidera y sin embargo, solo veo que sucede lo contrario. Veo como América prospera y sigue su camino alegremente. Nuestra nación está matando a más de cinco mil bebés a la semana. Estamos resbalando dentro de un foso de suciedad increíble y estamos sacándote de toda institución. ¿Hasta cuándo, Señor?”

Siento como si estuviera expresando el mismo clamor de frustración que Jeremías elevó ante Dios. Él pasó años profetizando fielmente eventos que no parecían cumplirse. Él clamó: “Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí. Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito: Violencia y destrucción; porque la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día.” (Jeremías 20:7-8).

Pero Jeremías no podía dejar de avisar al pueblo de Dios, aunque sus profecías no parecían tener fundamento, él seguía profetizando. Siento el mismo fuego que sintió Jeremías en mi alma. Y estoy más que convencido que nuestra nación será lanzada en una devastadora depresión económica. No importa cuán alto suba la bolsa de valores, no importa cuán increíblemente se recupere, América aún está al borde de una fuerte caída. ¡Dios ha puesto su rostro contra esta nación por su derramamiento de sangre y arrogancia contra Su nombre, y Su juicio vendrá!

Sin embargo, le doy gracias a Dios por todas las promesas que nos ha dado en Su palabra acerca de su protección y bendición para Su pueblo en medio y a través de todas las tormentas.

El pueblo de Dios que ora no tiene nada que temer, ni debemos preocuparnos ni inquietarnos. Nuestro Padre celestial tiene todo bajo control. A pesar de que veo que sus juicios vienen sobre esta nación, me regocijo porque sé lo que el Señor ha prometido en su palabra.

“El juzgará al mundo con justicia, Y a los pueblos con rectitud. Jehová será refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia. En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron.” (Salmos 9:8-10)