martes, 31 de diciembre de 2013

LA BENDITA PROVISIÓN DEL NUEVO PACTO

Cuando el Espíritu de Dios dejó a Saúl, su obediencia a medias lo había abierto a la influencia de Satanás. Pronto un espíritu malo atribuló a Saúl y terminó buscando el consejo de una bruja (Ver 1 Samuel 28).

Quizás mientras lees el recuento de la vida de Saúl, te preguntas: “Pero Saúl trató de hacer lo mejor y no lo hizo tan mal. ¿Por qué Dios fue tan severo con él?”.

Dios nos está diciendo a través de este pasaje que Él está hablando en serio. Él está diciendo: “Estoy mostrándote cómo me siento acerca de tu obediencia hacia Mí. ¡Quiero todo tu corazón, todo tu amor, no sólo una obediencia a medias!”.

Si el mensaje del Señor a Saúl hubiese sido vago o poco claro, lo justificaríamos diciendo que Él debería haber tenido consideración para con Saúl. Pero Su dirección a Saúl fue clara y no había ninguna duda de lo que le ordenó. Igualmente hoy, no tenemos duda de lo que Dios nos ha hablado. Sabemos cuáles son Sus mandamientos, porque Él nos los ha revelado por su palabra y por su Espíritu dentro de nuestros corazones.

Puedes responder: “Pero lo que Dios hizo a Saúl pasó bajo el Antiguo Pacto, bajo la Ley. Ahora vivimos en el tiempo de la gracia. Ciertamente el Señor no será tan severo con nosotros cuando desobedezcamos como lo fue con Saúl”.

Aquí está la palabra de Dios en este asunto bajo el Nuevo Pacto, un pacto de gracia:

“[Dios] pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego; porque no hay acepción de personas para con Dios”. (Romanos 2:6-11)
Permíteme explicarte la diferencia entre Saúl en el Antiguo Testamento y todos los creyentes bajo el Nuevo Pacto: Siempre que una persona tiene el deseo de obedecer los mandamientos de Dios verdaderamente -cuando esa persona ama y respeta la palabra de Dios- el Espíritu Santo le proporciona todo el poder y habilidad para cumplir esos mandamientos. Ésa es la bendita provisión del Nuevo Pacto.

lunes, 30 de diciembre de 2013

FUERA DEL HOYO by Gary Wilkerson

Cuando era adolescente, pasaba mis veranos ayudando en un rancho en el este de Texas. El administrador del rancho, Jimmy, era un tipo grande y fornido que tenía la vista limitada, pero que sabía hacer todo tipo de cosas. Él me enseñó, por ejemplo, a cortar y transportar heno.

Un día estábamos sacando tierra de un hoyo de seis pies de profundidad para un pozo. Durante un descanso para tomar agua, Jimmy calculó mal donde estaba el hoyo y dio un paso hacia el. Mi boca estaba demasiado llena de agua para advertirle, ¡y cayó dentro! Tenía miedo de que pudiera haberse quebrado una extremidad por la profunda caída e instantáneamente fui corriendo a ayudar. Pero cuando miré, Jimmy estaba saliendo indiferente del hoyo, como si nada hubiese pasado.

Así era la vida de Jimmy. Era un tipo que enfrentaba muchos hoyos a diario, pues no sólo estaba perdiendo la vista, sino también la audición. Sin embargo, Jimmy salía de cada hoyo en el que caía y seguía avanzando. Para mí, él es un ejemplo de fe para todos en el cuerpo de Cristo. Todos tenemos hoyos en los que caemos, así es la vida, pero la Palabra de Dios nos muestra que, como cristianos, debemos de enfrentar nuestros hoyos a través de los ojos de la fe.

Tal vez estás atascado en un hoyo en estos momentos. Podría ser una relación difícil, un hoyo financiero, una enfermedad, algo en lo que has estado atrapado desde hace tiempo, y te preguntas si alguna vez serás capaz de salir de ahí. Tu alguna vez cercanía con Cristo parece un sueño lejano. Pero Dios tiene algo poderoso que decirte acerca de tu actual hoyo.

Una clase de hoyo es aquel que creamos por nosotros mismos. Podemos volver a caer en una vieja costumbre pecado o un patrón de vida poco saludable que nos mantiene yendo en círculos. Nos encontramos a la deriva, perdidos, alejándonos cada vez más de la vida abundante que Dios ha provisto. Pero no importa en qué tipo de hoyo nos encontramos. Nuestro misericordioso Señor nos saca de cada uno de ellos.

“¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si ésta cayere en un hoyo en día de reposo, no le eche mano, y la levante?” (Mateo 12:11). Jesús está diciendo: “No importa si tú has creado tu hoyo. Ni siquiera la ley me detendrá de venir a sacarte de ahí.”

sábado, 28 de diciembre de 2013

UN CIMIENTO ADECUADO by Jim Cymbala

En 1977 la cantidad de personas que intentaba ubicarse en los bancos de la iglesia Brooklyn Tabernacle los domingos por la mañana y por la noche superaba el espacio disponible. A menos de una cuadra de distancia había una YWCA (Asociación Cristiana de Señoritas) que tenía un auditorio con capacidad para cerca de 500 personas y pudimos alquilar el salón los domingos.

La reunión en la YWCA fue una solución provisional a la falta de espacio. Adquirimos un terreno que estaba enfrente con la esperanza de erigir algún día una iglesia de verdad. Se requería un gran paso de fe, pero Dios proveyó los fondos.

Programamos una ceremonia de iniciación de la construcción, entusiasmados con la idea de empezar a levantar un nuevo edificio, un hogar permanente. ¿Podrás creer que ese domingo especial, llovió con tanta fuerza que no nos fue posible salir para meter una pala en el suelo? Desilusionados, esa noche volvimos a amontonarnos en el auditorio de la YWCA. Pero en esa reunión Dios nos habló con claridad diciéndonos que no era precisamente el terreno de enfrente que É1 quería romper. En vez de eso, quebrantaría nuestros corazones y sobre ese cimiento edificaría la iglesia.

El diluvio resultó ser providencial. Unos meses después, un gran teatro con capacidad para 1.400 personas en una avenida principal que recorre Brooklyn de norte a sur, fue puesto a la venta. Pudimos vender el terreno obteniendo una ganancia. Todavía necesitábamos vender el deteriorado edificio de la avenida Atlantic para poder comprar el teatro, así que en una reunión de oración del martes por la noche presentamos el problema delante de Dios.

El miércoles por la tarde sonó el timbre de la iglesia. Bajé para contestar y allí estaba un desconocido bien vestido, que resultó ser un hombre de negocios de Kuwait. Entró y recorrió el lugar examinándolo mientras yo contenía mi aliento por temor a que mirara en forma muy detenida las paredes torcidas, los baños sucios y la plomería cuestionable.

- ¿Cuánto pide por este edificio? - preguntó.

Me aclaré la garganta y le di una cifra con voz débil. Hizo una pausa y luego dijo: “Es un precio justo. Dile a tu abogado que llame al mío. El pago será en efectivo”. Y diciendo eso, se fue. Nuestra oración había sido respondida de una manera sorprendente.

Dios había formado un núcleo de personas que deseaban orar, que creían que nada era demasiado grande para que Él se hiciera cargo. No importaban las obstrucciones que se nos presentaran en el camino, Dios todavía podía cambiar a las personas y librarlas del mal. Él estaba edificando su iglesia en un barrio difícil, y mientras su pueblo siguiera invocando su bendición y ayuda, Él estaba totalmente comprometido a responder.


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Jim Cymbala comenzó la iglesia Brooklyn Tabernacle con menos de veinte miembros en un pequeño y deteriorado edificio en una parte difícil de la ciudad. Nacido en Brooklyn, es un viejo amigo de David y Gary Wilkerson, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes patrocinadas por World Challenge en todo el mundo.

viernes, 27 de diciembre de 2013

¡ÉL QUIERE QUE TÚ CREAS EN SU PALABRA!

Al considerar las luchas que Israel tuvo que pasar, uno podría estar tentado a decir: "Dios, ¿no esperas demasiado? Ellos tienen miedo, y con razón. ¿Cómo podrían estar tentándote cuando tan sólo están clamando debido a su necesidad?"

Pero, recuerda que estas personas han sido bien alimentadas y bien enseñadas, sumergidas en las señales y los milagros. No eran novatos espirituales ni estaban sin un pastor que los cuide. Todos los días tenían una nube visible y protectora, como prueba de que Dios estaba presente con ellos. Y cada noche tenían el resplandor reconfortante de un fuego en el cielo. Cada mañana encontraban maná en el suelo, fielmente enviado desde el cielo. ¡Dios había provisto a Israel de todo lo que necesitaban para construir su fe!

Nuestro Señor no habla a la ligera, cuando advierte: "Sin fe no puedes complacerme. Tú debes realmente creer que YO SOY y que siempre voy a galardonar la fe. Por lo tanto, ¡espero que mis hijos bien alimentados y bien enseñados confíen en Mí!"

¿Qué hay de la prueba que has estado enfrentando? ¿Qué quiere Dios de ti en tu momento difícil? ¡Él quiere que creas Su palabra, Sus promesas! Él quiere que confíes plenamente que Él está contigo en tu lucha. No importa si todo el infierno viene en contra de ti, Su presencia nunca te será quitada, aun en medio de tus miedos y lágrimas. Ningún dardo del diablo, ningún ataque poderoso contra ti te destruirá. Tu Padre ya tiene un plan de liberación preparado.

Dios está esperando que te aferres de Él con una confianza ciega. Él quiere que sea capaz de hacer frente a todas tus feroces tentaciones, y digas: "Quizás no entienda esto, pero sé que mi Señor no me abandonará. ¡Estoy confiando que Él me guiará a través de esto!"

Tu batalla sólo terminará cuando vengas a una plena confianza en el Señor, creyendo que Él está contigo en poder y en amor. Así que deja a un lado todo pensamiento de que Dios ha cerrado Sus ojos a tus circunstancias. Eso lo tienta y lo pone en una prueba para demostrar Su fidelidad. Sin embargo, ¡Él ya la ha demostrado muchas veces!

"No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar" (1 Corintios 10:13).
Dios está diciendo: "No te estás derrumbando, ¡Yo estoy contigo en todo esto! Si sólo buscas Mi rostro, y confías en Mí, yo te llevaré al otro lado, ¡porque yo estoy siempre contigo!".

jueves, 26 de diciembre de 2013

UN LUGAR DE PRUEBA

“Te probé junto a las aguas de Meriba” (Salmos 81:7).

En verdad no sabemos lo que hay en nuestros corazones (ver Jeremías 17:9). No importa cuántos años hayamos caminado con el Señor, cuántas horas hayamos orado o cuánto conocimiento bíblico hayamos adquirido. Si Dios ve en nosotros algo que no es de fe, un área que no le hemos confiado para que nos dé el poder para vencer, Él nos llevará a Meriba (un lugar de prueba). Nos pondrá en una situación que es humanamente imposible y seremos severamente probados.

Puede ser que tú honestamente creas que tienes un corazón amoroso hacia todos tus hermanos y hermanas en Cristo. "El Señor me ha dado la capacidad de amar a todos", testificas, pero Él sabe que tienes un problema en un área. Pierdes los papeles cuando alguien abusa de tu amor o de tus actos de bondad. Cuando esto sucede, tú llevas un continuo dolor y resentimiento por dentro, sin embargo, continúas diciendo que amas a esa persona.

¿Cómo trata Dios con ese tipo de hipocresía en ti? Él te lleva a un lugar de prueba. Él permite un medio, ¡un cristiano, en tus propias narices! De repente, te encuentras orando: "Señor, ¿por qué trajiste a esa persona a mi vida? ¡Es un aguijón en mi carne! He tratado de servirte con fidelidad, ¡pero lo único que obtengo a cambio es este abuso!"

¡El Señor te tiene en Meriba! Él está tratando de perfeccionar algo en ti. Él quiere que tú seas capaz de levantarte en tu situación y gritar: "Yo sé que mi Dios está conmigo. Mis pasos son ordenados por Él ¡y Él me llevará a través de todo mi dolor y angustia!"
Dios te ha traído a Meriba, pero no es el final. Él no te ha abandonado, así que, ¡no te rindas, no dejes de agarrarte! El Señor está buscando fe, quiere saber lo que hay en tu corazón. Él sabe cómo satisfacer tus necesidades. ¡Él sólo quiere que confíes en Él!

miércoles, 25 de diciembre de 2013

¡LO QUE DIOS ESTÁ ESPERANDO OÍR!

Un ser humano puede pasar semanas sin comida, pero sólo unos pocos días sin agua. Cuando Israel llegó a Refidim, no había agua a la vista (Éxodo 17). Al poco tiempo, los niños lloraban y las familias se estaban debilitando por la sed. Era una situación crítica.

Moisés entendía los caminos del Señor y sabía exactamente lo que estaba pasando con Israel. Él se dio cuenta de que Dios estaba dejando que Su pueblo sea dilatado más allá de medida. ¿Por qué? Porque Él quería que ellos se abandonen por completo a Su cuidado. Él anhelaba ver que ellos se levanten en fe y digan: "¡Dios es capaz!" Luego, la Escritura nos dice: "[Moisés] llamó el nombre de aquel lugar Masah y Meriba, por la rencilla de los hijos de Israel, y porque tentaron a Jehová, diciendo: ¿Está, pues, Jehová entre nosotros, o no?" (Éxodo 17:07).

Las palabras "Masah" y "Meriba", ambas significan lo mismo: "Un lugar de prueba". Moisés corrió por el campamento gritando: "¡Esto es Masah: una prueba! No es el final. Dios no nos ha abandonado, ¡por tanto, no se rindan! El Señor está buscando fe, Él quiere saber lo que hay en nuestros corazones. ¡Él sabe cómo saciar nuestra necesidad y sólo quiere que confiemos en Él!"

Trágicamente, Israel no confió en el Señor, así que Dios instruyó a Moisés a que tome su vara, vaya a Horeb y golpee allá una roca. Cuando Moisés golpeó la roca, el agua salió a borbotones para saciar la sed de Israel. El Señor demostró una vez más que Él estaba con Su pueblo, a pesar de la incredulidad de ellos.

¿Cómo tentó Israel al Señor en este episodio? ¿En su ira hacia Moisés? ¿En su murmuración? o ¿en su fornicación idólatra? Ninguna de estas cosas fue el verdadero asunto. Acá vemos cómo tentó Israel a Dios: "…tentaron a Jehová, diciendo: ¿Está, pues, Jehová entre nosotros, o no?"

Dios tenía guardada esa agua todo el tiempo. Él se la pudo haber provisto a Israel en los primeros dolores de su sed, pero Él esperó. Su corazón anhelaba que Su pueblo especial, escogido, reconozca Su amor por ellos y se abandonen en Sus fieles brazos. Pero, otra vez, ¡fracasaron!

Por lo tanto, Dios los probó una vez más, esta vez, dejando que tengan hambre. Moisés dijo más tarde: "Jehová tu Dios…para probarte…te afligió, y te hizo tener hambre" (Deuteronomio 8:2-3).

Acá vemos otra prueba de fe. ¿Podría Israel mantener sus estómagos vacíos y esperar a que Dios les envíe pan? ¿Se alentarían unos a otros a la fe? Todo lo que Dios quería, era oírlos decir: "Dios, Tú abriste el Mar Rojo para nosotros y endulzaste las aguas amargas de Mara. Confiamos en que Tú nos darás de comer. ¡Vivos o muertos, somos Tuyos!"
¡Eso era todo lo que Dios estaba esperando oír!

martes, 24 de diciembre de 2013

ÉL ESTÁ EN CONTROL DE TODO

Cuando le das tu corazón a Jesús, ganas una gran batalla. Los poderes del infierno son derrotados, despojándosele a Satanás el botín que tomó de ti cuando gobernaba tu vida. Pero después, mientras estás aun brillando con la victoria espiritual y la libertad, dos reyes te esperan - los mismos dos reyes que esperaban a Abram en Génesis 14:17-24.

Abram enfrentó una tentación tan fuerte, como pocos seres humanos han experimentado. Delante de él había una oferta de riquezas, bienes materiales y fama, pero él no tuvo que pensar dos veces acerca de su decisión. Su respuesta a la oferta del rey de Sodoma fue un rápido y claro “NO”. ¿Por qué? Porque lo que más le importaba a Abram era preservar la reputación de Dios, no la suya. En efecto, él le estaba diciendo al rey de Sodoma: "Voy a dejarte todas estas cosas para ti - el pueblo, las riquezas, todo, porque, de todas formas, mi Señor es dueño de todo. Si Él decide hacerme rico, que así sea. Pero no quiero que llegues a jactarte de haberme hecho rico".

¿De dónde obtuvo Abram tal desprendimiento del mundo, tal independencia, que fue capaz de rechazar de plano la oferta del diablo de las bendiciones materiales? Queda claro por la Escritura que Abram obtuvo su fuerza de una revelación fresca de quién es Dios. Melquisedec había abierto los ojos de Abram a una asombrosa visión del carácter de Dios: "[Melquisedec] le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo…que entregó tus enemigos en tu mano" (Génesis 14:19-20).
Incrustado en este versículo, está un nombre para Jehová: El Elyon. Esto significa, literalmente: "Dios Altísimo, creador y poseedor de los cielos y de la tierra". Melquisedec estaba declarando a Abram: "Tu Señor no es sólo Dios por encima de todos los demás dioses, Él es el creador de todo el universo. Todo lo que hay dentro de éste, le pertenece a Él - toda la riqueza, todo el ganado y todas las posesiones. Él está en control de todo lo que ves a tu alrededor".

lunes, 23 de diciembre de 2013

ANDAD EN EL ESPÍRITU by Gary Wilkerson

Espero no ser la única persona que a veces se pregunta: "¿Estoy realmente andando en el don de justicia que Él me ha dado?" Dice Gálatas 5:16: "Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne".

Podemos tomar cualquier pasaje de la Escritura y leerlo ya sea a través de la lente de la gracia o de la lente de las obras y la Ley. Cuando leo Gálatas 5:16, a veces me pongo en la mentalidad de "obras" que dice: "¡Tengo que tratar de hacer esto!" Me digo a mí mismo: "Bueno, voy a hacer esto hoy, ¡voy a caminar en el Espíritu!" Me pongo ansioso y, de repente, ya no estoy caminando en el Espíritu en absoluto.

Lo siguiente que Gálatas 5:16 dice es: "No satisfagáis los deseos de la carne". A veces leemos este pasaje a través de la lente de: "Estoy en la carne. No, estoy en el Espíritu. Pero entonces algo se me cruza y me molesto ¡y otra vez, estoy de vuelta en la carne!"

Gálatas 5:18: “Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley”.
¿Estás en el Espíritu? ¿Ha entrado alguna vez Jesús en tu corazón? Si es así, ¿te dijo: "Voy a revisarte completamente por dentro y por fuera y si tu corazón es lo suficientemente justo, más adelante invitaremos al Espíritu Santo que venga también"?

¡No! ¡Él no hizo eso! No puedes ser salvo a menos que el Espíritu Santo viva en ti. Así que cuando dice: "Andad en el Espíritu", no quiere decir: "Trata de ser espiritual", sino: "El Espíritu de Dios vive en ti, así que ¡anda en ello!" Él te ha concedido acceso a Su justicia y ahora sólo te dice: "Ponte al día en la obra que ya he puesto en ti. Pon en práctica las cosas que ya tienes en la vida y deja de estar ansioso, temeroso y estresado".
No te preguntes si estás demasiado en la carne. No tienes que decir: "Dios, ¿puedes ayudarme a ser más espiritual?" No, tú ya lo eres - ¡la vida de Dios vive en ti! El Espíritu, el aliento de Dios, está en ti y tú no estás bajo la Ley.

sábado, 21 de diciembre de 2013

DESESPERADO POR UN TOQUE by Carter Conlon

Sabemos que Jesús estaba tan lleno del amor de Dios que se entregó a sí mismo por las necesidades de aquellos que luego se opusieron a Él. Cuando la gente pasaba cerca de la cruz y lo injuriaban, y movían la cabeza y echaban suertes por sus vestiduras, lo único que salió de su boca fue: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Ver Lucas 23:34). ¡Este es el perfecto amor de Dios! Es este amor perfeccionado el que nos capacita para hacer lo que estamos llamados a hacer en esta generación: amar a los que nos odian, por el bien de sus almas.

Por otro lado, el que teme no ha sido perfeccionado en el amor de Dios, es como el ciego que fue tocado por Jesús y sin embargo, sólo veía a la gente como árboles que caminaban.

“…[Jesús] le puso las manos encima, y le preguntó si veía algo. El, mirando, dijo: Veo los hombres como árboles, pero los veo que andan. Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos, y le hizo que mirase; y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos.” (Marcos 8:23-25).

Este hombre ciego tenía solamente visión parcial y, del mismo modo, cuando tú y yo no tenemos un corazón para ver a la gente como Dios las ve, nos vemos obligados a retroceder por sus duras miradas y condescendencia. Sin embargo, cuando el hombre estuvo dispuesto a ser tocado por el Señor por segunda vez, levantó los ojos y de pronto vio claramente a todos los hombres.

Si estás desesperado por ser un testigo de Jesucristo, si estás cansado de ser de una forma en la iglesia, pero de otra forma afuera y si hay un clamor dentro de ti que dice: “¡Dios, he tenido suficiente de esta falta de poder! No me importa quien se ría de mí o piense que he perdido la razón, ¡Quiero Tu poder para ser capaz de representar a Jesucristo!”. Entonces tengo buenas noticias para ti: Dios está dispuesto a tocarte de nuevo, tal como lo hizo con ese hombre ciego.


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Carter Conlon se unió al equipo pastoral de la Iglesia Times Square en 1994, por invitación del pastor fundador David Wilkerson, y fue nombrado para el cargo de Pastor Principal en 2001. Un líder fuerte y compasivo, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo.

viernes, 20 de diciembre de 2013

UN CORAZÓN ALEGRE

Una de las acciones irritantes en el matrimonio hoy en día es la ley del hielo. Una joven mujer me pidió que “haga entrar en razón” a su marido. “Todo lo que hace”, decía ella, “es cerrarse cuando no estamos de acuerdo. Él no contraataca, sólo sale por la puerta. Cuando se tranquiliza, vuelve a casa, pero se comporta fríamente, hasta que me reconcilio con él. Puede pasar días sin decir una palabra. ¡Lo odio! Preferiría que grite o incluso me golpee, pero no mas ley del hielo, no lo puedo soportar más”.

Es un error mortal decir a tu esposo o esposa: “Déjame en paz. No quiero hablar. Estoy pasando por momento difícil, así que sólo déjame resolverlo por mí mismo. No quiero estar cerca de nadie en este momento”. Eso no sólo es estúpido, es una forma de desprecio genuino. ¿De qué se trata el matrimonio sino de compartir y ayudarse mutuamente a través de cada crisis?

He escuchado todas las excusas: “No me siento bien”, “Tuve un día realmente malo”, “Tengo los nervios destrozados”. Pero estas excusas no te otorgan el derecho moral para excluir a alguien que te ama. Siempre mantén la puerta de tu corazón abierta para aceptar ayuda momentos de necesidad.
La Biblia dice: “Como ciudad derribada y sin muro es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda”. (Proverbios 25:28).

Si el gozo de Jehová es nuestra fuerza (Nehemías 8:10), entonces los matrimonios fuertes deberían tener gozo abundante. Cuando el matrimonio pierde su gozo, se vuelve débil y vulnerable. Muéstrame un hogar feliz, y yo te mostraré una pareja feliz al timón.

Los esposos y esposas que ya no se ríen y juegan juntos ya no se aman. Hay un infantilismo alegre en el amor verdadero. He llegado a la conclusión de que nuestros matrimonios están sufriendo de demasiados maridos serios y esposas tristes.

Claro, hay dificultades, enfermedades, problemas inesperados, problemas financieros, incomprensión, dolor, e incluso muerte. Pero la vida sigue, y es una pena que muchas parejas nunca disfruten de la vida. Mantienen la esperanza de que algún día estén felices y contentos. La vida se pasa muy rápidamente y todo lo que tienen para mostrar son las arrugas y las líneas de expresión en sus preocupadas caras.

¡No, gracias! ¡Eso no es para mí! El futuro es ahora. Dios está en el trono y Él tiene todo bajo control. Hay un tiempo para llorar, pero también para el regocijo. Lo bueno supera a lo malo, así que levanta la vista y vive.
La Biblia dice: “El corazón alegre constituye buen remedio; mas el espíritu triste seca los huesos”. (Proverbios 17:22).

jueves, 19 de diciembre de 2013

LA VERDADERA HISTORIA DE AMOR

Una película titulada “Love Story” (Historia de Amor) contenía una frase que se hizo famosa: "Amar es nunca tener que pedir perdón". Está bien en un guión de una película, pero en realidad, es una mentira de lo más profundo del infierno. De acuerdo a la Palabra de Dios, el amor es aprender a decir: “Lo siento”.

Un marido iracundo se jactó: “Abandoné a mi esposa anoche. Ella siempre tiene la razón, y yo siempre estoy equivocado, pero no esta vez. No voy a dejar que me pisotee de nuevo. Yo sé que tengo razón en este asunto y no voy a ceder. Me voy a alejar hasta que se arrastre por el suelo y admita que está equivocada”.

Además de aprender a decir: “Lo siento”, los maridos y las esposas tienen que aprender a decir: “Te perdono”. Jesús nos advirtió que el perdón de nuestro Padre celestial depende de nuestro perdón a los que nos ofenden.

“Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas”. (Marcos 11:25-26)

¿Tu esposo o esposa te ha engañado? ¿Has sido herido por el adulterio? ¿Descubriste accidentalmente el romance secreto? ¿Hubo un verdadero arrepentimiento? ¿Estás esforzándote por perdonar y olvidar?

Puede que nunca olvides, pero debes aprender a perdonar. Mientras vivas, puede que seas perseguido por las imágenes de tu esposo o esposa en los brazos de otra persona. Puede que siempre sufras y te aflijas por eso. Pero si él o ella han mostrado evidencia del arrepentimiento divino -y están haciendo todo el esfuerzo posible para compensarte- debes perdonar. Más que eso, de una vez por todas, debes dejar de traer a colación el pasado. Varios miles de matrimonios han sobrevivido a la infidelidad, pero sólo porque el arrepentimiento divino por el pecado fue seguido por el perdón de Cristo. Si sigues sacando a relucir el pasado viejo y feo, el matrimonio estará en peligro.
La Biblia dice: “La cordura del hombre detiene su furor, y su honra es pasar por alto la ofensa”. (Proverbios 19:11).

miércoles, 18 de diciembre de 2013

ORACIÓN NO RESPONDIDA

Una adolescente me confesó: “Hace dos años, mi mamá y papá murieron en un accidente automovilístico. Ellos eran los mejores padres que una niña podría tener. Me he preguntado cómo Dios pudo permitir que mueran de forma tan violenta, y en los últimos dos años he guardado rencor contra Él. ¿Acaso Dios no protege a los suyos? Ya no puedo orar con verdadera confianza en Él, porque creo que me ha fallado. ¿Qué puedo hacer? Supongo que se puede decir que estoy enojada con el Señor”.

Una joven pareja que conozco ha estado albergando resentimiento contra el Señor por casi diez años. Su hermosa hija, de cinco años de edad, murió poco después de ser afectada con un tumor cerebral y ellos dejaron crecer la amargura. Han permanecido en la iglesia y han pasando por todas las etapas, pero ya no creen en la eficacia de la oración. Tienen miedo a renegar de Dios, miedo de llamarlo mentiroso o un Padre infiel, pero nunca lo han perdonado por “quitarles a su único hijo”.

Casi todos los cristianos en algún momento de su vida han tenido que enfrentar el problema de la oración no respondida. Una oración queda sin respuesta durante semanas y meses, incluso años. Una enfermedad o tragedia inesperada cobra la vida de un ser querido. Ocurren cosas que no tienen sentido o razón y entonces la fe comienza a flaquear. Pero la Palabra deja muy claro que una persona vacilante nunca recibirá nada de Dios.

Jesús se dio cuenta de esta tendencia en Sus hijos a guardar rencor contra el cielo cuando las montañas no se mueven en el momento previsto. Él le advirtió a Pedro no pedir nada al estar en la presencia de Dios en el caso que haya falta de perdón en alguna materia.

“Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas”. (Marcos 11:25)



Yo creo que Jesús está diciendo: “No estés en la presencia de Dios pidiendo que las montañas sean removidas o que perdone tus pecados, si tienes un rencor secreto en tu corazón contra el cielo. ¡Sácalo! Deja que el Espíritu de perdón fluya a través de ti. Clama a tu Padre fiel. Él no ha fallado. Él responderá. Él suplirá. Sométete y pídele que te perdone por permitir que broten estas dudas”.

martes, 17 de diciembre de 2013

JESÚS Y EL PERDÓN

La cosa más difícil de hacer para los cristianos es perdonar. Considerando todo lo que se habla en la Iglesia sobre el perdón, la restitución y la sanidad, muy poco de esto es verdaderamente demostrado. A todos nos gusta pensar de nosotros mismos como pacificadores, personas que levantan a los caídos, siempre perdonando y olvidando. Pero aún los más profundamente espirituales son culpables de herir a hermanos y hermanas al no mostrar un espíritu de perdón.

Incluso los mejores cristianos encuentran difícil perdonar a aquellos que han herido su orgullo. Dos buenos amigos cristianos se “pelean” y podrían tenerse rencor de por vida. Ellos rara vez lo admiten, debido a que cubren sus espíritus rencorosos con una fachada de visitas de cortesía, buenas palabras y la invitación: “ven a vernos cuando quieras”. Pero nunca más es lo mismo. Realmente no odiamos a la otra parte, sólo parecemos estar diciendo: “No tengo nada en contra de él, pero solo quítamelo de encima. Que siga su camino y yo el mío”. Nosotros simplemente ignoramos a la gente que no podemos perdonar.

La persona más difícil de perdonar es alguien que ha sido ingrato. Amaste a alguien sin ser amado. Te sacrificaste para ayudar a un amigo en necesidad, sólo para ser criticado o que asumieran que era tu obligación ayudar. La persona a la cual te esforzaste en ayudar no muestra nada más que ingratitud y egoísmo a cambio. Tus buenas intenciones y tus buenas obras son malinterpretadas como que hubiesen sido motivadas egoístamente. ¿Alguna vez perdonamos a esa persona ingrata? Casi nunca. Les sonreímos, le damos un saludo de mano a la distancia, pero nos determinamos a “nunca hacer nada por ellos de nuevo”.

Luego tenemos a los que nos engañan. Nos resulta casi imposible perdonar a tal persona. Estamos más ansiosos de que nos perdonen nuestras propias mentiras y faltas, pero nada nos enfurece más que descubrir que alguien nos ha mentido.

¿Y qué decir de la persona que nos dice que estamos equivocados? Convencidos de que tenemos buenas razones para todo lo que hacemos, nos resulta muy difícil perdonar a la persona que sugiere que hemos cometido un error. En lugar de echar una mirada honesta a lo que esa persona nos está diciendo, justificamos nuestras acciones.

En Su enseñanza sobre la oración Jesús dijo: “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores”. (Mateo 6:11-12).

lunes, 16 de diciembre de 2013

DÍA A DÏA by Gary Wilkerson

“Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir”. (Mateo 6:25)

Jesús no quiere que estés ansioso por tu vida. Es fácil estar inquietos por cosas pequeñas, como lo que vas a vestir o lo que vas a comer, y continúa diciendo en el versículo 27: “¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?” Jesús está diciendo: “¡No hagas eso! No puedes añadir nada a tu vida preocupándote”. Él nos está liberando de la ansiedad y llamándonos a una gloriosa revelación de la libertad que los hijos de Dios pueden tener.

En el versículo 33 de este pasaje, Jesús dice: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Él está diciendo que ya sabe lo que necesitas y a medida que lo buscas, Él te dará todas las cosas que necesitas.

¡Aleluya! Cristo añade Su rectitud a la vida de aquel que le busca, que está hambriento y sediento de Él. ¡Cuando tuvimos un encuentro con Jesús en la cruz y fuimos hechos seguidores santificados de Él y comprados por Su sangre, nuestra victoria fue ganada!

Algunos pueden decir: “Yo sé que Él me ha dado Su justicia, pero puede que yo haga algo que le desagrade y me la quite”. No, la Biblia no dice eso, dice: “No te inquietes por tu justicia”. El Espíritu Santo te convencerá de pecado, y Dios sabe quién eres y lo que estás pasando. Quiero asegurarte hoy que Él es más poderoso que el pecado y la naturaleza del pecado. “Porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo”. (1 Juan 4:4).

El resultado de conocer a Jesús es descanso y paz, de modo que puedes recostar tu cabeza en la almohada por la noche y dormir tranquilamente. Puedes saber que Él te está limpiando y está haciendo nuevas todas las cosas. Él no lo hace sólo una vez, sino cada día de tu vida. Él está caminando contigo, trabajando contigo, y está a cargo de todas las cosas de tu vida.

sábado, 14 de diciembre de 2013

LA FE QUE AGRADA A DIOS by Claude Houde

Cristo confrontó a la iglesia de Laodicea, que representaba a la Iglesia de los últimos tiempos. Le dio esta advertencia que se extiende a través de los siglos para hablarte a ti y a mi hoy en día: “Pero por cuanto eres tibio…te vomitaré de mi boca.”(Apocalipsis 3:16). ¡Qué increíbles palabras! ¿Cuál es el delito, el pecado inimaginable cometido por la Iglesia moderna? Escuche las palabras de Aquel que, por encima de todo, busca nuestra fe, confianza y entrega: “Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo… He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” (Apocalipsis 3:17 y 20).

Este pasaje de la Escritura, tantas veces citado y aplicado totalmente fuera de contexto, no se está dirigiendo a un mundo perdido en la necesidad de “dejar a Jesús entrar”. Más bien, es una llamada directa y solemne a los creyentes modernos que están recostados perezosamente en la cama de indiferencia, bastante contentos con ellos mismos y la porción que les toca. Esta generación ha sido cegada diabólicamente a la revelación espiritual de que sin una fe ardiente es imposible agradar a Dios. Jesús está literalmente y de forma espectacular de pie afuera de la puerta de una iglesia autosuficiente y autocomplaciente que confía en métodos, estrategias, tácticas y cambios de paradigma “vanguardistas” tomados del mercado secular. Él está pidiendo a gritos, “¡Déjenme Entrar! ¡Arrepiéntanse! ¡Aléjense de esas cisternas rotas que no ofrecen agua viva! Hago un llamamiento a un pueblo cuya fe y confianza se mantenga exclusivamente en Mis promesas. ¡Anhelo un pueblo cuya fe les permita ver lo invisible, creer lo increíble, y recibir lo imposible!”

Puede haber adoración, fantásticos programas musicales, edificios imponentes, asistencia impresionante, enseñanza dinámica, toda iglesia y programa social imaginable, incluso jerga cristiana y citación de pasajes de la Biblia, pero ¡sin fe es imposible agradar a Dios! Dios se deleita en mover montañas y liberar profusamente todos los recursos del cielo para intervenciones divinas impresionantes cuando una persona sincera simplemente se vuelve a Él con fe verdadera y apasionada.

La fe ardiente que pide con valentía todavía abre los cielos, mueve Su corazón y Su mano, y nos da acceso ilimitado a recursos sobrenaturales, milagrosos, inexplicables, inagotables y sorprendentes. Dios dice: “¡Amo la fe! ¡La fe me mueve! ¡La fe verá Mi poder y obtendrá Mi favor!”. Como pastor en Montreal, sólo necesito dar una mirada general a los miles de rostros reunidos un domingo por la mañana, para recordar los milagros modernos, las historias y los testimonios que anuncian con alegría a nuestro mundo pesimista y escéptico de que ¡la fe que agrada a Dios!


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Claude Houde es el pastor principal de la Iglesia de la Nueva Vida (Eglise Nouvelle Vie) en Montreal, Canadá; y es un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo. Bajo su liderazgo la Iglesia de la Nueva Vida se ha incrementado de ser un puñado de personas, a más de 3500 miembros, en una parte de Canadá donde pocas iglesias protestantes han alcanzado éxito.

viernes, 13 de diciembre de 2013

EL SIGNIFICADO DE TENTAR A DIOS

El salmista escribe sobre el pecado de Israel: "Tentaron a Dios en su corazón" (Salmo 78:18). El significado en hebreo de esta frase indica que los israelitas fueron "probados más allá de la resistencia". Esto quiere decir que ya no les quedaban medios humanos para valerse por sí mismos. Cuando llegaron a este lugar, ellos creyeron que Dios los había abandonado, que guardaba silencio y que se mantenía fuera de su vista.

En resumen, esto es lo que significa tentar a Dios. Ocurre cuando Sus escogidos, Sus benditos, son puestos en el fuego de la prueba y su crisis crece con más intensidad hasta que el miedo se apodera de sus corazones, y claman: "Señor, ¿dónde estás? ¿Dónde está mi liberación? ¿Por qué no estás en la escena? ¿Estás conmigo o no?"

Es imposible que un inconverso tiente al Señor, ya que tal persona no reconoce a Dios en ningún área de su vida. Para él, todo lo que sucede es, ya sea, buena suerte o mala suerte. Sólo los que están más cerca del Señor, pueden tentarlo, los que han visto Su poder, los que han gustado Su misericordia y Su gracia, y han sido llamados a caminar por fe.

Incluso el justo Juan el Bautista enfrentó la clase de prueba que puede llevar a tentar a Dios. Mientras estaba en la prisión, debió haberse preguntado dónde estaba Dios en su situación. Las voces que hablaban de las maravillas que Jesús estaba haciendo, habían llegado a él: sanando gente, haciendo milagros, atrayendo multitudes que alguna vez habían acudido a él. Y ahora estaba sentado solo, esperando su ejecución.

Juan sabía que tenía que menguar para que Cristo pudiera crecer. Pero ahora un pensamiento cruzaba su mente: "Menguar, sí, pero ¿morir? ¿Por qué tengo que morir, si Jesús es verdaderamente Dios? Si Él está haciendo todas estas maravillas por otros, ¿por qué no me puede librar? Señor, esto es demasiado para soportar" (Recuerde que Cristo todavía no había quitado el aguijón de la muerte).

Las últimas palabras que Jesús envió a Juan fueron increíblemente significativas: "Bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí" (Mateo 11:6). Cristo le estaba diciendo a este siervo piadoso: "No te ofendas conmigo, Juan. Tú sabes que yo sólo hago lo que veo y oigo del Padre. Él tiene un plan en todo esto, y es digno de que confiemos en Él. Si Él hubiera querido que yo vaya a liberarte, sabes que Yo estaría allí en un momento. Puedes estar seguro de que lo que salga de esto, será para Su gloria. ¡Y significará la gloria eterna para ti!

"Estás soportando tu prueba final, Juan. No dejes que la duda te robe tu fe. En lugar de ello, descansa en el amor del Padre y en Su fidelidad para contigo. No estás siendo juzgado. Al contrario, estás siendo grandemente honrado en Sus ojos. ¡Sólo mantente firme!"

Yo creo que Juan soportó. Cuando finalmente fue decapitado por Herodes, se fue a casa, a la gloria, ¡lleno de fe y de honor!

jueves, 12 de diciembre de 2013

JESÚS SABÍA LO QUE HABÍA EN SUS CORAZONES

Los discípulos no tenían idea de lo que había en sus corazones pero Jesús sí, y los llevó a un lugar de prueba que lo expuso todo. Les dijo a los doce que entraran en una barca y cruzaran el mar, sabiendo plenamente que una tormenta pronto los envolvería.

Ahora bien, estos hombres pensaban que eran confiados seguidores del Maestro. Después de todo, habían visto a miles, siendo alimentados con sólo un puñado de peces y unos panes. Así que, cuando entraron en la barca, probablemente pensaron que nunca dudarían de nuevo de Jesús.

Una cosa es ver el poder milagroso obrando en la vida de tu pastor, y otra muy distinta es experimentarlo por ti mismo. Entonces, mientras los vientos comenzaban a soplar y las olas se elevaban más, la prueba de los discípulos llegó. Pronto la barca se llenó de agua y los hombres comenzaron a sacar el agua lo más rápido que pudieron. En cuestión de minutos, sin embargo, supieron que su barca se hundiría.

Escucha lo que brotó de los corazones de estos hombres en su momento de prueba: "Señor, ¿no te importa que todos estemos a punto de morir? ¡Estamos hundiéndonos! Ayúdanos, Jesús. ¿Eres Dios o no? ¿No te preocupas por nosotros?"

¡Los mismos discípulos de Jesús le estaban tentando! De hecho, dijeron casi las mismas palabras a Jesús que los israelitas habían dicho a Moisés: "…tentaron a Jehová, diciendo: ¿Está, pues, Jehová entre nosotros, o no?" (Éxodo 17:7).

Sin embargo, en todo momento Jesús sabía lo que estaba haciendo. Él podía haber ordenado a los vientos y las olas a cesar mucho antes de que ellos lo hicieran. Tal poder estuvo siempre presente en Él. Pero, en lugar de ello, Él permitió que Sus discípulos sean probados en una situación literal de vida o muerte.
"…descendieron sus discípulos al mar, y entrando en una barca, iban cruzando el mar hacia Capernaum. Estaba ya oscuro, y Jesús no había venido a ellos. Y se levantaba el mar con un gran viento que soplaba…vieron a Jesús que andaba sobre el mar…y tuvieron miedo. Mas él les dijo: Yo soy; no temáis. Ellos entonces con gusto le recibieron en la barca, la cual llegó en seguida a la tierra adonde iban" (Juan 6:16-21).

miércoles, 11 de diciembre de 2013

UN LUGAR DE PRUEBAS

Muchos creyentes llegan a lugares de pruebas. A veces el Señor nos lleva a lugares similares a Mara, donde las aguas de la vida son amargas (ver Éxodo 15:22-23). Y una vez allí, nosotros también enfrentamos una sed insatisfecha, preguntas problemáticas y dudas graves. Tú puedes protestar: "No, ¡no me puedes comparar a esos israelitas idólatras y fornicarios! ¡No puedes decir que soy como ellos!"

Pero los pobres israelitas no reconocieron estas cosas sobre ellos mismos; no se dieron cuenta de lo que había en sus corazones hasta que llegó la hora de la prueba. Creo que lo mismo es cierto para el pueblo de Dios hoy. El profeta Jeremías escribe: "Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?" (Jeremías 17:9).

Recuerda que este es el mismo pueblo que más adelante, tembló delante del Señor en el Monte Sinaí, después de oír Sus mandamientos, contestando rápidamente: "Todo lo que Dios ha dicho, haremos. ¡Vamos a obedecer cada orden!" Y los hijos de Israel fueron sinceros en cada palabra que decían. Estaban llenos del temor de Dios y convencidos de que no fallarían en honrarlo. Pero no tenían idea de lo que había en sus corazones; en realidad, estaban en bancarrota espiritual.

Como ves, Israel vivía a través de la experiencia de su pastor y maestro, Moisés. No tenían fe propia y cuando Dios quitó a Moisés de en medio de ellos, ¡ellos apostataron en cuarenta días!

Lo mismo sucede con muchos cristianos hoy en día. Cuando oyen la Palabra de Dios predicada, ansiosamente se comprometen a someterse a ella con todo su corazón. Pero en realidad, están viviendo a través de la experiencia de alguien más. Se alimentan de audios de enseñanza, seminarios, revelaciones de sus pastores y no tienen su propia experiencia profunda con Cristo.

Amado, no puedes obtener la verdadera revelación de Dios a partir de alguien más. Un predicador puede motivarte e inspirarte, y podrás aprender a recitar preceptos bíblicos. Pero hasta que tengas tu propia experiencia con Jesús y desarrolles una historia con Él, no podrás conocerlo. Su Palabra debe abrir camino en tu corazón hasta que se vuelva una experiencia viva.

martes, 10 de diciembre de 2013

¿ESTÁ PUES, JEHOVÁ ENTRE NOSOTROS, O NO?

¿Quiénes fueron las personas que Pablo describe en 1 Corintios 10:8-10, los miles que "cayeron en un día", los que “perecieron por las serpientes”, y los otros que “perecieron por el destructor"? Ellos no eran moabitas, cananeos, filisteos o cualquiera de las otras naciones paganas que rodean Israel. No, Pablo estaba hablando aquí de los creyentes, ¡personas de la propia elección de Dios!

En el desierto, el pueblo de Dios fue testigo de milagros increíbles. Ellos fueron alimentados con alimento espiritual por medios sobrenaturales y bebieron agua de la roca que Pablo dice que era Cristo mismo. Fueron bien enseñados y bien cuidados. Sin embargo, muchas de estas mismas personas fueron consumidas por la ira ardiente de Dios y perecieron por las serpientes.

El apóstol nos dice en 1 Corintios 10:5 que estos israelitas desagradaron tanto a Dios que Él los dejó "postrados" en el desierto. La palabra hebrea usada aquí significa: "Él los echó de su mano, esparciéndolos al suelo como polvo".

¿Qué quiere decir esto? El Señor le estaba diciendo a Israel: "No voy a aceptar esto de ti. Si fueran inocentes, si no hubieran sido bien entrenados, si no hubieran recibido alimento espiritual de Mi mano o si no hubieran visto evidencia de Mi gloria, entonces trataría con ustedes. Pero a pesar de mis muchas bendiciones, ustedes han elegido concupiscencias e ídolos. Así que, ahora voy a dispersarlos y echarlos fuera de mis manos completamente".

¿Cómo puede ser esto? ¿Por qué el Señor trataría tan severamente con Su propio pueblo después de que éstos fueron beneficiados tanto por parte de Él? ¡Pablo nos dice muy claramente en el versículo 9 que ellos tentaron a Cristo! "Ni tentemos al Señor, como algunos de ellos le tentaron".

¿Qué quiere decir Pablo cuando dice que no "tentemos al Señor"? Se refiere a un episodio en Éxodo 17, en el que los israelitas acababan de experimentar el milagro del maná, una oblea blanca que contenía todos los nutrientes necesarios para su sostén. Esta "cosa redonda y pequeña" aparecía en el suelo en medio de ellos todos los días. La gente no ganaba ni merecía este alimento sobrenatural; el Señor se los daba como alimento, sólo por Su gracia, y todo lo que ellos debían hacer era recogerlo. Luego, no tuvieron agua: Llegaron a un lugar llamado Mara, donde el agua era demasiado amarga para beber y una vez más, estaban en crisis, enfrentando una nueva prueba.
Inmediatamente, el pueblo comenzó a reprender a su líder, Moisés, acusándolo de ser un despiadado mentiroso, que los había llevado al desierto para destruirlos. Y luego vemos en el versículo 7, que "…tentaron a Jehová, diciendo: ¿Está, pues, Jehová entre nosotros, o no?”

lunes, 9 de diciembre de 2013

¿HAS SIDO LIBERADO? by Gary Wilkerson

Quiero hacerte una pregunta, muy simple pero importante: ¿Has sido liberado? Al principio, la respuesta podría ser muy fácilmente un “sí”, pero en realidad, muchos de nosotros estamos viviendo en una forma de mundo imaginario, fantasioso. Hemos sido liberados, lavados, redimidos y santificados; estamos limpios, puros, lavados y viviendo para Dios en una especie de “otro mundo” que está en algún lugar en las tierras de la sombra más allá de nuestro entendimiento.

En realidad, en nuestro día a día, en nuestra existencia cotidiana, “donde el cielo se encuentra con la Tierra”, por decirlo así, comenzamos a tener una sensación diferente acerca de nuestra vida. ¿He sido realmente liberado? Muchos de nosotros estamos clamando a Dios y rogándole todos los días: "Señor, ¡por favor libérame! Libérame de la esclavitud, libérame del poder del pecado, libérame de estos hábitos y adicciones”. Constantemente le estamos pidiendo a Dios que nos libere.

La verdad es que, si ya te has encontrado con Jesucristo, si has sido lavado por la sangre del Cordero y limpiado por Su preciosa sangre, has sido liberado en Él. ¡Eres victorioso y eres una nueva creación en Cristo Jesús!
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo” (2 Corintios 5:17-18).

No tienes que venir al altar y rogar y suplicar y revolcarte en desesperación y culpa, gritando: "¡Oh Dios, libérame! Dios, por favor, cámbiame". No, porque Él ya te ha cambiado. Él ya te ha hecho una nueva criatura. Él ya puso en ti, convicción de injusticia y ha plantado Su justicia dentro de ti. Como creyente en Jesucristo, tú no puedes obligarlo a Él a hacerte justo pero si lo has hallado, Él ya ha te hizo justo y completo. ¡Aleluya! ¡Esas son buenas noticias!

sábado, 7 de diciembre de 2013

EL NUEVO COMIENZO by Jim Cymbala

Casi cien años atrás Charles Haddon Spurgeon, el gran predicador británico, dijo en un sermón: “La condición de la iglesia puede ser medida con mucha precisión por sus reuniones de oración.”

En nuestra primera reunión de oración de martes por la noche en la Iglesia Brooklyn Tabernacle, se presentaron entre quince y dieciocho personas. Yo no tenía ningún programa establecido; simplemente me puse de pie y dirigí a las personas en canto y alabanza a Dios. A partir de allí surgió la oración. Percibí un nuevo sentido de unidad y amor entre nosotros y Dios parecía estar uniéndonos.

En las semanas que siguieron, se hicieron evidentes las respuestas a la oración. Empezó a aparecer gente nueva con talentos y habilidades que podían ayudarnos, y comenzaron a presentarse parientes inconversos y personas totalmente desconocidas. Empezamos a sentir que éramos una "sala de emergencia del Espíritu Santo" donde las personas con traumatismos espirituales podían ser rescatadas. Así fue que semana tras semana, seguí alentando a la gente para que orara.

No estábamos allí para escucharnos unos a otros mientras expresábamos oraciones elocuentes; estábamos demasiado desesperados para eso. Nuestro enfoque era vertical, dirigido hacia Dios, y no horizontal de unos a otros. Gran parte del tiempo invocábamos al Señor en grupo, orando todos juntos en acuerdo, una práctica que sigue hasta el día de hoy. Otras veces nos tomábamos de las manos formando círculos de oración, o bien diversas personas expresaban alguna carga especial. El formato de una reunión de oración no es tan importante como su esencia: tocar al Todopoderoso, clamando con todo el ser.

En aquellos días iniciales en nuestra iglesia, al acercarse la gente al Señor, recibir la plenitud del Espíritu y reavivar su primer amor por Dios, espontáneamente empezaron a hablar del tema en sus trabajos, en sus edificios de apartamentos, en reuniones familiares. Pronto estaban trayendo a personas nuevas.

Desde ese día y hasta el presente, nunca ha habido una tempomda de declinación en la iglesia, gracias a Dios. Por su graria, nunca ha ocurrido que una facción se levante y decida separarse. Dios ha seguido enviando a personas que necesitan ayuda y a menudo ni siquiera sabemos cómo fue que se enteraron de nosotros.


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Jim Cymbala comenzó la iglesia Brooklyn Tabernacle con menos de veinte miembros en un pequeño y deteriorado edificio en una parte difícil de la ciudad. Nacido en Brooklyn, es un viejo amigo de David y Gary Wilkerson, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes patrocinadas por World Challenge en todo el mundo.

viernes, 6 de diciembre de 2013

FALSA PAZ

En la actualidad, Norteamérica está bajo el poder seductor de una mentira satánica. Aún así, antes de decir algo más, quiero que sepas que lo que tengo que decir no tiene nada que ver con política, sino con verdad espiritual. El hecho es que, los líderes de nuestra nación han dejado de lado completamente la palabra de Dios, sin mostrar respeto por la verdad bíblica. Y ahora el Señor ha permitido que un engaño caiga sobre nosotros.

La mentira demoníaca que cubre América hoy es una falsa paz. Es la idea de que podemos hacer lo que queramos sin temor a las consecuencias. Ya hemos traspasado los límites en este engaño y ahora el juicio es inevitable.

Pablo plantea este juicio divino en Romanos 1. Él habla de aquéllos que una vez tuvieron la verdad bíblica y después trataron de retener la verdad, pero sin rectitud. En pocas palabras, querían la palabra de Dios y sus deseos al mismo tiempo, así que el Señor los entregó a mentes reprobadas. Quisieron creer una mentira, así que Él envió un fuerte engaño sobre ellos.

Este es el estado de nuestra nación ahora mismo. Un presidente reciente dijo al país entero: “No cometí tal pecado”, pero después fue expuesto por cometer el mismo acto que nombró. Hoy, el ochenta por ciento de los norteamericanos hacen vista gorda al pecado y su mentira, diciendo que no tiene importancia. Como fue profetizado, la verdad se ha desplomado en las calles.

Los norteamericanos están apostando en la bolsa de valores como marineros ebrios, y están prosperando. Además, una encuesta dice que el sesenta y cinco por ciento de los estudiantes de la universidad copian en los exámenes y piensan que no hay nada malo en eso. Personas de todas las edades están tratando las leyes de Dios con indiferencia, pensando: “lo que estoy haciendo debe estar bien, porque me estoy saliendo con la mía”.

Constantemente oímos mentiras, encubrimientos y manipulaciones desde la capital de nuestra nación. Pero el fuerte engaño bajo el cual se encuentra nuestra nación no se trata simplemente del sórdido desorden en Washington, D.C. No, el poder engañoso de Satanás va más allá de esas traiciones y corrupción. Su gran mentira es un desbordamiento del infierno contra el pueblo de Dios.

Pablo advierte, “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas [mentiras]” (2 Timoteo 4:3-4).

¿Quiénes son estas masas engañadas de las que Pablo está hablando aquí? ¡Son cristianos engañados! ¡Él escribió esta carta a la iglesia de Tesalónica - a creyentes renacidos! Estas personas habían oído la enseñanza bíblica y habían conocido la verdad de Dios, pero se habían aferrado a sus deseos y ahora buscaban herejías para sentirse cómodos en sus pecados.

jueves, 5 de diciembre de 2013

EL MISTERIO DE LA INIQUIDAD

En una carta a los cristianos de Tesalónica, Pablo habla de un evento futuro que él llama “el día del Señor”. Él escribe: “Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición”. (2 Tesalonicenses 2:1-3)

Yo creo que Pablo está hablando de la segunda venida de Cristo, y él declara que el regreso de Jesús no tendrá lugar hasta que pasen dos cosas:
  1. Una gran apostasía ocurrirá. Muchos que una vez conocieron a Dios se apartarán de la verdad del evangelio que han conocido. 
  2. El Anticristo, el hombre de pecado, se manifestará. 
Un "alejamiento de la verdad" ya está tomando lugar. Hoy en día muchos creyentes, así como cristianos a lo largo de las últimas décadas, se han enfriado en su amor por Dios. Con eso en mente, me enfocaré en el segundo punto de Pablo: que el día del Señor no vendrá hasta que “se manifieste el hombre de pecado”.

¿Acaso Pablo está diciendo que Jesús no regresará hasta que el Anticristo haya sido entronizado como un gobernante mundial, y que todos conozcamos su identidad? No lo creo. Pablo sabía que Cristo podía volver en cualquier momento y el mismo Jesús dice que vendrá cuando menos se espere, en un abrir y cerrar de ojos.

Encontramos una clave para lo que Pablo quiere decir al usar la palabra “manifieste”. El significado griego aquí es “descubra”. Creo que Pablo está diciendo: “Jesús no vendrá hasta que el plan y la agenda completa del Anticristo sean expuestos y la iglesia tome conciencia de esto”.

El plan del Anticristo ya ha sido expuesto en la escritura. Pablo declara: “Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad…” (2 Tesalonicenses 2:7). Él está diciendo que una forma misteriosa de pecado, que está incluso obrando ahora, abrirá paso al Anticristo. Al parecer, un espíritu de iniquidad caerá sobre la humanidad perdida, agarrando los corazones de las personas tan poderosamente que el hombre de pecado ascenderá al poder rápidamente.

Además hay otro significado para esta frase, “misterio de iniquidad”, que viene de una raíz griega que significa “iniciación silenciosa”. Pablo está hablando sobre una iniciación secreta en el culto del Anticristo, una influencia sutil y demoníaca que vio tomando lugar en sus días.

Ahora mismo, este mismo espíritu misterioso es un gran poder seductor, que prepara a las masas de gente para recibir al hombre de pecado. Diariamente los cerebros de miles son lavados, silenciosamente y en secreto, para ser iniciados en su redil. Y este trabajo satánico está tomando lugar tan rápido y tan eficazmente, que el hombre de pecado podría ascender al poder en un futuro no muy lejano.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

¡TRAE VIDA!

Me hubiese gustado conocer a Pablo en los maduros, últimos días de su caminar con el Señor. Le hubiese preguntado: “Hermano, ¿Qué evitó que desmayaras y te dieras por vencido? Fuiste constantemente atribulado por todos lados”.

Yo creo que Pablo me hubiese contestado: “Si, fui atribulado, pero no me angustié por nada de eso.”

“Pero escribiste a menudo que estabas en apuros por tus pruebas”, le diría yo.

“Cierto, pero nunca caí en la desesperación”, podría haberme contestado.

“Tú también fuiste perseguido más que nadie”.

“Si, es cierto. Pero el Señor nunca me desamparó a través de todo eso.”

“Fuiste derribado muchas veces con enfermedades y problemas”.

“Claro, pero nada de eso me destruyó”.

Hoy en día Pablo le testifica al mundo: “Estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos” (2 Corintios 4:8-9). Él quiere que el pueblo de Dios sepa que: “Todos tus problemas son leves aflicciones momentáneas. Y que ellas producen en ti un peso eterno de gloria, mas allá de lo que puedas comprender” (Ver versículo 17)

Pablo nos dice: “De manera que la muerte actúa en nosotros, y en vosotros la vida.”(2 Corintios 4:12). El apóstol afirma claramente: “Esta es la razón por la cual Dios nos entrega a muerte. ¡Lo hace para que la vida de Cristo fluya desde nosotros hacia los demás! Si permitimos que la muerte termine su obra, la vida de Cristo se manifestará en nosotros. ¡Y nuestro testimonio producirá vida en todo aquél que lo escuche!”

Recuerda, cuando los problemas financieros te golpean, cuando los dolores físicos te atacan, cuando tu nombre y reputación son difamados, todos los ojos están sobre ti. Tus colegas, los miembros de tu familia, tus hermanos y hermanas en Cristo, hasta los extraños te están observando y esperando tu reacción.

¿Qué ven ellos fluir de ti en tales momentos? ¿Ven fe, confianza y entrega? ¿O ven a un cristiano murmurador y desesperado que no confía su vida al poder de resurrección de Jesús? Amado, ¡permite que la muerte termine su obra en ti! Deja que quite todo lo que impide que la vida de Cristo fluya desde ti hacia otros.

Dile al Señor: “Padre, yo sé que estos problemas no me están sucediendo porque estás enojado conmigo. Tú estás tratando de alcanzar algo en mi alma. Trata con eso, Señor. ¡Llévalo a la muerte, y de esa muerte trae vida!

martes, 3 de diciembre de 2013

¡NO ME DOY POR VENCIDO!

Estoy seguro que en los primeros días de su caminar con Cristo, Pablo soportó tiempos terribles; y como muchos de nosotros, probablemente tenía la esperanza de que si tan sólo confiaba lo suficiente en el Señor, Él lo protegería de todo problema.

La primera vez que echaron a Pablo en la cárcel, por ejemplo, quizás clamó para ser liberado: “Señor, abre estas rejas. ¡Sácame de aquí, por la causa del evangelio!" De igual manera, su primer naufragio probablemente probó su fe en forma severa. Y su primera golpiza debió haberle hecho cuestionar la habilidad de Dios para mantener su palabra: “Señor, prometiste protegerme. No entiendo porque estoy soportando esta horrible prueba”.

Pero las cosas siguieron empeorando para Pablo. Las Escrituras ofrecen poca evidencia de que el apóstol encontrara alivio alguno a sus problemas.

Creo que para su segundo naufragio, Pablo debió haber pensado: “Yo sé que el Señor habita en mí, así que debe tener alguna razón para esta prueba. Él me ha dicho que todas las cosas les ayudan a bien a aquéllos que aman a Dios y son llamados conforme a su propósito [Ver Romanos 8:28]. Si esta es la forma en que Él va a producir una manifestación mayor de la vida de Cristo en mí, que así sea. Viva o muera, mi vida está en sus manos”.

Para su tercer naufragio, probablemente Pablo dijo: ¡Mírenme, todos los ángeles en la gloria! Mírenme, todos los viles demonios del infierno. Mírenme, todos los hermanos y los inconversos. ¡Me voy a hundir una vez más en las aguas oscuras y profundas y quiero que todos sepan que la muerte no puede tenerme!. Dios me ha dicho que aún no he terminado, y no me doy por vencido. No voy a cuestionar a mi Señor acerca del porque soy probado de esta manera. Yo solo sé que esta situación de muerte va a terminar en gran gloria para Él. ¡Así, que observen como mi fe sale tan pura como el oro!”
En palabras simples, nuestras situaciones de muerte pretenden poner fin a ciertas luchas personales. Nuestro Padre nos trae a un punto en donde nos damos cuenta que tenemos que depender de Cristo completamente, o nunca venceremos. Él quiere que digamos: “Jesús, a menos que Tú me libres, no hay esperanza. ¡Pongo mi confianza en Ti para que lo hagas todo!”.

lunes, 2 de diciembre de 2013

LEVÁNTATE, VETE A SAREPTA by Gary Wilkerson

El profeta Elías fue enviado por Dios a profetizar que vendría una hambruna a la tierra. Ese no es un ministerio que te haría muy popular, pero Elías fue obediente al Señor. El Señor lo protegió y lo envió a un lugar al lado de un arroyo llamado Querit. Este es un hermoso nombre para un arroyo, aunque no sabemos si era tan hermoso como su nombre. Sin embargo, después de un tiempo el arroyo se secó (Ver 1 Reyes 17:3-7). Las personas pueden pasar una cantidad considerable de tiempo sin comer, pero después de unos pocos días sin agua, la vida no puede ser sostenida. Así que me imagino que Elías se preocupó cuando su suministro de agua se secó.

La palabra del Señor vino a él, diciendo: “Levántate, vete a Sarepta…yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente” (Versículos 8-9). Elías, que al parecer tenía muy poca provisión, confió y obedeció a Dios, y más aún estaba siendo enviado a una viuda pobre. “Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña” (Versículo 10).

Elías le pidió un vaso de agua y un bocado de pan, y ella respondió: “Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija” (Versículo 12).

La viuda estaba respondiendo de lo profundo de su dolor. Ella y su hijo se estaban muriendo de hambre y Elías viene y le dice: “Dios me ha enviado aquí para que me sustentes”. Ella mira sus recursos y piensa: “¡Es imposible!”, y entonces le dijo a Elías: “Ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir” (Versículo 12).

La respuesta de Elías fue bastante extraña: “No tengas temor; ve, haz como has dicho” (Versículo 13).

¿Por qué diría eso? Porque él sabía que Dios no iba a abandonar a esta mujer y su hijo. Él sabía que mientras ella obedeciera a Dios y bendijera a otros a través de lo poco que tenía, ella misma sería bendecida. Cuanto más daba, Dios aumentaba aun más lo que tenía (Ver versículos 14-16).

Obedece a Dios y verás las ventanas de los cielos abiertas. Dios no retendrá su mano, Él anhela derramar sus bendiciones sobre ti, para mostrarte Su favor.