lunes, 26 de agosto de 2013

LAS RIQUEZAS DE SU GRACIA by Gary Wilkerson

“En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia” (Efesios 1:7-8).

Siento que nosotros, en la iglesia, ni siquiera hemos empezado a conocer la superficie de la gracia. Tomamos unos sorbos de la taza de la gracia de vez en cuando en nuestro caminar con Dios y luego poco a poco empezamos a confiar en nuestras habilidades para el resto del camino.

No podemos elegir nuestras áreas de obediencia. Estamos obligados a hacer lo que el Señor nos llama a hacer. Cuando Jesús dice que debemos nacer de nuevo, tener fe, orar y buscar Su rostro, amar a nuestro prójimo, amar a nuestra esposa como Cristo ama a la iglesia, todos Sus mandamientos son sí y amén. Sin embargo, algunas iglesias prefieren ciertas áreas de obediencia sobre otras. Enfatizan la evangelización, la justicia social, el activismo político, el servicio a los pobres o la oración. Quizás ellos no lo admiten, pero ven los énfasis de las otras iglesias como inferiores a los ojos de Dios.

Ninguna iglesia es agradable a Dios cuando ésta funciona con un solo cilindro en lugar de ocho. Simplemente Él no nos permitirá ignorar algunos de sus mandamientos. Lee Apocalipsis 3 para que tengas una idea de Su desagrado cuando hacemos eso. Cualquier persona o iglesia que no está obedeciendo los mandamientos de Dios está viviendo en desobediencia. Sin embargo, la obediencia perfecta no está dentro de nuestra capacidad. La razón por la que tendemos a enfatizar ciertas áreas de la obediencia en nuestras vidas es porque son más fáciles de cumplir que otras. Puede que incluso seamos recompensados ​​por hacerlas. Pero así, se pierde completamente el objetivo.

Tener una vida de gozo y de victoria no dependerá de si tenemos éxito o fracasamos en obedecer los mandamientos de Dios, sino que tiene que ver con cómo vamos a obedecer los mandamientos de Dios. A mí me enseñaron cuando era niño en la iglesia que yo podría manifestar cambios espirituales por mi propia voluntad. Los líderes juveniles nos decían: "Ustedes puede cambiarse a ustedes mismos para que las tentaciones no vuelvan. Pueden librarse a ustedes mismos de cualquier cosa”. No nos tomó mucho tiempo darnos cuenta de lo inútil que esto es.

El punto es no hacer cambios en nosotros mismos. El punto es permitir que la gracia de Dios nos dé el poder para la transformación, en nosotros mismos y en nuestro mundo.