miércoles, 31 de marzo de 2010

HAYA PUES EN VOSOTROS ESTE SENTIR

“Haya pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús” (Filipenses 2:5).

En esta exhortación el apóstol Pablo le está diciendo al pueblo de Dios, “Permitan que la mente que está en Cristo – el pensar mismo de Jesús – sea vuestro pensamiento también. Su manera de pensar es lo que todos debemos de buscar.”

¿Qué quiere decir tener la mente de Cristo? Simplemente, significa pensar y actuar como lo hizo Jesús. Significa tomar decisiones de acuerdo a Cristo que determinan nuestra manera de vivir. Quiere decir que llevemos cada facultad de nuestra mente dirigida a cómo podemos actualmente tener la mente de Cristo.

Cada vez que miremos en el espejo de la Palabra de Dios, debemos de preguntarnos a nosotros mismos: “¿Lo que veo acerca de mi persona, refleja la naturaleza del pensamiento de Cristo? ¿Estoy cambiando de imagen a imagen, conformado a la semejanza de Cristo en cada experiencia que Dios trae a mi vida?”

De acuerdo a Pablo, esta es la manera de pensar de Cristo: “(El) se despojó a sí mismo, tomó la forma de siervo y se hizo semejante a los hombres” (Filipenses 2:7).

Jesús tomó una decisión mientras todavía estaba en el cielo. El hizo un acuerdo con el Padre de dejar su gloria celestial y venir al mundo como hombre. El iba a descender al mundo como un humilde sirviente. Y él buscaría ministrar, en lugar de ser ministrado.

Para Cristo, esto significaba que él diría, “Iré a hacer tu voluntad, Padre.” Verdaderamente, Jesús determinó antes que nada “Estoy dejando a un lado mi voluntad, para hacer la tuya, Padre. Subyugo mi voluntad para poder abrazar la tuya. Todo lo que digo y hago tiene que venir de ti. Estoy dejando a un lado todo para estar totalmente dependiente de ti.”

Sucesivamente, el compromiso del Padre con el Hijo era el de revelarle su voluntad a él. Dios dijo en esencia, “Mi voluntad nunca estará escondida de ti. Tú siempre sabrás lo que estoy haciendo. Tú tendrás mi mente.”

Cuando Pablo audazmente declara, “Yo tengo la mente de Cristo”, él está declarando, “Yo también me he despojado a mí mismo. Como Jesús, he tomado el rol de siervo.” Y Pablo afirma que lo mismo es verdad para cada creyente. “Nosotros (todos podemos) tenemos la mente de Cristo” (1 Corintios 2:16).