domingo, 21 de marzo de 2010

YA NO SOMOS ESCLAVOS

Se dice que Abraham Lincoln ha “librado a los esclavos” con el documento de la Proclamación de Emancipación. Este documento legal declaró que la esclavitud había muerto y que todos los esclavos estaban libres.

Cuando esta noticia primero se propagó por las plantaciones sureñas de Estados Unidos, muchos de los esclavos no lo creían. Ellos continuaron siendo esclavos de sus amos, convencidos de que la promesa de libertad era un engaño. Muchos de los dueños inescrupulosos de tierras les dijeron a sus esclavos que todo era un rumor y los mantuvieron esclavizados. Pero poco a poco, la verdad amaneció sobre ellos mientras veían a otros que antes eran esclavos y ahora caminaban felices en esta nueva libertad. Uno por uno, ellos dejaron sus cargas, le dieron la espalda a la esclavitud, y la dejaron atrás comenzando una nueva vida.

Tal vez usted no lo haya oído todavía, o tal vez le suena muy bonito para ser verdad, pero Cristo emancipó a los esclavos del pecado en el Calvario. ¡Usted puede ahora “dejar atrás” al diablo! Usted puede soltar y dejar a un lado su carga de pecados, y alejarse del dominio de Satanás, y entrar a una nueva vida de libertad.

Permítame mostrarle lo que la Biblia quiere decir cuando habla de morir al pecado. Cuando Lincoln emancipó a los esclavos, el “punto de disputa” de la esclavitud murió. No murió el amo de los esclavos – ni los esclavos. El esclavo podía salir e irse libre, diciendo, “la esclavitud ya es un tema muerto, ya resuelto.”

Ahora, el esclavo podía volver al campo y cosechar unos cuantos surcos de algodón – tal vez por miedo o por instinto – pero eso de ninguna manera lo hacía esclavo de nuevo. Él era libre, pero tenía que ejercer su libertad. Esta proclamación de libertad no podía forzar consentimiento, y ni el amo podía forzar a que regresara el esclavo. Era una cuestión de la voluntad del esclavo.

La Biblia dice, “Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado. Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él” (Romanos 6:7-8).
Lo que esto quiere decir, es simplemente esto: Ya que la esclavitud al pecado es un tema muerto, y viendo que Cristo ya lo ha declarado a usted emancipado, usted ahora está libre para vivir como nueva persona en Cristo, viéndose a usted mismo como desencadenado.

Cristo no puede hacer que usted haga el bien, y Satanás no puede hacer que usted haga lo malo. Cristo declara que usted es libre por fe, pero usted debe actuar como una persona libre.