lunes, 22 de marzo de 2010

LA GENERACIÓN PARPADEANTE

Muchos Cristianos leen regularmente la Biblia, y creen que es la Palabra viva y revelada de Dios para sus vidas. Una y otra vez en las páginas de las escrituras, ellos leen sobre generaciones que escucharon la voz de Dios. Ellos leen que Dios le habla a su pueblo todo el tiempo, con la misma frase repetida “Y Dios dijo…” Pero muchos de esos Cristianos viven como si Dios no hablara a su pueblo hoy día.

Una generación entera de creyentes está tomando decisiones completamente por sí solos, sin orar o sin consultar la Palabra de Dios. Muchos simplemente deciden lo que quieren hacer, y luego le piden a Dios que lo haga válido. Ellos van hacia delante con ímpetu, y su única oración es, “Señor, si esta no es tu voluntad, entonces detenme”.

Estamos ahora viviendo en un tiempo que se lo conoce como la “generación parpadeante”. Las personas están tomando decisiones importantes en un parpadeo. Un libro muy vendido ha sido escrito sobre este concepto, y su título es Parpadeo: El Poder de Pensar sin Pensar. Esta teoría dice, “Confía en tus instintos. Las decisiones tomadas en un parpadear han demostrado ser las mejores”.

Piense en todo el “lenguaje parpadeante” que escuchamos hoy día: “¡Esta es la oferta del siglo! ¡Usted puede ganar millones en un día! ¡Pero tiene que actuar pronto! ¡Hágalo ahora!” El espíritu que está atrás de todo esto es, “¡Hazlo en un abrir y cerrar de ojos!”

Este pensamiento ha empezado a infectar la iglesia, afectando las decisiones de no sólo los “Cristianos parpadeantes”, sino también “ministros parpadeantes”. Cantidades de feligreses confundidos nos han escrito contando la misma historia: “Nuestro pastor acaba de regresar de una conferencia de Crecimiento de Iglesias, y anunció inmediatamente, ‘De ahora en adelante, todo cambia’. ¡El ha decidido que nosotros debemos de ser una iglesia popular en una noche! Ni siquiera nos pidió que oremos sobre esto… todos estamos confusos”.

No hacen muchos años atrás, los cristianos nos preguntábamos, “¿Has orado sobre este asunto? ¿Has buscado al Señor sobre esto? ¿Están tus hermanos y hermanas cubriéndote con oración? ¿Has recibido consejo de parte de Dios?” Yo ahora le pregunto a usted, ¿Ha sido esta su práctica? En el año, ¿cuántas decisiones importantes ha tomado usted en las cuales usted honestamente llevó el asunto a Dios y oró sinceramente? O, ¿cuántas de esas decisiones usted tomó en “un parpadeo”? La razón por la cual Dios quiere completo control sobre nuestras vidas es para salvarnos de desastres- y es allí donde nos llevan las decisiones tomadas en un abrir y cerrar de ojos.