martes, 23 de febrero de 2010

SIN MANCHA NI ARRUGA

La iglesia de Cristo jamás fue aprobada o aceptada por el mundo. Y nunca lo será. Si usted vive para Jesús, no tendrá que procurar separarse de la compañía de otros; ellos lo harán por usted. Todo lo que usted debe hacer es vivir para Él. De pronto, se verá a sí mismo, despreciado, rechazado, tildado de malo: “…los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de sí, y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre” (Lucas 6:22).

Aun así, Jesús añade, éste es el camino hacia el verdadero cumplimiento. “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” (Mateo 16:25). En otras palabras: “La única forma en la que podrán hallar el significado de la vida es vendiendo su todo por mí. Entonces hallarán el verdadero gozo, paz y satisfacción”. Cristo nos dice: “Mi iglesia no tiene mancha ni arruga. Así que, cuando vengas a mí, debes estar dispuesto a despojarte de todo pecado. Debes rendirlo todo a mí, morir completamente a ti, a la ambición pecaminosa y al ego. Por fe, serás sepultado conmigo. Pero Yo te resucitaré a una nueva vida”.

Piense acerca de lo que quiere decir no tener mancha ni arruga. Sabemos que una mancha es una marca de suciedad. Pero ¿qué acerca de una arruga? ¿Alguna vez ha oído la frase “una nueva arruga”? Significa añadir una nueva idea a un concepto existente. Una arruga, en ese sentido, se aplica a aquéllos que tratan de mejorar el evangelio. Sugiere una manera más fácil de obtener el cielo, sin una rendición completa a Cristo.

Ese es el tipo de evangelio que está siendo predicado en muchas iglesias el día de hoy. Los sermones sólo procuran satisfacer las necesidades de la gente. Mientras leo las palabras de Jesús, veo que este tipo de predicación no funcionará. No logra la verdadera obra del evangelio.

No malinterprete: No estoy en contra de predicar consuelo y fortaleza al pueblo de Dios. Como pastor del Señor, soy llamado a hacer exactamente eso. Pero si predico sólo para las necesidades de las personas e ignoro el llamado de Cristo de postrar nuestras vidas, entonces las verdaderas necesidades nunca serán satisfechas. Las palabras de Jesús, son claras: Nuestras necesidades son satisfechas muriendo a nosotros mismos y tomando Su Cruz.