martes, 16 de febrero de 2010

LA VIDA DETRÁS DE LA LUZ

“Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12).

Jesús era, y sigue siendo, la luz del mundo. Juan dice que esta luz era producida por la vida que estaba en Cristo: “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres” (Juan 1:4). Simplemente, la vida que Cristo poseía era su fuente de luz para el mundo. Y todo el que cree “tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12). ¿Qué cosa es la “vida detrás de la luz” a la que se refieren las Escrituras?

La mayoría de nosotros creemos que esta vida es la existencia eternal personificada en Cristo. La vemos como Su poder para conceder existencia eterna a todo aquél que cree. Pero Juan se está refiriendo a algo más aquí. Cuando él usa la palabra “vida”, está refiriéndose a la biografía completa de la existencia de Jesús.

Jesús nos dice que debemos vivir como Él lo hizo. Que nosotros seamos como Cristo fue en el mundo, su vida debe ser algo que podamos conocer y experimentar por nosotros mismos. Debe relacionarse a nuestras propias vidas.

Quiero decirle cómo me relaciono yo con la vida que está en Cristo. Me regocijo en las cosas pequeñas y tiernas que Jesús hizo, tocó y dijo. Creo que sus obras, palabras y caminar diario con el Padre está escrito para definir el significado de la vida de Cristo para nosotros.

Pienso en la amistad de Jesús con Lázaro. Pienso en Él, cuando se retiraba de las multitudes después de un largo periodo de ministración. Pienso en Él, mientras disfrutaba su visita al hogar de María, Marta y Lázaro. Y pienso en Jesús, tomando en sus brazos a los niños pequeños y bendiciéndolos. Pienso en su obediencia a su madre, aun de adulto, cuando convirtió el agua en vino en la fiesta de bodas. Pienso en el amor de Jesús, en su cuidado para los despreciados, aborrecidos, pobres. Pienso en su compasión por la mujer atrapada en adulterio o cuando alabó a la viuda que tan sólo tenía dos blancas y las dio.

Dudo que haya suficientes libros para registrar todas las cosas que Jesús hizo por amor, por su actitud de siervo, mientras estuvo en la Tierra. En estos pasajes, hallamos las formas en las que debemos relacionar nuestras vidas con la de Él. Así es como comprendemos la vida que es la luz.