miércoles, 4 de noviembre de 2015

¿COMO HARIA JESÚS PARA INICIAR UNA IGLESIA?

¿Cómo crees que Jesús comenzaría una iglesia en tu pueblo o ciudad?

Lo primero que Cristo haría sería tomar una excursión de llanto por toda tu ciudad. La escritura nos dice: “Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella, diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos.” (Lucas 19:41-42).

¿Qué hizo llorar a Jesús? Comenzó con una caminata por la ciudad que quebrantó Su corazón. Él se sintió abrumado de tristeza al ver que las personas llamadas religiosas no tenían paz. Esta gente había rechazado la verdad cambiándola por fábulas y ahora estaban siguiendo una religión muerta. Eran ovejas sin verdaderos pastores.

Ahora bien, no estoy empeñado en juzgar a ningún ministro. Pero quiero preguntarle a todo aquel que este leyendo este mensaje: ¿Puedes imaginarte a tu pastor conduciendo por tu pueblo y llorando por él? Qué imagen tan diferente nos ofrece Jesús de los tantos estrategas y organizadores que están edificando iglesias hoy en día. Estos hombres van de puerta en puerta, haciendo encuestas, preguntándole a la gente qué quieren en una iglesia: "¿Cuánto te gustaría que dure el sermón? ¿Quince minutos? ¿Diez?"

Jesús fue testigo de algo parecido a esto en Sus días. Mientras caminaba por el templo, vio mesas de cambistas, ministros que comercializaban las cosas de Dios. No había verdadera oración, ningún temor del Señor. Y Cristo lloró por todo eso, gritando: “Escrito está: Mi casa es casa de oración; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones” (Lucas 19:46).

Te pregunto: ¿Lloraría Jesús por lo que ve en tu iglesia hoy? ¿Encontraría a tu pastor angustiado por las almas perdidas? ¿Encontraría Cristo a Su pueblo orando? ¿O, los encontraría ocupados en mucho ajetreo y programas, enfocados en sus propios intereses? Una vez que Jesús terminara su excursión de duelo por tu ciudad, ¿elogiara a Su pueblo? ¿O, traería esta advertencia: “Ustedes están ciegos a las señales de los tiempos. El juicio está a las puertas, pero ustedes se parecen mas que nunca al mundo. ¿Por qué no están orando, buscándome para darles fortaleza y sabiduría para redimir el tiempo??”