martes, 14 de octubre de 2014

SU VOZ

Una de las mayores bendiciones de un verdadero creyente es escuchar y conocer la voz de Dios. Hoy en día es posible escuchar la voz de Dios tan claro y cierto como lo hicieron Abraham y Moisés; tan claro como Samuel y David; ¡y Pablo, Pedro, los apóstoles y Juan en la isla de Patmos! Dios ha prometido hacer claramente notoria Su voz por última vez durante los últimos días. Él nos ha dado una promesa y una advertencia acerca de escuchar Su voz. Dios va a reunir a un remanente santo y apartado en un Sión espiritual y hacerles notoria Su voz. "…sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles" (Hebreos 12:22).

Dios tiene este mensaje para todos los que han sido llamados: ¡La voz de Dios, que hizo temblar la tierra en las generaciones pasadas se escuchará de nuevo con poder en un último temblor! "La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo" (Hebreos 12:26). Esta es la advertencia que Dios da a sus hijos santos, los creyentes: "Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos" (Hebreos 12:25).

¿Por qué está Dios reuniendo un pueblo proveniente de iglesias muertas? ¿Por qué está llorando el Espíritu: "Salgan de Babilonia, pueblo mío, no participan de sus pecados"? Es porque Dios debe tener un pueblo (un Sión) en estos terribles días, que no sean confundidos por falsa doctrina. Éstos son ovejas que no siguen falsos maestros, que conocen la voz de su Amo. Dios les habla de una manera clara y segura, ¡y ellos viven por Su voz! Ellos son dirigidos por Su voz, son consolados por Su voz ¡y son guiados en todas las cosas por Su voz! ¡La gran característica de un pueblo santo es que no confunde la voz de Dios! Ellos la conocen, la oyen y son gobernados por ella. ¡Es segura, firme e inconfundible!