martes, 21 de octubre de 2014

PREPARÁNDONOS PARA SALIR A RECIBIRLE

“Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.” (Hechos 1: 6-7, 9-11).

Jesús reunió a los que fueron escogidos para verlo ascender al Padre: “Y estando juntos” (Hechos 1:4). Alrededor de 120 fueron llamados por el mismo Jesús al monte de los Olivos. No creo que ellos sabían o comprendían lo que iba a suceder. Jesús había tratado de prepararlos para su retorno al Padre: “[Yo] voy al Padre, y no me veréis más” (Juan 16:10). ¿Cómo podría una mente finita comprender tales palabras? ¿Cómo se iría? ¿Moriría de nuevo? ¿Ángeles le llevarían? ¿Vendría un carro, así como sucedió con Elías, o de repente desaparecería en el aire? Era algo que Jesús les había advertido: “Habéis oído que yo os he dicho: Voy, y vengo a vosotros. Si me amarais, os habríais regocijado, porque he dicho que voy al Padre; porque el Padre mayor es que yo” (Juan 14:28). Ellos decían: “¿Qué quiere decir con: Todavía un poco? No entendemos lo que habla.”(Juan 16:18).

De la misma manera que Jesús reunió a los discípulos, Jesús volverá a reunir a Su pueblo para prepararnos para Su regreso. Pero, ¿Lo entenderemos? Dios siempre ha tenido un pueblo, pero justo antes de Su venida hará algo tal cual lo hizo antes de irse. ¡De hecho, lo está haciendo ahora! Está sucediendo aquí en la iglesia de Times Square y en todo Estados Unidos, China, Europa, Polonia y Rusia. Por el llamado del Espíritu Santo, pequeños y grandes grupos se están uniendo para “salir a recibirle.” ¡Ellos han oído la trompeta! Han escuchado el clamor: “¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!” (Mateo 25:6).