sábado, 13 de septiembre de 2014

MÁS PROFUNDO SÍ, MÁS ANCHO NO by Jim Cymbala

Las cosas de Dios tienen una circunferencia y se conservan en un conjunto escrito de verdades. Es como un pozo sin fondo, y nadie ha llegado jamás a comprender la profundidad de la verdad de Dios.

Introducirse en el poder del Evangelio, o de la oración, o el Espíritu Santo, o el amor divino, equivale a sumergirse cada vez más profundamente en el pozo de Dios. Cada hombre o mujer que Dios ha usado ha descendido dentro de esta vasta reserva.

Sin embargo, la tendencia actual, es simplemente tan solo chapotear en la verdad por un tiempo. . . y luego saltar afuera del pozo al suelo circundante. “Observen esto, ¡Dios está haciendo algo nuevo!” proclama la gente. Al cabo de unos seis meses, más o menos, por supuesto, la novedad se desvanece y saltan de nuevo a una nueva zona de césped. Pasan sus vidas enteras saltándose el pozo de Dios, de un lado al otro, sin llegar a sondear nunca la profundidad de las aguas vivas que están dentro de él.

Allí dentro del pozo no hay motivo para abandonarlo o saltar fuera de él. ¿Quién llegará alguna vez a comprender la plenitud del amor de Dios? ¿Quién podrá agotar alguna vez la riqueza de Su misericordia hacia los seres humanos caídos? ¿Quién logrará alguna vez entender el verdadero poder de la oración?

En especial desde la década de los sesentas, han llegado modas a la iglesia de Norteamérica que luego se van, sólo para ser reemplazadas por nuevas modas. Leonard Ravenhill, el predicador y autor británico de mentalidad pro-avivamiento, me dijo poco antes de morir: “La gente dice que la iglesia de hoy está ‘creciendo y extendiéndose’. Sí, ahora tiene alrededor de diez millas de ancho y un cuarto de pulgada de profundidad."

Si en estos días nos aventuramos a entrar en un gimnasio es probable que nos topemos con personas que parecen superestrellas por sus costosas zapatillas. El único problema es que no logran meter la pelota en el aro. Cuentan con todo el equipo deportivo mas actualizado, pero aun así no pueden jugar al baloncesto.

Nosotros, como pueblo de Dios, contamos con todo el equipo que necesitamos. Ha estado a nuestra disposición durante dos mil años. Él nos ha dado todo lo necesario para anotar puntaje en el marcador y obtener victorias en su nombre. Así que avancemos confiando plenamente en lo que hemos recibido.

Dios no cambiará en nada. Su anhelo de brindar ayuda a nuestra vida, nuestra familia y nuestra iglesia no será mayor mañana que hoy en día. Si simplemente hacemos uso de Sus promesas, le veremos hacer cosas que nunca podríamos pedir o imaginar, tal como lo hizo en el Nuevo Testamento.

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Jim Cymbala comenzó la iglesia Brooklyn Tabernacle con menos de veinte miembros en un pequeño y deteriorado edificio en una parte difícil de la ciudad. Nacido en Brooklyn, es un viejo amigo de David y Gary Wilkerson, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes patrocinadas por World Challenge en todo el mundo.