LOS JUICIOS DE JEHOVÁ SON VERDAD

El amor de David por el Señor nunca se enfrió porque él tenía respeto a cada palabra. "El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad, todos justos. Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que miel, y que la que destila del panal. Tu siervo es además amonestado con ellos; en guardarlos hay grande galardón" (Salmo 19:9-11). “¡Con ellos tu siervo es amonestado!” ¿Quién va a advertir a aquellas ovejas engañadas, cuyos pastores no les dicen la verdad? Ellos la llaman: Predicación negativa del juicio, falsas profecías. En cambio, David y los profetas la llamaron: ¡Dulce miel!

Lo más dulce y misericordioso que Dios está haciendo por Su pueblo hoy es enviar una vez más, profetas y atalayas sin miedo, para despertar a la iglesia e inculcar el temor de Dios ¡Qué dulce suena: "Huye de la ira de Dios”, dulzura! ¡"Sin santidad nadie verá a Dios", dulzura! ¡“Si no te arrepientes, morirás en tus pecados”, dulzura! ¡"La tierra y las obras serán quemadas con fuego", dulzura! Creo que puedes decir, como Jeremías: "Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón" (Jeremías 15:16).

Jesús advirtió: Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo" (Mateo 24:13). Esto habla de aquellos cuyo amor nunca se enfría, sino que crece y persevera a través de las pruebas. Timoteo relaciona este concepto a nuestra actitud hacia la sana doctrina: "Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina…y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas" (2 Timoteo 4:3-4). En estos últimos días, veremos una gran resistencia a la doctrina pura e incorrupta. La sana doctrina hace santo al oyente; pero muchos no querrán saber nada de ella, no la soportarán. Habrá un rechazo total a la predicación de la santidad y a las advertencias proféticas. (ver 2 Tesalonicenses 2:10-12).

Miles de cristianos estarán tan fríos a la medianoche que ni siquiera los juicios de Dios los harán volver a Dios. Jeremías llora por su pueblo: "Los azotaste, y no les dolió; los consumiste, y no quisieron recibir corrección" (Jeremías 5:3). Tenemos esta advertencia de Pedro: "Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza. Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo" (2 Pedro 3:17-18). ¡No te dejes llevar por el pecado o por las falsas doctrinas o por ira contra la Palabra!