jueves, 28 de junio de 2012

EL CAZADOR

“...pero la adúltera busca la vida del hombre.” (Proverbios 6:26).

La adúltera en este versículo se refiere a Satanás. Él caza a aquéllos que son preciados para Dios. El diablo trata de seducir a todos los que tienen hambre del Señor. ¿Por qué piensa que usted está siendo probado en gran manera? Usted puede tener una vida llena de pruebas, pero esto no es porque usted es malvado. No, esto se debe a que Satanás sabe cuán preciado es usted ante los ojos de Dios y ¡esta vida preciada es la que Satanás anda cazando!

Durante una cruzada evangelística en la costa oeste, conocí a un joven que era brujo. De hecho, él era el líder de un grupo de brujos. A pesar de que este muchacho estaban grandemente involucrado en ocultismo, él no creía en que Satanás y sus demonios podían poseerle.

Una noche, mientras este joven intentaba dormir, él vió horribles caras demoniacas en el techo de su habitación lanzándole miradas lascivas. Mientras dichas caras se juntaban como una nube y formaban un embudo, el joven se dio cuenta que estaban a punto de conducirse a su corazón.

Él se encontraba petrificado. Entonces él recordó algo de su niñez y exclamó, “¡En el nombre de Jesús, váyanse!” Y todos los demonios desaparecieron.

La siguiente noche estas fuerzas vinieron en legiones aún mayores. Mientras el joven se encontraba durmiendo, él escuchó un sonido. Él miró hacia arriba y vió toda su habitación llena de horribles criaturas. Éstas volvieron a formar un embudo. Esta vez el joven se levantó de su cama y gritó, “¡Clamo la sangre de Jesús!” Y de nuevo los demonios huyeron.

Este joven pensó, “La siguiente vez que vengan no podré manejar la situación.” Así que se comunicó con un amigo cristiano y le preguntó si lo acompañaba a una mis cruzadas.

Durante el servicio, el joven fue tocado por el Espíritu Santo y entregó su vida a Cristo. Él testificó que incluso su familia tenía antecedentes en el ocultismo; él recordó que cuando tenía seis años de edad, él estaba enamorado de Jesús. “Recuerdo claramente cuando iba al bosque detrás de nuestra casa y predicaba,” él dijo.

Yo he visto este mismo amor por Dios en mis propios hijos y nietos. Yo tenía ese tipo de corazón cuando era niño, así que sabía lo que este joven me estaba hablando.

De repente, me dí cuenta por qué el diablo había tratado de poseer a este joven y de destruirlo. Se debía a que él era preciado para Dios.

miércoles, 27 de junio de 2012

ACEPTE SU AMOR

No importa lo que usted haga para mantenerse limpio. Si usted no confía en Jesús para que lo salve a través de su gracia, ante Dios toda su justicia equivale a trapos sucios. Su carne no es aceptada delante de Dios; ni siquiera ésta puede ser transformada. Toda la carne fue desechada en la cruz y ahora un nuevo Hombre ha llegado- Cristo hombre - y la verdadera fe reside en tener confianza en lo que Él ha hecho por usted.

Usted puede decir, “Es difícil para mí creer que un cristiano fallido y abrumado como yo pueda ser preciado para Dios. Él debe estar indignado conmigo porque mi vida tiene muchos altibajos. Yo tengo problemas que no logro resolver. ¡Yo creo que Él todavía me ama pero seguramente está decepcionado conmigo porque le he fallado continuamente!”

Por favor comprenda lo siguiente: La maravillosa profecía de gracia de Isaías (ver Isaías 43:1-5) fue proclamada a un pueblo que había sido robado, atrapado y llevado cautivo - todo por su propia insensatez e incredulidad. Fue en ese momento en que Dios les dijo, “Ahora, después de todas tus fallas, yo vengo a tí con un mensaje de esperanza - y esto es porque tú eres mío.”

Yo nunca olvidaré la pena que sentí cuando uno de mis hijos adolescente acudió a mí para confesarme, “Papá, nunca he sentido que te he agradado. Nunca me he sentido merecedor de tu amor. Siento que toda mi vida te he desilusionado. Tú debes de estar realmente decepcionado de mí.” Esas palabras me hirieron. Yo abracé a ese niño en lágrimas mientras me encontraba con gran dolor dentro de mí. Yo lloré mientras le decía a este niño, “ Pero tú siempre has sido especial para mí. Has sido la niña de mis ojos. Cuando voy en camino a cruzadas, pienso en tí y todo mi ser resplandece. Seguro, tú has hecho cosas insensatas, cosas malas pero yo te he perdonado. Tú te arrepentiste de verdad y yo nunca más pensé mal de tí. Tú traes nada más que gozo para mí.”

Lo mismo sucede con muchos cristianos en su relación con su Padre celestial. El diablo los ha convencido que han decepcionado a Dios y que nunca más podrán agradarle. Consecuentemente, ellos no aceptan Su amor y viven como si la ira de Dios siempre estuviera con ellos. ¡Qué forma más horrible de vivir! - y qué doloroso a de ser para Dios cuando ve a Sus hijos vivir de esa manera.

martes, 26 de junio de 2012

¡USTED LE PERTENECE A Él!

En Cantares, el Señor le dice a su esposa: “¡Qué hermosa eres y cuán suave, oh amor deleitoso!” (Cantares 7:6). Tres de las palabras en hebreo localizadas en este versículo son sinónimos de: bello (vinculado a “preciado”), agradable (señalando “placentero”) y deleite.

Estas palabras describen los pensamientos de Jesús hacia Su esposa mientras la contempla. Él la observa y le dice, “¡Cuán hermosa, dulce y placentera eres. Tú eres preciada para mí, oh amada!” Y en respuesta, la esposa exclama, “Yo soy de mi amado, y en mí tiene su contentamiento.” (versículo 10). Aquí el significado es “Él me persigue con deleite. Él va tras de mí porque soy preciada para Él!”

Estos mismos pensamientos son encontrados a lo largo de los salmos. “Se complace Jehová en los que lo temen y en los que esperan en su misericordia.” (Salmo 147:11), “...porque Jehová tiene contentamiento en su pueblo; hermoseará a los humildes con la salvación.” (149:4).

Ahora, yo puedo intentar convencerle del deleite de Dios por usted al decirle, “¡Usted es preciado para el Señor!” Sin embargo, usted puede pensar, “Bueno, este es un pensamiento muy lindo. Qué dulce.”

No obstante, la verdad es que esto va mucho más allá de un lindo pensamiento. Esto es la mera clave de la liberación de cada batalla que embarga su alma. Este es el secreto para entrar en el reposo que Dios le ha prometido. Y hasta que usted se agarre de él - hasta que esto se convierta en una verdad fundamental en su corazón - usted no será capaz de levantarse y enfrentar lo que está por venir en este tiempo malvado.

Isaías tuvo una revelación de cuánto Dios se deleita en nosotros. Él profetizó a Israel esta palabra de parte del Señor: “Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, Jacob, y Formador tuyo, Israel: «No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás ni la llama arderá en ti.” (Isaías 43:1-2).

Isaías no estaba hablando de un diluvio o fuego literal. Él se estaba refiriendo a aquello que la gente estaba sufriendo espiritual y mentalmente. En ese momento ellos se encontraban cautivos y sus diluvios era pruebas, sus fuegos tentaciones, y sus ríos pruebas. Estos fueron todo los intentos del diablo para destruir y abrumar al pueblo de Dios.

Las palabras de Isaías fueron un mensaje de misericordia pura para Israel. Ellos se encontraban cautivos por su propia tontería e insensatez. Ellos no merecían nada. Pero Dios les envió a un profeta con un corazón contrito y en llanto que les dijo, “¡Dios quiere que les diga que ustedes le pertenecen a Él!”

lunes, 25 de junio de 2012

Él ME LIBERO DE MIS ENEMIGOS

“Envió desde lo alto y me tomó, me sacó de las muchas aguas. Me libró de mi poderoso enemigo y de los que me aborrecían, pues eran más fuertes que yo. Me asaltaron en el día de mi desgracia, pero Jehová fue mi apoyo. Me sacó a lugar espacioso; me libró, porque se agradó de mí.” (Salmo 18:16-19).

En este salmo, David se encontraba recordando su gran liberación. Él estaba regocijándose porque el Señor lo había rescatado de sus enemigos: “Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado,y seré salvo de mis enemigos.” (versículo 3).

David había estado bajo un tiempo de terrible prueba. Saúl había pedido una recompensa por su cabeza y lo había estado cazando incesantemente por lo que David fue forzado a dormir en cuevas, guaridas y campos. David dijo de esos tiempos oscuros, “La pena del infierno me ha rodeado, vivo bajo angustia. Hombres sin temor de Dios me han atemorizado de que mis enemigos son más poderosos que yo. ¡Todos ellos me odian!”

Pero Dios vino rugiente desde los cielos para librar a David: ““Inclinó los cielos y descendió, y había densas tinieblas debajo de sus pies...Tronó en los cielos Jehová, el Altísimo dio su voz: granizo y carbones de fuego....Envió desde lo alto y me tomó, me sacó de las muchas aguas. Me libró de mi poderoso enemigo y de los que me aborrecían, pues eran más fuertes que yo.” (versículos 9,13,16-17).

Poderes demoniacos habían rodeado a David y el enemigo había venido como un río. Sin embargo, David fue capaz de decir, “Me sacó a lugar espacioso; me libró, porque se agradó de mí.” (versículo 19).

David pudo decir, “La razón por la cual Dios me libró de todos mis enemigos - de todas mis penas y de las potestades de las tinieblas es porque yo soy preciado para Él. ¡Mi Dios se delita en mí!”

Amado, si usted necesita liberación, ya sea de lujuria, tentación, prueba; si su problema es mental, espiritual, emocional o físico, la clave es simplemente esto: ¡Dios se deleita en usted! ¡Usted es preciado para Él!

domingo, 24 de junio de 2012

¡EXISTE UN TIEMPO! by Gary Wilkerson

¡Existe un tiempo! Me refiero a cuando ha llegado el momento de levantarse y entrar en acción. El tiempo cuando es correcto decir, “Yo creo que Dios me está llamando a ser una respuesta, una ayuda a aquellas personas que están sufriendo.”

Existe un momento en el que usted escucha que su iglesia irá de misiones -un tiempo en el que dice, “Dios bendícelos.” Existe un momento en que es necesaria una fe en oración - y hay un tiempo en el que usted es quien debe levantarse e ir. ¡Es momento de ponerse de pie y entrar en acción!

En Génesis 14:14-16 Abraham hizo justamente lo anterior cuando escuchó que su sobrino había sido capturado. Él se levantó, armó a sus trescientos y ochocientos hombres y se los llevó consigo. Sus contrincantes lo superaban por diez mil personas pero Dios le dio un plan. Abraham dijo, “Nos vamos a divitir en dos tropas e iremos por la noche.”

¿Puede observar usted lo que él estaba haciendo? Él estaba empleando la mente de Cristo para su plan de guerra. Algunos de nosotros somos como Lot cuando nos enojamos e incluso nosotros conocemos sus acciones que lo llevaron al conflicto. Nosotros decimos, “Me levantaré pero tomaré acción en mis propias fuerzas” en lugar de escuchar al Señor. No estoy hablando acerca de levantarse en la carne y hacer algo porque usted es neoyoquino o porque sus preferencias políticas son diferentes a las de alguien más. Estoy hablando acerca de hacer algo porque usted es seguidor de Jesucristo.

Usted se mueve acorde al Espíritu, usted camina en el Espíritu, y usted escucha cuando el Espíritu le habla. De todo esto surge la confianza, una fe de oración, y al mismo tiempo una vida activa, en movimiento, conectada y vibrante donde usted se convierte en testigo y siervo. Usted forma parte de un ministerio que hace una diferencia en las vidas de las personas. En cualquier lugar donde usted esté involucrado, - si sus adolescentes están en problemas o si su esposo(a) se encuentra lejos de Dios - usted habla a sus vidas. Usted les está presentando un modelo que es diferente a lo que el mundo puede ofrecerles.

Esposas ganan a sus maridos para el Señor a través de su humildad; a través de su amor y de su servicio. Hombres ven a sus familias entregarse a Jesucristo cuando dejan de comportarse como ogros y empiezan realmente a servir, amar, y a poner a los demás después que ellos.

El tipo de fe que el Espíritu Santo nos está llamando a ejercer dice, “Dios, yo te necesito a tí y tú deseas que yo esté involucrado en tu obra.”

jueves, 21 de junio de 2012

¡LO MEJOR ESTÁ POR VENIR!

Tal vez durante el tiempo de aflicción Usted casi desmaya. Usted pudo estar tan débil y cansado que pensó que no podría ir un paso más. Pero ahora, desde donde Usted está parado, puede decir, "No quiero volver a pasar por eso otra vez, pero Dios me sacó de allí. Él ha sido fiel. ¡Alabado sea el Señor!"

Dios no está satisfecho con un sincero "gracias" de nosotros. Más bien Él dice, "Espera un momento, hijo mío, no te traje por todos esos problemas y aflicciones sólo para hacerte un vencedor agradecido. He pasado años entrenándote, poniéndote a través de todas estas cosas con un propósito, y no voy a permitir que lo pierdas ahora. Tengo toda la intención de que mi inversión de resultado. ¡Quiero decirte que tu mejor trabajo está por venir!"

Ahora, a medida que Usted sale de las aflicciones de nivel universitario, Dios le abre los ojos sobre sus amigos que luchan en el kínder, en el nivel preescolar. Estos amados no creen que lo puedan lograr, entonces, ¿qué hará Usted con su experiencia en la aflicción? Dios le susurra, "Necesito veteranos sazonados, probados, personas que han sobrevivido a aguas profundas y terribles incendios, personas que han sido refinadas a través del sufrimiento. ¡Quiero gente que demuestre mi fidelidad a esta generación!" El salmista escribe: "…para que se lo cuenten a las generaciones futuras" (Salmo 48:13). "Ahora que estoy viejo y canoso, no me abandones, oh Dios. Permíteme proclamar tu poder a esta nueva generación, tus milagros poderosos a todos los que vienen después de mí. “(71:18).

Pablo lo resume todo muy bien: "Pero quiero que sepáis, hermanos, que las cosas que me han sucedido, han redundado más bien para el progreso del evangelio" (Filipenses 1:12). ¡Eso dice mucho! Cuando Pablo escribió esto, él era un hombre mayor, con años de experiencia y estaba en medio de una de las peores pruebas de su vida, y habló con sus amigos desde su corazón:

"Sería la cosa más maravillosa en este momento si pudiera ir a casa y estar con mi Señor, que es mi mayor deseo, pero soy un veterano; he pasado por tribulaciones y pruebas, y sé que soy necesario aquí. Esta generación necesita ver a alguien que ha sufrido, ha sobrevivido y se regocija en cualquier aflicción. Mi hijo Timoteo se va a enfrentar a todo lo que me he enfrentado, y él tiene que saber que a través de todo eso, Dios lo llevará. Por lo tanto, lo mejor es que me quedo y soporte las profundas aflicciones. ¡Mírame! No sólo he sobrevivido, sino que tengo esperanza verdadera. No estoy caído o deprimido. Me regocijo en el Señor a través de todo lo que he pasado".

¿AFLIGE DIOS A SUS HIJOS?

¿Dios aflige a sus propios hijos? Escuche la respuesta del salmista: " Tú, Dios nuestro, nos has puesto a prueba; nos has refinado como se refina la plata. Pero nos dejaste caer en la trampa; ¡impusiste sobre nosotros una pesada carga! Caballos y jinetes han pasado sobre nosotros; hemos pasado por el fuego y por el agua, pero al final nos has llevado a la abundancia."(Salmo 66:10-12).

El salmista está diciendo: "Señor, ¡Tú me pusiste en aguas tan altas por encima de mi cabeza que pensé que iba a ahogarme. Me pusiste en el fuego, me trataste como se purifica a la plata. Me llevaste a una red, trajiste aflicciones a mi, pues permitiste a los hombres derrotarme!"

¿Por qué permite Dios tales aflicciones? Debido a que estaba llevando a su amado hijo a un "lugar de riqueza". En el original hebreo esta frase significa "un lugar de abundantes frutos." Dios está diciendo: "Te voy a llevar a través de todos estos lugares duros para que seas fructífero para mi Reino."

Sin embargo, no todos los males provienen de la mano de Dios. Muchos problemas vienen del diablo, directamente desde los abismos del infierno. "Porque él [Dios] no aflige ni entristece a los hijos de los hombres" (Lamentaciones 3:33). Dios dice: "No encuentro ningún gozo afligiendo a mis hijos. Ese no es mi objetivo al permitir los problemas". No, el Señor permite nuestras aflicciones sólo para sus propósitos eternos, para llevarnos a un "lugar de riqueza".

Me estremezco con asombro al recordar todos los dolores, las pruebas, las aguas profundas, los ardientes fuegos y las poderosas aflicciones que he visto en los últimos años. Y por lo general cuando las aflicciones vinieron, no llegaron de una en una, ¡llegaron juntas! Muchas veces pensé, "No hay manera de que pueda lograrlo". Incluso los recuerdos de las aflicciones son dolorosos, recordar la difamación, los castigos del Señor, las pruebas del ministerio, los embates personales, los problemas familiares, los dolores corporales y los achaques. Sin embargo, al recordar esos años de sufrimiento, puedo decir con seguridad, "la Palabra de Dios es verdad. ¡Él me sacó de toda aflicción que vino sobre mí y le alabo!"

miércoles, 20 de junio de 2012

DIOS ESTÁ HACIENDO UNA INVERSIÓN EN USTED

Cuando un padre envía su hijo a la universidad requiere una gran inversión. Obviamente, el padre espera que su hijo sea aplicado, según los rigores de su formación. ¿Por qué? ¿Acaso esperamos que se gradúen, vuelvan a casa, cuelguen su diploma en la pared y luego se sienten en la sala a ver televisión? ¡No! Ese padre espera que su hijo haga que la inversión valga la pena iniciando una buena carrera.

Del mismo modo, cuando el ejército de EE.UU. ofrece educación gratuita a un soldado alistado, los años de educación son considerados una inversión. Al soldado se le dice, "Después de educarlo, su nación y el gobierno requieren una cierta cantidad de su tiempo." Se espera que ese soldado entrenado sirva en las fuerzas armadas varios años con el fin de justificar la inversión.

Lo mismo sucede con el Señor y nuestras aflicciones. Todo aquello por lo que pasa un cristiano es considerado ejercicio de entrenamiento detrás del cual Dios tiene un propósito divino. Él no le salvó de modo que Usted pudiera viajar al paraíso en crucero de lujo, Él lo ha salvado para prepararle y ser usado en su Reino. En el momento que nació de nuevo, Usted se inscribió en Su escuela del sufrimiento; cada aflicción, cada prueba, es otra lección en el plan de estudios.

Algunos cristianos están en preescolar, en el kínder. Sus aflicciones no son difíciles de entender y sus pruebas son mucho más fáciles de soportar. Otros están en la escuela primaria y no tardaron en enterarse de que sus pruebas son ahora un poco más difíciles de enfrentar y de entender. Otros están en la Universidad, y sus aflicciones son mucho más severas y más difíciles de entender. Y otros están en la escuela de postgrados, con años de duras aflicciones detrás de ellos y muchas pruebas difíciles que surgen ante ellos. Sus aflicciones son las más duras de sus vidas y se dan cuenta que necesitan fuerza del Espíritu Santo para hacer frente a todo ello.

Mi punto es, Dios quiere veteranos de la guerra espiritual, personas que han pasado por muchas aflicciones para demostrar su fidelidad a la siguiente generación. Y toda aflicción que sufrimos es una inversión que Él está realizando en nosotros como sus veteranos.

"Muchas son las aflicciones del justo, pero el Señor lo librará de todas ellas" (Salmo 34:19).

lunes, 18 de junio de 2012

POR EL AVANCE DEL EVANGELIO

"Hermanos, quiero que sepan que, en realidad, lo que me ha pasado ha contribuido al avance del evangelio." (Filipenses 1:12).En este versículo, Pablo dice a los cristianos de Filipos que no se deben preocupar acerca de todas las cosas que se enteraron, le estaban sucediendo. Y esas "cosas" incluyen grandes aflicciones y enfermedades.

Pablo escribe esta carta mientras está sumido en una prisión romana. En ese momento él era un guerrero experimentado del evangelio, después de haber sufrido todas las penurias concebibles y la aflicción humana imaginable. Si usted ha estudiado la vida de Pablo, sabe el tipo de cosas a las que se había enfrentado: naufragios, palizas, bofetadas, mofas y burlas, persecuciones, hambre, sed, desnudez y la difamación de su carácter. Al parecer, en todas partes Pablo se encontró con la aflicción, la angustia y el dolor.

Sin embargo, Pablo dijo: "Ninguna de estas cosas me conmueven" (Hechos 20:24). Además, añadió, "…que nadie se inquiete por estas dificultades. Como ustedes bien saben, a esto se nos ha destinado… les advertimos que tendríamos dificultades; y, como ustedes saben, así sucedió." (1 Tesalonicenses 3:3-4).

Pablo tranquilizaba a estos creyentes, diciendo: "Les he dicho todo el tiempo que si van a caminar con Jesús, se enfrentarán a las aflicciones. Así que ahora que estas aflicciones han venido sobre mí, ¿por qué están tan sorprendidos? Esto es nuestro destino designado en la vida".

Figúrese esto: He aquí un hombre santo, llamado por Dios para llevar el evangelio a las naciones. En cada misión, el Espíritu Santo le dijo al oído: "Pablo, la siguiente parada no va a ser fácil. Vas a enfrentar oposición de nuevo. Encontrarás más aflicciones, más pruebas."

La vida de este hombre me parece absolutamente asombrosa. ¿Puede imaginarlo? Pablo se enfrentó a problemas y aflicciones a cada paso. En este punto Usted puede decir: "¡Espere un minuto! Estamos hablando de la vida de Pablo, no de mí; él fue designado por Dios para sufrir aflicciones, yo no he sido llamado a una vida así." ¡Falso! La Biblia dice: "Muchas son las aflicciones del justo, pero el Señor lo librará de todas ellas" (Salmo 34:19).

La frase: "Muchas son las aflicciones" se aplica no sólo a Pablo, sino a nosotros también; nos encanta escuchar la última parte de ese versículo, pero ¿nos regocijamos también en la primera parte?

domingo, 17 de junio de 2012

LA FE PASIVA by Gary Wilkerson

Abram fue llamado por Dios a dejar su casa, su tierra, su padre, su madre, su educación, su herencia - dejar todo e ir a una tierra a la que Dios le guiaría (Génesis 12).

¡Qué fe! Se requiere una fe asombrosa para dejar todo atrás y responder de inmediato y de todo corazón a la palabra que uno está oyendo en su corazón -ya sea una voz audible o una voz interior-.

Así que Abram partió, y tomó consigo a su joven sobrino llamado Lot.

"Así que Abram le dijo a Lot: «No debe haber pleitos entre nosotros, ni entre nuestros pastores, porque somos parientes. Allí tienes toda la tierra a tu disposición. Por favor, aléjate de mí. Si te vas a la izquierda, yo me iré a la derecha, y si te vas a la derecha, yo me iré a la izquierda.»"(Génesis 13:8-9, NVI).

Abram empleaba de lo que yo llamo una fe pasiva. No me refiero a pasivo en el sentido de, "No me importa" o "que sea lo que sea… lo que sea, será." Este tipo de fe pasiva dice que no va a tomar acciones por su propia cuenta. Usted no va a tratar de hacer que las cosas suceden por voluntad de hombre, sino que va a permitir a Dios organizar los eventos en su vida de tal manera que Su Voluntad sea cumplida.

Hay momentos en la vida donde necesitamos tener ese tipo de fe pasiva, cuando no hay nada más que podamos hacer, sino decir: "Dios, hágase tu voluntad, no la mía."

La fe pasiva mira situaciones que parecen imposibles y dice: "Dios, yo no sé cómo esto va a ser resuelto. No sé cómo estas dificultades y problemas que estoy enfrentando van a ser solucionados, pero he puesto mi confianza en Ti".

Abram tenía la confianza de que Dios tenía una perspectiva más amplia de lo que mejor le convenía, tenía la confianza de que Dios sabía lo que era mejor para él, mejor que él mismo.

Abram no sólo descansó en el Señor, sino que confió en que Dios iba a tomar la decisión correcta para él.

jueves, 14 de junio de 2012

SIN DISTRACCIONES

"¿Se olvida la virgen de su atavío o la desposada de sus galas? Pero mi pueblo se ha olvidado de mí por innumerables días.” (Jeremías 2:32).

Cito este pasaje cada vez que olvido mi tiempo de oración debido a mis ocupaciones. Este siempre me regresa al lugar secreto, clamando, “¡Oh, Señor, yo no quiero olvidarte!”

Este versículo es aterrador cuando consideramos su contexto. Dios está diciéndole a su pueblo, “Yo te planté como viña noble y de fiable estándar. Tú empezaste bien, tú tuviste mi toque, yo te bendije. Pero ahora te has olvidado de mí.”

"Tu maldad te castigará y tus rebeldías te condenarán; reconoce, pues, y ve cuán malo y amargo es el haber dejado tú a Jehová, tu Dios, y no tener temor de mí, dice el Señor...¿Cómo puedes decir: “No soy impura”...Me volvieron la espalda...En vano he azotado a vuestros hijos: no han admitido la corrección....Pero mi pueblo se ha olvidado de mí por innumerables días.” (Jeremías 2:19, 23, 27, 30 and 32).

El pueblo de Dios no acudía más a la casa de Dios para alabarle. Ellos venían con flojera y se habían olvidado de todas sus bendiciones y juicios. Ellos negaron a Dios por muchos días, en su lugar perseguían sus placeres y lo peor de todo, ellos decían, “Porque soy inocente... No he pecado.” (versículo 35)

Si usted no adora a Dios con toda su mente y corazón, poco a poco su descuido le afectará y entonces usted empezará a adorar por mero hábito.

Usted dice que ama a Jesús, entonces necesito preguntarle algo: ¿Lo alaba usted a Él diariamente con todo su corazón, sin distracciones? ¿Se mete usted en la Palabra de Dios o pasa usted días sin abrir su Biblia o sin orar en el lugar secreto?

Dios no le permitirá a usted sentarse de esa manera o continuar divagando en su mente. Él lo ama y sabe el poder que tiene en su espíritu la alabanza pura. Dicha alabanza lo hace a usted más fuerte que cualquier león, o que el más grande gigante. ¡Ésta hace caer toda atadura porque lo hace a usted de corazón puro, con una mente enfocada en alabarle a Él!

miércoles, 13 de junio de 2012

DISTRACCIONES EN EL LUGAR SANTO

Quiero compartir con ustedes acerca de las distracciones mentales que ocurren en particular en la casa de Dios durante los tiempos de oración y adoración. Jesús calificó de hipócritas a aquellas personas que venían ante Su presencia con palabras llenas de elogios pero cuyas mentes y corazones se encontraban lejos de Él. Jesús les habló directamente a ellos diciendo, “Ustedes me dan sus bocas y labios pero su mente está en otro lugar. ¡Su corazón está alejado de mí!

¿Qué le sucede a usted? Seguramente usted acude a la casa de Dios una hora a la semana. Su cuerpo está en la iglesia pero dónde está su mente. ¿Su boca dice, “Yo te alabo Señor,” pero su corazón está a millas de distancia?¿A dónde lo llevan sus pensamientos durante la alabanza y adoración? ¿Usted se encuentra ocupado en cuestiones familiares o asuntos de negocios que le aquejan? ¿Cuán distraído se encuentra usted durante esa hora en la que acude a la iglesia mientras la congregación se acerca a la majestuosidad de Dios?

Es peligroso ir a la casa de Dios y entrar a su presencia de manera ligera. “ Luego dijo Moisés a Aarón: «Esto es lo que Jehová afirmó cuando dijo:“En los que a mí se acercan me santificaré, y en presencia de todo el pueblo seré glorificado.” (Levítico 10:3). El Señor le dijo a Aarón, “Yo no seré tratado como una persona ordinaria. Si vas a acudir a Mi presencia, tú debes venir delante de mí santificado. Todos los que se acercan a Mí santidad deberán hacerlo con cuidado, bajo conciencia debido a Mi gloria y majestad.”

Si su corazón no está conectado durante la alabanza, y sus pensamientos no están cautivos a la obediencia de Cristo, es mejor que usted ponga a un hombre de paja en su asiento. Al menos eso es más honesto que el ir a la casa de Dios sin mente ni corazón.

La razón por la cual muchos cristianos no alaban con poder, excitación y entusiasmo es porque ellos no tienen intimidad con Jesús en su hogar. Aquellos que han aprendido a alabar y a enfocarse en privado traen su propio fuego - un fuego encendido en el closet secreto de oración. Los verdaderos adoradores no pueden esperar a ir a la iglesia para alabar al Señor junto con su pueblo.

martes, 12 de junio de 2012

CONSTRUYENDO SOBRE LA ROCA

Si usted dice ser cristiano - ama a Jesús y camina en obediencia Él - sin embargo usted lo abandona día tras día al no orar, entonces usted realmente no lo conoce. Su hogar no está cimentado sobre la roca sino sobre arena. Su casa se a va a colapsar por completo en tiempos de dificultad.

Usted no puede conocer a Jesús solamente yendo a la iglesia. Usted debe tener una conversación con el Señor día tras día, hora tras hora. Usted debe llegar a conocerlo, a crecer en su amor por Él, y desear conocer lo que a Él le agrada.

Nosotros tendemos a considerar los mandamientos del Señor como una carga, como estatutos que restringen nuestra libertad personal. Y en lugar de adoptar Sus palabras hacia nosotros, tendemos a buscar caminos que nos permitan escaparnos de ellas.

Nosotros hemos distorsionado la gracia de Dios al hacerla una clase de túnel de salida de la prisión que implica ser Su ley. Sin embargo, la gracia es una maestra de santidad: “La gracia de Dios se ha manifestado para salvación a toda la humanidad, y nos enseña que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente..”(Tito 2:11-12).

El hombre cimentado sobre la roca adopta y con gozo cumple los mandamientos del Señor. Este no ve a Dios como a alguien que tiene un cinturón en su mano siempre listo para castigarlo. No, este ve al Señor como alguien con sus brazos abiertos que le dice, “Ven a mí, recibe vida, recibe fortaleza. ¡Yo te llevaré al otro lado!” La Palabra de Dios nos muestra lo que implica construir sobre la Roca.

Enoc obedeció a Dios con el único objetivo de complacerlo. “Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuera traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios.” (Hebreos 11:5). Enoch fue traspuesto porque él agradó al Señor.

El apóstol Juan dice: "...y cualquiera cosa que pidamos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de él.” (1 Juan 3:22). “Señor, digno eres de recibir la gloria, la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas,
y por tu voluntad existen y fueron creadas.” ( Apocalipsis 4:11).

lunes, 11 de junio de 2012

BORRAR DE SUS MENTES

“Pero a cualquiera que me oye estas palabras y no las practica, lo compararé a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena. Descendió la lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.” (Mateo 7:26-27).

La ley no fue creada para aquella persona cuya obediencia emana de su deseo por agradar a Dios. A este individuo no le interesa lo que es legal o ilegal, lo que es permisible o prohibido. Él solamente tiene un criterio: ¿Qué desea mi Señor?”

Usted puede presentarle la ley a esta persona - todas sus reglas, regulaciones y prohibiciones - y ésta le puede contestar, “Usted no tiene que decirme que no haga estas cosas. Yo no haría nada que pudiera herir a mi Padre. ¡Yo lo amo a Él! Yo ya he hecho a un lado al mundo y sus lujurias para ir hacia Él a quien mi corazón anhela.

“Enséñeme lo que Él quiere, no solamente lo que Él prohíbe. Yo quiero que el deseo de su corazón sean mis acciones. Yo quiero conocer Su mente y obedecerle. Seguro, yo amo Su ley. Pero ésta es para los transgresores, para aquellos que no han llegado al conocimiento de tener una relación con Cristo. Yo tengo otra ley operando en mi corazón. Es la ley del amor, una que dice, '¿Señor, qué puedo hacer para agradarte hoy?'"

Tal persona no es movida por amenazas del infierno o inclusive por recompenas. Él no necesita a un profeta que lo agite, ni alertas de juicio. Él está enamorado de Jesús y su obediencia a la Palabra de Dios es algo que forma parte de su amor por Él. Es algo natural para este individuo como es el respirar.

Por otro lado, la persona que construye su casa en arena hace esto para exhibirse. Es una forma de vida temporal. Él argumenta que vivirá en esa casa por cinco años, después la venderá y le dejará los problemas a alguien más. ¡Es solamente una máscara sin un fundamento real!

Observe que esta persona no cree que una tormenta está por venir. Él no quiere pensar que vendrán dificultades. Esta es la forma en que el mundo ve la eternidad: ellos simplemente no piensan acerca de esto. Un cristiano célebre le preguntó en alguna ocasión a uno de sus invitados a su programa de televisión nocturna, “¿Qué piensas de la eternidad?” Él contestó, “Yo trato de no pensar en ello.”

Trágicamente, muchos cristianos también tratan de borrar de sus mentes a la eternidad. Ellos intentan no pensar que el juicio está a la puerta. Ellos no desean creer que un día ellos se pararán frente al Señor y tendrán que dar cuentas de todo lo que dijeron e hicieron.

domingo, 10 de junio de 2012

¿ESTA LISTO PARA PELEAR? by Gary Wilkerson

No busque victorias parciales solamente porque usted se encuentra fatigado, frustrado o con sentimientos de derrota. Dios nunca se detiene a la mitad de la victoria. En el momento en que usted se siente cansado y que no puede dar un paso más, frecuentemente es cuando Él está a punto de darle la victoria más grande, de traer liberación.

La iglesia no fue creada para grandes masas y multitudes en busca de confort, placer y deseosas de que todo se les dé en charola de plata. La iglesia fue creada para ser como los “300 de Gedeón,” para ser conformada por guerreros que dicen, “Dios, yo sé que esto implicará una pelea. Yo sé que dicha guerra será agotadora e incluso que me provocará lágrimas, pero ¡Dios yo estoy contigo en esta batalla!”

Usted puede sentir que ha orado la última oración posible acerca de la necesidad que lo está oprimiendo. Usted se encuentra exhausto pero debe mantenerse en la batalla. No deje de orar. No se dé por vencido. ¡Sí, ha sido un largo día! La noche está por venir y en su interior usted dice, “Es tiempo de irme a dormir.” Pero en su lugar, Dios dice, “No, no, la batalla aún está comenzando.”

¿Qué ha sucedido con todas las noches de oración en las congregaciones? ¿Qué le ha sucedido a toda esa gente que se encontraba paciente esperando a Dios? ¿ Qué le ha acontecido a toda esa gente que ayunaba y oraba por liberación?

La iglesia ha sido llamada para la batalla. Esta no fue creada solamente para ofrecer buenos servicios en hermosos edificios y con luces que se prenden y apagan durante la alabanza. ¡No es esto por lo que estamos aquí! Nos encontramos aquí para que las huestes del Hades no dominen. (Mateo 16:18). Nosotros no tenemos la promesa de que esto no será algo agotador o que lo único que necesitamos hacer es suspirar y las huestes del diablo no prevalecerán. ¡No! Va a ver una batalla y Satanás no se va a rendir fácilmente pero tenemos una promesa. ¡Va a implicar una batalla! ¿Está usted listo para pelear?

viernes, 8 de junio de 2012

LA AUDACIA DE UN LEÓN

Jesucristo me ha dejado una herencia y la reclamo como mía. Las Escrituras dicen: "El justo está confiado como un león" (Proverbios 28:1). Si usted puede aceptar esta verdad de la justicia perfecta de Cristo, usted tendrá la audacia de un león. Usted nunca volverá a temer a otras personas o mirar la vida de alguien mas y sentirse como indigno. Se puede decir: "¡tengo la perfecta justicia de Jesucristo, que me acredita por la fe. No, no es mía, es de Él, pero ha me ha sido acreditada por el mismo Jesús, para que pueda llamarla mía!"

Es hora de detener su lucha. Si el diablo viene y le dice: "Tú no eres bueno, no tienes ninguna justificación", Usted puede responder: "¡Yo sé que no soy bueno. No tengo ninguna justicia en mí mismo, pero tengo la justicia de Jesucristo. Le he fallado a Dios, pero tengo un Abogado con el Padre: a Jesucristo el justo!"

Cuando Usted este de pie delante del Señor, no tendrá que temblar, pensando: "¿Qué voy a ofrecerle? ¿Qué he hecho bien o mal?" No, usted estará pensando, "No tengo nada que ofrecer en mi mismo porque tengo su justicia, por la fe."

¿Significa esto que los cristianos no están obligados a hacer buenas obras? No, en absoluto. La justificación por la fe y la justicia imputada de Cristo pone el alma libre para caminar en la santidad y hacer buenas obras. Las buenas obras realizadas en el temor servil no traen gloria a Dios; ellas deben salir de un corazón amoroso. Caminar en verdadera santidad sólo es posible a aquellos que han echado mano de su herencia - la justicia perfecta de Cristo - porque ya no están encarcelados por el temor y la condenación.

Su justicia perfecta es mía por la fe y ahora soy libre y desatado para que le sirva como un esclavo del amor. Ahora, por el poder del Espíritu Santo, prometido en el Nuevo Testamento, Él quita de mi toda iniquidad y me empodera para vivir la justicia que Él me ha acreditado.

jueves, 7 de junio de 2012

EL PODER DE LA FE

¡Oh, qué maravilloso es el poder de la fe!

La Palabra de Dios nos dice que Cristo pagó por el pecado de la humanidad con su propia sangre en la cruz, que Él cumplió la ley y fue quitada la maldición, que Él nos rescató de las demandas del infierno y del diablo, que vivió una vida sin pecado guardando la ley en cada punto, y que Él nos presentará ante el Padre con una justicia perfecta.

La Palabra continúa decirnos que podemos tener la justicia perfecta de Cristo atribuida a nosotros - que Dios nos va a considerar como perfectamente justos en Jesús - si sólo creemos lo que Él ha realizado por nosotros. Por favor, entienda que estoy hablando de aquellos que se han arrepentido de sus pecados.

¡Oh, cómo mi carne se retuerce en la simplicidad y sencillez de todo esto! La carne grita: "De ninguna manera, no puede ser tan sencillo ¡Tengo ayudar! ¡Tengo que pagar algo! después de todo, todavía tengo problemas en mi vida, sigo luchando con el pecado. No puedo esperar que El me considere justo porque todavía tengo muchas cosas que necesitan mejorar. Tengo que limpiar mis obras primero."

Ciertamente, puede haber lágrimas de nuestra parte. Nosotros tenemos que ser humildes y estar quebrantados, pero un río de lágrimas por sí solo no salvará a nadie. Toda una vida de luchas no salvará a nadie. Dios dice: "Debe ser por la gracia mediante la fe. ¡Ninguna carne se gloriará en mi presencia!"
"Porque en él la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo vivirá por la fe" (Romanos 1:17).
" Nosotros, en cambio, por obra del Espíritu y mediante la fe, aguardamos con ansias la justicia que es nuestra esperanza." (Gálatas 5:5).
"La justicia... que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe" (Filipenses 3:9).

Mi fe ha de elevarse por encima de todos mis temores, sobre todo las mentiras satánicas, todos los sentimientos, todas las circunstancias, y descansar en lo que la Palabra de Dios declara. Su Palabra dice que por medio del arrepentimiento y por la fe en Cristo, Él ve que tengo la justicia perfecta de Jesús. Él me acepta "en el Amado", como santo y justo.

miércoles, 6 de junio de 2012

CRÉDITO A NUESTRA CUENTA

Nunca seremos justificados o acepta como justos delante de Dios a menos que estemos delante de Él con la justicia perfecta de Cristo como si fuera nuestra. Esa es la única justicia que Dios reconoce, así que ¿cómo podemos recibir la justicia perfecta de Cristo?

El Padre celestial nos la imputa a través de nuestra fe. "Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien imputa la justicia de Dios sin obras..." (Romanos 4:6). Pablo cita a David diciendo: "El hombre más rico, más bendito y con más paz sobre la tierra es el que entiende que se le ha imputado una justicia perfecta - sin obras"

"[Abraham] Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en la fe y dio gloria a Dios... Por eso su fe se le tomó en cuenta como justicia. Y no solamente con respecto a él se escribió que se le tomó en cuenta, sino también con respecto a nosotros, pues Dios tomará en cuenta nuestra fe, si creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, nuestro Señor"(Romanos 4: 20-24).

Esta justicia tiene que ser imputada a nosotros. No es nuestra por infusión. En otras palabras, Dios no la vierte en nosotros. No, no es nuestra justicia, nada de lo que ha hecho o logrado. Siempre es su justicia, que nos es imputada, acreditado en nuestra cuenta.
La palabra imputar significa "referir o valorar, considerar o atribuir a una persona algo que no tiene, contar o acreditar a la cuenta de alguien." Cuando Jesús nos imputa su justicia, Dios la mira como nuestra. No, nosotros no la ganamos. Cristo lo hizo todo y Él lo atribuye a nuestra cuenta.

Esta imputación viene solo por la fe. No podemos trabajar por ella o merecerla de ninguna manera. Por el contrario, a causa de nuestra fe en Jesús y su obra redentora, el Señor nos acredita la justicia de Cristo y somos contados como perfectos en Él. Al confesar nuestros pecados y tener fe en Él, nosotros estamos delante de Dios con una justicia imputada; es una justicia perfecta por fe y no por obras:
"Por lo tanto, es por fe, para que sea por gracia" (Romanos 4:16).
"Porque con el corazón se cree para justicia" (Romanos 10:10).
"La justicia de Dios que es por la fe en Jesucristo, para todos y sobre todos los que creen, porque no hay [distinción]" (Romanos 3:22).

martes, 5 de junio de 2012

NO ES PARA BEBÉS

La comprensión de cómo Dios justifica a su pueblo no es para los bebés, es una verdad para los creyentes crecidos. Sin embargo, muchos cristianos aún son bebés, beben leche y se niega a pasar a la carne de la Palabra de justicia. Todo lo que ellos entienden es el perdón de sus pecados.

“Pero todos los que se alimentan de leche son inexpertos en la palabra de justicia, porque son como niños. El alimento sólido es para los que ya han alcanzado la madurez, para los que pueden discernir entre el bien y el mal, y han ejercitado su capacidad de tomar decisiones."(Hebreos 5:13-14).

La leche es para los bebés y los bebés necesitan una atención constante. Se sienten bien cuando su madre está en la habitación, y cuando ella se va, gritan de miedo. Tienen que verla, sentirla, tocarla con el fin de sentirse seguros.

Del mismo modo, el creyente que se mantiene en la vida de la leche tiene temor constante por su salvación. Él nunca está en paz con el Padre celestial. En su lugar, siempre esta tenso, pensando que Dios está listo para mandarlo al infierno cada vez que falla. Él no conoce o no entiende su posición en Cristo y por lo tanto no conoce la paz de Dios. No puede creer que Dios esté plenamente comprometido con salvarle y guardarle.

Pablo dice que en la Palabra hay carne disponible para nosotros, comida que nos hará crecer en la madurez para convertirnos en hombres y mujeres en Cristo y que nos permitirá desarrollar el máximo de nuestra estatura como creyentes. Amados, esta carne es la verdad respecto a la justicia perfecta de Cristo; esta comprensión le permite permanecer seguro de su salvación. Usted no tiene que temer que Dios le abandonará cada vez que resbale y caiga. No, ¡Usted tendrá la victoria!

Si usted no tiene esta verdad, el diablo va a hacer estragos con sus sentimientos. Él le mentirá moviéndolo de un lado para otro. A menos que tenga esta verdad como un fundamento de todo lo que cree, nada va a estar recto en su doctrina, su teología, su vida; ni siquiera podrá obedecer a Dios hasta que lo comprenda.

Usted tiene que estar convencido de que nada de lo que puede hacer jamás va a producir una justicia aceptable delante de Dios. Tiene que venir de otra fuente. Cuando yo este en el asiento del juicio, solamente imploraré la justicia de Jesucristo.

lunes, 4 de junio de 2012

¿QUÉ HACER CUANDO USTED ESTÁ ABRUMADO? by Gary Wilkerson

¿Qué hace usted cuando se siente agobiado? ¿Qué hacer cuando parece que las probabilidades están en contra de usted y no tiene los recursos suficientes? ¿Usted regresa a su casa de noche y continúa estresado, lleno de ansiedad y miedo? Si quiere llegar al lugar donde se ve la victoria en su vida, tendrá que luchar por ella y, en la lucha, Dios proveerá la fuerza. Él suplirá los recursos que necesita y usted saldrá de la lucha como un adorador de Jesucristo.

Hace tres años mi padre, David Wilkerson, me entregó el liderazgo de World Challenge. Papá aún estaba aquí para apoyarme y alentarme; si alguna vez me encontraba en medio de una batalla que no estaba muy seguro cómo manejar, llamaba a papá. En abril de 2011 él falleció en un accidente de auto y me encuentro sin ese recurso en particular en mi vida para ayudar a World Challenge. A veces, cuando suceden cosas difíciles, siento que entra un poco de miedo ¿Qué pasa si no tengo lo que se necesita? ¿Qué pasa si no manejo bien esta situación?

Un día, mientras estaba pensando en estas cosas, el Espíritu Santo vino sobre mí y trajo confianza a mi corazón. Me di cuenta de que si Dios me estaba guiando, si Él estaba diciendo: "Este es el camino que debes seguir," entonces todo lo que tenía que hacer era confiar en Él. Yo no tengo que mirar la línea de color negro o la línea roja y buscar dónde están las finanzas, tengo que mirar al cielo y ver lo que Él dice que debo hacer. Y eso es lo que estamos haciendo. Vamos a ir más que nunca, vamos a llegar a más gente que nunca antes, vamos a tocar las vidas de más niños que nunca antes, todo porque nosotros no vamos a permitir que el enemigo traiga temor para entrar en nuestras vidas.

Algunos de ustedes están en una batalla en estos momentos. Puede que no sea financiera. Podría ser en sus relaciones, problemas incluso con sus propios hijos. Cualquiera que sea la batalla, tengo una palabra buena para Usted: ¡no se rinda en la batalla! ¡No se rinda intercediendo! No permita que los recursos limitados le hagan pensar que de alguna manera Dios está limitado en poder.

¡No se rinda!

viernes, 1 de junio de 2012

COMPARARSE CON LOS DEMAS

En mis primeros años de creyente, yo me comparaba con otros que parecían ser santos. Estas personas parecían radiantes - siempre activas, sonriendo, tenían la imagen de lo que un cristiano debiera ser. Yo nunca pensé que me encontraba en el mismo nivel de santidad que ellos. Por lo tanto, yo oraba, “Señor, hazme recto como este u otro hermano Qué maravilloso sería que yo viviera de esa manera para tí.”

¡Qué mal estaba! Esta gente no era lo que yo pensaba. Incluso, yo aprendí que nada es lo que parece. Nadie es tan malvado o tan bueno como parece. Solamente existe uno verdaderamente justo -Jesucristo nuestro Señor - y su justicia es perfecta. Si nosotros estamos en Cristo, entonces tenemos Su justicia y esta no nos es dada en porciones. Nadie recibe más o menos de dicha justicia - por el contrario, por fe nosotros la recibimos completa.

Nosotros debemos medirnos a nosotros mismos acorde con Su justicia solamente y no con la supuesta justicia de alguien más. “No nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos; pero ellos manifiestan su falta de juicio al medirse con su propia medida y al compararse consigo mismos. Pero nosotros no nos gloriaremos desmedidamente, sino conforme a la regla que Dios nos ha dado por medida al permitirnos llegar también hasta vosotros.” (2 Corintios 10:12-13).

Aquí Pablo está diciendo, “Existe una regla que puedes utilizar para medirte a ti mismo. Esta es: todo aquél que verdaderamente se arrepiente y cree en la perfecta justicia de Cristo, aquél que acude a Él con fe, creyendo que en Su obra en la cruz - este es hecho perfectamente justo a la vista de Dios. Usted puede que no haga todo bien. Todavía existe una obra diaria de santificación realizada por el poder del Espíritu Santo en usted. Sin embargo, usted es acepto en el amado, investido de la misma justicia de Cristo.”

Amado, es tiempo de que usted deje de compararse con los demás. Dios le ha dado la porción completa de la perfecta justicia de Cristo: “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.” (Efesios 4:13).