martes, 24 de mayo de 2011

SALUDOS EN EL MARAVILLOSO NOMBRE DEL SEÑOR

Para animar su fe, le recomiendo que se dé tiempo para leer estos poderosos Salmos 142 y 143.

Yo estaba interesado en lo que David se encontraba pasando cuando dijo, “Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tú conociste mi senda” (142:3). Él repite esto en el versículo 143:4, “Y mi espíritu se angustió dentro de mí; está desolado mi corazón.” David le está diciendo a Dios, “Me estoy ahogando en problemas. Estoy siendo atacado por mis enemigos. Esto me está afligiendo.” Él clamó al Señor, “Escucha mi clamor porque estoy muy afligido…Saca mi alma de la cárcel” (142:6-7).

Amado, estas palabras fueron escritas para nuestro beneficio, para nuestra instrucción. Aquí encontramos palabras de ánimo para todos los del pueblo de Dios que están abrumados por problemas y aflicciones. Algunos se están ahogando en problemas financieros, sobrecargados con deudas. Multitudes de preciados creyentes están luchando para cumplir con sus obligaciones. Muchas viudas y parejas de la tercera edad apenas pueden sustentarse.

Muy a menudo he sido acusado de ser muy pesimista, muy negativo. Las personas dicen que nadie quiere escuchar malas noticias, que dejan de escuchar a cualquier predicador que habla de sufrimiento, dolor y problemas. Pero la verdad es que la mayoría de nosotros vivimos en un mundo donde la vida puede ser a veces muy abrumadora. Como David, enfrentamos cantidades inmensas de problemas; somos afligidos aún en nuestra justicia. Soportamos enfermedades, muertes de nuestro seres queridos, tiempos de confusión, sin saber qué hacer. Enfrentamos ataques a nuestra fe de parte de Satanás.

Es durante nuestros tiempos de aflicción que aprendemos a buscar a Dios y aprendemos a clamar en nuestro dolor. David dijo, “Delante de él expondré mi queja, delante de él manifestaré mi angustia” (142:2). “Respóndeme por tu verdad, por tu justicia” (143:1). ¿Está usted ahora abrumado por las circunstancias en su vida? Haga lo que hizo David:

“Extendí mis manos a ti, mi alma a ti como la tierra sedienta” (143:6).

“No escondas de mí tu rostro…Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado; hazme saber el camino por donde ande, porque a ti he elevado mi alma” (143:9-11).

“Líbrame de mis enemigos, oh Jehová; en ti me refugio. Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud. Por tu buen nombre, oh Jehová, me vivificarás; por tu justicia sacarás mi alma de angustia” (143:9-11).

Anímese. ¡Dios tiene todo bajo control! Él suplirá su necesidad en el momento exacto.